{"id":2750,"date":"2015-12-01T00:54:03","date_gmt":"2015-12-01T05:54:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/creo-en-un-dios-milagroso\/"},"modified":"2015-12-01T00:54:03","modified_gmt":"2015-12-01T05:54:03","slug":"creo-en-un-dios-milagroso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/creo-en-un-dios-milagroso\/","title":{"rendered":"\u00a1Creo en un Dios milagroso!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Juan Terranova<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Es f\u00e1cil afirmar que creemos en un Dios milagroso cuando vemos los milagros que \u00e9l hace. Pero, \u00bfqu\u00e9 sucede cuando los milagros que esperamos no aparecen? \u00bfSeguimos creyendo en ese mismo Dios milagroso? \u00bfQu\u00e9 es lo que realmente nos hace perseverar en creerle a \u00e9l aunque los milagros no ocurran?<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>Cuando mi padre ten\u00eda 15 a\u00f1os enferm\u00f3 gravemente. El m\u00e9dico, que era creyente, le visitaba constantemente para seguir de cerca su evoluci\u00f3n dada la gravedad de la enfermedad. Luego de los an\u00e1lisis correspondientes, los m\u00e9dicos llegaron a la conclusi\u00f3n de que mi padre padec\u00eda de pleures\u00eda, una enfermedad de los pulmones que, para aquella \u00e9poca era mortal. Un mi\u00e9rcoles a la noche, viendo el estado de mi padre, el m\u00e9dico le dijo a mi abuelo que ya no hab\u00eda nada que hacer. Si Dios no decid\u00eda lo contrario, mi padre morir\u00eda irremediablemente aquella misma noche.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Mi abuelo, don Juan Terranova, pastor de la iglesia que \u00e9l mismo hab\u00eda fundado tiempo atr\u00e1s junto a mi abuela, fue esa noche a la reuni\u00f3n de oraci\u00f3n que se estaba llevando a cabo en el templo, a fin de llevar el asunto ante la presencia de Dios en comuni\u00f3n con otros hermanos. El resultado de aquellas oraciones es claro dado que yo soy el que escribe el presente art\u00edculo. Mi padre fue milagrosamente sanado.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El 27 de enero de 1970, a las 4:00 de la madrugada, viajaba yo sentado en el estribo del \u00faltimo vag\u00f3n de un tren del Ferrocarril San Mart\u00edn con rumbo a Hurlingham, lugar donde resid\u00eda en aquel tiempo, cuando de repente fui golpeado en mi rodilla izquierda por el puente que est\u00e1 casi llegando a la estaci\u00f3n Sald\u00edas del Ferrocarril Belgrano, poco despu\u00e9s de salir de Retiro, y fui arrancado literalmente del tren, \u00abvolando\u00bb muchos metros entre hierros del puente y rieles de la v\u00eda. Despert\u00e9 25 minutos despu\u00e9s con una mano en un riel y la otra en el otro riel, a causa de la bocina de un tren del Ferrocarril Mitre que pasaba justamente por debajo del puente donde yo estaba tendido. Pod\u00eda haber ca\u00eddo por entre los durmientes, pero no ca\u00ed. Pod\u00eda haber pasado alg\u00fan tren en esos 25 minutos, pero no pas\u00f3. Pod\u00eda haber muerto, pero no mor\u00ed. En aquel tiempo yo no era creyente, pese a haberme criado en un hogar cristiano. No tengo la menor duda de que el Se\u00f1or envi\u00f3 a sus \u00e1ngeles para salvarme de una muerte segura. Con absoluta certeza creo que fui milagrosamente resguardado.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Yo creo en milagros porque creo en un Dios milagroso. Podr\u00eda seguir cont\u00e1ndoles testimonios en mi vida, en las vidas de mis hermanos y en las vidas de mis amigos que nos llenar\u00edan de gozo y agradecimiento por ser hijos de un Dios milagroso. Todos nosotros nos unir\u00edamos en c\u00e1nticos de agradecimiento y reconocimiento por lo que Dios es. Pero me pregunto, \u00bfno es f\u00e1cil creer en un Dios milagroso cuando somos beneficiados con milagros y cuando somos testigos de ellos? Yo creo que hasta los paganos creen en milagros cuando los ven. \u00bfNo pas\u00f3 eso con Nabucodonosor cuando Daniel le revel\u00f3 el sue\u00f1o?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando le\u00ed por primera vez el art\u00edculo La esperanza de Navidad, su autora, Susana Keck, todav\u00eda estaba viva luchando contra el c\u00e1ncer que finalmente arrebat\u00f3 su vida. En aquel tiempo, me un\u00ed a su familia en oraci\u00f3n pidiendo por la salud de Susana. A los pocos meses recibimos la carta de su esposo John cont\u00e1ndonos el desenlace de la historia. Susana hab\u00eda partido con el Se\u00f1or. Silenciosamente or\u00e9 a Dios pidiendo consuelo y fortaleza para su esposo e hijos. Susan ya estaba con su Salvador y su familia inmediata necesitaba al Dios de toda consolaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero, \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3 con el Dios milagroso que respondi\u00f3 la oraci\u00f3n de mis abuelos y salv\u00f3 la vida de mi padre? \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con el Dios milagroso que salv\u00f3 mi vida veinticuatro a\u00f1os atr\u00e1s? \u00bfPodr\u00eda a\u00fan creer en un Dios milagroso?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Muchas veces no nos damos cuenta de que nuestra creencia en un Dios milagroso no se basa en la presencia de milagros o en la falta de ellos, sino en la fe en un Dios con todo el poder para efectuar milagros aunque en determinadas circunstancias no los haga. La verdadera fe es la certeza de lo que se espera y la convicci\u00f3n de lo que no se ve (He 11.1). En esto estamos todos de acuerdo. Por lo tanto, la verdadera prueba de nuestra fe en un Dios milagroso vendr\u00e1 cuando el milagro que pedimos a Dios no viene. Cuando el Dios milagroso no act\u00faa milagrosamente. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Este es el caso de Susan Keck, su esposo John y sus hijos. Ellos debieron creer en el poder de Dios para sanar a Susan de su c\u00e1ncer, an cuando no fue sanada. Ellos puedieron ver la mano de Dios obrando en medio del dolor y la incomprensi\u00f3n de la enfermedad. Ellos pudieron creer en un Dios milagroso al pasar por el valle de la muerte y sin experimentar el milagro de la sanidad de Susan.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Yo creo en un Dios milagroso, no simplemente porque haya visto sus milagros, pues no habr\u00eda m\u00e9rito en ello, sino porque conozco al Dios que hace milagros. S\u00e9 de su poder, de su amor, de su gracia y de su misericordia. No son los milagros los que me sostienen en medio de la lucha y de las adversidades, sino la relaci\u00f3n personal y profunda con el Dios de la Biblia. Creo en el Dios de la vida que me toma de la mano aun cuando tenga que cruzar el valle de sombra de muerte.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Creo en un Dios milagroso aun sin la presencia de milagros, pues esta es la verdadera esencia de la fe.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify> \u00a9 Desarrollo Cristiano, 1994. Los Temas de Apuntes Pastorales, volumen III, n\u00famero 6. <\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Juan Terranova Es f\u00e1cil afirmar que creemos en un Dios milagroso cuando vemos los milagros que \u00e9l hace. Pero, \u00bfqu\u00e9 sucede cuando los milagros que esperamos no aparecen? \u00bfSeguimos creyendo en ese mismo Dios milagroso? \u00bfQu\u00e9 es lo que realmente nos hace perseverar en creerle a \u00e9l aunque los milagros no ocurran? 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