{"id":2810,"date":"2015-12-01T00:55:31","date_gmt":"2015-12-01T05:55:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-persecucion-parte-ix-de-el-martir-de-las-catacumbas\/"},"modified":"2015-12-01T00:55:31","modified_gmt":"2015-12-01T05:55:31","slug":"la-persecucion-parte-ix-de-el-martir-de-las-catacumbas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-persecucion-parte-ix-de-el-martir-de-las-catacumbas\/","title":{"rendered":"La persecuci\u00f3n; Parte IX de: El m\u00e1rtir de las catacumbas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por An\u00f3nimo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Generalmente las autoridades se hab\u00edan contentado con los cristianos m\u00e1s prominentes, y en consecuencia, los fugitivos que recurr\u00edan a las catacumbas compon\u00edan esta clase. Fue en verdad la persecuci\u00f3n mas severa que les sobrevino esta vez, abarc\u00e1ndolos a todos, y solamente bajo el gobierno de unos pocos emperadores se hab\u00eda mostrado tal encarnizamiento indiscriminado. Esta vez no se hac\u00eda la menor distinci\u00f3n de clase o posici\u00f3n. Este art\u00edculo es el noveno de la serie continuada basada en el libro El m\u00e1rtir de las catacumbas, de autor an\u00f3nimo. La historia original de esta serie fue publicada hace much\u00edsimos a\u00f1os.\n<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <B><br \/>\n<P align=justify><\/B>La paciencia os es necesaria, para que despu\u00e9s que hay\u00e1is hecho la voluntad de Dios, recib\u00e1is la promesa.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La persecuci\u00f3n arreci\u00f3 con mayor furia. No hab\u00edan transcurrido sino unas pocas semanas desde que Marcelo viv\u00eda all\u00ed, cuando un mayor n\u00famero hab\u00eda acudido en desesperada b\u00fasqueda de este refugio de retiro. Jam\u00e1s en el pasado se hab\u00edan congregado tantos en las catacumbas. Generalmente las autoridades se hab\u00edan contentado con los cristianos m\u00e1s prominentes, y en consecuencia, los fugitivos que recurr\u00edan a las catacumbas compon\u00edan esta clase. Fue en verdad la persecuci\u00f3n mas severa que les sobrevino esta vez, abarc\u00e1ndolos a todos, y solamente bajo el gobierno de unos pocos emperadores se hab\u00eda mostrado tal encarnizamiento indiscriminado. Esta vez no se hac\u00eda la menor distinci\u00f3n de clase o posici\u00f3n. Pues al m\u00e1s humilde seguidor como al m\u00e1s eminente de los maestros, se les persigui\u00f3 a muerte con la m\u00e1s encarnizada furia.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Hasta esta \u00e9poca la comunicaci\u00f3n con la ciudad era relativamente f\u00e1cil para los refugiados, porque los cristianos que arriba hab\u00edan quedado, aunque pobres en medios, no descuidaban a los que estaban en las profundidades del escondite, ni olvidaban sus necesidades. F\u00e1cilmente, pues, se pod\u00eda adquirir provisiones, y auxilio no faltaba. Pero lleg\u00f3 la hora en que precisamente aquellos en cuyo auxilio confiaban los fugitivos, tambi\u00e9n hab\u00edan sido v\u00edctimas de la persecuci\u00f3n y obligados a compartir su destino con sus hermanos de las grutas y tener ellos mismos que recibir caridad en vez de darla.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Con todo, su situaci\u00f3n no la afrontaban desesper\u00e1ndose. A\u00fan en esa Roma hab\u00edan muchos que los amaban y los ayudaban, no obstante sin ser cristianos. En todo gran movimiento, siempre habr\u00e1 una considerable proporci\u00f3n de seres neutrales, los mismos que, bien sea por inter\u00e9s o por indiferencia, se mantienen al margen. Estas personas invariablemente se unir\u00e1n al lado m\u00e1s fuerte, y cuando el peligro amenaza, suelen soslayarlo haciendo cualquier concesi\u00f3n. Tal, pues, era la condici\u00f3n en que se hallaban numerosos romanos. Ellos ten\u00edan amigos y parientes a quienes amaban entre los cristianos y por quienes sent\u00edan la m\u00e1s cordial simpat\u00eda. Siempre se manten\u00edan dispuestos a ayudarlos, pero desde luego, ten\u00edan la debida consideraci\u00f3n de su propia seguridad para no llegar al extremo de jugarse su suerte juntamente con ellos. Segu\u00edan siendo cumplidos asistentes a los templos y a la adoraci\u00f3n de los dioses paganos como antes, viniendo a ser as\u00ed adherentes nominales de las viejas supersticiones oficiales. Estos fueron quienes proveyeron a las necesidades de la vida de los cristianos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero ahora adem\u00e1s, toda expedici\u00f3n que se intentara hacer a la ciudad se hallaba rodeada de mayores e inminentes peligros, y solamente los muy osados se atrev\u00edan a aventurarse. Pero ese profundamente arraigado desd\u00e9n por el peligro y la muerte era tal, y eran tantos los que de \u00e9l estaban inspirados, que jam\u00e1s dejaron de ofrecerse espont\u00e1neamente los hombres para desafiar a la muerte en tan peligrosas empresas.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>He all\u00ed las tareas peculiares para las que Marcelo se ofrec\u00eda entusiasta<B> <\/B>y gustoso dc poder hacer algo por sus hermanos. La misma valent\u00eda y perspicacia que le hab\u00eda elevado hasta los mismos altos rangos militares, ahora lo hac\u00edan descollar con todo \u00e9xito en estas sus nuevas actividades.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Decenas de fieles eran capturadas y sacrificadas cada d\u00eda. Los cristianos se encargaban de la igualmente arriesgada tarea dc recuperar sus despojos mortales para darles sepultura a su modo. En esto no era tanto el peligro, ya que se relevaba a las autoridades de la molestia de quemarlos y enterrar los cad\u00e1veres.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Un d\u00eda llegaron noticias a la comunidad residente debajo de la V\u00eda Apia que dos de los suyos hab\u00edan sido capturados y entregados a muerte. Marcelo juntamente con otros salieron con la misi\u00f3n de recuperar sus cuerpos. Polio, aquel chiquillo con coraz\u00f3n de adulto, fue con ellos por si hubieran menester sus servicios. Era el anochecer cuando llegaron a la puerta de la ciudad, y las tinieblas no tardaron en cubrir sus desplazamientos. Pero no tard\u00f3 en aparecer la luna a iluminar el amplio escenario.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Se escurrieron abri\u00e9ndose paso por las calles tenebrosas, hasta llegar finalmente al Coliseo, cl lugar dc martirio de tantos de sus compa\u00f1eros. Aquella enorme mole se elevaba orgullosa delante dc ellos, amplia, tenebrosa y severa, como el poder imperial que la hab\u00eda construido. Multitudes de cuidadores, guardianes y gladiadores hab\u00eda dentro dc sus puertas, cuyos pasajes abovedados eran iluminados por el resplandor de las antorchas.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Los gladiadores sab\u00edan cl motivo de su presencia, y les ordenaron rudamente que siguieran. Ellos mismos los guiaron hasta que estuvieron en la arena. All\u00ed se hallaban tirados numerosos cuerpos, los \u00faltimos que hab\u00edan sido muertos aquel d\u00eda. Se hallaban cruelmente mutilados; algunos se hallaban en condiciones tales que apenas se distingu\u00eda que eran seres humanos. Despu\u00e9s de una larga b\u00fasqueda, hallaron los dos a quienes buscaban. Esos cuerpos fueron seguidamente colocados en grandes sacos, en los cuales se dispon\u00edan a llevarlos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Marcelo se detuvo a contemplar el escenario que le rodeaba. Se hallaba completamente rodeado de macizas murallas que se elevaban por medio de numerosas terrazas en declive hasta llegar al coronamiento en el c\u00edrculo exterior. Su negra estructura parec\u00eda encerrarle con barreras tales que \u00e9l ya no podr\u00eda franquear.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El pensaba: \u00ab\u00bfCu\u00e1ndo llegar\u00e1 tambi\u00e9n el d\u00eda en que yo de la misma manera ocupe mi puesto aqu\u00ed, ofrendando mi vida por mi Salvador? \u00bfSer\u00e9 fiel cuando llegue aquel momento? \u00a1Oh, Se\u00f1or Jes\u00fas, sostenme en aquella hora!\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Todav\u00eda la luna no hab\u00eda ascendido lo suficiente para que penetraran sus rayos dentro de la arena. All\u00ed en ese interior todo era oscuro y repulsivo. La b\u00fasqueda hab\u00eda tenido que hacerse con antorchas prestadas de los guardianes.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En esos momentos Marcelo escuch\u00f3 una voz profunda procedente de alguno de los arcos posteriores. Sus tonos penetraron dentro del aire de la noche con claridad sorprendente, y se les pod\u00eda o\u00edr por encima de la ruda algarab\u00eda de los guardas:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ahora ha venido la salvaci\u00f3n y la fortaleza,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y el reino de nuestro Dios,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y el poder de su Cristo:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Porque el acusador de nuestros hermanos es arrojado,<\/P><br \/>\n<P align=justify>El que los acusaba delante de Dios d\u00eda y noche.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y ellos lo vencieron por la sangre del Cordero,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y por la palabra de su testimonio,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y no amaron su vida hasta la muerte.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfQui\u00e9n es \u00e9se? \u0097dijo Marcelo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097No le atiendas \u0097dijo su compa\u00f1ero. Es el hermano Cina. Sus penas y dolores le han vuelto loco. Su \u00fanico hijo fue quemado en la pira al principio de la persecuci\u00f3n, y desde entonces \u00e9l ha andado recorriendo la ciudad anunciando calamidades por venir. Hasta la fecha no se hab\u00edan cuidado de \u00e9l; pero finalmente lo han capturado.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfY est\u00e1 prisionero aqu\u00ed?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097S\u00ed.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Y de nuevo la voz de Cina se dej\u00f3 o\u00edr, espantosa, amenazante y terrible:<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfHasta cuando, oh Se\u00f1or, santo y verdadero, <\/P><br \/>\n<P align=justify>No vengar\u00e1s T\u00fa nuestra sangre de aquellos que moran en la tierra?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Este es, entonces, el hombre que yo o\u00ed en el capitolio!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097S\u00ed, debe ser \u00e9l, porque ha recorrido por toda la ciudad, y aun en el palacio, clamando y pregonando eso mismo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Vamos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Tomaron sus sacos y se encaminaron hacia las puertas. Despu\u00e9s de una breve pausa, se les permiti\u00f3 pasar. Y conforme sal\u00edan, oyeron la voz de Cina en la distancia:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ca\u00edda es, ca\u00edda es, Babilonia la grande,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y ha venido a ser la morada de los demonios,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y el dep\u00f3sito de todos los esp\u00edritus inmundos,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y la jaula de toda clase de aves malignas e inmundas:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Salid de ella, pueblo m\u00edo!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Ninguno de ellos pronunci\u00f3 palabra alguna hasta que llegaron a suficiente distancia del Coliseo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Marcelo rompi\u00f3 el silencio. \u0097Sent\u00ed un gran temor de que nos encerraran y no nos dejaran salir m\u00e1s de all\u00ed.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El otro le contesto: \u0097No sin raz\u00f3n sentiste aquel temor. El menor capricho repentino del guarda podr\u00eda ser nuestra sentencia de muerte inevitable. Pero, para ello debemos estar siempre preparados. Pues en tiempos como estos, debemos estar dispuestos a afrontar la muerte en cualquier momento. \u00bfQu\u00e9 dice nuestro Se\u00f1or? \u00abEstad tambi\u00e9n vosotros listos y apercibidos.\u00bb Cuando el tiempo nos llegue, debemos estar dispuestos a decir: \u00abListo estoy para ser ofrecido.\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097S\u00ed\u0097dijo Marcel\u0097, nuestro Se\u00f1or nos ha dicho lo que hemos de tener: \u00abEn el mundo tendr\u00e9is aflicci\u00f3n&#8230;\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Ah, pero tambi\u00e9n El dice: \u00abMas confiad; yo he vencido al mundo&#8230; Donde yo estoy, vosotros tambi\u00e9n estar\u00e9is.\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Por medio de \u00e9l \u0097dijo Marcel\u0097, podemos salir m\u00e1s que vencedores sobre la muerte. Las aflicciones de este tiempo presente no son dignas de compararse con la gloria que nos ha de ser revelada.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>As\u00ed se consolaban ellos con las promesas seguras de la bendita Palabra de vida que en todos los tiempos y en todas las circunstancias es capaz de dar tal consolaci\u00f3n celestial. Finalmente llegaron a su destino sanos y salvos portando sus cargas, con la m\u00e1s \u00edntima gratitud en sus corazones hacia Aquel que les hab\u00eda preservado.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>No muchos d\u00edas despu\u00e9s, Marcelo volvi\u00f3 a salir en busca de provisiones. Esta vez \u00e9l fue solo. Fue a la casa de un hombre que era muy amigo para con ellos y les hab\u00eda sido de gran ayuda. Estaba por fuera de las murallas, en las inmediaciones de la V\u00eda Apia.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Despu\u00e9s de haber obtenido las provisiones indispensables, empez\u00f3 a averiguar por las noticias.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Malas son para vosotros las noticias \u0097dijo el hombre\u0097. Uno de los oficiales de los pretorianos se convirti\u00f3 al Cristianismo recientemente, y eso ha enfurecido al emperador. Este ha designado a otro oficial para el cargo que aqu\u00e9l ten\u00eda, y le ha comisionado a perseguir a los cristianos. Y es as\u00ed que cada d\u00eda capturan algunos de ellos. Pues en estos d\u00edas no hay un solo hombre que sea considerado demasiado pobre para no capturarlo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Ah \u00bfsabe usted el nombre del nuevo oficial de los pretorianos que est\u00e1 encargado de perseguir a los cristianos?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097L\u00faculo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1L\u00faculo! \u0097exclam\u00f3 Marcelo\u0097. \u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1o!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Dicen que es un hombre de mucha habilidad y energ\u00eda.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097He o\u00eddo hablar de \u00e9l. Y a la verdad estas son malas noticias para los cristianos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097La conversi\u00f3n al cristianismo del otro oficial de los<B> <\/B>pretorianos ha enfurecido al emperador hasta enloquecerlo. A tal extremo que se ofrece un cuantioso rescate por \u00e9l. Y si t\u00fa, amigo, por ventura lo ves o te hallas en condiciones de hac\u00e9rselo saber, procura por todos los medios comunic\u00e1rselo. Dicen todos que \u00e9l est\u00e1 en las catacumbas con vosotros.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097El debe estar all\u00ed, puesto que no hay otro lugar de seguridad.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Verdaderamente, estos son tiempos terribles. Tienes necesidad de tomar todas las precauciones posibles.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Marcelo contest\u00f3, humilde, pero firmemente, \u0097No pueden matarme m\u00e1s de una vez.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Oh, vosotros los cristianos derroch\u00e1is la fortaleza m\u00e1s excelente. Yo admiro con toda m\u00ed alma vuestra valent\u00eda pero yo pienso que podr\u00edais conformaros exteriormente al decreto del emperador. \u00bfPor qu\u00e9, pues, hab\u00e9is de precipitaros as\u00ed tan locamente a la muerte<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Nuestro Redentor muri\u00f3 por nosotros. Y por nuestra parte, no podemos menos que estar listos a morir por \u00e9l. Y, puesto que \u00e9l muri\u00f3 por su pueblo, nosotros tambi\u00e9n nos complacemos voluntariamente en imitarle, ofreciendo nuestras vidas por nuestros hermanos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Sois una gente divinamente maravillosa \u0097exclam\u00f3 aquel hombre al mismo tiempo que levantaba las manos en alto.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Lleg\u00f3 el momento en que Marcelo se tuvo que despedir, y luego parti\u00f3 llevando su carga. Las noticias hab\u00edan sido tales que hab\u00edan llenado y conmovido su mente y todo su ser.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00bbAs\u00ed que L\u00faculo se ha hecho cargo de mi lugar\u00bb, pensaba \u00e9l, en su camino.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00bb\u00a1C\u00f3mo quisiera saber si \u00e9l se ha vuelto contra m\u00ed! \u00bfPensar\u00e1 \u00e9l ahora de m\u00ed como de su amigo Marcelo, o sencillamente como de un cristiano? Puede ser que lo descubra dentro de poco. Ser\u00eda verdaderamente extra\u00f1o que yo cayera en sus manos; y con todo, si yo fuese capturado, probablemente llegar\u00eda a estar cerca de \u00e9l.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00bbPero \u00e9l tiene que cumplir con su deber de soldado \u00bfy por qu\u00e9 deber\u00eda yo quejarme? Pues si \u00e9l ha sido nombrado para ese puesto, no le queda otra alternativa que obedecer. Y \u00e9l, como soldado, no puede tratarme de otro modo sino como enemigo del estado. El bien puede tenerme l\u00e1stima, y a\u00fan amarme en su coraz\u00f3n de amigo, pero con todo no puede eximirse de cumplir con su deber.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00bbPuesto que se ha ofrecido un rescate sobre mi cabeza, ellos tienen que redoblar sus esfuerzos para dar conmigo. Creo, pues, que mi tiempo ha llegado. Debo estar preparado para hacer frente fielmente a lo que venga.\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Sumido en estos pensamientos hab\u00eda recorrido la V\u00eda Apia. Hab\u00eda estado tan envuelto en sus meditaciones que no se dio cuenta de una multitud de gente que estaba reunida en una esquina, hasta que estuvo en medio de ellos. Y repentinamente se encontr\u00f3 detenido.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Oh, amigo \u0097exclam\u00f3 una voz ruda\u0097, no te des tanta prisa. \u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa, y ad\u00f3nde vas?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Deje el paso libre! \u0097exclam\u00f3 Marcelo en tono de mando, natural en quien ha tenido h\u00e1bito de mandar y tener hombres a sus \u00f3rdenes, indic\u00e1ndole al hombre que se apartara.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La multitud se sorprendi\u00f3 por el modo autoritario y el tono imperioso, pero el vocero de ellos se mostr\u00f3 mas valiente.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Dinos qui\u00e9n eres o no pasas!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>A lo que Marcelo replic\u00f3, \u0097Hombre, ap\u00e1rtate a un lado. \u00bfNo me conoces que soy pretoriano?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Ante aquel nombre tan pavoroso como venerable, la multitud se abri\u00f3 r\u00e1pidamente, y Marcelo pas\u00f3 por en medio de ellos. Pero apenas se hab\u00eda alejado \u00e9l unos cinco pasos, cuando una voz exclam\u00f3:<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Prendedle! \u00a1Es Marcelo, el cristiano!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La multitud tambi\u00e9n vocifer\u00f3 al un\u00edsono. Pero Marcelo no esper\u00f3 mayor advertencia. Arrojando la carga que llevaba, emprendi\u00f3 rauda fuga hacia el T\u00edber por una calle lateral. La multitud \u00edntegra lo persigui\u00f3. Era una carrera de vida o muerte. Pero Marcelo hab\u00eda sido entrenado en todo deporte atl\u00e9tico, y en segundos multiplic\u00f3 la distancia que le separaba de sus perseguidores. Finalmente lleg\u00f3 al T\u00edber, y arroj\u00e1ndose a \u00e9l nad\u00f3 hasta el lado opuesto.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Los perseguidores llegaron a la orilla del r\u00edo, pero<B> <\/B>de all\u00ed no pasaron.<\/P><br \/>\n<P align=justify>(Contin\u00faa en la Parte X: La captura)<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a9 Editorial Portavoz, 1986. Usado con permiso. Tomado del libro: El m\u00e1rtir de las Catacumbas de autor an\u00f3nimo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los Temas de la Vida Cristiana, volumen IV, n\u00famero 3. Todos los derechos reservados<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El libro fue reimpreso en varias ocasiones, despu\u00e9s de ser publicado por Editorial Portavoz en 1986, fue concedido a Desarrollo Cristiano Internacional. Si usted desea la historia completa puede adquirir el libro mencionado en su librer\u00eda cristiana o buscar los cap\u00edtulos siguientes en este sitio.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Otros t\u00edtulos de la serie continuada:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte uno: El Coliseo<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte dos: El campamento pretoriano<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte tres: La V\u00eda Apia <\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte cuatro: Las catacumbas <\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte cinco: El secreto de los cristianos <\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte seis: La gran nube de testigos<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte siete: La confesi\u00f3n de fe<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte ocho: La vida en las catacumbas<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte nueve: La persecuci\u00f3n<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte diez: La captura<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte once: La ofrenda<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte doce: El juicio de Polio<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte trece: La muerte de Polio<\/P><\/p>\n<p><P align=justify> <\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por An\u00f3nimo Generalmente las autoridades se hab\u00edan contentado con los cristianos m\u00e1s prominentes, y en consecuencia, los fugitivos que recurr\u00edan a las catacumbas compon\u00edan esta clase. Fue en verdad la persecuci\u00f3n mas severa que les sobrevino esta vez, abarc\u00e1ndolos a todos, y solamente bajo el gobierno de unos pocos emperadores se hab\u00eda mostrado tal encarnizamiento &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-persecucion-parte-ix-de-el-martir-de-las-catacumbas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa persecuci\u00f3n; Parte IX de: El m\u00e1rtir de las catacumbas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2810","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2810","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2810"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2810\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2810"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2810"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2810"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}