{"id":2765,"date":"2015-12-01T00:54:22","date_gmt":"2015-12-01T05:54:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/me-amas\/"},"modified":"2015-12-01T00:54:22","modified_gmt":"2015-12-01T05:54:22","slug":"me-amas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/me-amas\/","title":{"rendered":"\u00bfMe amas?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por An\u00f3nimo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">En el amanecer de la resurrecci\u00f3n, lo que m\u00e1s nos sorprender\u00e1 ser\u00e1 el hecho de que, mientras estuvimos en la tierra, no amamos a Cristo en la medida en que podr\u00edamos haberlo hecho. Este art\u00edculo nos ofrece el desaf\u00edo de evaluar nuestro amor a Jesucristo a la luz de lo que significa el amor a \u00e9l.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <B><\/p>\n<p><P align=justify>La pregunta de Jes\u00fas a Pedro en Juan 21.16 sigue vigente para nosotros hoy<\/B><\/P><br \/>\n<P align=justify>Esta pregunta fue dirigida por el Se\u00f1or Jes\u00fas al ap\u00f3stol Pedro. \u00abUna pregunta m\u00e1s importante que esta no puede hacerse. Han pasado casi veinte siglos desde que se pronunciaron estas palabras, pero a\u00fan hoy en d\u00eda la pregunta es altamente provechosa y escudri\u00f1adora. La disposici\u00f3n para amar a alguien constituye uno de los sentimientos m\u00e1s comunes que Dios ha implantado en la naturaleza humana. Desgraciadamente, con demasiada frecuencia la gente vuelca sus afectos sobre objetos que no son dignos, ni valen la pena.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En este tiempo quiero reclamar un lugar en nuestros afectos para la \u00fanica persona que es digna de los mejores sentimientos de nuestro coraz\u00f3n: el Se\u00f1or Jes\u00fas, la persona divina que nos am\u00f3 y se dio a s\u00ed mismo por nosotros. Entre todos nuestros afectos, no nos olvidemos de amar a Cristo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Este no es un tema para meros fan\u00e1ticos o entusiastas, sino que merece la atenci\u00f3n de todo cristiano que cree en la Biblia. Nuestro camino de salvaci\u00f3n est\u00e1 estrechamente ligado al mismo. La vida o la muerte, el cielo o el infierno, dependen de la respuesta que demos a la pregunta sencilla y simple de: \u00ab\u00bfAmas a Cristo?\u00bb<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>EL AMOR A CRISTO ES DISTINTIVO<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>El verdadero cristiano no lo es por el s\u00f3lo hecho de haber sido bautizado. No lo es, tampoco, por el hecho de que un d\u00eda a la semana \u0097y muchas veces por rutina\u0097 asiste a los cultos de alguna iglesia o capilla y el resto de la semana vive como si no hubiera Dios. El formalismo no es cristianismo. Un culto ciego y una adoraci\u00f3n rutinaria no constituyen la verdadera religi\u00f3n. A este prop\u00f3sito, la Biblia nos dice: \u00abPorque no todos los que son de Israel son israelitas\u00bb (Ro. 9.6). La lecci\u00f3n pr\u00e1ctica que podemos aprender de estas palabras es bien clara y evidente: No todos los que son miembros de la Iglesia visible de Cristo son verdaderos cristianos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La religi\u00f3n del verdadero cristiano est\u00e1 en su vida; es algo que siente en su coraz\u00f3n, y que otros pueden apreciar en su vida y conducta. Ha experimentado su pecaminosidad y culpabilidad, y se ha arrepentido. Ha visto en Jesucristo al Divino Salvador que su alma necesita y se ha entregado a \u00c9l. Ha dejado el viejo hombre con sus h\u00e1bitos carnales y depravados y se ha revestido del nuevo hombre. Ahora vive una vida nueva y santa, y habitualmente lucha contra el mundo, la carne y el diablo. Cristo mismo es el fundamento. Preg\u00fantesele en qu\u00e9 conf\u00eda para el perd\u00f3n de sus muchos pecados, y contestar\u00e1: \u00abEn la muerte de Cristo\u00bb. Preg\u00fantesele en qu\u00e9 justicia espera ser declarado inocente en el d\u00eda del juicio, y responder\u00e1: \u00abEn la justicia de Cristo\u00bb. Preg\u00fantesele cu\u00e1l es el ejemplo tras el cual se afana para conformar su vida, y dir\u00e1: \u00abEl ejemplo de Cristo\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero por encima de todas estas cosas, hay algo que es verdaderamente peculiar en el cristiano; y este algo es su amor a Cristo. El conocimiento b\u00edblico, la fe, la esperanza, la reverencia, la obediencia, son rasgos distintivos en el car\u00e1cter del verdadero cristiano. Pero resultar\u00eda pobre esta descripci\u00f3n si se omitiera el amor hacia su Divino Maestro. No s\u00f3lo conoce, conf\u00eda y obedece, sino que tambi\u00e9n lo ama.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El rasgo distintivo del verdadero cristiano lo encontramos mencionado varias veces en la Biblia. La expresi\u00f3n, \u00abfe en el Se\u00f1or Jesucristo\u00bb, es bien conocida de muchos cristianos. Pero no olvidemos que en la Escritura se nos menciona el amor en t\u00e9rminos casi tan fuertes. El peligro del que \u00abno cree\u00bb es grande, pero el peligro del que \u00abno ama\u00bb es igualmente grande. Tanto el no creer como el no amar constituyen sendos pelda\u00f1os hacia la ruina eterna.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Recordemos las palabras del ap\u00f3stol a los Corintios: \u00abEl que no amare al Se\u00f1or Jesucristo, sea anatema\u00bb (1 Co. 16.22). Seg\u00fan San Pablo no hay posibilidad de salvaci\u00f3n para el hombre que no ama al Se\u00f1or Jes\u00fas; sobre este punto el ap\u00f3stol no admite ning\u00fan paliativo o excusa. Una persona puede no tener nociones muy claras y aun as\u00ed salvarse; puede faltarle valor y ser presa del temor, pero aun as\u00ed, como Pedro, salvarse. Puede caer terriblemente como David, y sin embargo levantarse otra vez. Pero si una persona no ama a Cristo, no est\u00e1 en el camino de la vida; la maldici\u00f3n todav\u00eda est\u00e1 sobre \u00e9l; camina por el sendero ancho que lleva a la condenaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Miremos lo que el ap\u00f3stol Pablo dice a los efesios: \u00abLa gracia sea con todos los que aman a nuestro Se\u00f1or Jesucristo con amor inalterable\u00bb (Ef. 6.24). En estas palabras el ap\u00f3stol expresa sus buenos deseos y su buena voluntad hacia todos los verdaderos cristianos. Sin duda alguna, a muchos de estos no los hab\u00eda visto nunca. Es de suponer que muchos de estos cristianos en las iglesias primitivas eran d\u00e9biles en la fe, en el conocimiento y en la abnegaci\u00f3n. \u00bfCon qu\u00e9 palabras designar\u00e1 el ap\u00f3stol a los tales? \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1 para no desalentar a los hermanos d\u00e9biles? Pablo escoge una expresi\u00f3n general que exactamente describe a todo cristiano verdadero bajo un nombre com\u00fan. No todos hab\u00edan alcanzado el mismo grado en doctrina o en pr\u00e1ctica, pero todos amaban a Cristo con sinceridad.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El mismo Se\u00f1or Jes\u00fas dice a los jud\u00edos: \u00abSi vuestro padre fuese Dios, seguramente me amar\u00edais\u00bb (Jn. 8.42). \u00c9l vio c\u00f3mo sus extraviados enemigos estaban satisfechos con su condici\u00f3n espiritual y con el hecho de que, seg\u00fan la carne, eran descendientes de Abraham. \u00c9l vio a estos jud\u00edos \u0097tal como hoy ve a muchos ignorantes que profesan ser cristianos\u0097 que por el mero hecho de haber sido circuncidados y pertenecer al pueblo jud\u00edo, ya se consideraban hijos de Dios. Jes\u00fas establece el principio general de que nadie es hijo de Dios, a menos que ame al Unig\u00e9nito Hijo de Dios. Muchos que profesan ser cristianos har\u00edan bien en recordar que este principio se aplica tanto a ellos como a los jud\u00edos. Si no hay amor a Cristo, no hay filiaci\u00f3n divina.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>LA PREGUNTA CRUCIAL A PEDRO<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Por tres veces el Se\u00f1or Jes\u00fas, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, dirigi\u00f3 al ap\u00f3stol Pedro la misma pregunta: \u00abSim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s, \u00bfme amas?\u00bb (Jn. 21.15-17). Con dulzura el Se\u00f1or Jes\u00fas quer\u00eda recordar al disc\u00edpulo extraviado su triple negaci\u00f3n. Pero antes de restaurarlo p\u00fablicamente y ponerlo al frente de la Iglesia, el Se\u00f1or exige una nueva confesi\u00f3n de fe. Observemos que no le hizo preguntas tales como las de: \u00ab\u00bfCrees?\u00bb, \u00ab\u00bfTe has convertido?\u00bb, \u00ab\u00bfEst\u00e1 dispuesto a confesarme?\u00bb, \u00ab\u00bfMe obedecer\u00e1s?\u00bb, \u00ab\u00bfVolver\u00e1s a negarme?\u00bb. Simplemente le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La pregunta, en toda su sencillez, era en extremo escudri\u00f1adora. La persona menos instruida podr\u00eda entenderla; sin embargo, por simple y sencilla que fuera; era suficiente para probar la realidad de la profesi\u00f3n de fe del ap\u00f3stol m\u00e1s avanzado. Si una persona ama verdaderamente a Cristo, su condici\u00f3n espiritual es satisfactoria.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfCu\u00e1l es la raz\u00f3n por la cual el cristiano verdadero muestra estos sentimientos peculiares hacia Cristo, y por los cuales tanto se distingue? En las palabras de San Juan las tenemos expresadas: \u00abNosotros le amamos a \u00c9l, porque \u00c9l nos am\u00f3 primero\u00bb (Jn. 4.19). El vers\u00edculo, sin duda alguna, se refiere a Dios el Padre, pero no es menos cierto de Dios el Hijo. El cristiano verdadero ama a Cristo por todo lo que ha hecho por \u00e9l. Este ha sufrido en su lugar y muerto por \u00e9l en la cruz. Con su sangre lo ha redimido de la culpa, poder y consecuencias del pecado. A trav\u00e9s de su Esp\u00edritu Santo lo llam\u00f3 e hizo que se arrepintiera, creyera en Cristo y viviera una vida de esperanza y santidad. Cristo ha borrado y perdonado todos sus pecados; lo ha librado del cautiverio del mundo; de la carne y del diablo; lo arrebat\u00f3 del borde mismo del infierno, y lo puso en el estrecho sendero que conduce al cielo. En vez de tinieblas le ha dado luz; en vez de intranquilidad, le ha dado paz de conciencia; en lugar de incertidumbre, esperanza; y en lugar de muerte, vida. \u00bfTe maravilla, pues, que el verdadero creyente ame a Cristo?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y le ama, adem\u00e1s, por todo lo que todav\u00eda hace por \u00e9l. El creyente sabe que diariamente Cristo perdona sus faltas y cura sus enfermedades, mientras que intercede por su alma delante de Dios. Diariamente suple las necesidades de su alma y le provee de gracia y misericordia a cada instante. A trav\u00e9s de su Esp\u00edritu lo gu\u00eda a la ciudad con fundamento y lo sostiene en la debilidad e ignorancia. Cuando tropieza y cae, \u00c9l lo levanta y defiende de todos sus enemigos. Y todo esto mientras le prepara un hogar eterno en el cielo. \u00bfTe sorprende, pues, que el verdadero creyente ame a Cristo? \u00bfNo crees que la persona que por sus deudas ha estado en la c\u00e1rcel, amar\u00e1 al amigo que, de una manera inesperada y sin merecerlo, ha pagado todas sus deudas y lo ha hecho su socio? \u00bfNo crees que el prisionero de guerra amar\u00e1 a la persona que, con riesgo de su propia vida, se infiltr\u00f3 en las filas enemigas y lo liber\u00f3? \u00bfNo crees que el marino que estuvo a punto de ahogarse amar\u00e1 a la persona que se lanz\u00f3 a la mar desafiando el peligro y con gran esfuerzo lo libr\u00f3 de una muerte segura? Incluso un ni\u00f1o podr\u00eda contestar a estas preguntas. Pues de la misma manera, y bajo los mismos principios el verdadero cristiano ama al Se\u00f1or Jes\u00fas.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>COMPA\u00d1ERO DE LA FE<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Este amor a Cristo es el compa\u00f1ero inseparable de la fe salvadora. La fe de los diablos es una fe desprovista de amor, as\u00ed como la fe que es tan s\u00f3lo intelectual, pero la fe que salva va acompa\u00f1ada del amor. Este no puede usurpar el oficio de la fe; no puede justificar, ni unir el alma a Cristo; no puede traer paz a la conciencia, pero all\u00ed donde hay verdadera fe, habr\u00e1 tambi\u00e9n amor a Cristo. La persona que ha sido verdaderamente perdonada realmente ama (Lc. 7.47). Si una persona no tiene amor a Cristo, puede usted estar cierto de que no tiene verdadera fe.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>FUENTE DE SERVICIO<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>El amor a Cristo es la fuente del servicio cristiano. Poco haremos por la causa de Cristo si nos movemos impulsados por el simple sentido de la obligaci\u00f3n o s\u00f3lo por aquello que es justo y recto. Antes de que las manos se muevan, el coraz\u00f3n ha de estar interesado. La excitaci\u00f3n puede galvanizar las manos del cristiano para una actividad caprichosa y espasm\u00f3dica, pero sin amor no se producir\u00e1 una perseverancia continua en el obrar bien ni en la labor misionera. La enfermera puede desempe\u00f1ar correctamente sus cuidados facultativos y atender al enfermo con solicitud; pero aun as\u00ed, hay una gran diferencia entre sus cuidados y los que prodigar\u00e1 la esposa al esposo enfermo, o la madre al hijo que est\u00e1 en peligro de muerte. Una obra por el sentido de la obligaci\u00f3n, mientras que la otra es impulsada por el afecto y el amor; una desempe\u00f1a su labor por la paga que recibe, la otra seg\u00fan los impulsos del coraz\u00f3n. Y es as\u00ed tambi\u00e9n en lo que respecta al servicio cristiano. Los grandes obreros de la Iglesia, los que han dirigido avances clave en el campo misionero y han vuelto al mundo al rev\u00e9s, todos se han distinguido por un intenso amor hacia Cristo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pensemos en las vidas de Owen, Baxter, Rutherford, George Herbert, Edwards, Leighton, Hervey, Whitefield, Wesley, Henry Martin, Hudson, McCheyne, y otros muchos. Todos estos hombres han dejado su huella en el mundo. \u00bfY cu\u00e1l era la caracter\u00edstica com\u00fan en sus vidas? Todos amaban a Cristo. No s\u00f3lo guardaron un credo sino que, por encima de todo, amaron a la Persona del Se\u00f1or Jesucristo.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>INSTRUYE AL NI\u00d1O\u0085<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>El amor a Cristo deber\u00eda ser el tema b\u00e1sico en la instrucci\u00f3n religiosa del ni\u00f1o. La elecci\u00f3n, la justicia imputada, el pecado original, la justificaci\u00f3n, la santificaci\u00f3n, e incluso la fe son doctrinas que a menudo causan confusi\u00f3n al ni\u00f1o de tierna edad. Pero el amor a Jes\u00fas es algo m\u00e1s al alcance de su entendimiento. Aquello de que Jes\u00fas lo am\u00f3 incluso hasta la misma muerte y que \u00e9l debe corresponder con su amor, todo eso constituye un credo que se amolda a su horizonte mental. Cu\u00e1n ciertas son las palabras de la Escritura: \u00ab\u00a1De la boca de los ni\u00f1os y de los que maman, perfeccionaste la alabanza!\u00bb (Mt. 21.16). Hay miles de cristianos que conocen todo el credo de Atanasio, el de Nicea y el Apost\u00f3lico, y que sin embargo tienen menos conocimiento de lo que es el cristianismo real que un ni\u00f1o peque\u00f1o que s\u00f3lo sabe que ama a Cristo.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>PUNTO DE UNI\u00d3N<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Es que el amor a Cristo constituye el punto donde convergen todos los creyentes de la Iglesia visible de Cristo. Es all\u00ed donde no hay desacuerdo entre episcopales y presbiterianos, bautistas o pentecostales, calvinistas o arminianos, metodistas o luteranos; en el amor todos convergen. A menudo discrepan entre s\u00ed sobre doctrinas, formas y ceremonias, gobierno eclesi\u00e1stico y modo de culto. Pero en un punto, por lo menos, est\u00e1n de acuerdo; todos experimentan un sentimiento com\u00fan hacia Aquel en quien han depositado su esperanza de salvaci\u00f3n \u00abAman al Se\u00f1or Jes\u00fas con sinceridad\u00bb (Ef. 6.24). Muchos de estos creyentes ignoran la teolog\u00eda sistem\u00e1tica y s\u00f3lo de una manera muy pobre podr\u00edan argumentar en defensa de su credo. Pero todos testifican de lo que sienten hacia Aquel que muri\u00f3 por sus pecados. \u00abNo puedo hablar mucho por Cristo\u00bb, dijo una cristiana viejecita e ignorante al doctor Chalmers, y a\u00f1adi\u00f3: \u00abPero si bien no puedo hablar por \u00c9l, \u00a1podr\u00eda morir por \u00c9l!\u00bb.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>DISTINCI\u00d3N QUE PERMANECER\u00c1<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>El amor a Cristo ser\u00e1 la caracter\u00edstica distintiva de todas las almas salvas en el cielo. Aquella multitud que nadie podr\u00e1 contar ser\u00e1 de un solo coraz\u00f3n. Las viejas diferencias desaparecer\u00e1n bajo un mismo sentimiento. Las viejas peculiaridades doctrinales, tan terriblemente disputadas en la tierra, ser\u00e1n cubiertas bajo un mismo sentimiento de deuda y gratitud a Cristo. Lutero y Zwinglio ya no tendr\u00e1n m\u00e1s disputas. Wesley y Toplady no perder\u00e1n ya m\u00e1s tiempo en controversia. Los creyentes no se comer\u00e1n ni se devorar\u00e1n unos a otros, sino que todos se unir\u00e1n en un mismo sentir, en un mismo coraz\u00f3n y en una misma voz, en aquel himno de alabanza: \u00abAl que nos am\u00f3, y nos lav\u00f3 de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a \u00c9l sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u00bb (Ap. 1.5, 6).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Las palabras que Juan Bunyan pone en los labios de Firme al llegar este junto al r\u00edo Muerte, son muy preciosas. \u00abEste r\u00edo \u0097nos dice\u0097, ha sido el terror de muchos, y tambi\u00e9n para m\u00ed, el pensamiento del mismo ha sido a menudo motivo de espanto. Pero ahora permanezco sereno: mis pies descansan sobre el mismo lugar donde descansaron los pies de los sacerdotes que llevaban el arca al pasar el Jord\u00e1n. Ciertamente las aguas son amargas al paladar y fr\u00edas al est\u00f3mago, sin embargo el pensamiento del lugar a donde voy y la comitiva que me espera a la otra orilla son como llama ardiente en mi coraz\u00f3n. Ahora ya me veo al final de la jornada; mis d\u00edas de labor ya han terminado. Voy a ver aquella Cabeza que fue coronada de espinas, y aquel Rostro que por m\u00ed fue escupido. Hasta aqu\u00ed he vivido por el o\u00edr de la fe, pero ahora voy a un lugar donde vivir\u00e9 por la vista, y morar\u00e9 con Aquel en cuya compa\u00f1\u00eda se deleita mi alma. He amado o\u00edr hablar de mi Se\u00f1or, y all\u00ed donde he visto la huella de su pie, all\u00ed he deseado tener tambi\u00e9n el m\u00edo. Su nombre me ha sido como un estuche de algalia, y m\u00e1s dulce que todos los perfumes. Su voz me ha sido sumamente dulce, y \u00ab\u00a1m\u00e1s que desear el sol, he deseado yo la luz de su rostro!\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00a1Felices los que tienen una esperanza semejante! Quien desee estar preparado para el cielo debe conocer algo del amor de Cristo. Al que muere ignorante de este amor, mejor le habr\u00eda sido no haber nacido.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>COMO SE MANIFIESTA<\/P><\/B><\/p>\n<p><UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nSi amamos a una persona, desearemos pensar en ella.<\/LI><\/UL><br \/>\n<P align=justify>No ser\u00e1 necesario que se nos haga memoria sobre la misma, pues no olvidaremos su nombre, su parecido, su car\u00e1cter, sus gustos, su posici\u00f3n, su ocupaci\u00f3n. Durante el d\u00eda su pensamiento cruzar\u00e1 nuestros pensamientos muchas veces, aun por lejos que se encuentre. Pues bien, lo mismo sucede entre el verdadero creyente y Cristo. Cristo \u00abmora en su coraz\u00f3n\u00bb y en su pensamiento. (Ef. 3.17).<\/P><br \/>\n<P align=justify>En la religi\u00f3n, el afecto es el secreto de una buena memoria. La gente del mundo, de por s\u00ed, no piensa en Cristo, y es que sus afectos no est\u00e1n en \u00c9l. Pero el verdadero cristiano piensa en Cristo y en su obra durante toda su vida, pues lo ama.<\/P><\/p>\n<p><UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nSi amamos a una persona desearemos o\u00edr hablar de ella.<\/LI><\/UL><br \/>\n<P align=justify>Ser\u00e1 un placer o\u00edr hablar a otras personas acerca de ella y mostraremos inter\u00e9s por cualquier noticia que le haga referencia. Cuando alguien describa su manera de ser, de obrar y de hablar, la escucharemos con la m\u00e1xima atenci\u00f3n. Algunos oir\u00e1n hablar de ella con completa indiferencia, pero nosotros, al o\u00edr mencionar su nombre, nos llenaremos de alegr\u00eda. Pues bien, lo mismo sucede entre el creyente y Cristo. El verdadero creyente se deleita cada vez que oye algo acerca de su Maestro. Los sermones que m\u00e1s le gustan son aquellos que est\u00e1n llenos de Cristo; y las compa\u00f1\u00edas que m\u00e1s prefiere son las de aquellos que se deleitan en las cosas de Cristo. Le\u00ed de una ancianita galesa que no sab\u00eda nada de ingl\u00e9s, y cada domingo andaba varios kil\u00f3metros para o\u00edr a un predicador ingl\u00e9s. Al preguntarle por qu\u00e9 andaba tanto si no pod\u00eda entender la lengua, ella contest\u00f3 que como o\u00eda tantas veces el nombre de Cristo, esto le hac\u00eda mucho bien, puesto que o\u00edr tantas veces el nombre de su Salvador era una experiencia dulce.<\/P><\/p>\n<p><UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nSi amamos a una persona, nos agradar\u00e1 leer de ella.<\/LI><\/UL><br \/>\n<P align=justify>\u00a1Qu\u00e9 placer m\u00e1s intenso proporciona a la esposa una carta del marido ausente, o a la madre las noticias del hijo lejano! Para los extra\u00f1os estas cartas apenas si tendr\u00e1n valor y s\u00f3lo con esfuerzo las leer\u00e1n. Pero los que aman a los escritores ver\u00e1n en ellas algo que nadie m\u00e1s puede ver; las leer\u00e1n una y otra vez, y las guardar\u00e1n como a un tesoro. Pues bien, esta es la misma experiencia entre el verdadero cristiano y Cristo. Hay deleite en la lectura de las Escrituras para el cristiano, pues son ellas las que le hablan de su amado Salvador. <\/P><\/p>\n<p><UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nSi amamos a una persona, nos esforzaremos para complacerla.<\/LI><\/UL><br \/>\n<P align=justify>Desearemos amoldarnos a sus gustos y opiniones, buscando obrar seg\u00fan su consejo. Estaremos, incluso, dispuestos a negarnos a nosotros mismos para adaptarnos a sus deseos y abstenernos de aquellas cosas que, sabemos, aborrece. Con tal de agradarle mostraremos inter\u00e9s en hacer aquello que por naturaleza no estamos inclinados a hacer.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Lo mismo sucede entre el creyente y Cristo. Para poder agradarle el verdadero cristiano se esfuerza en ser santo en cuerpo y en esp\u00edritu. Abandonar\u00e1 cualquier pr\u00e1ctica o h\u00e1bito si sabe que es algo que no complace a Cristo. Contrariamente a lo que hacen los hijos del mundo, no murmurar\u00e1 ni se quejar\u00e1 de que los requerimientos de Cristo son demasiado estrictos o severos. Para \u00e9l los mandamientos de Cristo no son penosos ni pesada su carga. \u00bfY por qu\u00e9 es esto as\u00ed? Simplemente porque lo ama.<\/P><\/p>\n<p><UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nSi amamos a una persona, amaremos tambi\u00e9n a sus amigos.<\/LI><\/UL><br \/>\n<P align=justify>Aun antes de conocerlos ya mostraremos hacia ellos una favorable inclinaci\u00f3n. Esto es porque compartimos un mismo amor hacia el amigo o los amigos. Cuando llegamos a conocerlos no experimentamos sensaci\u00f3n de extra\u00f1eza; un sentimiento com\u00fan nos une: ellos aman a la misma persona que amamos y esto ya es una presentaci\u00f3n. Pues bien, lo mismo viene a suceder con el creyente y Cristo. El verdadero cristiano considera a los amigos de Cristo como sus propios amigos y como miembros del mismo cuerpo, hijos de la misma familia, soldados del mismo ej\u00e9rcito y viajantes hacia el mismo hogar. Cuando los ve por primera vez parece como si ya los hubiera conocido de siempre. Y a los pocos minutos de estar con ellos experimenta una afinidad y familiaridad mucho mayor que cuando est\u00e1 entre gente del mundo que ya hace muchos a\u00f1os que conoce. \u00bfY cu\u00e1l es el secreto de todo esto? Simplemente por compartir el mismo afecto al Salvador, un mismo amor al Se\u00f1or.<\/P><\/p>\n<p><UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nSi amamos a una persona, seremos celosos por su nombre y honra. <\/LI><\/UL><br \/>\n<P align=justify>No permitiremos que se hable mal de ella y saldremos en su defensa. Nos sentiremos obligados a mantener sus intereses y su reputaci\u00f3n. Eso sucede entre el verdadero cristiano y Cristo, puesto que aquel reaccionar\u00e1 con santo celo en contra de las injurias hechas a la Palabra del Maestro, a su causa y a su Iglesia. Si las circunstancias as\u00ed lo requieren, lo confesar\u00e1 delante de los pr\u00edncipes y mostrar\u00e1 su sensibilidad ante la m\u00e1s insignificante afrenta. No callar\u00e1 ni permitir\u00e1 que la causa del Maestro sea pisoteada, sino que testificar\u00e1 en su favor. \u00bfY por qu\u00e9 todo esto? Porque lo ama.<\/P><\/p>\n<p><UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nSi amamos a una persona, desearemos hablar con ella.<\/LI><\/UL><br \/>\n<P align=justify>Le diremos todos nuestros pensamientos y le abriremos nuestro coraz\u00f3n. No nos ser\u00e1 dif\u00edcil encontrar tema de conversaci\u00f3n. Por reservados y callados que seamos con otras personas, siempre nos resultar\u00e1 f\u00e1cil hablar con el amigo que amamos de verdad. \u00a1Tendremos tantas cosas para decir, informar y preguntar!<\/P><br \/>\n<P align=justify>El verdadero cristiano no tiene dificultad para hablarle a Su Salvador. Cada d\u00eda tiene algo que decirle y no es feliz hasta que se lo ha dicho. A trav\u00e9s de la oraci\u00f3n, cada ma\u00f1ana y cada noche, \u00e9l habla con su Maestro. Le expone sus deseos, sus necesidades, sus sentimientos y temores. En la hora de la dificultad busca su consejo y en los momentos de prueba su consuelo; no puede hacer otra cosa: debe conversar continuamente con su Salvador, pues si no, desmayar\u00eda en el camino. \u00bfY por qu\u00e9? Simplemente porque lo ama.<\/P><\/p>\n<p><UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nFinalmente, si amamos a una persona, desearemos estar siempre con ella.<\/LI><\/UL><br \/>\n<P align=justify>El pensar, o\u00edr y hablar de la persona amada hasta cierto punto nos complace, pero no es suficiente. Si en verdad amamos desearemos algo m\u00e1s: estar siempre en su compa\u00f1\u00eda. Ansiamos estar continuamente con ella, siendo las despedidas en extremo molestas. <\/P><br \/>\n<P align=justify>El coraz\u00f3n del cristiano suspira por aquel d\u00eda cuando ver\u00e1 a su Maestro cara a cara, y por toda la eternidad. Ans\u00eda poner punto final al pecar, al arrepentimiento, al creer por fe, y suspira por aquella vida sin fin en que se ver\u00e1 como ha sido visto, y en la que no habr\u00e1 m\u00e1s pecado ni dolor. El vivir por fe ha sido dulce, pero sabe que el vivir por vista le ser\u00e1 m\u00e1s dulce todav\u00eda. Encontr\u00f3 placentero el o\u00edr de Cristo, el hablar de Cristo y el leer de Cristo; pero mucho mejor ser\u00e1 ver a Cristo con sus propios ojos y para siempre. \u00abM\u00e1s vale vista de ojos, que deseo que pasa\u00bb (Ec. 6.9) \u00bfY por qu\u00e9 todo esto? Simplemente, porque lo ama.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00bfC\u00d3MO EST\u00c1 TU AMOR?<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Terminar\u00e9 este escrito apelando a su conciencia. Y lo har\u00e9 con todo amor y afecto. Mi oraci\u00f3n a Dios y el deseo de mi coraz\u00f3n, al escribir, han sido el ayudarlo a reflexionar sobre su amor a Jesucristo.<\/P><\/p>\n<p><UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nConsidere la pregunta que Jes\u00fas hizo a Pedro y trate de contestarla por usted mismo. No intente evadirla; exam\u00ednela seriamente; p\u00edensela bien. Y despu\u00e9s de todo lo que le he escrito, \u00bfpuede honestamente, decir que ama a Cristo?<\/LI><\/UL><br \/>\n<P align=justify>No ser\u00eda una respuesta satisfactoria si me dijeras que crees la verdad del cristianismo y te aferras a los fundamentos de la fe evang\u00e9lica. Un mero asentimiento intelectual al contenido del Evangelio no salva. Los diablos tambi\u00e9n creen y tiemblan (Stg. 2.19). El verdadero cristianismo va m\u00e1s all\u00e1 de un mero sentimiento a doctrinas y opiniones. Consiste en conocer, confiar y amar a la Persona que muri\u00f3 por nuestros pecados y que ahora vive: Cristo, el Se\u00f1or. Los cristianos primitivos, tales como Febe, Persis, Trifena, Trifosa, Gayo y Filem\u00f3n, probablemente no sab\u00edan mucha teolog\u00eda dogm\u00e1tica, pero su profesi\u00f3n de fe estaba caracterizada por un rasgo com\u00fan y sobresaliente: todos amaban a Cristo. <\/P><\/p>\n<p><UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nSi no sientes ning\u00fan sentimiento de gratitud y de obligaci\u00f3n hacia \u00c9l, pues entonces el motivo de tu falta de afecto y amor a Cristo es evidente: no te sientes deudor de su gracia ni de sus beneficios. No es de extra\u00f1ar, pues, que no lo ames. S\u00f3lo hay un remedio para tu caso: debes despertar a tu gran necesidad espiritual. Has de saber lo que eres por naturaleza delante de Dios, y percatarte de tu pecado y culpabilidad. \u00a1Oh, que el Esp\u00edritu Santo te muestre todo esto!<\/LI><\/UL><br \/>\n<P align=justify>Quiz\u00e1 nunca lees la Biblia, o si la lees es muy de cuando en cuando y por mera costumbre, sin inter\u00e9s, sin entendimiento, ni aplicaci\u00f3n. Haz caso de mi exhortaci\u00f3n y cambia de proceder. Lee la Biblia con diligencia y no descanses hasta que te hayas familiarizado con ella. Lee lo que la Ley de Dios requiere de nosotros, tal como el Se\u00f1or Jes\u00fas lo expone en el cap\u00edtulo quinto de San Mateo. Lee la descripci\u00f3n que de la naturaleza humana nos da San Pablo en los primeros cap\u00edtulos de su Ep\u00edstola a los Romanos. Con oraci\u00f3n estudia estos pasajes b\u00edblicos y suplica por la ense\u00f1anza del Esp\u00edritu Santo; entonces preg\u00fantate si eres o no un deudor a Dios, un deudor en extrema necesidad de un amigo como el Se\u00f1or Jes\u00fas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Quiz\u00e1 eres una de esas personas que desconocen lo que es la oraci\u00f3n sincera, real y de coraz\u00f3n. Te has acostumbrado a considerar la fe evang\u00e9lica como algo que ata\u00f1e a la iglesia y al culto externo, pero que no tiene relaci\u00f3n directa con tu ser \u00edntimo y personal.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cambia de proceder. Empieza, desde hoy, a suplicar sinceramente a Dios por tu alma. P\u00eddele que te muestre todo lo que necesitas saber para la salvaci\u00f3n de tu alma. Haz esto con toda tu mente y con todo tu coraz\u00f3n, y no tardar\u00e1s en descubrir la necesidad que tienes de Cristo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El aviso que te doy quiz\u00e1 parezca anticuado y simple; pero no lo rechaces. Es el viejo buen camino por el cual han andado millones de personas y encontraron paz para sus almas. Si no amas a Cristo est\u00e1s en inminente peligro de ruina eterna. El primer paso para amar a Dios lo constituye el conocimiento de la necesidad que todo pecador tiene de Cristo, y de la deuda de pecado que tiene con \u00c9l. Y cuando te conozcas a t\u00ed mismo y te des cuenta de tu condici\u00f3n delante de Dios, entonces empezar\u00e1s a percibir tu necesidad.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Para obtener un conocimiento salvador de Cristo debes escudri\u00f1ar el Libro de Dios y suplicar a Dios por luz. No desprecies el aviso que hoy te doy; t\u00f3malo y ser\u00e1s salvo.<\/P><\/p>\n<p><UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nEn \u00faltimo lugar, si ya has gozado de alguna experiencia del amor a Cristo, a manera de despedida recibe unas palabras de aliento y consejo. Y que el Se\u00f1or haga que te sean de bendici\u00f3n.<\/LI><\/UL><br \/>\n<P align=justify>Si en verdad amas a Cristo, g\u00f3zate con el pensamiento de que tienes una buena evidencia con respecto al estado de tu alma. El amor es una evidencia de gracia. \u00bfY qu\u00e9 si a veces est\u00e1s acosado de dudas y temores? \u00bfY qu\u00e9 si a veces tienes temores sobre la autenticidad de tu fe? \u00bfY qu\u00e9 si a veces tus ojos se ven nublados por las l\u00e1grimas de incertidumbre, al no poder ver claramente tu llamamiento y elecci\u00f3n de Dios? Con todo, hay motivo para que tengas fuerte consolaci\u00f3n y esperanza: tu coraz\u00f3n puede testificar que amas a Cristo. All\u00ed donde hay verdadero amor, hay verdadera gracia y verdadera fe. No le amar\u00edas si \u00c9l no hubiera hecho algo por ti. El amor en tu coraz\u00f3n es se\u00f1al de una obra de gracia genuina.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si amas a Cristo nunca te averg\u00fcences de dar testimonio de su persona y de su obra. Puesto que te ha amado y lavado de tus pecados con su sangre, no tienes por qu\u00e9 esconder a los dem\u00e1s el amor y afecto que sientes por \u00c9l. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Un viajante ingl\u00e9s, de vida imp\u00eda y descuidada, en cierta ocasi\u00f3n pregunt\u00f3 a un ind\u00edgena americano, un hombre convertido y temeroso de Dios: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 haces tanto por Cristo; por qu\u00e9 hablas tanto de \u00c9l?\u00bb. \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que Cristo ha hecho por ti para que te tomes tanto trabajo por \u00c9l?\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>El indio no le contest\u00f3 con palabras, sino que junt\u00f3 unas cuantas hojas secas y un poco de musgo, y con ello hizo un anillo en el suelo. Luego tom\u00f3 un gusano, lo puso en medio del anillo y prendi\u00f3 fuego a las hojas y al musgo. Las llamas pronto se elevaron, y el calor empez\u00f3 a asar al gusano. Con terrible agon\u00eda este trat\u00f3 de escapar por cualquier lado, pero todo era en vano, hasta que, en medio de la desesperaci\u00f3n, se enroll\u00f3 en el centro del anillo y aguard\u00f3 el momento en que ser\u00eda consumido por el fuego. En aquel momento el indio extendi\u00f3 su mano, tom\u00f3 el gusano, lo puso suavemente sobre su pecho, y dijo al ingl\u00e9s: \u00abDesconocido: \u00bfves este gusano? Yo iba a perecer como este insecto. Estaba a punto de morir en mis pecados, en desesperaci\u00f3n y al borde mismo del fuego eterno. Pero en estas circunstancias Jes\u00fas extendi\u00f3 su poderoso brazo. Fue Jes\u00fas quien me salv\u00f3 con su diestra de gracia y me arrebat\u00f3 de las llamas eternas. Fue Jes\u00fas quien me puso a m\u00ed, pobre gusano pecador, cerca de su coraz\u00f3n amoroso. Desconocido, esta es la raz\u00f3n por la cual hablo tanto de \u00c9l. Y no me averg\u00fcenzo porque lo amo\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si hemos gustado algo del amor de Cristo, mostremos tambi\u00e9n el mismo sentir de este ind\u00edgena. \u00a1Nunca lleguemos a pensar que podemos amar a Cristo demasiado, vivir demasiado cerca de \u00c9l, confesarle con demasiado valor, y entregarnos demasiado a \u00c9l! En el amanecer de la resurrecci\u00f3n, lo que m\u00e1s nos sorprender\u00e1 ser\u00e1 el hecho de que, mientras estuvimos en la tierra, no amamos a Cristo en la medida en que podr\u00edamos haberlo hecho.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a9 Apuntes Pastorales, 1993 Los Temas de la Vida Cristiana, volumen 2, n\u00famero 3.<\/P><\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por An\u00f3nimo En el amanecer de la resurrecci\u00f3n, lo que m\u00e1s nos sorprender\u00e1 ser\u00e1 el hecho de que, mientras estuvimos en la tierra, no amamos a Cristo en la medida en que podr\u00edamos haberlo hecho. 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