{"id":2805,"date":"2015-12-01T00:55:25","date_gmt":"2015-12-01T05:55:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-captura-parte-x-de-el-martir-de-las-catacumbas\/"},"modified":"2015-12-01T00:55:25","modified_gmt":"2015-12-01T05:55:25","slug":"la-captura-parte-x-de-el-martir-de-las-catacumbas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-captura-parte-x-de-el-martir-de-las-catacumbas\/","title":{"rendered":"La captura; Parte X de: El m\u00e1rtir de las catacumbas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por An\u00f3nimo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Cada d\u00eda, cada persona que sal\u00eda, no se sab\u00eda si retornar\u00eda. El suspenso siempre estaba presente. Siempre hab\u00eda un sobresalto. Siempre se esperaba la que tanto se tem\u00eda, la captura. Este art\u00edculo es el d\u00e9cimo de la serie continuada basada en el libro El m\u00e1rtir de las catacumbas, de autor an\u00f3nimo. La historia original de esta serie fue publicada hace much\u00edsimos a\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <B><br \/>\n<P align=justify><\/B>La prueba de vuestra fe obra paciencia.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En la capilla Honorio se encontraba sentado en compa\u00f1\u00eda de uno o dos m\u00e1s, entre quienes se encontraba la hermana Cecilia. Los d\u00e9biles rayos de una sola l\u00e1mpara alumbraban el escenario muy d\u00e9bilmente. Todos los presentes se hallaban silenciosos y tristes. Sobre ellos pesaba una melancol\u00eda m\u00e1s profunda de lo com\u00fan. Alrededor de ellos se o\u00eda el ruido de pasos y de voces y un confuso murmullo de actividad vital.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En forma repentina y r\u00e1pida se oyeron pasos, y Marcelo entr\u00f3. Los ocupantes de la capilla saltaron sobre sus pies con exclamaciones de gozo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Polio? \u0097pregunt\u00f3 Cecilia con vivo inter\u00e9s.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Yo no lo he visto dijo Marcelo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1No lo ha visto! \u0097y volvi\u00f3 a caer sobre su asiento.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Pero \u00bfqu\u00e9 pasa? \u00bf Ha debido volver ya?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Ha debido volver hace seis horas, y eso me tiene loca de ansiedad, no hay peligro dijo Marcelo en actitud de consolarla\u0097. El sabe cuidarse. \u0097Procur\u00f3 hacer que no se notara su preocupaci\u00f3n, pero sus miradas traicionaban sus palabras.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Qu\u00e9 no hay peligro? dijo Cecilia\u0097. Ay de m\u00ed, nosotros sabemos ya todos los nuevos peligros que hay. Jam\u00e1s ha sido tan peligroso como ahora.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfQu\u00e9 ha hecho te atrases tanto, Marcelo? Te d\u00e1bamos por muerto.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Marcelo contest\u00f3, \u0097Yo fui detenido cerca de la V\u00eda Alba. Tuve que soltar la carga y correr al r\u00edo. La turba me sigui\u00f3, pero yo me arroj\u00e9 al r\u00edo y lo pas\u00e9 a nado. De all\u00e1 tom\u00e9 una ruta en circunvalaci\u00f3n entre las calles del otro lado, despu\u00e9s de lo cual volv\u00ed a pasar y as\u00ed he llegado hasta aqu\u00ed sano y salvo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Has escapado milagrosamente, pues han ofrecido un rescate por ti.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfLo sab\u00edais vosotros?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Desde luego que s\u00ed, y mucho m\u00e1s. Hemos sabido de los redoblados esfuerzos que ellos est\u00e1n haciendo para aniquilarnos. Durante todo el d\u00eda nos han estado llegando noticias de dolor. M\u00e1s que nunca tenemos que fiarnos solamente en El que puede salvarnos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Todav\u00eda podremos frustrar sus planes \u0097dijo Marcelo con aire de esperanza.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Pero ellos est\u00e1n vigilando nuestra entrada principal \u0097dijo Honorio.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Entonces podemos hacer nuevas. Las grietas son innumerables.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Ellos est\u00e1n ofreciendo recompensa por todos los hermanos prominentes.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfY qu\u00e9?, pues. Cuidaremos a esos hermanos, guard\u00e1ndolos m\u00e1s que nunca.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Nuestros medios de subsistencia est\u00e1n disminuyendo gradualmente.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Pero hay, tantos osados y fieles corazones como siempre. Qui\u00e9n tiene temor de arriesgar su vida ahora. Nunca faltar\u00e1 la provisi\u00f3n de alimento mientras permanezcamos en las catacumbas. Pues si nosotros logramos escapar de la persecuci\u00f3n, traeremos el auxilio a nuestros hermanos; y si morimos, recibiremos la corona del martirio.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Tienes raz\u00f3n, Marcelo. Tu fe pone en verg\u00fcenza mis temores. \u00bfC\u00f3mo pueden temer a 1a muerte aquellos que viven en las catacumbas? Se trata solamente de unas tinieblas moment\u00e1neas y luego todo pasar\u00e1. Pero en el d\u00eda de hoy hemos o\u00eddo decir mucho que hace desesperar nuestros corazones y ahoga nuestros esp\u00edritus hasta hacernos desmayar.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Ay de m\u00ed \u0097continu\u00f3 Honorio con voz doliente\u0097, c\u00f3mo se ha diseminado la gente, y las asambleas han quedado desoladas. No hace sino unos pocos meses que hab\u00eda cincuenta asambleas cristianas dentro de la ciudad, en donde brillaba la luz de la verdad, y las voces de las oraciones y las alabanzas ascend\u00edan hasta el trono del Alt\u00edsimo. Ahora han sido abatidas, y el pueblo ha sido dispersado y arrojado fuera de la vista de los hombres.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Hizo una breve pausa, vencido por la emoci\u00f3n, y luego con su voz baja y apesadumbrada repiti\u00f3 las palabras dolientes del Salmo ochenta:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Jehov\u00e1, Dios de los ej\u00e9rcitos,<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfHasta cu\u00e1ndo humear\u00e1s t\u00fa contra<\/P><br \/>\n<P align=justify>la oraci\u00f3n de tu pueblo?<\/P><br \/>\n<P align=justify>D\u00edsteles a comer pan de l\u00e1grimas,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y d\u00edsteles a beber l\u00e1grimas en gran abundancia.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Nos pusiste por contienda a nuestros vecinos:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y nuestros enemigos se burlan entre s\u00ed.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Oh Dios de los ej\u00e9rcitos, haznos tornar;<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hiciste venir una vid de Egipto:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Echaste las gentes, y plant\u00e1rtela.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Limpiaste sitio delante de ella,<\/P><br \/>\n<P align=justify>E hiciste arraigar sus ra\u00edces, y llen\u00f3 la tierra.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los montes fueron cubiertos de su sombra;<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y sus sarmientos como cedros de Dios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Extendi\u00f3 sus v\u00e1stagos hasta la mar,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y hasta el r\u00edo sus mugrones.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por qu\u00e9 aportillaste sus vallados,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y la vendimian todos los que pasan por el camino?<\/P><br \/>\n<P align=justify>La estrope\u00f3 el puerco mont\u00e9s,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y la paci\u00f3 la bestia del campo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Oh Dios de los ej\u00e9rcitos, vuelve ahora:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Mira desde el cielo, y considera, y visita esta vi\u00f1a,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y la planta que plant\u00f3 tu diestra,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y el renuevo que para ti corroboraste.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Quemada a fuego est\u00e1, asolada:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Perezcan por la reprensi\u00f3n de tu rostro.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097T\u00fa est\u00e1s triste, Honorio \u0097dijo Marcelo\u0097. Es verdad que nuestros sufrimientos aumentan sobre nosotros; pero nosotros podemos ser m\u00e1s que vencedores por medio de Aquel que nos am\u00f3. \u00bfQu\u00e9 dice \u00e9l?<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abAl que venciere, dar\u00e9 a comer del \u00e1rbol de la vida, el cual est\u00e1 en medio del para\u00edso de Dios.\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abS\u00e9 fiel hasta la muerte, y yo te dar\u00e9 la corona de la vida. El que venciere, no recibir\u00e1 da\u00f1o de la muerte segunda.\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abAl que venciere, dar\u00e9 a comer del man\u00e1 escondido y le dar\u00e9 una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nuevo nombre escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abEl que hubiere vencido y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le dar\u00e9 potestad sobre las gentes; . . . y le dar\u00e9 la estrella de la ma\u00f1ana.\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abEl que venciere, ser\u00e1 vestido de vestiduras blancas; y no borrar\u00e9 su nombre del libro de la vida, y confesar\u00e9 su nombre delante de mi Padre, y delante de sus \u00e1ngeles.\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abAl que venciere, yo lo har\u00e9 columna en el templo de Dios, y nunca m\u00e1s saldr\u00e1 fuera; y escribir\u00e9 sobre \u00e9l el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusal\u00e9n, la cual desciende del cielo de con mi Dios, y mi nombre nuevo.\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abAl que venciere, yo le dar\u00e9 que se siente conmigo en mi trono; as\u00ed como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Al hablar Marcelo estas palabras, se irgui\u00f3 y sus ojos brillaron, y su rostro se enrojeci\u00f3 de entusiasmo. Sus emociones fueron transmitidas a sus compa\u00f1eros, y conforme ca\u00edan estas promesas una por una en sus o\u00eddos, ellos olvidaron por un momento sus penas y dolores bajo el pensamiento de su cercana bienaventuranza. La nueva Jerusal\u00e9n, las calles doradas, las palmas de gloria, y los cantos del Cordero, el rostro de El que est\u00e1 sentado en el trono; todo ello se hallaba realmente presente en sus mentes.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Honorio dijo, \u0097Marcelo, me has quitado mi tristeza con tus palabras; sobrepong\u00e1monos, pues, a nuestras dificultades terrenas. Vamos, hermanos, dejad a un lado vuestras cuitas. Pues este hermano reci\u00e9n nacido en el reino muestra tal fe que nosotros debemos emular. Miremos, pues, al gozo que nos ha sido propuesto. \u00abPorque sabemos que si esta nuestra habitaci\u00f3n terrena se disolviera, tenemos una mansi\u00f3n no hecha de manos, eterna en los cielos.\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Y continu\u00f3 diciendo, \u0097La muerte est\u00e1 muy cerca, y se acerca cada vez m\u00e1s. Nuestros enemigos nos tienen cercados, y el cerco es cada vez m\u00e1s estrecho. Moriremos, pues, como cristianos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Marcelo exclam\u00f3, \u0097\u00bfPor qu\u00e9 esos tristes presagios? \u00bfAcaso la muerte est\u00e1 m\u00e1s cerca que antes? \u00bfNo estamos seguros en las catacumbas?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfNo has sabido t\u00fa, entonces? <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfQu\u00e9?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1De la muerte de Crispo!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Crispo! \u00a1Muerto! \u00a1No! \u00bfC\u00f3mo? \u00bfCu\u00e1ndo?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Los soldados del emperador fueron guiados a las catacumbas por alguien que conoc\u00eda la ruta. Penetraron al sal\u00f3n en donde se estaba celebrando el servicio de adoraci\u00f3n. Eso fue en las catacumbas allende el T\u00edber. Los hermanos dieron apresurada alarma y huyeron. Pero el venerable hermano Crispo, bien sea a causa de extrema vejez, o por su resoluci\u00f3n de sufrir el martirio, no quiso huir de los enemigos. Se limit\u00f3 a arrodillarse y elevar su voz y vida en oraci\u00f3n a Dios. Dos asistentes fieles permanecieron con \u00e9l. Los soldados se abalanzaron sobre \u00e9l, y mientras a\u00fan permanec\u00eda orando sobre sus rodillas, lo golpearon hasta derramar sus sesos. Cay\u00f3 muerto al primer golpe, y los dos hermanos rindieron tambi\u00e9n su vida al lado de \u00e9l.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Ellos han volado a unirse a aquel noble ej\u00e9rcito de m\u00e1rtires. Ellos, pues, han sido fieles hasta la muerte, y recibir\u00e1n la corona de vida, \u0097dijo Marcelo con vivo entusiasmo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero en esos instantes fueron interrumpidos por un tumulto en el exterior. En el acto se pararon todos asustados.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Los soldados! \u0097exclamaron.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero no; no eran soldados. Era m\u00e1s bien un cristiano, un mensajero de ese hostil mundo exterior. P\u00e1lido y temblando se arroj\u00f3 al suelo. Contorsion\u00e1ndose clam\u00f3 como con sus \u00faltimos h\u00e1litos de vida:<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La presencia de este hombre produjo un efecto extraordinariamente aterrador sobre Cecilia. Ella tambale\u00f3, cayendo hacia atr\u00e1s contra la pared, temblorosa desde los pies a la cabeza, trabando sus manos una con otra. Sus ojos parec\u00edan sal\u00edrsele al mirar, sus labios se contra\u00edan como si quisiera hablar, pero no se le o\u00eda el menor sonido.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Habla! \u00a1Habla, hermano! \u00a1D\u00ednoslo todo! \u0097exclam\u00f3 Honorio.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Polio! \u0097balbuci\u00f3 el mensajero.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfQu\u00e9 le ha pasado a \u00e9l? \u0097dijo vehementemente Marcelo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Ha sido capturado. \u00a1Est\u00e1 en prisi\u00f3n!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>O\u00eddo aquello, un grito agudo de mortal amargura se difundi\u00f3 por todas las inmediaciones sembrando el terror. Era el grito de la hermana Cecilia, quien no tard\u00f3 en caer al suelo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Los que a su lado estaban acudieron a atenderla. La llevaron a su cuarto. Una vez all\u00ed, le aplicaron los habituales estimulantes hasta revivirla. Pero el golpe la hab\u00eda afectado gravemente, y aunque volvi\u00f3 en s\u00ed, qued\u00f3 en tal estado que parec\u00eda que so\u00f1aba.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Mientras tanto el mensajero hab\u00eda recuperado las fuerzas, y hab\u00eda dicho todo lo que sabia.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Marcelo le pregunt\u00f3:<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Polio fue contigo, \u00bfno es as\u00ed?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097No, \u00e9l estaba solo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfEn qu\u00e9 diligencia hab\u00eda ido?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Estaba tratando de saber noticias y como estaba en un lado de la calle, un poco atr\u00e1s. \u00c9l ya se ven\u00eda. Caminamos hasta que llegamos a donde hab\u00eda una multitud de hombres. Para sorpresa m\u00eda Polio fue detenido y sometido a interrogatorios. Yo ya no o\u00ed lo que pas\u00f3, pero alcanc\u00e9 a ver sus gestos de amenaza, y finalmente vi que le prendieron. Nada pude hacer yo por \u00e9l. Me mantuve a una distancia de seguridad y observ\u00e9. Como media hora despu\u00e9s se hizo presente una tropa de pretorianos. Polio fue entregado a ellos y se lo llevaron.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfPretorianos? \u0097dijo Marcelo\u0097. \u00bfConoce al capit\u00e1n?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097S\u00ed, era L\u00faculo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Est\u00e1 bien \u0097dijo Marcelo, y qued\u00f3 sumido en profunda meditaci\u00f3n<\/P><br \/>\n<P align=justify>(Contin\u00faa en la Parte XI: La ofrenda)<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a9 Editorial Portavoz, 1986. Usado con permiso. Tomado del libro: El m\u00e1rtir de las Catacumbas de autor an\u00f3nimo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los Temas de la Vida Cristiana, volumen III, n\u00famero 5. Todos los derechos reservados<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El libro fue reimpreso en varias ocasiones, despu\u00e9s de ser publicado por Editorial Portavoz en 1986, fue concedido a Desarrollo Cristiano Internacional. Si usted desea la historia completa puede adquirir el libro mencionado en su librer\u00eda cristiana o buscar los cap\u00edtulos siguientes en este sitio.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Otros t\u00edtulos de la serie continuada:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte uno: El Coliseo<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte dos: El campamento pretoriano<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte tres: La V\u00eda Apia <\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte cuatro: Las catacumbas <\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte cinco: El secreto de los cristianos <\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte seis: La gran nube de testigos<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte siete: La confesi\u00f3n de fe<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte ocho: La vida en las catacumbas<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte nueve: La persecuci\u00f3n<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte diez: La captura<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte once: La ofrenda<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte doce: El juicio de Polio<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte trece: La muerte de Polio<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por An\u00f3nimo Cada d\u00eda, cada persona que sal\u00eda, no se sab\u00eda si retornar\u00eda. 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