{"id":27225,"date":"2016-05-19T17:18:41","date_gmt":"2016-05-19T22:18:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tahiti-y-la-busqueda-del-paraiso\/"},"modified":"2016-05-19T17:18:41","modified_gmt":"2016-05-19T22:18:41","slug":"tahiti-y-la-busqueda-del-paraiso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tahiti-y-la-busqueda-del-paraiso\/","title":{"rendered":"Tahit\u00ed y la b\u00fasqueda del para\u00edso"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>Tahit\u00ed y la b\u00fasqueda del para\u00edso<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sa\">Hac\u00eda d\u00edas que el buque se zarandeaba de un lado a otro a merced del oleaje del Pac\u00edfico. Bajo el sol abrasador, los marineros efectuaban infatigablemente sus mon\u00f3tonas labores, aunque sin duda estaban hartos del vino agrio, el agua f\u00e9tida y la\u00a0comida podrida. De\u00a0pronto, un grito surc\u00f3 el\u00a0aire: \u201c\u00a1Tierra! \u00a1Tierra a proa, a una cuarta por babor!\u201d. En\u00a0el horizonte parec\u00eda dibujarse el perfil monta\u00f1oso de una isla. Unas horas m\u00e1s tarde se disip\u00f3 toda duda: se trataba, efectivamente, de una isla.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sb\">Desde que Tahit\u00ed fue descubierta por los europeos, se la ha comparado con un para\u00edso. Louis-Antoine de Bougainville, explorador franc\u00e9s del siglo XVIII que dirigi\u00f3 la expedici\u00f3n mencionada al principio, escribi\u00f3 m\u00e1s tarde: \u201cPens\u00e9 que me hallaba en el jard\u00edn de Ed\u00e9n\u201d. Hoy, m\u00e1s de doscientos a\u00f1os despu\u00e9s, Tahit\u00ed sigue atrayendo visitantes. Al\u00a0igual que sus predecesores, muchos de ellos acuden a la isla en busca del para\u00edso.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"sb\">Pero \u00bfpor qu\u00e9 ha fascinado tanto al hombre el sue\u00f1o del para\u00edso? Y \u00bfc\u00f3mo lleg\u00f3 Tahit\u00ed a convertirse en la encarnaci\u00f3n de dicho sue\u00f1o? Para responder a estas preguntas, retrocedamos en el tiempo hasta el comienzo de la existencia humana.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"ss\"><strong>El Para\u00edso perdido<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"sb\">Es natural que la palabra <em>para\u00edso <\/em>resuene en nuestro interior, pues fuimos hechos para vivir en uno. Seg\u00fan la Biblia, Dios bendijo a nuestros primeros padres con un hogar paradis\u00edaco: un hermoso parque, o jard\u00edn (G\u00e9nesis 2:8, nota). Parece ser que este parque se encontraba en una regi\u00f3n llamada Ed\u00e9n, que significa \u201cplacer\u201d. Si\u00a0bien los eruditos de hoy d\u00eda suelen creer que Ed\u00e9n no\u00a0es m\u00e1s que un mito, las Escrituras indican que existi\u00f3 en realidad, e incluso lo ubican geogr\u00e1ficamente (G\u00e9nesis 2:10-14). Puesto que no\u00a0es posible identificar dos de los r\u00edos que regaban aquella regi\u00f3n \u2014el Pis\u00f3n y el Guih\u00f3n\u2014, su emplazamiento exacto sigue siendo un misterio.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"sb\">Al rebelarse contra Dios, nuestros primeros padres perdieron aquel Para\u00edso, cerrando con ello sus puertas a toda su descendencia (G\u00e9nesis 3:1-23). Sin embargo, el hombre ha sido incapaz de borrar de su coraz\u00f3n el deseo de vivir en un para\u00edso; de ah\u00ed que las narraciones mitol\u00f3gicas de muchos pueblos evoquen el relato b\u00edblico. Los griegos, por ejemplo, cre\u00edan en una edad de oro, un per\u00edodo ideal de la historia en el que la humanidad vivi\u00f3 en paz y tranquilidad.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"sb\">Son muchas las personas que a lo largo del tiempo intentaron hallar el Ed\u00e9n perdido. Hay quienes lo buscaron en Etiop\u00eda, aunque sin \u00e9xito, como es de esperar. Cuenta cierta leyenda que un monje del siglo VI llamado Brendan lo encontr\u00f3 en una isla del sudoeste del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico. En\u00a0cambio, otras historias afirman que se oculta en una elevada monta\u00f1a. Frustrado por la existencia de tantos relatos contradictorios, el famoso explorador Crist\u00f3bal Col\u00f3n se lament\u00f3 as\u00ed: \u201cYo no\u00a0hallo, ni\u00a0jam\u00e1s he hallado, escritura de latinos ni\u00a0de griegos que certificadamente diga el sitio en este mundo del Para\u00edso terrenal\u201d. No\u00a0obstante, despu\u00e9s se convenci\u00f3 de que aquel anhelado jard\u00edn estaba en alg\u00fan lugar al sur del ecuador.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"sb\">Despu\u00e9s de su tercer viaje al Nuevo Mundo, Col\u00f3n dijo: \u201cParece como si esta tierra fuese el Para\u00edso terrenal, pues se ajusta a la descripci\u00f3n de los santos y sabios te\u00f3logos que he mencionado\u201d. Sin embargo, el Nuevo Mundo no\u00a0result\u00f3 ser el para\u00edso que Col\u00f3n hab\u00eda imaginado.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"ss\"><strong>Para\u00edsos futuros<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"sb\">Pese a todo, algunos eruditos no\u00a0se dieron por vencidos. En\u00a0vez de alimentar el deseo de recobrar el Ed\u00e9n del pasado, promovieron el concepto de un futuro para\u00edso creado por el hombre. Los escritores comenzaron a inventar historias sobre sociedades \u201cperfectas\u201d que contrastaban gratamente con las sociedades corruptas en las que viv\u00edan. Sin embargo, ninguno de estos imaginativos proyectos se parec\u00eda realmente al Para\u00edso original. Estos visionarios so\u00f1aban con un para\u00edso urbano muy bien organizado, no\u00a0un jard\u00edn sin l\u00edmites donde la gente pudiera actuar con libertad. En\u00a0el siglo XVI, por ejemplo, el estadista brit\u00e1nico Tom\u00e1s Moro escribi\u00f3 una obra en la que se relataba un viaje imaginario a un pa\u00eds llamado Utop\u00eda, nombre que tiene el significado original de \u201clugar que no\u00a0existe\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"sb\">Autores posteriores fueron a\u00f1adiendo sus propias ideas a las de Moro. De\u00a0hecho, en los siglos que siguieron, decenas de escritores europeos concibieron distintas utop\u00edas, pero una vez m\u00e1s, ninguna de ellas se parec\u00eda, ni\u00a0por asomo, a un placentero jard\u00edn. Aquellas sociedades imaginarias \u201cideales\u201d trataban de garantizar la felicidad imponiendo un estricto orden. Pero al hacerlo, ahogaban la originalidad y la libertad. Sin embargo, como observ\u00f3 el profesor de Historia Henri Baudet, el sue\u00f1o de una sociedad ut\u00f3pica puso de manifiesto el \u201cdeseo que siempre ha tenido el hombre de una vida mejor\u00a0[&#8230;] y de una sociedad m\u00e1s justa\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"ss\"><strong>Tahit\u00ed: nace una leyenda<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\" class=\"sb\">En el siglo XVIII, los inexplorados mares del Sur ofrec\u00edan la \u00faltima oportunidad de encontrar el para\u00edso. Pero cuando Bougainville zarp\u00f3 hacia el Pac\u00edfico en diciembre de\u00a01766, sus principales motivos eran la exploraci\u00f3n, la colonizaci\u00f3n y la apertura de nuevos mercados.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"sb\">Despu\u00e9s de meses de traves\u00eda, Bougainville dio con Tahit\u00ed. No\u00a0hab\u00eda podido anclar el barco en otras islas debido a los arrecifes coralinos, pero esta ofrec\u00eda un puerto seguro. La\u00a0agotada tripulaci\u00f3n tuvo una buena acogida y recibi\u00f3 abundantes suministros. Para aquellos marineros, la realidad superaba la ficci\u00f3n: aquel lugar no\u00a0solo era un para\u00edso tropical, sino que adem\u00e1s guardaba muchas semejanzas con las utop\u00edas literarias.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\" class=\"sb\">Por ejemplo, Tahit\u00ed constitu\u00eda una comunidad isle\u00f1a, al igual que las sociedades ut\u00f3picas sobre las que se hab\u00eda escrito. Adem\u00e1s, parec\u00eda realmente un para\u00edso. Cientos de r\u00edos y cascadas embellec\u00edan el imponente paisaje. Su\u00a0exuberante vegetaci\u00f3n tropical crec\u00eda, al parecer, sin ninguna intervenci\u00f3n del hombre. A\u00a0su id\u00edlica belleza se sumaban el buen clima y la ausencia de los t\u00edpicos peligros del tr\u00f3pico. No\u00a0hab\u00eda en ella serpientes ni\u00a0insectos da\u00f1inos ni\u00a0volcanes activos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\" class=\"sb\">Por si fuera poco, los tahitianos eran altos, atractivos y saludables. Su\u00a0blanca dentadura impresion\u00f3 a los desdentados marineros, cuyas enc\u00edas estaban inflamadas a causa del escorbuto. Los nativos ten\u00edan adem\u00e1s un car\u00e1cter jovial; enseguida se ganaron a los reci\u00e9n llegados con sus muestras de hospitalidad. Tambi\u00e9n parec\u00eda, a primera vista, que no\u00a0exist\u00eda ning\u00fan tipo de jerarqu\u00eda entre ellos, uno de los elementos b\u00e1sicos de los estados ut\u00f3picos. No\u00a0hab\u00eda pobreza. Tampoco hab\u00eda restricciones de \u00edndole sexual; de hecho, los marineros entablaron relaciones inmorales con algunas de las hermosas nativas.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"sb\">En efecto, para Bougainville y su tripulaci\u00f3n, Tahit\u00ed era como el Ed\u00e9n perdido. Bougainville abandon\u00f3 la isla ansioso por dar a conocer al mundo el para\u00edso que hab\u00eda encontrado. Cuando termin\u00f3 su viaje de tres a\u00f1os alrededor del globo, public\u00f3 un relato de sus aventuras. El\u00a0libro, que fue un \u00e9xito de ventas, dio vida al mito de que aquella ex\u00f3tica isla era perfecta en todos los sentidos. El\u00a0Para\u00edso se hab\u00eda perdido, pero todo parec\u00eda indicar que Tahit\u00ed era su encarnaci\u00f3n <em>actual.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"ss\"><strong>Los peligros de un mito<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" data-pid=\"20\" class=\"sb\">Ahora bien, los mitos por lo general distan mucho de la realidad. Para empezar, los tahitianos se enfermaban y mor\u00edan como todo el mundo. Su\u00a0sociedad no\u00a0era ni\u00a0mucho menos igualitaria, sino que se caracterizaba por una estricta, y a veces desp\u00f3tica, jerarqu\u00eda. Adem\u00e1s, los tahitianos ten\u00edan guerras tribales y ofrec\u00edan sacrificios humanos. Como es natural, no\u00a0todos ellos eran incre\u00edblemente hermosos. Y\u00a0por si fuera poco, el historiador K.\u00a0R.\u00a0Howe sostiene que las mujeres que mantuvieron relaciones con los hombres de Bougainville fueron \u201cobligadas a prostituirse\u201d para tener contentos a los invasores.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" data-pid=\"21\" class=\"sb\">Sin embargo, el mito del \u201cpara\u00edso hallado\u201d sigui\u00f3 creciendo. Escritores y artistas, como el pintor franc\u00e9s Paul Gauguin, acudieron a Tahit\u00ed. Las representaciones coloristas de la vida tahitiana realizadas por Gauguin hicieron de la isla un sitio a\u00fan m\u00e1s popular. \u00bfCon qu\u00e9 resultado? Aquel lugar y sus habitantes se vieron reducidos a simples estereotipos. Cada vez que alguien regresaba de un viaje a Tahit\u00ed, se le preguntaba: \u201c\u00bfQu\u00e9 tal te fue con las tahitianas?\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" data-pid=\"22\" class=\"ss\"><strong>El Para\u00edso: \u00bfuna esperanza perdida?<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" data-pid=\"23\" class=\"sb\">En los \u00faltimos a\u00f1os, Tahit\u00ed ha encarado otros problemas. Si bien es cierto que varios ciclones azotaron la isla a principios de la d\u00e9cada de\u00a01980, da\u00f1ando sus arrecifes coralinos, las mayores amenazas que hoy afronta provienen del hombre. Las obras de construcci\u00f3n han ocasionado la erosi\u00f3n del suelo y un aumento de la contaminaci\u00f3n. Donna Leong, experta en el manejo de desechos, comenta: \u201cLa industria tur\u00edstica genera enormes cantidades de desperdicios.\u00a0[&#8230;] Si no\u00a0protegen su medio ambiente de la contaminaci\u00f3n, Tahit\u00ed y las otras islas dejar\u00e1n de ser el para\u00edso de lagunas cristalinas, fauna ex\u00f3tica y flora exuberante que conocemos\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p24\" data-pid=\"24\" class=\"sb\">Sin embargo, la esperanza de un para\u00edso restaurado no\u00a0ha desaparecido. Jesucristo mismo prometi\u00f3 a un malhechor arrepentido: \u201cEstar\u00e1s conmigo en el Para\u00edso\u201d (Lucas 23:43). Jes\u00fas no\u00a0se refer\u00eda a ninguna utop\u00eda estricta como las mencionadas en las obras literarias, sino a un para\u00edso mundial, controlado por un gobierno celestial.* Los m\u00e1s de mil setecientos testigos de Jehov\u00e1 de Tahit\u00ed han depositado su esperanza en dicho Para\u00edso futuro. Por ello dedican voluntariamente parte de su tiempo a hablar con sus vecinos de esa esperanza. Aunque la hermosa isla de Tahit\u00ed tiene muchos rasgos paradis\u00edacos, palidece en comparaci\u00f3n con el Para\u00edso mundial que Dios instaurar\u00e1 pronto en la Tierra. As\u00ed pues, la b\u00fasqueda del Para\u00edso no\u00a0es en vano.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p25\" data-pid=\"25\" class=\"sf\"><strong>[Nota]<\/strong><\/p>\n<div id=\"fn1\" class=\"fcc\">\n<p align=\"justify\" id=\"p26\" data-pid=\"26\">Para mayor informaci\u00f3n sobre las promesas divinas relativas al Para\u00edso, v\u00e9ase el libro <em>El conocimiento que lleva a vida eterna, <\/em>editado por los testigos de Jehov\u00e1.<\/p>\n<\/div>\n<p align=\"justify\" id=\"p27\" data-pid=\"27\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 16]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p28\" data-pid=\"28\" class=\"sc\">Tahit\u00ed parec\u00eda un para\u00edso id\u00edlico<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p29\" data-pid=\"29\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimientos]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p30\" data-pid=\"30\" class=\"sc\">Cuadro de William Hodges (1766)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p31\" data-pid=\"31\" class=\"sc\">Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, USA\/Photo: Bridgeman Art Library<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p32\" data-pid=\"32\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 17]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p33\" data-pid=\"33\" class=\"sc\">Los amigables tahitianos recibieron a Bougainville con hospitalidad<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p34\" data-pid=\"34\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p35\" data-pid=\"35\" class=\"sc\">Con permiso de la National Library of\u00a0Australia NK 5066<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p36\" data-pid=\"36\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 18]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p37\" data-pid=\"37\" class=\"sc\">Los testigos de Jehov\u00e1 disfrutan hablando con\u00a0sus vecinos del Para\u00edso futuro<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p38\" data-pid=\"38\" class=\"se\"><strong>[Reconocimiento de la p\u00e1gina 17]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p39\" data-pid=\"39\" class=\"sc\">Foto por cortes\u00eda de la Oficina de Turismo de Tahit\u00ed<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p40\" data-pid=\"40\" class=\"se\"><strong>[Reconocimiento de la p\u00e1gina 19]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p41\" data-pid=\"41\" class=\"sc\">P\u00e1g. 18: pirag\u00fcistas, cascada y fondo: por cortes\u00eda de la Oficina de Turismo de Tahit\u00ed<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p42\" data-pid=\"42\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tahit\u00ed y la b\u00fasqueda del para\u00edso Hac\u00eda d\u00edas que el buque se zarandeaba de un lado a otro a merced del oleaje del Pac\u00edfico. Bajo el sol abrasador, los marineros efectuaban infatigablemente sus mon\u00f3tonas labores, aunque sin duda estaban hartos del vino agrio, el agua f\u00e9tida y la\u00a0comida podrida. 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