{"id":2785,"date":"2015-12-01T00:54:52","date_gmt":"2015-12-01T05:54:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-delicado-equilibrio\/"},"modified":"2015-12-01T00:54:52","modified_gmt":"2015-12-01T05:54:52","slug":"un-delicado-equilibrio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-delicado-equilibrio\/","title":{"rendered":"Un delicado equilibrio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jos\u00e9 Belaunde M.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El ardor de la pol\u00e9mica en torno a la justificaci\u00f3n por la fe durante los a\u00f1os en que surgi\u00f3 la Reforma produjo algunos escritos y puntos de vista extremos cuyo eco ha persistido hasta nuestros d\u00edas. La comprensi\u00f3n de los creyentes sobre lo que Dios piensa de las buenas obras se vio enturbiada por dichas posiciones extremas. \u00bfQu\u00e9 es lo que realmente la Palabra revela?<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>El Nuevo Testamento claramente se\u00f1ala una inseparable relaci\u00f3n entre las obras y la salvaci\u00f3n, la cual no puede ser ignorada por aquellos que desean caminar en comuni\u00f3n con el Maestro de Galilea.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>El legado de Lutero<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>El ardor de la pol\u00e9mica en torno a la justificaci\u00f3n por la fe durante los a\u00f1os en que surgi\u00f3 la Reforma produjo algunos escritos y puntos de vista extremos cuyo eco ha persistido hasta nuestros d\u00edas. Esto ha enturbiado la comprensi\u00f3n correcta que los creyentes deben tener acerca de lo que Dios piensa sobre las buenas obras, tal como lo refleja su palabra. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Algunas opiniones negativas respecto a las buenas obras, que se escuchan con frecuencia entre cristianos, rayan, con el debido respeto, en lo irracional. A riesgo de simplificar las cosas podemos decir que existen dos clases de buenas obras: unas, las que se hacen para justificarse a uno mismo, para gloriarse o acumular m\u00e9ritos que obtengan la salvaci\u00f3n como justo premio; otras, las que Dios prepar\u00f3 de antemano para que anduvi\u00e9ramos en ellas (Ef 2.10), las cuales se hacen por amor a \u00e9l y al pr\u00f3jimo; estas son la marca del cristiano. La frase \u00abcreados en Cristo Jes\u00fas para\u0085\u00bb en este vers\u00edculo se refiere al nuevo nacimiento. Hemos sido regenerados con un fin: para que vivamos de determinada manera, en obediencia, haciendo las obras que Dios nos encarg\u00f3 que hici\u00e9ramos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si examinamos todos los pasajes que Pablo escribi\u00f3 acerca de la inutilidad de las obras de la ley como medio para obtener la justificaci\u00f3n, veremos que fueron escritos contra la primera clase de buenas obras, no contra la segunda. No obstante, en algunos casos se han interpretado en forma equivocada o tendenciosa, como si hicieran referencia a toda buena obra, de la clase que fuera. De ah\u00ed viene lo \u00e1spero de la pol\u00e9mica, que tambi\u00e9n ha dado origen a frases exageradas, tal como la afirmaci\u00f3n de Lutero de que todas las buenas obras son malas. El legado de estas declaraciones es la confusi\u00f3n en la mente de muchos cristianos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Esta posici\u00f3n desequilibrada explica que en muchas exposiciones doctrinales sobre la salvaci\u00f3n, especialmente a nivel popular, se haga hincapi\u00e9 en dos vers\u00edculos claves de Efesios 2, el 8 y el 9 (\u00abPorque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios; tampoco es por obras, para que nadie se jacte\u00bb) y se ignore el siguiente que es su corolario, como si hubiera sido borrado m\u00e1gicamente de la Escritura: \u00abPorque somos hechura suya, creados en Cristo Jes\u00fas para buenas obras, las cuales Dios prepar\u00f3 de antemano para que anduvi\u00e9ramos en ellas.\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>Desear\u00eda, entonces, presentar lo que considero una posici\u00f3n m\u00e1s equilibrada sobre el tema de las buenas obras.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Un regalo que siempre ser\u00e1 regalo<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>En primer lugar, Dios no demanda nuestras buenas obras para salvarnos porque ya Cristo hizo lo necesario para reconciliarnos con el Padre, pero s\u00ed las requiere para premiarnos. De hecho, \u00e9l quiere hacerlo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los obreros de la primera hora de la par\u00e1bola de la vi\u00f1a (Mt 20.1\u009616) no ganaron su jornal por haber soportado el calor y la fatiga de trabajar todo el d\u00eda bajo el sol, sino por la generosidad del due\u00f1o del campo que los llam\u00f3 a trabajar. Los obreros de la hora und\u00e9cima, que apenas trabajaron sesenta minutos, recibieron el mismo salario que los de la hora primera, esto es, la salvaci\u00f3n, porque el due\u00f1o del campo as\u00ed lo quiso. Lo que Jes\u00fas nos est\u00e1 diciendo en esta par\u00e1bola es que la gracia de la salvaci\u00f3n se recibe no por m\u00e9rito a nuestros esfuerzos, sino porque \u00e9l quiere d\u00e1rnosla, por pura misericordia. Por lo que a la gracia de la salvaci\u00f3n se refiere, da lo mismo que uno haya sido cristiano toda la vida, o que se convierta en el lecho de muerte. Para todos, el regalo gratuito es el mismo. Al igual que a los obreros de la primera hora, a muchos tanta generosidad les parece injusta y reclaman. A ellos, y a nosotros, el due\u00f1o del campo les dice: \u00ab\u00bfqu\u00e9 te importa a ti si yo quiero ser generoso con todos?\u00bb<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Un camino trabajoso<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Pero esta salvaci\u00f3n que recibimos, cuando fuimos justificados, regenerados, y sellados con el Esp\u00edritu Santo \u0097que es la garant\u00eda de nuestra herencia futura (Ef 1.13, 14)\u0097 constituye lo \u00fanico inmerecido que recibe el hombre. Todo lo dem\u00e1s s\u00ed ser\u00e1 merecido, tanto el castigo que, Dios no quiera, pudi\u00e9ramos recibir, o la corona, el premio que anhelamos en el d\u00eda del juicio. No creo que exista en la Biblia una idea m\u00e1s repetida que esta: Dios paga (es decir, retribuye) a cada cual seg\u00fan sus obras, no solo a los que se condenan, sino tambi\u00e9n a los que se salvan (Jb 34.11; Sal 62.12; Jr 32.19; Mt 16.27; Ro 2.6; Co 3.24,25 y1Pe 1.17; Ap 22.12). <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La recompensa, la corona, tendremos que gan\u00e1rnosla sudando, sufriendo penalidades \u00abcomo buenos soldados de Cristo\u00bb (2Tm 2.3) y venciendo. En cada una de las cartas que el Se\u00f1or dirige a las siete iglesias aparece el mismo mensaje: \u00abAl que venciere&#8230;\u00bb, esto es, al que persevere hasta el fin y triunfe, superando los obst\u00e1culos que el enemigo ponga en su camino, \u00abyo le dar\u00e9\u0085\u00bb el \u00e1rbol de la vida, el man\u00e1 escondido, autoridad sobre las naciones, vestiduras blancas, etc\u00e9tera, elementos que simbolizan la salvaci\u00f3n final (Ap 2.7, 11, 17,26; 3.5, 12, 21). \u00bfPor qu\u00e9 insiste en repetir esta frase \u00abal que venciere\u00bb? Porque vivimos en un campo de batalla, en una lucha constante e implacable contra el enemigo que quiere apartarnos del camino y llevarnos a la perdici\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Por su lado, Pablo escribi\u00f3: \u00abEs necesario que a trav\u00e9s de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios\u00bb (Hch 14.22). Si fuera de otra manera la mayor\u00eda de los hombres no rechazar\u00eda el mensaje de salvaci\u00f3n, pero no lo reciben porque saben que tiene un precio. El pr\u00edncipe de las tinieblas tiene \u00e9xito en propagar su mensaje precisamente porque lo que \u00e9l ofrece es f\u00e1cil: \u00abAprovecha, goza de la vida, no te quedes&#8230;\u00bb Su camino es seductor en apariencia, pero al final el despertar ser\u00e1 terrible.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En cierto sentido, la salvaci\u00f3n \u0097no la que recibimos al ser regenerados, sino la que tendremos al final de nuestra vida, esa misma que Pablo dice que somos salvos en esperanza (Ro 8.24)\u0097 debe ser ganada venciendo las tentaciones y superando las pruebas (Ap 21.7). Sabemos bien que no hay victoria sin esfuerzo. Claro est\u00e1 que podemos ganarla porque Cristo la gan\u00f3 por nosotros venciendo al pr\u00edncipe de este mundo, mas seguir\u00e1 siendo, tambi\u00e9n, gratuita, porque no podr\u00edamos alcanzarla si Jes\u00fas no hubiera muerto por nosotros. Pero es ganada, sin embargo, venciendo tambi\u00e9n nosotros al enemigo por medio de la sangre del Cordero y de nuestro testimonio, menospreciando incluso la vida si fuera necesario (Ap 12.11). Nuestro testimonio entonces, consiste no solamente en nuestra confesi\u00f3n de fe, sino tambi\u00e9n en la vida que llevamos.<\/P><B><\/p>\n<p><P align=justify>La necesidad de las obras<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>En segundo lugar, nosotros probamos que creemos en Dios cuando lo obedecemos, esto es, haciendo lo que \u00e9l nos manda. \u00bfY qu\u00e9 nos manda a hacer \u00e9l? Evitar el pecado y hacer buenas obras. Si no hacemos buenas obras, lo que probamos ante el mundo no es que la salvaci\u00f3n sea por fe y no por obras, sino que no tenemos fe, pues las buenas obras ponen de manifiesto nuestra fe, la cual sin obras no existe. El ap\u00f3stol Santiago afirma que esta clase de fe est\u00e1 muerta (2.17 y26).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Por ese motivo las buenas obras son necesarias para la salvaci\u00f3n, aunque no seamos salvos por ellas. Son necesarias porque constituyen la prueba de que tenemos la fe por medio de la cual recibimos la gracia de la salvaci\u00f3n, ya que la fe, si es verdadera, nos empujar\u00e1 a obrar y no estar\u00e1 ociosa. Constituyen adem\u00e1s la prueba de que Cristo es el Se\u00f1or de nuestras vidas, tal como confesamos con nuestra boca (Ro 10.9). En resumen, podemos decir que no somos salvos <B>por<\/B> obras, pero tampoco somos salvos <B>sin<\/B> ellas, como bien afirma Calvino. <\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Una justa retribuci\u00f3n<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>En tercer lugar, la Escritura atestigua que vamos a ser juzgados por nuestras obras (Ap 20.12), no por nuestra fe. Al llegar al cielo no se nos preguntar\u00e1 \u00ab\u00bftienes fe para entrar?\u00bb m\u00e1s bien se nos pedir\u00e1: \u00abpru\u00e9bame tu fe con tus obras\u00bb (Stg 2.18). Si carecemos en ese d\u00eda de buenas obras como evidencia de nuestra creencia, \u00bfc\u00f3mo probaremos que hemos tenido fe para ser salvos?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Con ese fin, y porque quiere recompensarnos abundantemente, Jes\u00fas nos exhorta a acumular tesoros en el cielo (Mt 6.19\u009621), los \u00fanicos que duran. A su vez, Pablo exhorta \u00aba los ricos de este mundo &#8230; que sean ricos en buenas obras\u00bb (1Ti 6.18), porque ellas constituyen la verdadera riqueza. Entendamos bien: si nuestras buenas obras son nuestra verdadera riqueza, la que permanece, la que cuenta en el cielo \u00bfc\u00f3mo podr\u00edamos descuidarlas, o despreciarlas?, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edamos dejar de hacerlas? No ser\u00eda esto m\u00e1s que una burla a Dios.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En la par\u00e1bola sobre el juicio final que algunos llaman \u00abel juicio de las naciones\u00bb (Mt 25.31\u009646) Jes\u00fas explica cu\u00e1l ser\u00e1 la base de la sentencia que recibiremos ese d\u00eda y que decidir\u00e1 nuestro destino eterno: \u00abPorque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber&#8230;\u00bb. En ese pasaje podemos ver claramente que no se nos juzgar\u00e1 por nuestra fe sino por c\u00f3mo nuestra fe se transform\u00f3 en obras de amor; es decir, por c\u00f3mo nuestra fe obr\u00f3 por amor en favor del pr\u00f3jimo, seg\u00fan dice Pablo en G\u00e1latas (5, 6b).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Debemos notar con cuidado que la fe, el amor y las obras son inseparables. As\u00ed como no puede haber fe sin amor (1Co 13.2), tampoco puede haber amor sin fe. \u00bfC\u00f3mo se podr\u00eda amar a un ser en quien no se cree? Del mismo modo no puede haber amor sin obras, pues sin ellas no habr\u00eda m\u00e1s que hipocres\u00eda, ni podr\u00eda existir una fe viva que no se traduzca en las obras que Dios prepar\u00f3 de antemano para que las hici\u00e9ramos (Ef 2.10).<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>La manifestaci\u00f3n del amor<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Por \u00faltimo, Dios nos dio un primer y gran mandamiento, seguido de un segundo que est\u00e1 inseparablemente unido al primero (1Jn 4.20): \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, y con toda tu alma, y con toda tu mente&#8230; y a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (Mt 22.37\u009639). Nadie ama si no traduce su amor en obediencia. Jes\u00fas dijo: \u00abSi me am\u00e1is, guardad mis mandamientos\u00bb (Jn 14.15). El amor a Dios y el amor al pr\u00f3jimo se prueban con las obras, y los hechos que lo manifiesten (1Jn 3.17, y 18). <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En respuesta a la pregunta que le hizo un escriba acerca de la salvaci\u00f3n, Jes\u00fas narr\u00f3 la par\u00e1bola del buen samaritano, para hacernos comprender qui\u00e9n es nuestro pr\u00f3jimo y c\u00f3mo debemos amarlo en cumplimiento del segundo mandamiento (Mt 22.37). En ella \u00e9l habla de un viajero asaltado por unos ladrones quienes lo dejaron mal herido al borde del camino. Pas\u00f3 por all\u00ed un sacerdote, que sigui\u00f3 de largo; pas\u00f3 luego un levita, pero tampoco quiso atender al herido. Por fin lleg\u00f3 un samaritano, perteneciente a un pueblo despreciado para los jud\u00edos, que se compadeci\u00f3 del viajero herido. Su compasi\u00f3n lo llev\u00f3 a curarlo y trasladarlo a una posada, encargando al mesonero que lo cuidara. Al concluir la par\u00e1bola Jes\u00fas le dijo al escriba: \u00abVe t\u00fa y haz lo mismo.\u00bb No le dijo: \u00abcree lo mismo\u00bb, ni \u00abpiensa lo mismo\u00bb, ni \u00abconfiesa lo mismo\u00bb. Lo que dijo fue: \u00abhaz t\u00fa lo mismo\u00bb, es decir: \u00ab\u00a1obra t\u00fa del mismo modo!\u00bb \u00bfC\u00f3mo puede alguien pensar que podr\u00e1 salvarse, por mucha fe que tenga, si no obedece al primer y segundo grande mandamiento? \u00bfC\u00f3mo puede alguien pensar que entrar\u00e1 en el reino de los cielos si no hace la voluntad del Padre que est\u00e1 en los cielos? (Mt 7.21). \u00bfY c\u00f3mo la har\u00e1 si no act\u00faa?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Notas del autor:<\/P><br \/>\n<P align=justify>1. Buena parte de la controversia en torno a estos vers\u00edculos, relacionados con la fe y las obras, proviene de una interpretaci\u00f3n que no contempla su contexto. El marco de la carta es el nuevo nacimiento del creyente, particularmente desde el comienzo del cap\u00edtulo segundo hasta el vers. 10. <\/P><br \/>\n<P align=justify>2. El gran reformador sent\u00eda una gran antipat\u00eda por las ep\u00edstolas de Santiago (que llam\u00f3 \u00abep\u00edstola de paja\u00bb), Hebreos y Judas, por la preeminencia que otorgan a las obras. Por un tiempo consider\u00f3 la posibilidad de eliminarlas del canon del Nuevo Testamento. Aunque desisti\u00f3 de ese prop\u00f3sito, las \u00abcastig\u00f3\u00bb coloc\u00e1ndolas, en su famosa traducci\u00f3n al alem\u00e1n de 1522, casi al final del libro, en compa\u00f1\u00eda del libro de Apocalipsis, obra que, por la misma raz\u00f3n, \u00abtampoco gozaba de sus simpat\u00edas.\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>3. N\u00f3tese que al \u00e1ngel de la iglesia de Tiatira Jes\u00fas le dice: \u00abAl que venciere y guardare mis obras hasta el fin\u00bb (Ap 3:26). No cabe duda de que la salvaci\u00f3n y las obras est\u00e1n estrechamente unidas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>4. Los derrotados, en contraste con los que vencen (vers 8), no son solo los cobardes e incr\u00e9dulos, sino los que sucumben al pecado y a las seducciones de Satan\u00e1s. Por esto, una de las obras m\u00e1s necesarias es la de vencer las tentaciones, y Pablo afirma que hemos de \u00abtrabajar en nuestra salvaci\u00f3n \u00abcon temor y temblor\u00bb (Fi 2.12)5. N\u00f3tese que ni la fe ni las obras son \u00abobra nuestra;\u00bb es decir, no se originan en nosotros (Fi 2.13): ambas son consecuencia de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en nosotros, que nos infunde la primera y nos inspira y nos da las fuerzas para hacer las segundas. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1, pues, nuestra jactancia? Solo en que no fuimos rebeldes a la acci\u00f3n de la gracia.6.Aunque algunos lo nieguen este pasaje contiene todos los elementos de una par\u00e1bola, seg\u00fan la mayor\u00eda de los int\u00e9rpretes<\/P><br \/>\n<P align=justify>7 Ser\u00eda il\u00f3gico que se nos juzgara por algo que hemos recibido, el don de la fe. El juicio eval\u00faa que es lo que hicimos con ella. As\u00ed lo indica la par\u00e1bola de los siervos, a quienes se les demanda por lo que hicieron con los talentos, no por cu\u00e1ntos recibieron. Es interesante notar que esa par\u00e1bola figura inmediatamente antes de la exposici\u00f3n del juicio de las naciones e inmediatamente despu\u00e9s de la par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes. Esos tres episodios forman una exposici\u00f3n gradual, progresiva del modus de la salvaci\u00f3n final y se detecta una clara intenci\u00f3n did\u00e1ctica en el orden de su presentaci\u00f3n. El primero subraya la necesidad de perseverar en la fe; el segundo, la necesidad de obtener fruto con los dones recibidos, y el tercero, explica las obras en las que consiste el fruto que hemos de rendir.<\/P><br \/>\n<P align=justify>8. Ser\u00eda en verdad una inconsecuencia grave de parte de Jes\u00fas que \u00c9l insista en la importancia de esos dos mandamientos fundamentales si su cumplimiento no fuera necesario para ser salvo. Se me dir\u00e1: \u00abusted est\u00e1 ense\u00f1ando salvaci\u00f3n por obras.\u00bb \u00a1De ninguna manera! Como ya se ha dicho, nadie puede vivir en obediencia y santidad a menos que tenga fe, pues esta se presupone cuando se menciona la necesidad de las obras. Jes\u00fas no ense\u00f1a una u otra cosa, como si fueran opuestas y mutuamente excluyentes, sino ambas, como complementarias. Pero la fe es primero y de ella se deriva el resto.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El autor es Peruano. Ha trabajado por muchos a\u00f1os en producir material escrito para la edificaci\u00f3n de la iglesia. \u00a9 Apuntes Pastorales Volumen XXII \u0096 N\u00famero 1 Octubre a diciembre de 2004 Todos los derechos reservados<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jos\u00e9 Belaunde M. El ardor de la pol\u00e9mica en torno a la justificaci\u00f3n por la fe durante los a\u00f1os en que surgi\u00f3 la Reforma produjo algunos escritos y puntos de vista extremos cuyo eco ha persistido hasta nuestros d\u00edas. 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