{"id":2760,"date":"2015-12-01T00:54:16","date_gmt":"2015-12-01T05:54:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/sobre-la-violencia-emocional-en-nuestra-comunicacion\/"},"modified":"2015-12-01T00:54:16","modified_gmt":"2015-12-01T05:54:16","slug":"sobre-la-violencia-emocional-en-nuestra-comunicacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/sobre-la-violencia-emocional-en-nuestra-comunicacion\/","title":{"rendered":"Sobre la violencia emocional en nuestra comunicaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Daniel Schipani<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Aunque no es f\u00e1cil reconocerlas como tales, las ofensas verbales son una forma particular de violencia emocional; y cuando esta clase de violencia se ejerce como un patr\u00f3n constante de trato injusto, entonces hablamos de abuso emocional por medio de la palabra. En este art\u00edculo se consideran varios ejemplos de violencia en la comunicaci\u00f3n verbal tal como suelen expresarse cotidianamente en forma de expresiones de manipulaci\u00f3n. Luego se hace un breve an\u00e1lisis de este problema y se destacan ciertos principios pr\u00e1cticos para enfrentar la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>Todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende de palabra, es una persona perfecta. Santiago 3.2<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Esas palabras de la Ep\u00edstola de Santiago son muy claras y realistas: los seres humanos siempre tendemos a ofender a otras personas en nuestra comunicaci\u00f3n verbal. Desde luego, tales ofensas pueden expresarse de muchas maneras \u0097cr\u00edticas destructivas, quejas, palabras desalentadoras, mentiras, amenazas, burlas e insultos\u0097 incluyendo por cierto los tonos de voz y los gestos con que acompa\u00f1amos esos mensajes. Las ofensas verbales son as\u00ed una forma particular de violencia emocional; y cuando esta clase de violencia se ejerce como un patr\u00f3n constante de trato injusto, entonces hablamos de abuso emocional por medio de la palabra. Sin embargo, no siempre es f\u00e1cil detectar y, menos a\u00fan reconocer y confesar, este tipo de violencia. En este art\u00edculo consideraremos varios ejemplos de violencia en la comunicaci\u00f3n verbal tal como suelen expresarse cotidianamente en forma de expresiones de manipulaci\u00f3n. Luego haremos un breve an\u00e1lisis de este problema y destacaremos ciertos principios pr\u00e1cticos para enfrentar la situaci\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Algunas trampas verbales<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Las ilustraciones siguientes representan algunas de las t\u00e1cticas que solemos emplear en nuestras relaciones interpersonales, ya sea en el matrimonio, en la familia, en el v\u00ednculo con amigos y colegas, con vecinos u otras personas, y que deben identificarse como formas de violencia emocional. Espero que las lectoras y los lectores puedan considerar en qu\u00e9 medida est\u00e1n familiarizados con tales expresiones como modos por medio de los cuales tendemos a manipular en formas m\u00e1s o menos disimuladas. Tambi\u00e9n les animo a que piensen en otros ejemplos a partir de su propia experiencia, y que consideren c\u00f3mo les afecta tal comportamiento.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00abSi no fuera por ti\u0085\u00bb<\/B> (Directa o indirectamente, estoy comunic\u00e1ndote que t\u00fa tienes la culpa, o eres de alguna forma responsable por lo que me pasa, o por lo que hice o dije. En lugar de asumir mi propia responsabilidad, la proyecto en tu persona). Esta actitud es muy familiar, y aparece como la excusa que registra la Biblia cuando, despu\u00e9s de la desobediencia, el hombre dice, \u00abla mujer que me diste por compa\u00f1era\u0085\u00bb (Gn. 3:12).<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00abNo hablemos de eso\u0085\u00bb<\/B> (Quiero hacerte creer que es mejor no preocuparnos por nuestro desacuerdo, que debemos ocultar nuestros conflictos en vez de procurar enfrentarlos y resolverlos; incluso, me atrevo a sugerir que t\u00fa te pones demasiado ansiosa y as\u00ed empeoran las cosas\u0085) En este caso, bajo la apariencia de querer conservar la paz, en realidad quiero eludir un intercambio sincero con la otra persona porque percibo que no me conviene, y que tal vez saldr\u00e9 perdedor.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>\u00abYa que me desaf\u00edas, yo tambi\u00e9n tengo muchas cosas contra ti&#8230;\u00bb <\/B>(Ahora que me siento amenazado, te ataco. Bajo la apariencia de ser bien honesto, aprovecho a poner en evidencia tus faltas o debilidades. En el fondo, espero que no podr\u00e1s aguantar; me dar\u00e1s la raz\u00f3n, quedar\u00e1s humillada, y yo saldr\u00e9 ganando). Esta actitud es contraria a la anterior en el sentido de que pretendo ganar un argumento descargando sobre la otra persona una serie de cargos o acusaciones.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00abCara, yo gano; cruz, t\u00fa pierdes\u0085 (o, palos si bogas\u0085 palos si no bogas)\u00bb<\/B> (Te comunico que hagas lo que hagas, siempre estar\u00e1 mal hecho. Tambi\u00e9n te reitero que tu problema es que nunca me entiendes; pero, si me entendieras, no ser\u00edas capaz de cambiar como yo quiero. Yo siempre tengo la raz\u00f3n). La violencia emocional envuelta en esta actitud es evidente, porque trato de meter a la otra persona en un callej\u00f3n sin salida.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>\u00abYo s\u00e9 muy bien c\u00f3mo t\u00fa piensas y sientes\u0085\u00bb <\/B>(Debes convencerte de que yo te conozco mejor que t\u00fa misma, y que s\u00e9 mejor que t\u00fa lo que es bueno para ti. D\u00e9jame que decida por ti). En este caso funciono como un psic\u00f3logo y, por lo menos superficialmente, comunico que quiero ayudar. Es una actitud que a veces justificamos abiertamente cuando tratamos a nuestras hijas e hijos peque\u00f1os (aunque generalmente no es saludable, ni siquiera en tal nivel). Se trata simplemente de mi intento de mantener control sobre los dem\u00e1s y de que dependan de m\u00ed o se amolden a mis intereses y necesidades.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00abCuidadito con las consecuencias\u0085\u00bb<\/B> (Si haces esto o aquello, seguro que va a pasar algo malo. Yo no ser\u00e9 responsable; ser\u00e1 tu culpa). Con esta t\u00e1ctica estoy abiertamente tratando de atemorizar o de hacer sentir insegura a la otra persona. Es otra forma de manipular y controlar que a veces consigue el objetivo de inhibir e intimidar.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00abTe doy de carambola\u0085\u00bb <\/B>(Como no me atrevo, o no me conviene atacarte directamente, ataco tus sue\u00f1os, tus intereses, o aquello que amas). En este caso, la violencia emocional que ejercemos puede tener un efecto serio porque tiene a desubicar o desorientar a la persona que es verdaderamente el blanco del ataque; adem\u00e1s cuando involucramos a otras personas, el efecto de nuestra agresi\u00f3n verbal o emocional afecta por partida doble.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00abSi haces esto \u0097o haces aquello\u0097 no te quiero m\u00e1s\u0085\u00bb <\/B>(Cuando no te acomodas a mis deseos o puntos de vista, entonces te retiro mi apoyo y mi afecto. Nuestra relaci\u00f3n depende de que hagas lo que yo quiero; no te amo por lo que eres sino en la medida en que te comportas seg\u00fan mi voluntad). Es el caso t\u00edpico de condicionar nuestro amor; es una actitud parecida a la que observamos arriba en \u00abcuidadito con las consecuencias\u0085\u00bb, con la caracter\u00edstica de que nuestra relaci\u00f3n en s\u00ed es la que sufre mediante el castigo que prometo.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00abSi haces esto \u0097o no haces aquello\u0097 me vas a hacer da\u00f1o; me voy a sentir mal\u0085\u00bb <\/B>(Me hago la v\u00edctima, y cuando no te adaptas a mi modo de ser, o a mis intereses y preferencias, entonces trato de que te sientas culpable y miserable). Aqu\u00ed tambi\u00e9n hay una amenaza, pero el supuesto da\u00f1o anticipado es el da\u00f1o sobre m\u00ed mismo e, indirectamente, sobre la persona que supuestamente me va a ofender si no me obedece.<\/P><B><br \/>\n<\/B><br \/>\n<P align=justify>C\u00f3mo entender y superar esa forma de violencia emocional<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Como se\u00f1alamos arriba, hablamos de abuso emocional a trav\u00e9s de la comunicaci\u00f3n verbal cuando aquellas y otras formas semejantes de comunicarnos forman un patr\u00f3n continuo de trato injusto. As\u00ed es c\u00f3mo se imponen opiniones y deseos, se quiere tener raz\u00f3n a toda costa, se rebaja a los dem\u00e1s, se genera culpa en ellos, y se procura controlarlos y dominarlos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hay muchas razones por las cuales el abuso emocional por medio de la palabra es algo muy com\u00fan, desgraciadamente. Una de las m\u00e1s importantes es que aprendemos a ejercer y aceptar la violencia emocional en la medida en que somos tratados violentamente (aunque no sea con golpes f\u00edsicos), sobre todo en el hogar; junto con otros est\u00edmulos que recibimos en la escuela, el barrio, o por televisi\u00f3n, f\u00e1cilmente pasamos a considerar tales patrones de relaciones como algo normal. Incluso muchas personas llegan a aceptar o esperar que en las relaciones humanas una persona domine a la otra.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Una de las caracter\u00edsticas notables de esta forma de violencia es que puede ser muy sutil y que, con frecuencia, las v\u00edctimas no se percatan a tiempo de que est\u00e1n siendo afectadas. Es m\u00e1s, pueden incluso justificar y defender la conducta de quienes las han maltratado, al tiempo que creen que su malestar emocional es producto de sus propias fallas. Sin embargo, los efectos de la violencia emocional pueden ser devastadores. Las personas que la sufren invariablemente reflejan una serie de se\u00f1ales de problemas emocionales, tales como los siguientes: tienen baja autoestima y pierden la confianza en s\u00ed mismas; tienden a involucrarse en relaciones no saludables en las que resultan sometidas; albergan sentimientos de culpa exagerados y tienden al perfeccionismo; muestran una propensi\u00f3n a caer en situaciones cr\u00edticas o a fracasar repetidamente; vuelven su ira contra s\u00ed mismas y guardan resentimientos, etc\u00e9tera. Por eso es que, con frecuencia, las v\u00edctimas del abuso emocional necesitan atenci\u00f3n especial.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00bfQu\u00e9 podemos hacer?<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Comprender y superar la violencia emocional es un proceso que lleva tiempo y energ\u00eda. Un buen comienzo es reconocer, como ya destacamos al principio, que en todas las relaciones con otras personas siempre existe la posibilidad de ejercer o de ser afectado por esa forma de violencia en la comunicaci\u00f3n verbal. Y tambi\u00e9n debemos reconocer que es posible <B>\u0097<\/B>y de hecho necesario<B>\u0097 <\/B>romper con los c\u00edrculos viciosos de violencia y abuso, comenzando con las relaciones con las personas m\u00e1s cercanas (o sea nuestro \u00abpr\u00f3jimo\u00bb, a quien Dios quiere que amemos como a nosotros mismos).<\/P><br \/>\n<P align=justify>A continuaci\u00f3n se mencionan algunos principios pr\u00e1cticos para considerar.<\/P><B><\/p>\n<p><P align=justify>Identifiquemos la ofensa por lo que es. <\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Primero que nada se necesita reconocer si efectivamente se nos ha hecho da\u00f1o, o si hemos participado en el da\u00f1o infligido a otros. A menudo la opini\u00f3n m\u00e1s objetiva de otra persona nos puede ayudar a discernir en qu\u00e9 medida la violencia emocional que sentimos ha sido intencional o accidental. Adem\u00e1s, un buen amigo, por ejemplo, en un momento dado nos puede llamar la atenci\u00f3n ya sea sobre nuestra pasividad ante el maltrato emocional del que podamos estar siendo objeto, o de nuestra propia conducta violenta en la relaci\u00f3n con ciertas personas.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Aprendamos a confrontar y a responder a la confrontaci\u00f3n.<\/B> <\/P><br \/>\n<P align=justify>Un segundo paso es la decisi\u00f3n a confrontar directamente al ofensor, lo cual no siempre es f\u00e1cil. Si lo hacemos en un esp\u00edritu de respeto y en condiciones favorables (por ejemplo, a solas con la persona en vez de tratar de humillarla en p\u00fablico; enfocando s\u00f3lo las conductas y ofensas espec\u00edficas sin atacar su car\u00e1cter, etc.), hay mejores posibilidades de que se nos escuche. A menudo ser\u00e1 necesario que alguna otra persona nos acompa\u00f1e y que act\u00fae como apoyo o como mediadora, seg\u00fan corresponda. Esto nos recuerda la ense\u00f1anza de Jes\u00fas en torno a la ofensas y el perd\u00f3n, seg\u00fan Mateo 18:15-18. Por supuesto, los mismos principios se aplican a los casos en que nosotros hayamos ofendido, ya sea accidental o intencionalmente. Todos necesitamos cultivar no s\u00f3lo el arte de confrontar y de perdonar, sino tambi\u00e9n el de confesar las culpas reales (y descartar las culpas imaginarias o las que nos hayan inculcado) y pedir y aceptar el perd\u00f3n que nos ofrecen aquellos a quienes ofendimos.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Aprovechemos la oportunidad de crecer en nuestra conciencia y conducta moral.<\/B> <\/P><br \/>\n<P align=justify>Es cierto que la violencia emocional, sobre todo cuando se convierte en abuso, es un problema serio y dif\u00edcil de resolver. Pero no es menos cierto que atender a este problema nos abre la posibilidad de crecimiento.<\/P><br \/>\n<P align=justify>A modo de conclusi\u00f3n, hagamos una lista de las \u00e1reas en que podemos seguir aprendiendo y desarrollando nuestro potencial como personas libres, solidarias, y agentes de reconciliaci\u00f3n. Les invito a completarla seg\u00fan su propia agenda de desarrollo personal y espiritual: <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00abQuiero crecer, aprendiendo a\u0085<\/P><br \/>\n<P align=justify>balancear mi necesidad de relacionarme y ser espont\u00e1neo con la de poner mis propios l\u00edmites;<\/P><br \/>\n<P align=justify>identificar adecuadamente toda forma de violencia y abuso emocional, y comprometerme a enfrentarla y transformarla;<\/P><br \/>\n<P align=justify>colaborar a favor de la sanidad y de la reconciliaci\u00f3n en medio de conflictos y ofensas;<\/P><br \/>\n<P align=justify>responsabilizarme por mis propias faltas y ofensas, y rechazar las que me son impuestas como expresi\u00f3n de violencia emocional;<\/P><br \/>\n<P align=justify>hablar la verdad con amor en todas mis relaciones;<\/P><br \/>\n<P align=justify>controlar mi tendencia a dominar a otras personas;<\/P><br \/>\n<P align=justify>vencer mi inclinaci\u00f3n a dejarme dominar por otros; \u0085\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Que el Esp\u00edritu que nos gu\u00eda a toda verdad, nos habilite y nos potencie para as\u00ed reflejar mejor la paz y la justicia divina.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify> <\/P><br \/>\n<P align=justify>Daniel Schipani, argentino, es doctor en psicolog\u00eda y en educaci\u00f3n, y autor de numerosos libros, tanto en espa\u00f1ol como en ingl\u00e9s. Actualmente ejerce como profesor de Educaci\u00f3n Cristiana y Personalidad en el Seminario B\u00edblico Menonita Asociado en Estados Unidos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Apuntes Pastorales Volumen XVII, n\u00famero 1 \/ octubre-diciembre 1999 <B><\/B><\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Daniel Schipani Aunque no es f\u00e1cil reconocerlas como tales, las ofensas verbales son una forma particular de violencia emocional; y cuando esta clase de violencia se ejerce como un patr\u00f3n constante de trato injusto, entonces hablamos de abuso emocional por medio de la palabra. 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