{"id":2809,"date":"2015-12-01T00:55:30","date_gmt":"2015-12-01T05:55:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-confesion-de-fe-parte-vii-de-el-martir-de-las-catacumbas\/"},"modified":"2015-12-01T00:55:30","modified_gmt":"2015-12-01T05:55:30","slug":"la-confesion-de-fe-parte-vii-de-el-martir-de-las-catacumbas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-confesion-de-fe-parte-vii-de-el-martir-de-las-catacumbas\/","title":{"rendered":"La confesi\u00f3n de fe; Parte VII de: El m\u00e1rtir de las catacumbas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por An\u00f3nimo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Estar en Cristo, por obra del Esp\u00edritu Santo, produce una pasi\u00f3n imperiosa por vivir en santidad, pero\u0085 ello tiene sus consecuencias, la persecuci\u00f3n. Viene el tiempo de negarse a s\u00ed mismo, de decir adi\u00f3s a muchos proyectos personales. La decisi\u00f3n es dif\u00edcil. \u00bfC\u00f3mo puede tomarse y vencer con ello al yo? Este art\u00edculo es el sexto de la serie continuada basada en el libro El m\u00e1rtir de las catacumbas, de autor an\u00f3nimo. La historia original de esta serie fue publicada hace much\u00edsimos a\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <B><br \/>\n<P align=justify><\/B>Y tambi\u00e9n todos los que quieren vivir p\u00edamente en<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cristo Jes\u00fas, padecer\u00e1n persecuci\u00f3n.<\/P><B><br \/>\n<\/B><br \/>\n<P align=justify>Cuatro d\u00edas hab\u00edan transcurrido desde que el joven oficial sali\u00f3 de su gabinete. D\u00edas estos gr\u00e1vidos de acontecimientos para \u00e9l, d\u00edas de infinita importancia. De ellos hab\u00eda de depender su felicidad suprema o sus angustias. Empero la b\u00fasqueda de la verdad de esta alma anhelante no hab\u00eda sido vana, \u00abhab\u00eda renacido del Esp\u00edritu Santo\u00bb.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Hab\u00eda llegado a tomar su resoluci\u00f3n. Por un lado se le ofrec\u00eda la fama, el honor y la riqueza; por el otro la pobreza, la necesidad, y la angustia. Con todo en plena conciencia, \u00e9l hab\u00eda hecho su elecci\u00f3n; se hab\u00eda vuelto hacia la \u00faltima sin un solo instante de vacilaci\u00f3n. El hab\u00eda elegido \u00abel sufrir aflicci\u00f3n con el pueblo de Dios, antes que gozar de los placeres del pecado por un tiempo\u00bb.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>A su regreso visit\u00f3 al general y se acus\u00f3 ante \u00e9l. Le inform\u00f3 que hab\u00eda estado entre los cristianos, que no pod\u00eda cumplir la comisi\u00f3n que se le hab\u00eda encomendado, y que se somet\u00eda voluntariamente a sufrir las consecuencias. El general, con la severidad a que se hab\u00eda expuesto, le orden\u00f3 que pasara a su cuartel.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>All\u00ed en medio de la m\u00e1s profunda meditaci\u00f3n, y haci\u00e9ndose conjeturas de lo que resultar\u00eda de todo esto, fue interrumpido por el ingreso de L\u00faculo. Su amigo lo salud\u00f3 de lo m\u00e1s afectuosamente, pero en su rostro se evidenciaba una profunda ansiedad.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Acabo de verme con el general dijo \u00e9l\u0097, quien me hizo llamar para darme un mensaje para ti. Pero primeramente dime, \u00bfQu\u00e9 es esto que has hecho?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Marcelo le relat\u00f3 todo detalladamente, desde el momento de su partida hasta su regreso, sin ocultarle absolutamente nada. Su cristalina buena fe evidenciaba lo poderosa, sincera y verdadera que hab\u00eda sido la obra eterna del Esp\u00edritu Santo en \u00e9l. Luego le relat\u00f3 la entrevista que hab\u00eda tenido con el general.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Yo entre en su habitaci\u00f3n con claro sentir de la importancia del paso que tomaba. Iba yo a cometer un acto reputado como virtual traici\u00f3n y crimen, cuya sanci\u00f3n no es menos que la muerte. Empero, yo no pod\u00eda hacer otra cosa.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097El me recibi\u00f3 con toda afabilidad, animado de la idea de que yo habr\u00eda logrado un \u00e9xito de importancia en la b\u00fasqueda que se me encomend\u00f3. Yo le dije que desde que sal\u00ed hab\u00eda estado entre los cristianos, y que por lo que hab\u00eda visto en ellos, me hab\u00eda visto obligado a cambiar mis sentimientos hacia ellos. Anteriormente yo hab\u00eda pensado que ellos eran enemigos del estado y dignos de muerte; pero hab\u00eda descubierto que se trataba de personas que son leales s\u00fabditos del emperador y m\u00e1s bien virtuosos. Contra tales personas yo no pod\u00eda extender mi espada jam\u00e1s, y antes que hacerlo, la entregaba.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097A lo cual \u00bf\u00e9l me dijo: \u00abLos sentimientos de un soldado no tienen nada que ver con sus deberes\u00bb.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00abPero mis deberes para con el Dios que me cre\u00f3 son m\u00e1s fuertes que cualquier deber que yo tenga con el hombre.\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097A esto me replic\u00f3, \u00ab\u00bfAcaso tu simpat\u00eda con los cristianos ha llegado hasta volverte loco? \u00bfNo te das cuenta que lo que haces es traici\u00f3n?\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Yo me inclin\u00e9, y le dije que estaba resuelto a afrontar las consecuencias.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00abMuchacho precipitado \u0097exclam\u00f3 severamente\u0097, ret\u00edrate a tu cuartel y yo te comunicar\u00e9 mi decisi\u00f3n.\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Y fue as\u00ed que me traslad\u00e9 inmediatamente aqu\u00ed, y he permanecido desde ese momento, esperando ansiosamente mi sentencia.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>L\u00faculo hab\u00eda escuchado toda la narraci\u00f3n que le hab\u00eda hecho Marcelo sin una sola palabra, ni siquiera un gesto. Una expresi\u00f3n de triste sorpresa en su rostro evidenciaba lo que eran sus sentimientos. Y conforme Marcelo concluy\u00f3, \u00e9l habl\u00f3 en tono de quien deplora y lamenta.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Verdaderamente tanto t\u00fa como yo sabemos lo que debe ser aquella sentencia. Pues la disciplina romana, aun en tiempos normales, no se puede tomar con liviandad, y tanto peor ahora que los sentimientos del gobierno se hallan exaltados hasta el grado sumo contra aquellos cristianos. Pues si t\u00fa insistes en tu proceder, est\u00e1s arruinado.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Te he expuesto todas mis razones.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097S\u00ed. Marcelo, yo conozco tu car\u00e1cter puro y sincero. T\u00fa siempre fuiste de una mente piadosa. T\u00fa has amado las nobles ense\u00f1anzas de la filosof\u00eda. \u00bfY no te sientes satisfecho con todo ello como antes? \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00edas de ser seducido por la miserable doctrina de un jud\u00edo crucificado?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Jam\u00e1s estuve satisfecho con la filosof\u00eda de que t\u00fa me hablas. T\u00fa mismo sabes a conciencia que en ella no hay nada cierto en que el alma pueda reposar. Pero el Cristianismo es la verdad de Dios, tra\u00edda por \u00e9l mismo, y santificada por su propia muerte.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Ya me has explicado en toda su integridad todo el credo cristiano. Pues tu propio entusiasmo ha hecho que me sea atractivo, lo cual debo confesar; y si todos sus seguidores fueran realmente como lo eres t\u00fa; mi muy apreciado Marcelo, pod\u00eda adaptarse para llegar a ser la bendici\u00f3n final del mundo. Pero yo no he venido ante ti para argumentar sobre la religi\u00f3n. Vengo a hablarte sobre ti mismo. T\u00fa est\u00e1s en inminente peligro, mi querido amigo; tu posici\u00f3n, tu honor, tu cargo, tu misma vida se hallan en peligro. Considera pues detenidamente lo que has hecho. Te fue confiada una important\u00edsima comisi\u00f3n, en cuyo cumplimiento saliste. Se esperaba que volver\u00edas trayendo informes importantes. Pero por el contrario, t\u00fa vuelves y te presentas ante el general informando que te has puesto del lado del enemigo, que de coraz\u00f3n te has vuelto uno de ellos, y que te niegas a emplear las armas romanas contra ellos. Pues \u00bfno comprendes que si el \u0097soldado ha de escoger con qui\u00e9n ha de pelear, qu\u00e9 va a ser de la disciplina? Pues tiene que cumplir las \u00f3rdenes y nada m\u00e1s. \u00bfNo tengo raz\u00f3n?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Pues t\u00fa tienes raz\u00f3n, L\u00faculo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097La cuesti\u00f3n que t\u00fa tienes que decidir no consiste en si escoges la filosof\u00eda o el cristianismo, sino en si tu eres cristiano o soldado romano. Porque conforme se encuentran las cosas en estos tiempos, te es absolutamente imposible ser soldado romano y al mismo tiempo cristiano. Pues tienes que renunciar a una de las dos. Pero no solamente eso, sino que si t\u00fa insistes en tu decisi\u00f3n de ser cristiano, tienes que compartir su suerte, porque no se puede hacer la menor distinci\u00f3n en favor tuyo. Por el contrario, si quieres continuar como soldado, tienes que pelear contra los cristianos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097No cabe la menor duda en cuanto a esa cuesti\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097T\u00fa sabes que tienes amigos cordiales que est\u00e1n gustosos de olvidar tu grande y precipitado delito, Marcelo. Pues te conozco que eres de ese car\u00e1cter que f\u00e1cilmente te entusiasmas, y le he suplicado al general por ti. El tambi\u00e9n te tiene en gran estima por tus cualidades de soldado valiente. Est\u00e1 animado de toda voluntad de perdonarte bajo ciertas circunstancias.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfCu\u00e1les son ellas?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097La m\u00e1s misericordiosa de todas las condiciones. Que eches en el olvido todos los cuatro d\u00edas pasados. Que se desvanezcan por completo de tu memoria. Hazte cargo de tu comisi\u00f3n nuevamente. Toma tus soldados a tus \u00f3rdenes y en el acto emprende el cumplimiento de tu deber, procediendo a la detenci\u00f3n de esos cristianos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097L\u00faculo \u0097exclam\u00f3 Marcelo\u0097, levant\u00e1ndose de su asiento \u0097con los brazos cruzados\u0097: Te estimo much\u00edsimo, como amigo que eres, y te estoy agradecido por tu fiel afecto. Jam\u00e1s podr\u00e9 olvidarlo. Pero ahora tengo yo dentro de m\u00ed algo que te es por completo desconocido, y lo cual es mucho m\u00e1s precioso y fuerte que todos los honores del estado. Es, pues, nada menos que el amor de Dios. Por este amor estoy listo a dejar todo: honor, rango, y la misma vida. Mi decisi\u00f3n es irrevocable. Yo soy cristiano.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>L\u00faculo sigui\u00f3 sentado. Mudo de sorpresa y conmovido en extremo, contemplaba a su amigo. Para \u00e9l era demasiado conocido el car\u00e1cter de \u00e9ste en sus resoluciones, y ve\u00eda con profunda pena c\u00f3mo sus palabras persuasivas hab\u00edan fracasado. Despu\u00e9s de mucho volvi\u00f3 a seguir hablando. Recurri\u00f3 a todos los argumentos que pod\u00eda pensar. Invoc\u00f3 todos los argumentos que podr\u00edan influir en \u00e9l. Le habl\u00f3 del terrible destino que le esperaba, y de la venganza ensa\u00f1ada que se emplear\u00eda particularmente contra \u00e9l. Pero todas sus palabras fueron completamente in\u00fatiles. Finalmente se levant\u00f3 v\u00edctima de la m\u00e1s profunda tristeza.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Marcelo \u0096dijo\u0097, t\u00fa est\u00e1s tentando al destino, vas apresuradamente hacia la suerte m\u00e1s terrible. Pues todo lo que la fortuna puede deparar se te est\u00e1 ofreciendo, pero t\u00fa vuelves las espaldas a todo aquello por jugarte la suerte juntamente con aquellos proscritos miserables. Yo he cumplido con mi deber de amigo al tratar de hacerte volver de tu locura, pero todo lo que yo pueda hacer es in\u00fatil ante tu obstinaci\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Te he tra\u00eddo la sentencia del general. T\u00fa has sido degradado del rango de oficial. Y hay la orden de arresto contra ti, acusado de ser cristiano. Ma\u00f1ana ser\u00e1s apresado y entregado para sufrir el castigo. Pero todav\u00eda tienes muchas horas a tu disposici\u00f3n, y todav\u00eda tengo yo la posibilidad de alcanzar la satisfacci\u00f3n, aunque penosa, de ayudarte a escapar. Huye, pues, en el acto. Date prisa, porque no hay tiempo que perder. Hay un solo lugar en el mundo en donde puedes estar a cubierto de la venganza del C\u00e9sar.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Marcelo le escuch\u00f3 en silencio absoluto. Lentamente se sac\u00f3 las armas y las puso a un lado. Con tristeza se desabroch\u00f3 la suntuosa armadura que \u00e9l hab\u00eda portado con tanto merecimiento y orgullo. Y as\u00ed qued\u00f3 vestido de su sencilla t\u00fanica a disposici\u00f3n de su amigo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097L\u00faculo, una vez m\u00e1s te repito que jam\u00e1s he de olvidarme de tu fiel amistad. \u00a1Cu\u00e1nto quisiera que estuvi\u00e9ramos volando juntos en una huida perfecta, que tus oraciones pudieran ascender con las m\u00edas hacia al trono de Aquel a quien yo sirvo! Pero basta. Me retiro. \u00a1Adi\u00f3s!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Adi\u00f3s, Marcelo. Jam\u00e1s nos volveremos a encontrar en la vida. Si alguna vez estuvieras en necesidad o en peligro, t\u00fa sabes bien en qui\u00e9n confiar.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Los dos j\u00f3venes se abrazaron, y Marcelo parti\u00f3 apresuradamente.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Sali\u00f3 del cuartel, avanzando directamente hasta llegar al foro. Al llegar a este lugar se encontr\u00f3 rodeado de templos y monumentos y columnas de m\u00e1rmol. All\u00ed estaba el Arco de Tito midiendo el ancho de la V\u00eda Sacra. All\u00ed se levantaba la forma gigantesca del palacio imperial, de la m\u00e1s rica arquitectura, con regios adornos de los m\u00e1rmoles riqu\u00edsimos, culminando con las brillantes decoraciones doradas. A un lado se levantaban las murallas enormes del Coliseo. M\u00e1s all\u00e1 se pod\u00eda contemplar la c\u00fapula estupenda del Templo de la Paz, y al otro extremo, el Monte Capitolino destacaba sus hist\u00f3ricas cumbres, coronado de api\u00f1ados templos estatales, que se ergu\u00edan como desafiando las alturas y cortando los aires bajo el azul del cielo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Hacia all\u00e1 dirigi\u00f3 sus pasos y ascendi\u00f3 las escarpadas pendientes hasta dominar la misma cumbre. Y una vez en la cima, mir\u00f3 alrededor el amplio y soberbio panorama que se le ofrec\u00eda a la vista. El lugar mismo en donde se estacionaba era un amplio cuadrado pavimentado de m\u00e1rmol y rodeado de templos se\u00f1oriales. En un lado se ve\u00eda el Campus Martius, rodeado por el T\u00edber, cuya avenida amarillenta serpenteaba penetrando en las profundidades del horizonte hacia el Mediterr\u00e1neo. Por todos los otros lados de la ciudad acaparaba toda la extensi\u00f3n dispareja, presionando hasta sus estrechas murallas, y rebas\u00e1ndolas por medio de calles que se irradiaban hasta gran distancia en todas las direcciones, invadiendo el campo. Los templos, las columnas y los monumentos alzaban sus cornisas orgullosas. Estatuas innumerables llenaban las calles con una poblaci\u00f3n de formas esculturales, numerosas fuentes salpicaban el aire, los carruajes se desplazaban bulliciosos por las calles, las legiones de Roma iban y ven\u00edan con aires de parada militar, y as\u00ed por donde miraba pod\u00eda contemplar que surg\u00eda la borrascosa ola de vida de la ciudad imperial.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>A la distancia se extend\u00eda el llano, salpicado de incontables villas, casas y palacios, rica y exuberante vegetaci\u00f3n: las moradas de la paz y de la abundancia. A un lado se pod\u00eda ver levantarse la silueta azul de los Apeninos, dignamente coronados de nieve; al otro lado, las turbulentas olas del Mediterr\u00e1neo azotaban las playas en la indomable lejan\u00eda.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Repentinamente Marcelo fue perturbado, o m\u00e1s bien vuelto en s\u00ed por un grito. Volte\u00f3 en el acto. Un hombre avanzado en a\u00f1os y cubierto de escasa vestimenta, de rostro macilento y fren\u00e9ticas gesticulaciones, clamaba a gran voz expresiones ininteligibles de terror y denunciaci\u00f3n. Su mirada salvaje y sus actitudes semiferoces eran evidencia, por lo menos en parte, de que estaba loco.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ca\u00edda es, ca\u00edda es Babilonia la grande,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y ha venido a ser la morada de los demonios,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y sost\u00e9n de los m\u00e1s inmundos esp\u00edritus,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y nido de todas las aves sucias y odiosas;<\/P><br \/>\n<P align=justify>Porque Dios ha recordado sus iniquidades.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Recompensadle a ella como ella hizo con vosotros,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y dobladle el doble conforme a sus obras &#8230;<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cu\u00e1nto ella se ha glorificado, y vivido en delicias&#8230;<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por lo tanto, sus plagas vendr\u00e1n sobre ella en un d\u00eda,<\/P><br \/>\n<P align=justify>La muerte, la lamentaci\u00f3n y el hambre;<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y ella ser\u00e1 enteramente quemada a fuego;<\/P><br \/>\n<P align=justify>Porque fuerte es el Se\u00f1or Dios que la juzga.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los reyes de la tierra&#8230;<\/P><br \/>\n<P align=justify>Lamentar\u00e1n y clamar\u00e1n sobre ella&#8230;.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Viendo el humo de que se ha quemado,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y poni\u00e9ndose lejos por temor del tormento de ella,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Diciendo, \u00a1Ay, ay, aquella gran ciudad Babilonia,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Aquella ciudad poderosa!<\/P><br \/>\n<P align=justify>Porque en una hora tu juicio ha venido.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los mercaderes de la tierra<\/P><br \/>\n<P align=justify>Se paran de lejos por temor del tormento,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Llorando y lamentando,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Diciendo \u00a1 Ay, ay, la gran ciudad,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Que se vest\u00eda de lino fino, de p\u00farpura y escarlata,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Adornada con oro y piedras preciosas y perlas!<\/P><br \/>\n<P align=justify>Porque en una hora toda esa gran riqueza ha quedado en nada.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y todos los navegantes y las compa\u00f1\u00edas de nav\u00edos<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y los marineros, y todos los que negocian por la mar,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Clamar\u00e1n cuando vean ellos el humo de su incendio.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Se pusieron lejos y clamaron&#8230;<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00a1Qu\u00e9 ciudad hay como la gran ciudad!<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y se arrojaban tierra sobre sus cabezas y clamaban,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Llorando y lamentando y diciendo,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ay, ay de aquella gran ciudad,<\/P><br \/>\n<P align=justify>En donde se enriquecieron todos los que ten\u00edan naves en el mar<\/P><br \/>\n<P align=justify>Porque en una hora ha sido hecha desolaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Regocijaos sobre ella, vosotros cielos,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y vosotros santos ap\u00f3stoles y profetas,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Porque Dios os ha vengado sobre ella.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Una vasta multitud se reuni\u00f3 alrededor de \u00e9l, confusa y sorprendida, pero apenas hab\u00eda cesado de hablar cuando aparecieron algunos soldados y lo llevaron.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00abSin duda es alg\u00fan pobre cristiano, que por causa del sufrimiento ha perdido el cerebro\u00bb, pens\u00f3 Marcelo. Y conforme el hombre era llevado, a\u00fan segu\u00eda clamando sus terribles denunciaciones, y una gran multitud les sigui\u00f3, gritando y burl\u00e1ndose. El ruido no tard\u00f3 en perderse en la distancia.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00abNo hay tiempo que perder. Yo debo irme\u00bb, dijo entre s\u00ed Marcelo, y parti\u00f3.<\/P><br \/>\n<P align=justify>(Contin\u00faa en la Parte VIII: La vida de las catacumbas)<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a9 Editorial Portavoz, 1986. Usado con permiso. Tomado del libro: El m\u00e1rtir de las Catacumbas de autor an\u00f3nimo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Los Temas de la Vida Cristiana, volumen IV, n\u00famero 3. Todos los derechos reservados<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El libro fue reimpreso en varias ocasiones, despu\u00e9s de ser publicado por Editorial Portavoz en 1986, fue concedido a Desarrollo Cristiano Internacional. Si usted desea la historia completa puede adquirir el libro mencionado en su librer\u00eda cristiana o buscar los cap\u00edtulos siguientes en este sitio.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Otros t\u00edtulos de la serie continuada:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte uno: El Coliseo<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte dos: El campamento pretoriano<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte tres: La V\u00eda Apia <\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte cuatro: Las catacumbas <\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte cinco: El secreto de los cristianos <\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte seis: La gran nube de testigos<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte siete: La confesi\u00f3n de fe<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte ocho: La vida en las catacumbas<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte nueve: La persecuci\u00f3n<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte diez: La captura<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte once: La ofrenda<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte doce: El juicio de Polio<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte trece: La muerte de Polio<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por An\u00f3nimo Estar en Cristo, por obra del Esp\u00edritu Santo, produce una pasi\u00f3n imperiosa por vivir en santidad, pero\u0085 ello tiene sus consecuencias, la persecuci\u00f3n. Viene el tiempo de negarse a s\u00ed mismo, de decir adi\u00f3s a muchos proyectos personales. La decisi\u00f3n es dif\u00edcil. \u00bfC\u00f3mo puede tomarse y vencer con ello al yo? Este art\u00edculo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-confesion-de-fe-parte-vii-de-el-martir-de-las-catacumbas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa confesi\u00f3n de fe; Parte VII de: El m\u00e1rtir de las catacumbas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2809","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2809","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2809"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2809\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2809"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2809"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2809"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}