{"id":2802,"date":"2015-12-01T00:55:21","date_gmt":"2015-12-01T05:55:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-catacumbas-parte-iv-de-el-martir-de-las-catacumbas\/"},"modified":"2015-12-01T00:55:21","modified_gmt":"2015-12-01T05:55:21","slug":"las-catacumbas-parte-iv-de-el-martir-de-las-catacumbas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-catacumbas-parte-iv-de-el-martir-de-las-catacumbas\/","title":{"rendered":"Las catacumbas; Parte IV de: El m\u00e1rtir de las catacumbas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por An\u00f3nimo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">A trav\u00e9s de la historia, el car\u00e1cter distintivo de los cristianos, ha movido a muchos a querer descubrir, sin importar los riesgos, el secreto que hace diferente a esta minor\u00eda. Entrar a las catacumbas, para quienes nunca hab\u00edan penetrado en ellas, representaba un alto riesgo. Este art\u00edculo es el cuarto de la serie continuada basada en el libro El m\u00e1rtir de las catacumbas, de autor an\u00f3nimo. La historia original de esta serie fue publicada hace much\u00edsimos a\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Nada de luz, sino s\u00f3lo tinieblas<\/P><br \/>\n<P align=justify>Que descubr\u00edan cuadros de angustia,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Regiones de dolor,<\/P><br \/>\n<P align=justify>funestas sombras.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify><\/B>Siguieron en la densa oscuridad, hasta que al fin el pasaje se torn\u00f3 m\u00e1s ancho y llegaron a unas gradas que conduc\u00edan hacia abajo. Marcelo, cogido del vestido del ni\u00f1o, lo segu\u00eda.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Era ciertamente una situaci\u00f3n que provocaba alarma. Pues se estaba entregando en manos de aquellos hombres, a quienes precisamente la clase a que \u00e9l pertenec\u00eda los hab\u00eda privado del aire libre, hundi\u00e9ndolos en aquellas t\u00e9tricas moradas. Para ellos \u00e9l no pod\u00eda ser reconocido de otro modo sino como perseguidor. Pero la impresi\u00f3n que en \u00e9l hab\u00eda dejado la gentileza y humildad de ellos era tal que \u00e9l no ten\u00eda el menor temor de sufrir da\u00f1o alguno. Estaba sencillamente en manos de este ni\u00f1o que bien pod\u00eda conducirlo a la muerte en las densas tinieblas de este impenetrable laberinto, pero ni siquiera pensaba en ello. Era el deseo ferviente de conocer m\u00e1s de estos cristianos, lograr su secreto, lo que le guiaba a seguir adelante; y conforme hab\u00eda jurado, as\u00ed hab\u00eda resuelto que esta visita no ser\u00eda utilizada para traicionarlos o herirlos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Despu\u00e9s de descender por alg\u00fan tiempo, se hallaban caminando por terreno a nivel. De pronto voltearon y entraron a una peque\u00f1a c\u00e1mara abovedada, que se hallaba alumbrada por la d\u00e9bil fosforescencia de un hogar. El ni\u00f1o hab\u00eda caminado con paso firme sin la menor vacilaci\u00f3n, como quien est\u00e1 perfectamente familiarizado con la ruta. Al llegar a aquella c\u00e1mara, encendi\u00f3 la antorcha que estaba en el suelo, y reemprendi\u00f3 su marcha.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Hay siempre un algo inexplicable en el aire de un campo santo que no es posible comparar con el de ning\u00fan otro lugar. Prescindiendo del hecho de la reclusi\u00f3n, la humedad, el mortal olor a tierra, hay una cierta influencia sutil que envuelve tales \u00e1mbitos con tanta intensidad que los hace tanto m\u00e1s aterradores. All\u00ed campea el h\u00e1lito de los muertos, que posa tanto en el alma como en el cuerpo. He all\u00ed la atm\u00f3sfera de las catacumbas. El fr\u00edo y la humedad atacaban al visitante, cual aires estremecedores del reino de la muerte. Los vivos experimentaban el poder misterioso de la muerte.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Polio caminaba adelante, seguido por Marcelo. La antorcha iluminaba apenas las densas tinieblas. Los destellos de luz del d\u00eda, ni aun el m\u00e1s d\u00e9bil rayo, jam\u00e1s podr\u00edan penetrar aqu\u00ed para aliviar la deprimente densidad de estas tinieblas. La oscuridad era tal que se pod\u00eda sentir. La luz de la antorcha dio su lumbre s\u00f3lo unos pocos pasos, pero no tard\u00f3 en extinguirse en tantas tinieblas.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La senda segu\u00eda tortuosamente haciendo giros in contables. Repentinamente Polio se detuvo y se\u00f1al\u00f3 hacia abajo. Mirando por entre la lobreguez, Marcelo vio una abertura en la senda que conduc\u00eda aun m\u00e1s abajo de donde ya estaban. Era un foso sin fondo visible.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfAd\u00f3nde conduce? <\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Abajo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00bfHay m\u00e1s pasillos abajo?<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Oh, s\u00ed. Hay tantos como ac\u00e1; y aun debajo de siguiente secci\u00f3n hay otros. Yo s\u00f3lo he estado en pisos diferentes de estas sendas, pero algunos viejos cavadores dicen que hay algunos lugares en que se puede bajar a una enorme profundidad.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El pasillo serpenteaba de tal modo que toda idea de ubicaci\u00f3n se perd\u00eda por completo. Marcelo ya no pod\u00eda precisar si se hallaba a unos cuantos pasos de la entrada o a muchos estadios. Sus perplejos pensamientos tardaron en tornarse hacia otras cosas. Al pasarle primera impresi\u00f3n de las densas tinieblas, se dedic\u00f3 mirar m\u00e1s cuidadosamente a lo que se le presentaba la vista, cada vez m\u00e1s maravillado del extra\u00f1o recinto. A lo largo de las murallas hab\u00eda planchas semejantes a l\u00e1pidas que parec\u00edan cubrir largas y estrechas excavaciones. Estos nichos celulares se alineaban a ambos lados tan estrechamente que apenas quedaba entre uno y otro. Las inscripciones que se ve\u00edan en planchas evidenciaban que eran tumbas de cristianos. No tuvo tiempo de detenerse a leer, pero hab\u00eda una nota la repetici\u00f3n de la misma expresi\u00f3n, tal como:<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00abHONORIA \u0097 ELLA DUERME EN PAZ<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00abFAUSTA \u0097 EN PAZ\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En casi todas las planchas \u00bf\u00e9l vio la misma dulce benigna palabra. \u00abPAZ,\u00bb pensaba Marcelo. \u00abQue gente m\u00e1s maravillosa son estos cristianos, que aun en medio de escenarios como \u00e9ste abrigan su sublime desd\u00e9n a la muerte.\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Sus ojos se habituaban cada vez mejor a las tinieblas conforme avanzaba. Ahora el pasillo empezaba a estrecharse; el techo se inclinaba y los lados se acercaban; ellos ten\u00edan que agacharse y caminar m\u00e1s despacio. Las murallas eran toscas y rudamente cortadas conforme las dejaban los trabajadores cuando extra\u00edan dc aqu\u00ed su \u00faltima carga de arena para los edificios del exterior. La humedad subterr\u00e1nea y las acrecencias de honguillos se hallaban regadas por todas partes, agravando todo su color t\u00e9trico, saturando el aire de pesada humedad, mientras que el humo de las antorchas hac\u00eda la atm\u00f3sfera tanto m\u00e1s depresiva.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pasaron centenares de pasillos y decenas de lugares en que se encontraban numerosas sendas, que se separaban en diferentes direcciones. Estas innumerables sendas demostraban a Marcelo hasta qu\u00e9 punto se hallaba fuera de toda esperanza, cortado del mundo del exterior. Este ni\u00f1o lo ten\u00eda en sus manos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfSuelen perderse algunas personas ac\u00e1?<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Con gran frecuencia.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00bfQu\u00e9 pasa con ellos?<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Algunas veces vagan hasta que encuentran a alg\u00fan amigo; algunas otras veces nunca m\u00e1s se oye nada de ellos. Pero en la actualidad la mayor\u00eda de nosotros conocemos el lugar tan bien, que si nos perdernos, no tardamos en llegar de nuevo, a tientas, a alguna senda conocida.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Una cosa en particular impresion\u00f3 mayormente al joven oficial, y era la inmensa preponderancia de las tumbas peque\u00f1as. Polio le explic\u00f3 que esas pertenec\u00edan a ni\u00f1os. Ello le despert\u00f3 sentimientos y emociones que no hab\u00eda experimentado antes.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00ab\u00a1Ni\u00f1os!\u00bb pensaba \u00e9l. \u00ab\u00bfQu\u00e9 hacen ellos? \u00bfLos j\u00f3venes, los puros, los inocentes? \u00bfPor qu\u00e9 no fueron sepultados arriba, en donde los rayos bienhechores del sol los abrigar\u00edan y las flores adornar\u00edan sus tumbas? Acaso ellos hollaron senderos tan tenebrosos como estos en sus cortos d\u00edas de vida? \u00bfAcaso ellos hubieron dc compartir su suerte con aquellos que recurrieron a estos t\u00e9tricos escondites en su huida de la persecuci\u00f3n? \u00bfAcaso el aire delet\u00e9reo de esta interminable tristeza de estas pavorosas moradas aminor\u00f3 sus preciosas vidas infantiles, y quit\u00f3 de la vida sus inmaculados esp\u00edritus antes de su tiempo de madurez?\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Marcelo, como en un suspiro, pregunt\u00f3, \u0097Largo tiempo hace que nos encontramos en esta marcha, \u00bfestamos ya para llegar?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El ni\u00f1o le contest\u00f3, \u0097Muy pronto llegaremos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Sean cuales hayan sido las ideas que Marcelo abrigaba antes de llegar ac\u00e1 en cuanto a la caza de estos fugitivos, ahora se hab\u00eda convencido que todo intento de hacerlo era absolutamente en vano. Todo un ej\u00e9rcito de soldados pod\u00eda penetrar aqu\u00ed y jam\u00e1s llegar ni siquiera a ver un solo cristiano. Y cuanto m\u00e1s se alejara, tanto m\u00e1s desesperanzada ser\u00eda la jornada. Ellos podr\u00edan diseminarse por estos innumerables pasillos y vagar por all\u00ed hasta encontrar la muerte.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero ahora un sonido apenas perceptible, como de gran distancia, atrajo su atenci\u00f3n. Dulce y de una dulzura indescriptible, baj\u00edsimo y musical, ven\u00eda procedente de los largos pasillos, llegando a encantarle como si fuera u\u00f1a voz de las regiones celestiales.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Continuaron su lenta marcha, hasta que una luz brill\u00f3 delante de ellos, hiriendo las densas tinieblas con sus rayos. Los sonidos aumentaban, elev\u00e1ndose de pronto en un coro de magnificencia imponderable, para luego disminuir y menguar hasta tornarse en unos lamentos de penitentes s\u00faplicas.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Dentro de unos cuantos minutos llegaron a un alto en que tuvieron que voltear en su marcha, desembocando ante un escenario que bruscamente apareci\u00f3 delante de sus ojos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Alto! \u0097exclam\u00f3 Polio, al mismo tiempo que ten\u00eda a su compa\u00f1ero y apagaba la luz de la antorcha que les hab\u00eda guiado hasta aqu\u00ed. Marcelo obedeci\u00f3, y mir\u00f3 con profunda avidez al espect\u00e1culo que se le ofrec\u00eda a la vista. Estaban en una c\u00e1mara abovedada como de unos cinco metros de alto y diez en cuadro. Y en tan reducido espacio se albergaban como cien personas, hombres, mujeres y ni\u00f1os. A un lado hab\u00eda una mesa, tras la cual estaba de pie un anciano venerable, el cual parec\u00eda ser el dirigente de ellos. El lugar se hallaba iluminado con el reflejo de algunas antorchas que arrojaban su mortecina luz rojiza sobre la toda asamblea. A los presentes se les ve\u00eda cargados de inquietud y demacrados, observ\u00e1ndose en sus rostros la misma caracter\u00edstica palidez que habla visto en el cavador. \u00a1Ah, pero la expresi\u00f3n que ahora se ve\u00eda en ellos no era en lo absoluto de tristeza, ni de miseria ni de desesperaci\u00f3n! \u00a1M\u00e1s bien una atractiva esperanza iluminaba sus ojos, y en sus rostros se dibujaba un gozo victorioso y triunfal. \u00a1El alma de este observador fue conmovida hasta lo m\u00e1s \u00edntimo, porque no era sino la confirmaci\u00f3n anhelada inconscientemente de todo cuanto hab\u00eda admirado en los cristianos: su hero\u00edsmo, su esperanza, su paz, que se fundaban necesariamente en algo, escondido, oculto, lejano para \u00e9l! Y mientras permanec\u00eda est\u00e1tico y silencioso, escuch\u00f3 el canto entonado con el alma por esta congregaci\u00f3n:<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Grandes y maravillosas son tus obras,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Se\u00f1or, Dios todopoderoso.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Justos y verdaderos son tus caminos,<\/P><br \/>\n<P align=justify>T\u00fa, oh Rey de los santos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfQui\u00e9n no te temer\u00e1, oh Dios, y ha de glorificar<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tu sagrado Nombre?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Porque t\u00fa solo eres santo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Porque todas las naciones han de venir y adorar delante de ti,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Porque tus juicios se han manifestado.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>A esto sigui\u00f3 una pausa. El dirigente ley\u00f3 algo en un rollo que hasta el momento era desconocido Marcelo. Era la aseveraci\u00f3n m\u00e1s sublime de la inmortalidad del alma, y de la vida despu\u00e9s de la muerte. La congregaci\u00f3n toda parec\u00eda pendiente del majestuoso poder de estas palabras, que parec\u00edan transmitir h\u00e1litos de vida. Finalmente el lector lleg\u00f3 a prorrumpir en una exclamaci\u00f3n de gozo, que arranc\u00f3 clamores de gratitud y la m\u00e1s entusiasmada esperanza de parte de toda la congregaci\u00f3n. Las palabras penetraron al coraz\u00f3n del observador reci\u00e9n llegado, aunque \u00e9l todav\u00eda no comprend\u00eda la plenitud de su significado: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1, oh muerte, tu aguij\u00f3n? \u00bfd\u00f3nde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguij\u00f3n de la muerte es el pecado, y la potencia del pecado, la ley. Mas a Dios gracias, que nos da la victoria por el Se\u00f1or nuestro Jesucristo.\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Estas palabras parecieron descubrir un nuevo mundo ante su mente, con nov\u00edsimos pensamientos. \u00a1El pecado, la muerte, Cristo, con toda aquella infinita secuela de ideas relacionadas, aparec\u00edan d\u00e9bilmente perceptibles para su alma, que, m\u00e1s que despertar, parec\u00eda resucitar! \u00a1Ahora mayormente ard\u00eda en \u00e9l un anhelo vivo por llegar a conocer el secreto de los cristianos, anhelo que hasta saciar no parar\u00eda!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El que dirig\u00eda levant\u00f3 la cabeza reverente, extendi\u00f3 los brazos y habl\u00f3 fervientemente con Dios. Se dirig\u00eda al Dios invisible como vi\u00e9ndolo, expresaba su confesi\u00f3n e indignidad, y expresaba las gracias por el limpiamiento de los pecados, merced a la sangre expiatoria de Jesucristo. Ped\u00eda que el Esp\u00edritu Santo desde lo alto descendiera a obrar dentro de ellos para que los santificara. Luego enumer\u00f3 sus agon\u00edas, y pidi\u00f3 que fueran librados, pidiendo la gracia de la fe en la vida, la victoria en la muerte, y la abundante entrada en los cielos en el nombre del Redentor, Jes\u00fas.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Despu\u00e9s de esto sigui\u00f3 otro canto que fue cantado como el anterior:<\/P><br \/>\n<P align=justify>He aqu\u00ed el tabern\u00e1culo de Dios con los hombres,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y \u00c9l morar\u00e1 con ellos,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y ellos ser\u00e1n su pueblo,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y el mismo Dios ser\u00e1 con ellos<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y ser\u00e1 su Dios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y Dios enjugar\u00e1 toda l\u00e1grima de sus ojos,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y no habr\u00e1 m\u00e1s muerte, ni tristeza,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ni gemidos,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ni tampoco habr\u00e1 m\u00e1s dolor,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Porque las cosas viejas pasaron.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Am\u00e9n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Bendici\u00f3n, gloria y sabidur\u00eda,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y acci\u00f3n de gracias, y honor, y potencia, y magnificencia,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Sea a nuestro Dios<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por los siglos de los siglos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Am\u00e9n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y despu\u00e9s de esto la congregaci\u00f3n empez\u00f3 a dispersarse. Polio avanz\u00f3 hacia adelante conduciendo a Marcelo. Pero ante la presencia de su figura marcial y su relumbrante armadura todos retrocedieron e intentaron huir por los diferentes senderos. Pero Marcelo clam\u00f3 en alta voz:<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1No tem\u00e1is, cristianos; yo me rindo ante vosotros, estoy en vuestro poder!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Ante ello, todos ellos volvieron, y luego lo miraron con ansiosa curiosidad. El anciano que hab\u00eda dirigido la reuni\u00f3n avanz\u00f3 hacia \u00e9l y le dirigi\u00f3 una mirada firme y escudri\u00f1adora.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa, y por qu\u00e9 nos persigues aun hasta este \u00faltimo escondite de reposo que se nos deja en la tierra?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Tened a bien no sospechar el m\u00ednimo mal de parte m\u00eda. Yo vengo solo, sin escolta ni ayuda. Estoy a merced de vosotros.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Pero, por ventura, \u00bfqu\u00e9 puede desear de nosotros un soldado, y tanto peor, un pretoriano? \u00bfEst\u00e1s acaso perseguido? \u00bfEres acaso un criminal? \u00bfEst\u00e1 tu vida en peligro?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097De ninguna manera. Yo soy oficial de alta graduaci\u00f3n y autoridad, y es el caso que toda mi vida he andado ansiosamente buscando la verdad. Y he o\u00eddo mucho respecto a vosotros los cristianos; empero en esta \u00e9poca de persecuci\u00f3n es dif\u00edcil hallar uno solo de vosotros en Roma. Y es por eso que he venido hasta aqu\u00ed en vuestra b\u00fasqueda.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Ante esto, el anciano pidi\u00f3 a la asamblea que se retirase, a fin de que \u00e9l pudiera conversar con el reci\u00e9n llegado. Los otros en el acto lo hicieron as\u00ed y se alejaron por diferentes encaminamientos, sinti\u00e9ndose m\u00e1s tranquilos. Una mujer p\u00e1lida se adelant\u00f3 hacia Polio y lo tom\u00f3 en sus brazos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Cu\u00e1nto te tardaste, hijo m\u00edo!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Madre querida, me encontr\u00e9 con este oficial, y me tuve que detener.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Gracias sean a Dios nuestro Se\u00f1or que est\u00e1s bien. Pero \u00bf qui\u00e9n es \u00e9l?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>A lo que el muchacho contest\u00f3 diciendo confiadamente, \u0097Yo creo que \u00e9l es un hombre honrado. Ya ves c\u00f3mo conf\u00eda en nosotros.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El dirigente intervino diciendo, \u0097Cecilia, no te vayas, esp\u00e9rate un momentito. \u0097La mujer se qued\u00f3, habiendo hecho lo mismo unas pocas personas m\u00e1s.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Yo me pongo a tus \u00f3rdenes, soy Honorio dijo el anciano, dirigi\u00e9ndose a Marcel. Soy un humilde anciano en la Iglesia de Jesucristo. Yo creo que t\u00fa eres sincero y de buena fe. Dime pues ahora, qu\u00e9 es lo que quieres de nosotros.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Por mi parte, me pongo a sus \u00f3rdenes. Me llamo Marcelo, y soy capit\u00e1n de la guardia pretoriana.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097 \u00a1Ay de m\u00ed! exclam\u00f3 Honorio, juntando las manos al mismo tiempo que ca\u00eda sentado sobre su asiento. Los otros miraron a Marcelo apesadumbrados, y la mujer, Cecilia, clam\u00f3 agonizante de dolor.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1oh, Polio querido! \u00a1C\u00f3mo nos has traicionado!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>(Contin\u00faa en la Parte V: El secreto de los cristianos)<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a9 Editorial Portavoz, 1986. Usado con permiso. Tomado del libro: El m\u00e1rtir de las Catacumbas de autor an\u00f3nimo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Los Temas de la Vida Cristiana, volumen III, n\u00famero 5. Todos los derechos reservados.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El libro fue reimpreso en varias ocasiones, despu\u00e9s de ser publicado por Editorial Portavoz en 1986, fue concedido a Desarrollo Cristiano Internacional. Si usted desea la historia completa puede adquirir el libro mencionado en su librer\u00eda cristiana o buscar los cap\u00edtulos siguientes en este sitio.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Otros t\u00edtulos de la serie continuada:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte uno: El Coliseo<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte dos: El campamento pretoriano<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte tres: La V\u00eda Apia <\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte cuatro: Las catacumbas <\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte cinco: El secreto de los cristianos <\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte seis: La gran nube de testigos<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte siete: La confesi\u00f3n de fe<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte ocho: La vida en las catacumbas<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte nueve: La persecuci\u00f3n<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte diez: La captura<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte once: La ofrenda<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte doce: El juicio de Polio<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte trece: La muerte de Polio<\/P><\/p>\n<p><P align=justify> <\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por An\u00f3nimo A trav\u00e9s de la historia, el car\u00e1cter distintivo de los cristianos, ha movido a muchos a querer descubrir, sin importar los riesgos, el secreto que hace diferente a esta minor\u00eda. Entrar a las catacumbas, para quienes nunca hab\u00edan penetrado en ellas, representaba un alto riesgo. Este art\u00edculo es el cuarto de la serie &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-catacumbas-parte-iv-de-el-martir-de-las-catacumbas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLas catacumbas; Parte IV de: El m\u00e1rtir de las catacumbas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2802","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2802","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2802"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2802\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2802"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2802"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2802"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}