{"id":27524,"date":"2016-05-20T13:41:38","date_gmt":"2016-05-20T18:41:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-penurias-de-la-guerra-me-prepararon-para-la-vida\/"},"modified":"2016-05-20T13:41:38","modified_gmt":"2016-05-20T18:41:38","slug":"las-penurias-de-la-guerra-me-prepararon-para-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-penurias-de-la-guerra-me-prepararon-para-la-vida\/","title":{"rendered":"Las penurias de la guerra me prepararon para la vida"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" class=\"st\"><strong>Las penurias de la guerra me prepararon para la vida<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" class=\"sa\">RELATADO POR ERNST KR\u00d6MER<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" class=\"sa\">\u201cEsta es su habitaci\u00f3n.\u201d Con dicha frase nos recibieron a mi compa\u00f1ero y a m\u00ed en Gab\u00f3n, en el oeste de \u00c1frica. Aquel cuarto, donde no\u00a0cab\u00eda m\u00e1s que un colch\u00f3n, fue nuestro hogar por seis meses.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" class=\"sb\">ESTABA preparado para pasar dificultades, pues hab\u00eda vivido en una granja durante la segunda guerra mundial. Al\u00a0iniciarse el conflicto, con la invasi\u00f3n de Polonia por la Alemania nazi en\u00a01939, yo ten\u00eda cuatro a\u00f1os, y mi familia se compon\u00eda de mis padres, un hermano y una hermana menores, y dos hermanas mayores. Pap\u00e1 nos advert\u00eda de que estuvi\u00e9ramos listos para afrontar tiempos duros si Alemania perd\u00eda la guerra.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" class=\"sb\">Viv\u00edamos en L\u00f6wenstein, peque\u00f1a aldea alemana de la Baja Silesia, que hoy forma parte de Polonia. Ten\u00edamos una granja de unas 25\u00a0hect\u00e1reas, donde cultiv\u00e1bamos cereales y cri\u00e1bamos ganado. Pap\u00e1 adem\u00e1s era el administrador de los granjeros de la regi\u00f3n. Cuando llegaron los nazis, hicieron que los organizara para que apoyaran la contienda.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" class=\"sb\">En la primera guerra mundial, pap\u00e1 hab\u00eda combatido en la caballer\u00eda, y en la segunda se salv\u00f3 del reclutamiento por trabajar para el gobierno nazi. \u00c9l y mam\u00e1, decepcionados por la conducta del clero durante la primera guerra mundial, estaban apartados de la Iglesia desde hac\u00eda mucho, de modo que yo crec\u00ed sin ning\u00fan inter\u00e9s en la religi\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" class=\"sb\">Empec\u00e9 a ir a la escuela en\u00a01941, pero no\u00a0me gustaba, pues pensaba que hab\u00eda cosas m\u00e1s interesantes que simplemente mirar al pizarr\u00f3n. A\u00a0principios de\u00a01945, y solo unos meses antes de que concluyera la guerra, los rusos atacaron Breslau (hoy Wroc\u0142aw), capital de la Baja Silesia, a unos 50\u00a0kil\u00f3metros de donde viv\u00edamos. Cierto s\u00e1bado por la noche alcanzamos a ver la ciudad totalmente iluminada por el fuego de mortero y las explosiones de bombas lanzadas por aviones. Tuvimos que huir a las monta\u00f1as, y solo volvimos a L\u00f6wenstein cuando termin\u00f3 el conflicto.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" class=\"ss\"><strong>Tras la guerra<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" class=\"sb\">La posguerra fue horrible: violaban a las mujeres y el saqueo era el pan de cada d\u00eda. A\u00a0nosotros nos robaron casi todo el ganado.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" class=\"sb\">En julio de\u00a01945 arrestaron a pap\u00e1. Tras siete noches de brutales interrogatorios, lo soltaron. A\u00a0los tres meses se lo llevaron nuevamente, y jam\u00e1s volvimos a verlo. Dos polacos se apoderaron de nuestra granja, alegando ser los due\u00f1os. En\u00a0abril de\u00a01946, todos los alemanes recibimos \u00f3rdenes de abandonar la aldea y llevarnos solo lo que pudi\u00e9ramos cargar.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" class=\"sb\">Mam\u00e1 estaba preparada, as\u00ed que no\u00a0cundi\u00f3 el p\u00e1nico. Ella llevaba una gran canasta con ruedas llena de s\u00e1banas y colchas, y los hijos carg\u00e1bamos en nuestras mochilas art\u00edculos de primera necesidad. El\u00a0ej\u00e9rcito polaco nos hacin\u00f3 en trenes para ganado: treinta personas por vag\u00f3n. Unas dos semanas despu\u00e9s llegamos a nuestro destino en el noroeste de Alemania, cerca de los Pa\u00edses Bajos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" class=\"sb\">El gobierno nos puso a vivir, junto con otros familiares \u2014diecinueve personas en total\u2014, en dos habitaciones de una granja que estaba como a ocho kil\u00f3metros de Quakenbr\u00fcck. M\u00e1s tarde reubic\u00f3 a unos cuantos parientes con otros granjeros y nosotros quedamos menos api\u00f1ados.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" class=\"sb\">Mam\u00e1 se sacrificaba mucho, a menudo qued\u00e1ndose en ayunas para que nosotros comi\u00e9ramos. El\u00a0primer invierno lo pasamos sin le\u00f1a. Nuestras habitaciones parec\u00edan cuevas de hielo, pues hab\u00eda una gruesa capa de hielo sobre las paredes y el techo. Por fortuna, ten\u00edamos suficiente ropa de cama, as\u00ed que sobrevivimos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" class=\"ss\"><strong>Conocemos a los Testigos<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" class=\"sb\">Alrededor de\u00a01949, una de mis t\u00edas le dio a mam\u00e1 un ejemplar de <em>La\u00a0Atalaya. <\/em>Al\u00a0leer uno de los art\u00edculos, mam\u00e1 record\u00f3 que durante la guerra, Hitler hab\u00eda condenado por radio a cierto grupo de personas \u2014al que tild\u00f3 de \u201ccr\u00eda\u201d, o \u201ccamada\u201d\u2014 que predec\u00edan la ca\u00edda de Alemania, y ella se preguntaba qui\u00e9nes ser\u00edan. Al\u00a0enterarse por <em>La\u00a0Atalaya <\/em>de que eran los testigos de Jehov\u00e1, se despert\u00f3 su inter\u00e9s y decidi\u00f3 estudiar la Biblia con ellos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" class=\"sb\">Un d\u00eda de abril de\u00a01954 conoc\u00ed al matrimonio de Testigos que estudiaba con mam\u00e1. Cuando terminaron la lecci\u00f3n, acept\u00e9 el folleto <em>\u00bfPuede usted vivir para siempre en felicidad sobre la Tierra? <\/em>y una suscripci\u00f3n a <em>La\u00a0Atalaya. <\/em>El\u00a0folleto me convenci\u00f3 de que hab\u00eda encontrado la verdad. Se lo di a leer a mi patrona y luego le ped\u00ed su opini\u00f3n. Ella me dijo: \u201cLas ideas son preciosas, pero demasiado buenas para ser verdad. Sencillamente, no\u00a0puedo creerlo\u201d.<\/p>\n<div id=\"p17\">\n<p align=\"justify\" class=\"sb\">\u2014Pues estoy seguro de que es la verdad \u2014afirm\u00e9\u2014, y la voy a seguir.<\/p>\n<p align=\"justify\" class=\"sb\">Ella mene\u00f3 la cabeza y me contest\u00f3: \u201cEste mensaje es para personas apacibles. T\u00fa eres demasiado tosco para ser Testigo\u201d. Con todo, empec\u00e9 a hacer cambios en mi vida.<\/p>\n<\/div>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" class=\"sb\">Aunque no\u00a0hab\u00eda Testigos en la zona, estudiaba yo solo y recorr\u00eda en bicicleta 10\u00a0kil\u00f3metros todas las semanas para asistir a sus reuniones. Luego fui a una asamblea de circuito, en la que varias congregaciones de Testigos se reunieron para adorar a Dios. All\u00ed los acompa\u00f1\u00e9 por primera vez en la predicaci\u00f3n p\u00fablica. Al\u00a0poco tiempo ya predicaba con regularidad. El\u00a014 de julio de\u00a01954, mam\u00e1 y yo nos bautizamos. Mi abuela materna tambi\u00e9n lleg\u00f3 a ser Testigo, a los 80 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" class=\"sb\">Mi trabajo de granjero me ocupaba mucho tiempo, as\u00ed que renunci\u00e9 y consegu\u00ed empleo en una reserva forestal. Despu\u00e9s nos mudamos a Reutlingen, peque\u00f1a poblaci\u00f3n cerca de Stuttgart. Mientras vivimos all\u00ed se hizo testigo Ingrid, mi hermana menor, la \u00fanica de mis hermanos que ha llegado a serlo.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" class=\"ss\"><strong>Predicaci\u00f3n de tiempo completo<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" class=\"sb\">En 1957, mam\u00e1 logr\u00f3 por fin que las autoridades certificaran la muerte de pap\u00e1, lo que le permiti\u00f3 recibir una pensi\u00f3n con la cual subsistir sin mi ayuda econ\u00f3mica. Al\u00a0quedar libre de obligaciones familiares, acept\u00e9 un empleo de media jornada y empec\u00e9 a predicar a tiempo completo como precursor en abril de\u00a01957. Luego me invitaron a servir de precursor especial. Un hermano que se enter\u00f3 de la noticia me pidi\u00f3 que pasara por su oficina. All\u00ed me dijo: \u201cEstoy seguro de que no\u00a0te vendr\u00e1 mal una ayuda\u201d, y me entreg\u00f3 500 marcos alemanes. Con eso pude comprarme toda la ropa que me hac\u00eda falta, y a\u00fan me sobraron 200 marcos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" class=\"sb\">En 1960 me ofrec\u00ed para mudarme a Austria, donde tuve el privilegio de predicar en la peque\u00f1a aldea de Scheibbs y un poco en la ciudad de Linz, pero aquel mismo a\u00f1o tuve un grave accidente de motocicleta y me fractur\u00e9 la pierna derecha. Tras una serie de operaciones, pude continuar en mi asignaci\u00f3n. Sin embargo, en\u00a01962 me vi obligado a volver a Reutlingen para atender ciertas cuestiones de inmigraci\u00f3n. Durante mi estancia all\u00ed fue necesaria otra intervenci\u00f3n para retirar la varilla met\u00e1lica de mi pierna. Tuve que suspender el precursorado por seis meses para trabajar a fin de sufragar los gastos m\u00e9dicos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" class=\"sb\">Durante su visita a la congregaci\u00f3n, un superintendente viajante me sugiri\u00f3 que enviara una solicitud para colaborar en la sucursal alemana de los testigos de Jehov\u00e1, que entonces se hallaba en Wiesbaden. As\u00ed lo hice, y a las dos semanas me indicaron por telegrama que me presentara cuanto antes. Una semana despu\u00e9s, en mayo de\u00a01963, ya estaba imprimiendo revistas en una rotativa del Betel (o la sucursal) de Alemania.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p24\" class=\"ss\"><strong>Me pongo a estudiar<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p25\" class=\"sb\">Betel era el mejor sitio en el que hab\u00eda vivido, y no\u00a0tard\u00e9 en adaptarme al trabajo duro. En 1965 viaj\u00e9 a Espa\u00f1a para introducir a escondidas publicaciones b\u00edblicas, pues entonces la predicaci\u00f3n estaba proscrita en ese pa\u00eds. Aquel viaje me despert\u00f3 el deseo de aprender otro idioma; eleg\u00ed el ingl\u00e9s. Aprovechaba cualquier oportunidad para estudiar. Por aquellos d\u00edas se form\u00f3 en Alemania el primer grupo de habla inglesa, y me un\u00ed a \u00e9l. La\u00a0primera vez que prepar\u00e9 el estudio de <em>La\u00a0Atalaya <\/em>en ingl\u00e9s me tom\u00f3 siete horas. Como la segunda vez solo tard\u00e9 cinco, supe que estaba progresando.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p26\" class=\"sb\">En 1966 fui invitado a la clase 43 de la escuela de Galaad (curso de preparaci\u00f3n misional para los testigos de Jehov\u00e1) en Estados Unidos. Tras la graduaci\u00f3n, G\u00fcnther Reschke y yo fuimos asignados a Gab\u00f3n, en abril de\u00a01967. Al\u00a0llegar a Libreville, la capital, nos quedamos en la peque\u00f1a habitaci\u00f3n que mencion\u00e9 al principio, pero tuvimos que colgar la ropa en el comedor. A\u00a0los seis meses nos mudamos a otro hogar misional.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p27\" class=\"sb\">Lo que m\u00e1s trabajo me cost\u00f3 en Gab\u00f3n fue el franc\u00e9s, pero a base de esfuerzo logr\u00e9 aprenderlo bastante bien. En 1970, el gobierno proscribi\u00f3 de pronto nuestra obra de predicaci\u00f3n y nos dio a los misioneros dos semanas para abandonar el pa\u00eds.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p28\" class=\"ss\"><strong>A la Rep\u00fablica Centroafricana<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p29\" class=\"sb\">Me asignaron junto con otros misioneros a la Rep\u00fablica Centroafricana. Aunque el franc\u00e9s era el idioma oficial, tuvimos que aprender sango para llegar con el mensaje a la mayor\u00eda de la gente. Nuestra misi\u00f3n era abrir un hogar misional a unos 300\u00a0kil\u00f3metros de la capital, Bangui, en la localidad de Bambari, donde no\u00a0hab\u00eda ni\u00a0electricidad ni\u00a0agua corriente, pero s\u00ed dos congregaciones que nos necesitaban. Mis experiencias durante la guerra en Europa me hicieron m\u00e1s f\u00e1cil la adaptaci\u00f3n a las condiciones de vida tanto all\u00ed como en otros sitios.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p30\" class=\"sb\">Despu\u00e9s de dos a\u00f1os en Bambari me nombraron superintendente viajante, lo que implicaba visitar cada semana una congregaci\u00f3n de las cuarenta que hab\u00eda entonces por todo el pa\u00eds. Yo ten\u00eda un autom\u00f3vil peque\u00f1o, pero cuando los caminos sin pavimentar se pon\u00edan muy malos, usaba el transporte p\u00fablico.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p31\" class=\"sb\">Como el \u00fanico sitio donde arreglaban autom\u00f3viles en todo el pa\u00eds era Bangui y mi ministerio exig\u00eda viajar mucho, compr\u00e9 varios manuales, as\u00ed como algunas herramientas, para encargarme yo mismo de la mayor\u00eda de las reparaciones. En\u00a0una ocasi\u00f3n se rompi\u00f3 la caja del card\u00e1n. El\u00a0veh\u00edculo no\u00a0se mov\u00eda, y me encontraba a unos 60\u00a0kil\u00f3metros del poblado m\u00e1s cercano, as\u00ed que cort\u00e9 un pedazo de madera dura del bosque, hice una caja, le puse mucha grasa, la sujet\u00e9 con alambre y continu\u00e9 el viaje.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p32\" class=\"sb\">Las zonas rurales presentaban el peculiar desaf\u00edo de que muy poca gente sab\u00eda leer y escribir. En\u00a0una congregaci\u00f3n que visit\u00e9 solo pod\u00eda hacerlo una persona que ten\u00eda un impedimento del habla. Para colmo, la lecci\u00f3n de <em>La\u00a0Atalaya <\/em>de esa semana era muy dif\u00edcil. Con todo, fue edificante ver el empe\u00f1o de los hermanos por captar los puntos analizados.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p33\" class=\"sb\">Al concluir la reuni\u00f3n les pregunt\u00e9 c\u00f3mo pod\u00edan sacar provecho de informaci\u00f3n que no\u00a0entend\u00edan bien. La\u00a0respuesta fue hermosa: \u201cRecibimos est\u00edmulo unos de otros\u201d (Hebreos 10:23-25).<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p34\" class=\"sb\">A pesar de que en \u00c1frica muchos de mis hermanos cristianos eran analfabetos, me dieron grandes lecciones sobre la vida, lo que me ense\u00f1\u00f3 el valor del consejo b\u00edblico de \u2018considerar que los dem\u00e1s son superiores\u2019 (Filipenses 2:3). En\u00a0efecto, me dieron grandes lecciones de amor, bondad y hospitalidad, as\u00ed como de supervivencia en la selva. Las palabras que nos dirigi\u00f3 el d\u00eda de nuestra graduaci\u00f3n el hermano Nathan Knorr, presidente de la Escuela de Galaad en aquel tiempo, cobraron mayor significado: \u201cNunca pierdan la humildad ni\u00a0piensen que lo saben todo. De\u00a0ning\u00fan modo. Hay much\u00edsimo que aprender\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p35\" class=\"ss\"><strong>La vida en los campos africanos<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p36\" class=\"sb\">Al visitar las congregaciones, me alojaba en las casas de los hermanos. La\u00a0semana de la visita sol\u00eda ser un tipo de fiesta, sobre todo para los ni\u00f1os, pues la congregaci\u00f3n iba de caza o de pesca y procuraba tener suficiente alimento para todos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p37\" class=\"sb\">Puesto que me quedaba con los hermanos en sus chozas, llegu\u00e9 a comer desde termitas hasta elefante, pasando por la carne de mono, habitual en la mesa, o los sabros\u00edsimos jabal\u00ed y puercoesp\u00edn. Claro, no\u00a0todos los d\u00edas hab\u00eda un banquete y, adem\u00e1s, a mi est\u00f3mago le tom\u00f3 un tiempo acostumbrarse a la dieta. Pero despu\u00e9s fui capaz de digerir casi todo lo que me ofrec\u00edan. Por cierto, aprend\u00ed que la papaya con todo y semillas es buena para la digesti\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p38\" class=\"sb\">En la selva, cualquier cosa es posible. Una vez me confundieron con un <em>mammy-water, <\/em>es decir, el supuesto esp\u00edritu blanco de alg\u00fan difunto que vive en las corrientes, y al que acusan de hundir a la gente y ahogarla. As\u00ed, un d\u00eda, una muchacha que hab\u00eda ido a sacar agua me vio salir del arroyo donde me ba\u00f1aba y se ech\u00f3 a correr lanzando gritos. Y\u00a0aunque un hermano Testigo le explic\u00f3 a la gente que yo no\u00a0era un esp\u00edritu, sino un predicador que estaba de visita, no\u00a0le creyeron, porque dec\u00edan que un hombre blanco nunca habr\u00eda ido hasta all\u00ed.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p39\" class=\"sb\">Con frecuencia dorm\u00eda a la intemperie por el aire fresco, pero siempre llevaba conmigo un mosquitero, el cual tambi\u00e9n me proteg\u00eda de alacranes, serpientes, ratas y dem\u00e1s alima\u00f1as. En\u00a0varias ocasiones me salv\u00f3 de las hormigas legionarias, como aquella noche en que lo alumbr\u00e9 con mi linterna y lo encontr\u00e9 infestado de dichos insectos. Hu\u00ed al instante, pues, a pesar de su tama\u00f1o, son capaces de matar un le\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p40\" class=\"sb\">Mientras estuve en el sur de la Rep\u00fablica Centroafricana, cerca del r\u00edo Congo, tuve la oportunidad de predicarles a los pigmeos, pueblo que de verdad vive de la tierra. Son expertos cazadores que saben qu\u00e9 se puede comer y qu\u00e9 no. Algunos de ellos hablaban sango y nos escuchaban con atenci\u00f3n. Hubo quienes aceptaron que volvi\u00e9ramos a visitarlos, pero al regresar, descubr\u00edamos que se hab\u00edan desplazado a otro sitio. En\u00a0aquel entonces ninguno se hizo Testigo, aunque luego supe de algunos pigmeos que se bautizaron en la Rep\u00fablica del Congo.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p41\" class=\"sb\">Durante cinco a\u00f1os fui superintendente de circuito en la Rep\u00fablica Centroafricana. Recorr\u00ed todo el pa\u00eds, principalmente visitando congregaciones en las zonas rurales.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p42\" class=\"ss\"><strong>En la sucursal de Nigeria<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p43\" class=\"sb\">En mayo de\u00a01977 me invitaron a mudarme a la sucursal de los testigos de\u00a0Jehov\u00e1 de Nigeria, ubicada en Lagos. En\u00a0este populoso pa\u00eds africano hab\u00eda cerca de cien mil Testigos, y en la sucursal serv\u00edan unas ochenta personas. Me asignaron al taller mec\u00e1nico, que se encargaba, entre otras labores, de la reparaci\u00f3n y el mantenimiento de los veh\u00edculos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p44\" class=\"sb\">En 1979 volv\u00ed a trabajar en una granja, igual que hab\u00eda hecho en Europa cuando era un jovencito, pero ahora estaba en Ilaro, a unos 80\u00a0kil\u00f3metros de Lagos, donde cultiv\u00e1bamos alimentos para el personal de la sucursal. All\u00ed aprend\u00ed que no\u00a0es lo mismo ser agricultor en la selva que en Europa. Tres a\u00f1os y medio m\u00e1s tarde volv\u00ed a Lagos, al taller mec\u00e1nico.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p45\" class=\"sb\">En 1986 me trasladaron a Igieduma, donde se estaba construyendo un complejo grande de\u00a0edificios para la sucursal, a 360\u00a0kil\u00f3metros de Lagos. Las instalaciones se dedicaron en enero de\u00a01990 e incluyen una imprenta, una peque\u00f1a granja y habitaciones para m\u00e1s de quinientas personas. El\u00a0complejo abarca 60 hect\u00e1reas y est\u00e1 cercado por un muro de dos metros de altura. En\u00a0la actualidad superviso a unas treinta y cinco personas que se encargan de la granja y el mantenimiento de la propiedad.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p46\" class=\"sb\">He vivido en Nigeria casi veintisiete a\u00f1os y he disfrutado mucho mis asignaciones en la sucursal. Me alegra ver que mi madre ha permanecido fiel a Jehov\u00e1, y que mi hermana menor, Ingrid, quien fue precursora especial durante catorce a\u00f1os, sigue fiel a Jehov\u00e1 junto con su esposo.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p47\" class=\"sb\">A pesar de los desaf\u00edos, el servicio a Dios y a mis hermanos espirituales del oeste de \u00c1frica me ha colmado de satisfacciones. Estoy agradecido porque hasta ahora tengo buena salud, y pido a nuestro gran Dios, Jehov\u00e1, que pueda conservarla para seguir sirvi\u00e9ndole de forma activa.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p48\" class=\"se\"><strong>[Mapa de la p\u00e1gina 21]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p49\" class=\"sc\">(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicaci\u00f3n)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p50\" class=\"sc\">Nigeria<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p51\" class=\"sc\">Rep\u00fablica Centroafricana<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p52\" class=\"sc\">Gab\u00f3n<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p53\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p54\" class=\"sc\">Mountain High Maps\u00ae Copyright \u00a9 1997 Digital Wisdom, Inc.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p55\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 18]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p56\" class=\"sc\">Con mi madre, Gertrud, y mi hermana Ingrid en\u00a01939<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p57\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 20]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p58\" class=\"sc\">Como misionero en\u00a0Gab\u00f3n<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p59\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 20]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p60\" class=\"sc\">Cuando estuve en la\u00a0Rep\u00fablica Centroafricana, me hosped\u00e9 en aldeas como esta<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p61\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las penurias de la guerra me prepararon para la vida RELATADO POR ERNST KR\u00d6MER \u201cEsta es su habitaci\u00f3n.\u201d Con dicha frase nos recibieron a mi compa\u00f1ero y a m\u00ed en Gab\u00f3n, en el oeste de \u00c1frica. Aquel cuarto, donde no\u00a0cab\u00eda m\u00e1s que un colch\u00f3n, fue nuestro hogar por seis meses. ESTABA preparado para pasar dificultades, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-penurias-de-la-guerra-me-prepararon-para-la-vida\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLas penurias de la guerra me prepararon para la vida\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-27524","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27524","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27524"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27524\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27524"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27524"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27524"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}