{"id":2811,"date":"2015-12-01T00:55:32","date_gmt":"2015-12-01T05:55:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-ofrenda-parte-xi-de-el-martir-de-las-catacumbas\/"},"modified":"2015-12-01T00:55:32","modified_gmt":"2015-12-01T05:55:32","slug":"la-ofrenda-parte-xi-de-el-martir-de-las-catacumbas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-ofrenda-parte-xi-de-el-martir-de-las-catacumbas\/","title":{"rendered":"La ofrenda; Parte XI de: El m\u00e1rtir de las catacumbas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por An\u00f3nimo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos. Este art\u00edculo es el und\u00e9cimo de la serie continuada basada en el libro El m\u00e1rtir de las catacumbas, de autor an\u00f3nimo. La historia original de esta serie fue publicada hace much\u00edsimos a\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <B><br \/>\n<P align=justify><\/B>Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Hab\u00eda anochecido en el cuartel de los pretorianos. L\u00faculo se hallaba sentado al lado de una l\u00e1mpara que desped\u00eda su luz brillante por todo el rededor. De pronto hubo de levantarse al o\u00edr un toque en la puerta. Prestamente la abri\u00f3. Un hombre entr\u00f3 y avanz\u00f3 silenciosamente hasta el centro del cuarto. Luego, desemboz\u00e1ndose de la gran capa en que ven\u00eda envuelto, qued\u00f3 descubierto en la presencia de L\u00faculo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Marcelo! \u0097exclam\u00f3 \u00e9ste preso de asombro, y saltando hacia adelante abraz\u00f3 a su visitante con visibles muestras de gozo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Querido amigo m\u00edo \u0097dijo \u00e9l\u0097, \u00bfa qu\u00e9 azar feliz debo yo este encuentro? Me hallaba precisamente pensando en ti, y no me imaginaba siquiera cu\u00e1ndo nos ver\u00edamos otra vez.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Yo temo que nuestros encuentros \u0097dijo Marcelo tristemente\u0097, no ser\u00e1n muy frecuentes de hoy en adelante. Este lo he procurado con grave riesgo de mi vida.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Verdaderamente es as\u00ed \u0097dijo L\u00faculo, compartiendo la tristeza del otro\u0097. T\u00fa est\u00e1s perseguido con el m\u00e1s airado inter\u00e9s, pues se ofrece un rescate por ti. Con todo eso, aqu\u00ed debes considerarte tan seguro como lo estuviste siempre en los d\u00edas felices antes de que fueras pose\u00eddo de aquella locura. \u00a1Oh, mi querido Marcelo! \u00bfPor qu\u00e9 no pueden volver otra vez aquellos d\u00edas?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097No puedo cambiar mi naturaleza ni deshacer lo que he hecho. Adem\u00e1s, L\u00faculo, aunque mi suerte pueda parecerte dura, jam\u00e1s he sido tan feliz como lo soy actualmente.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Feliz? \u0097exclam\u00f3 el otro con profunda sorpresa.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097S\u00ed, L\u00faculo, aunque afligido, no he sido derribado; aunque perseguido, no desespero.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097La persecuci\u00f3n ordenada por el emperador no es cosa ligera.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097S\u00ed, eso yo lo s\u00e9 bien. Yo veo ante ella a mis hermanos cada d\u00eda. Cada d\u00eda se estrecha m\u00e1s el cerco que me rodea. Cada momento me despido de amigos a quienes no vuelvo a ver m\u00e1s. Algunos compa\u00f1eros suben a la ciudad, pero no regresan sino sus despojos. Vuelven all\u00ed para ser sepultados.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Y con todo eso, \u00bfdices t\u00fa que est\u00e1s feliz?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097S\u00ed, L\u00faculo, tengo una paz que el mundo no conoce, una paz que viene de arriba y que sobrepuja todo entendimiento.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Mi estimado Marcelo, a mi me consta que t\u00fa eres demasiado valiente para que le temas a la muerte; pero nunca pens\u00e9 que tuvieras tal fortaleza para soportar con tan profunda calma todo lo que yo s\u00e9 que debes estar sufriendo actualmente. O bien tu valor es superhumano, o es el valor que da la locura.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Viene de arriba, L\u00faculo. Jesucristo, mi Se\u00f1or, es para m\u00ed mucho m\u00e1s que todas las riquezas y el honor del mundo. Antes me era absolutamente imposible haberlo sentido as\u00ed, pero ahora todas las cosas viejas han pasado, y he aqu\u00ed, todas han sido hechas nuevas. Sostenido por este nuevo poder, yo podr\u00e9 soportar los peores de los males que puedan sobrevenirme. No espero nada en la tierra sino sufrimiento mientras aqu\u00ed viva. Yo s\u00e9 que morir\u00e9 en la peor de las agon\u00edas. Con todo, ese pensamiento no es capaz de doblegar la indomable fe que mora dentro de m\u00ed.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Me apena en el alma \u0097dijo L\u00facido tristemente\u0097, verte persuadido de tal determinaci\u00f3n. Pues si yo viera el m\u00e1s ligero signo de fluctuaci\u00f3n en ti, tendr\u00eda la esperanza de que el tiempo cambiar\u00eda o por lo menos modificar\u00eda tus sentimientos. Pero ya me convenzo que te hallas firme de modo inconmovible en tu nuevo camino.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Quiera Dios concederme que pueda permanecer firme hasta el fin! \u0097dijo Marcelo fervorosamente\u0097 Pero la verdad es que no vine a hablarte de mis sentimientos. Vine, querido L\u00faculo, a pedir tu ayuda, tu conmiseraci\u00f3n y auxilio. Me prometiste una vez demostrarme tu amistad, si la necesitaba. Ahora vengo a pedirte que cumplas tu promesa.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Todo lo que depende de m\u00ed es tuyo de antemano, Marcelo. Dime qu\u00e9 quieres.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097T\u00fa tienes un prisionero.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097S\u00ed, muchos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Este es un muchachuelo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Yo creo que el personal a mis \u00f3rdenes captur\u00f3 a un muchacho hace poco.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Esta criatura es demasiado insignificante para merecer captura. \u00c9l se halla bajo la ira del emperador, pero todav\u00eda est\u00e1 en tu poder. Yo vengo, oh L\u00faculo, a implorarte por su libertad.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Ay de m\u00ed, querido Marcelo, \u00bfqu\u00e9 es lo que pides? Acaso te has olvidado de la disciplina del ej\u00e9rcito romano, o del juramento militar? \u00bfNo sabes bien t\u00fa que si yo hiciera esto, violar\u00eda el juramento y me har\u00eda traidor? Si t\u00fa me pidieses que me arrojase sobre mi espada, yo har\u00eda eso m\u00e1s f\u00e1cilmente que esto que me dices.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Yo no he olvidado el juramento militar ni la disciplina de la fuerza, L\u00faculo. Yo pensaba en este menor, que apenas es un ni\u00f1o, y bien podr\u00eda no consider\u00e1rsele como prisionero. \u00bfAcaso los mandatos del emperador comprenden a los ni\u00f1os?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00c9l no hace distinci\u00f3n de edades. \u00bfNo has visto ni\u00f1os tan menores como \u00e9ste sufrir la muerte en el Coliseo?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Ay, s\u00ed lo he visto \u0097dijo Marcelo, al volver sus pensamientos a las ni\u00f1as cuyo canto de muerte le impresion\u00f3, caus\u00e1ndole tanta pena y al mismo tiempo le fue tan dulce al coraz\u00f3n\u0097. Este muchachito, entonces \u00bftambi\u00e9n tiene que sufrir la muerte?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097S\u00ed \u0097dijo L\u00facelo\u0097, salvo que renuncie solemnemente al Cristianismo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Y eso jam\u00e1s lo har\u00e1 \u00e9l.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Entonces de inmediato se le aplicar\u00e1 la sentencia. Es la ley lo que lo hace y no yo, Marcelo. Yo soy s\u00f3lo el instrumento. No me averg\u00fcences, ni me lo imputes a m\u00ed.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Yo no te estoy culpando. Yo s\u00e9 muy bien lo severo que eres t\u00fa en la obediencia. Si t\u00fa desempe\u00f1as tu puesto tienes que cumplir con tu deber. Empero, d\u00e9jame hacerte otra propuesta. El entregar prisioneros no es permitido, pero el canje s\u00ed es legal.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097S\u00ed.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Si yo te dijera de un prisionero mucho m\u00e1s importante que este muchacho, lo canjear\u00edas, \u00bfno es verdad?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Pero no nos has tomado a ninguno de nosotros.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097No, pero tenemos potestad sobre todo nuestro pueblo. Y hay algunos de nosotros por cuyas cabezas el emperador ha ofrecido una gran recompensa. Pues por la captura de \u00e9stos, cientos de muchachos como \u00e9ste ser\u00edan gustosamente entregados.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfEs entonces costumbre entre los cristianos entregarse los unos a los otros? \u0097pregunt\u00f3 L\u00faculo sorprendido.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097No, pero algunas veces un cristiano ofrecer\u00e1 su propia vida para salvar la del otro.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Imposible!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Tal es el caso en este ejemplo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfQui\u00e9n es el que se ofrece por este muchacho?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Yo, Marcelo!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Ante esta asombrosa declaraci\u00f3n L\u00facelo retrocedi\u00f3.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1T\u00fa! \u0097exclam\u00f3 \u00e9l.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1S\u00ed, yo mismo!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Est\u00e1s bromeando. Es imposible.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Te hablo con toda seriedad. Es por esto que ya he expuesto mi vida al venir ante ti. He demostrado el inter\u00e9s que tengo por \u00e9l al arriesgarme a tanto peligro. Yo te explicar\u00e9. Este ni\u00f1o Polio es el \u00faltimo de una antigua noble familia romana. Es el \u00fanico hijo de su madre. Su padre muri\u00f3 en el campo de batalla. El pertenece a los Servilio.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Los Servilio. Luego \u00bfsu madre es la Se\u00f1ora Cecilia?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097S\u00ed. Ella es una de las refugiadas de las catacumbas. Toda su vida y su amor no son sino este muchacho. Cada d\u00eda lo deja ella que salga a la ciudad en una peligrosa aventura, pero en su ausencia ella sufre indescriptible agon\u00eda. Con todo, ella teme retenerlo sin salir de all\u00ed, por temor de que el aire h\u00famedo que es tan fatal para los ni\u00f1os vaya a originarle la muerte. Y as\u00ed ella lo expone a lo que ella cree que es el peligro menor.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Este es el ni\u00f1o que tienes prisionero. Esa madre lo ha sabido y ahora ella yace debati\u00e9ndose entre la vida v la muerte. Si t\u00fa lo sacrificas, ella tambi\u00e9n morir\u00e1, y ya no ser\u00e1 m\u00e1s uno de los m\u00e1s nobles y puros esp\u00edritus de Roma.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Por estas razones es que yo vengo a ofrecerme en canje. \u00bfQu\u00e9 soy yo? Yo estoy solo en el mundo. Ninguna vida se halla vinculada a la m\u00eda. No hay nadie que dependa de m\u00ed para el presente y el futuro. Yo no le temo a la muerte. Puede venir tan igualmente ahora mismo, como puede venir en otra ocasi\u00f3n. Tarde o temprano tiene que venir, y yo prefiero mucho mejor dar mi vida por mi amigo que ofrecerla in\u00fatilmente. Por todas estas razones, oh L\u00faculo, es que te lo imploro, por sagrados lazos de amistad, por tu compasi\u00f3n, por tu promesa que me hiciste, dame esta ayuda que te pido, y toma mi vida en canje por la de \u00e9l.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>L\u00faculo se puso de pie y se pase\u00f3 por la sala, conteniendo una gran agitaci\u00f3n dentro de s\u00ed.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfPor qu\u00e9, oh Marcelo \u0097exclam\u00f3 al \u00faltimo\u0097, me sometes a tan terrible prueba?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Mi propuesta es f\u00e1cil de que la recibas.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfTe olvidas acaso que tu vida me es igualmente preciosa?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Pero, piensa en este peque\u00f1o ni\u00f1o.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Efectivamente, yo lo compadezco en el alma. \u00bfPero piensas que yo puedo recibir tu vida en prenda?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Pues mi vida ya est\u00e1 dada en prenda, y yo la ofrecer\u00e9 tarde o temprano. Y por eso te imploro que me des la oportunidad de ofrecerla en la forma en que puede ser \u00fatil.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097T\u00fa no morir\u00e1s, mientras est\u00e9 a mi alcance evitarlo. Tu vida no est\u00e1 todav\u00eda en prenda. Por los dioses inmortales juro que pasar\u00e1 mucho antes que t\u00fa puedas ocupar un lugar en la arena.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Nadie me podr\u00e1 salvar una vez que yo sea aprehendido, aunque hicieras todo lo que pudieras. \u00bfQu\u00e9 puedes hacer para salvar a uno sobre quien est\u00e1 cayendo la inexorable ira del emperador?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Yo puedo hacer mucho para desviarla. T\u00fa no est\u00e1s en condiciones de saber cu\u00e1nto se puede hacer. Pero, aun cuando yo no pudiera hacer nada, con todo no voy a acceder a esta tu propuesta ahora.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Si yo mismo me presentara ante el emperador, \u00e9l tendr\u00eda que o\u00edr mi petici\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097El te pondr\u00eda en prisi\u00f3n en el acto, y a ambos los har\u00eda matar.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Yo podr\u00eda enviar un mensaje con mi propuesta.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097El mensaje nunca llegar\u00eda a \u00e9l; o al menos no llegar\u00eda hasta cuando ya fuera demasiado tarde.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Entonces \u00bfno hay esperanza alguna? \u0097dijo Marcelo tristemente.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Absolutamente ninguna.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfY en absoluto tambi\u00e9n te niegas a concederme mi petici\u00f3n?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Ay, Marcelo \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda hacerme responsable de la muerte de mi m\u00e1s querido amigo? T\u00fa no tienes misericordia de m\u00ed. Perd\u00f3name si me tengo que negar a aceptar tu temeraria propuesta.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097H\u00e1gase la voluntad del Se\u00f1or, mi Dios \u0097dijo amargamente Marcelo\u0097. Debo, pues, regresar a prisa. \u00a1Ay! c\u00f3mo puedo yo presentarme con este mensaje de desesperaci\u00f3n?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Los dos amigos se abrazaron en silencio y Marcelo parti\u00f3, dejando a L\u00faculo agobiado con su asombrosa y temeraria propuesta.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Marcelo regres\u00f3 sano y salvo a las catacumbas. Los hermanos que all\u00ed estaban y que sab\u00edan de los prop\u00f3sitos con que hab\u00eda salido, lo recibieron gozosos en medio de su dolor.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La se\u00f1ora Cecilia todav\u00eda yac\u00eda v\u00edctima de aquel sopor, consciente s\u00f3lo a medias de los acontecimientos que se realizaban a su rededor. Hab\u00eda momentos que su mente divagaba. Y en su delirio sol\u00eda conversar como si se hallara entre escenas felices de su vida pasada. Empero la vida de, las catacumbas, esas alternativas entre la esperanza y el temor, entre el gozo y la tristeza, entre esa ansiedad que siempre rodeaba a los refugiados y el aire por dem\u00e1s deprimente de aquel lugar en s\u00ed, hab\u00edan llegado a abatirla tanto en su mente como en su cuerpo. Su fr\u00e1gil naturaleza sucumb\u00eda bajo la furia implacable de aquella ordal\u00eda, y este \u00faltimo, el m\u00e1s pesado y amargo de los golpes que ca\u00eda sobre ella, hab\u00eda completado su postraci\u00f3n. De los mortales efectos de todo esto, ya no pod\u00eda recuperarse.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Aquella noche todos velaron y oraron alrededor de su camilla. Cada instante se debilitaba m\u00e1s, y, lenta pero seguramente, su vida se esfumaba, quedando s\u00f3lo un fallecer prolongado. De aquel descenso tan real, ya ni aun la restituci\u00f3n de su hijo la podr\u00eda salvar.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero aunque las facultades pensantes y terrenas la hab\u00edan dejado y los sentimientos terrenales se hab\u00edan debilitado, aquella pasi\u00f3n dominante en ella en sus \u00faltimos a\u00f1os en nada hab\u00eda disminuido en su poder sobre ella, Sus labios helados musitaban todav\u00eda las palabras bienhechoras que tanto tiempo hab\u00edan sido su apoyo e inspirado sus actos. El nombre de su menor hijo querido lo balbuceaba como con los \u00faltimos h\u00e1litos, aunque inconsciente del peligro que lo rodeaba. Pero el nombre de Jesucristo era pronunciado con el fervor m\u00e1s profundo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Sin embargo, hubo de llegar el momento final. Reaccionando de su largo per\u00edodo de calma, sus ojos se abrieron brillantes e inmensos, un colorido de luz se posesion\u00f3 de su rostro macilento, y de sus labios se oyeron d\u00e9bilmente las palabras: \u00ab\u00a1Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas!\u00bb<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Y con aquel clamor, la vida dej\u00f3 el cuerpo, y el esp\u00edritu purificado de la se\u00f1ora, hermana Cecilia, hab\u00eda vuelto a Dios, quien lo dio.<\/P><br \/>\n<P align=justify>(Contin\u00faa en la Parte XII: El juicio de Polio)<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a9 Editorial Portavoz, 1986. Usado con permiso. Tomado del libro: El m\u00e1rtir de las Catacumbas de autor an\u00f3nimo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los Temas de la Vida Cristiana, volumen III, n\u00famero 6. Todos los derechos reservados<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El libro fue reimpreso en varias ocasiones, despu\u00e9s de ser publicado por Editorial Portavoz en 1986, fue concedido a Desarrollo Cristiano Internacional. Si usted desea la historia completa puede adquirir el libro mencionado en su librer\u00eda cristiana o buscar los cap\u00edtulos siguientes en este sitio.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Otros t\u00edtulos de la serie continuada:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte uno: El Coliseo<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte dos: El campamento pretoriano<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte tres: La V\u00eda Apia <\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte cuatro: Las catacumbas <\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte cinco: El secreto de los cristianos <\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte seis: La gran nube de testigos<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte siete: La confesi\u00f3n de fe<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte ocho: La vida en las catacumbas<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte nueve: La persecuci\u00f3n<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte diez: La captura<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte once: La ofrenda<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte doce: El juicio de Polio<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte trece: La muerte de Polio<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por An\u00f3nimo Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos. 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