{"id":2812,"date":"2015-12-01T00:55:34","date_gmt":"2015-12-01T05:55:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-muerte-de-polio-parte-xiii-de-el-martir-de-las-catacumbas\/"},"modified":"2015-12-01T00:55:34","modified_gmt":"2015-12-01T05:55:34","slug":"la-muerte-de-polio-parte-xiii-de-el-martir-de-las-catacumbas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-muerte-de-polio-parte-xiii-de-el-martir-de-las-catacumbas\/","title":{"rendered":"La muerte de Polio; Parte XIII de: El m\u00e1rtir de las catacumbas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por An\u00f3nimo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La sentencia fue sumar\u00edsima e irrevocable. El d\u00eda siguiente hubo espect\u00e1culo en el Coliseo. Lleno hasta los asientos del tope con la multitud de romanos sedientos de sangre humana, fue un despliegue de la misma sucesi\u00f3n de horrores repugnantes que anteriormente se ha descrito. Este es el \u00faltimo art\u00edculo de la serie continuada basada en el libro El m\u00e1rtir de las catacumbas, de autor an\u00f3nimo. La historia original de esta serie fue publicada hace much\u00edsimos a\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <B><br \/>\n<P align=justify><\/B>S\u00e9 fiel hasta la muerte y yo te dar\u00e9 la corona de vida.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La sentencia de Polio fue sumar\u00edsima e irrevocable. El d\u00eda siguiente hubo espect\u00e1culo en el Coliseo. Lleno hasta los asientos del tope con la multitud de romanos sedientos de sangre humana, fue un despliegue de la misma sucesi\u00f3n de horrores repugnantes que anteriormente se ha descrito.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Nuevamente los gladiadores pelearon y se mataran unos a otros, individualmente y en masa. Una variedad de formas de combate se conoc\u00edan en la arena; y de ellas, las que m\u00e1s sufrimiento mortal inflig\u00edan hallaban el mayor favor de los asistentes.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Otra vez se presentaron las escenas interminables de derramamiento de sangre y de agon\u00eda. Los feroces campeones del d\u00eda recibieron las ef\u00edmeras felicitaciones de los veleidosos espectadores. De nuevo el hombre pele\u00f3 contra el hombre, o libr\u00f3 aun m\u00e1s feroces combates contra el tigre. Se repiti\u00f3 la escena del gladiador herido que miraba lastimero impetrando misericordia, no viendo otro signo sino el de muerte, los pulgares de los crueles espectadores vueltos hacia abajo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Para saciar los apetitos de la multitud, ahora se demandaba una mayor y m\u00e1s desalmada matanza. Pues por aquel d\u00eda no ten\u00eda atracci\u00f3n el mirar combates entre hombres cotejados. \u00a1Ah! Pero ya se sab\u00eda que los cristianos hab\u00edan sido reservados para cerrar el espect\u00e1culo, y la aparici\u00f3n de ellos se esperaba y se impon\u00eda impacientemente.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>L\u00faculo estaba entre los guardas cerca del esca\u00f1o del emperador. Mas su semblante, de alegre que era, se hab\u00eda tornado pensativo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Mucho m\u00e1s arriba, en los asientos detr\u00e1s de \u00e9l, hab\u00eda un rostro severo y palid\u00edsimo que sobresal\u00eda entre todos, por la mirada concentrada hacia la arena que ten\u00eda. Ese rostro era preso de una expresi\u00f3n de ansiedad tan profunda que hac\u00eda notable contraste con todos los que se encontraban reunidos en tan vasta asamblea.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>De pronto se oy\u00f3 el sonido del bronco rechinar de las rejas, y se vio saltar el primer tigre a la arena. Levant\u00f3 la cabeza desafiante y se azotaba con su propia cola, acechando amenazante por todo el rededor, relumbrando sus feroces ojos sobre la enorme masa de seres humanos que colmaban el enorme anfiteatro.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>No tard\u00f3 en o\u00edrse un murmullo. Un muchacho fue arrojado a la arena.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>De rostro p\u00e1lido y contextura ligera, desnutrido en extremo, era nada ante la mole de la bestia furiosa. Y en son de escarnio se le hab\u00eda vestido como gladiador.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Y sin embargo, a despecho de su tierna infancia y su debilidad, no hab\u00eda nada en su rostro ni en su actitud que revelara el menor asomo de miedo. Revelaba posesi\u00f3n de s\u00ed mismo en su mirada apacible. Avanz\u00f3 hacia adelante serenamente hasta el centro de la arena, y all\u00ed, a la vista de todos, elev\u00f3 sus manos juntas, levant\u00f3 sus miradas al cielo y habl\u00f3 a su Dios.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Mientras tanto el tigre segu\u00eda amenazante, desplaz\u00e1ndose como al entrar. Hab\u00eda visto al ni\u00f1o pero no le hab\u00eda hecho efecto alguno. Segu\u00eda levantando las miradas de sus ojos sanguinarios hacia las enormes murallas y de vez en cuando lanzaba salvajes rugidos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El hombre del rostro severo y triste miraba absorto como si toda su alma acompa\u00f1ara esa mirada.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El tigre por su parte no parec\u00eda mostrar el menor deseo de atacar al muchacho cristiano que segu\u00eda orando.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La multitud ya se torn\u00f3 impaciente. Surgieron murmullos y exclamaciones y gritos con la intenci\u00f3n de enfurecer a la fiera para que atacara a su v\u00edctima.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero ahora de en medio del tumulto surgi\u00f3 el sonido de una voz profunda y terrible:<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfHasta cu\u00e1ndo, oh Dios, santo y verdadero, no vengas t\u00fa nuestra sangre de los que moran en la tierra?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Sigui\u00f3 un silencio profundo y aterrorizado. Cada uno de los espectadores miraba al que estaba a su lado.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero el silencio fue interrumpido por la misma voz, que repiti\u00f3 con \u00e9nfasis admonitorio:<\/P><br \/>\n<P align=justify>He aqu\u00ed, viene en las nubes;<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y todo ojo lo ver\u00e1,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y tambi\u00e9n los que le traspasaron le ver\u00e1n;<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y todos los linajes de la tierra lamentar\u00e1n a causa de \u00e9l.<\/P><br \/>\n<P align=justify>As\u00ed sea. Am\u00e9n, Am\u00e9n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>T\u00fa eres justo, oh Se\u00f1or,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Que eres, que eras y que has de ser,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Porque t\u00fa has hecho juicio.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Porque ellos derramaron la sangre de los santos<\/P><br \/>\n<P align=justify>y de los profetas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Porque ellos son dignos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>As\u00ed, Se\u00f1or Dios todopoderoso,<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tus juicios son justos y verdaderos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero ahora los murmullos y los gritos y clamores cundieron por todas partes. Y no tard\u00f3 en desaparecer la causa de la perturbaci\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Era uno de esos malditos cristianos. Era el fan\u00e1tico Cina. Lo hab\u00edan tenido recluido cuatro d\u00edas sin darle alimentos. \u00a1Sacadlo! \u00a1Afuera con \u00e9l! \u00a1Echadlo al tigre!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Los clamores y las maldiciones surg\u00edan de todas partes, torn\u00e1ndose un solo y enorme estruendo. El tigre saltaba alrededor m\u00e1s fren\u00e9ticamente. Los guardas escucharon las palabras de la multitud y se apresuraron a obedecer.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>No tardaron en abrirse las rejas. Y la v\u00edctima fue arrojada al ruedo. Temeroso, macilento y en extremo p\u00e1lido, avanz\u00f3 hacia el centro con pasos tr\u00e9mulos. Sus ojos mostraban un brillo extraordinario, sus mejillas ard\u00edan enrojecidas, su cabello descuidado y su larga barba se ve\u00edan enmara\u00f1ados en una sola masa.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El tigre al verlo se encamin\u00f3 saltando hacia \u00e9l. Empero, a una corta distancia la fiera embravecida se agazap\u00f3. El ni\u00f1o, que hab\u00eda estado de rodillas, se puso en pie y mir\u00f3. Por su parte Cina no ve\u00eda tigre alguno. Sus miradas se dirig\u00edan a la turba, y agitando en alto su brazo macilento, clam\u00f3 muy alto y en los mismos tonos admonitorios:<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Ay, ay, ay de los habitantes de la tierra!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Su voz fue acallada por torrentes de sangre. No hubo sino un salto, una ca\u00edda, y ante los ojos humanos, nada m\u00e1s.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Y ahora el tigre se encamin\u00f3 hacia el ni\u00f1o. Su sed de sangre se hab\u00eda excitado. Su pelaje erecto, flameantes los ojos, y azot\u00e1ndose con la cola, se manten\u00eda inm\u00f3vil frente a su presa.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El ni\u00f1o vio llegar su \u00faltima porci\u00f3n en la tierra, y nuevamente se arrodill\u00f3. El populacho enmudeci\u00f3 y qued\u00f3 ext\u00e1tico, preso de profunda excitaci\u00f3n y en ansiosa espera de la nueva escena sanguinaria. Aquel hombre que hab\u00eda estado contemplando atentamente, ahora se levant\u00f3 y permaneci\u00f3 de pie, a\u00fan contemplando la escena que se desarrollaba abajo. De detr\u00e1s de \u00e9l salieron inmediatos gritos que segu\u00edan en aumento de n\u00famero y volumen: \u0097\u00a1Abajo, abajo, si\u00e9ntate! \u00a1No impidas la vista!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero el hombre, sea que no o\u00eda o bien intencionalmente, no hac\u00eda caso. Finalmente el ruido creci\u00f3 tanto que llam\u00f3 la atenci\u00f3n de los oficiales que estaban abajo, quienes voltearon para ver cu\u00e1l era la causa.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>L\u00faculo naturalmente fue uno de ellos. Habiendo volteado a mirar, vio toda la escena. Detuvo brevemente su mirada y palideci\u00f3 a muerte.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Marcelo! \u0097exclam\u00f3 \u00e9l. Por un momento casi cay\u00f3 hacia atr\u00e1s, pero no tard\u00f3 en recuperarse y se dirigi\u00f3 apresuradamente a la escena del disturbio.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero ahora hab\u00eda estallado un murmullo profundo entre el gent\u00edo. El tigre que hab\u00eda estado pase\u00e1ndose alrededor del ni\u00f1o una y otra vez, azot\u00e1ndose \u00e9l mismo con creciente furia, ahora se hab\u00eda agazapado en preparativos para dar su final zarpazo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El ni\u00f1o se levant\u00f3. En su rostro resplandec\u00eda una expresi\u00f3n angelical. Sus ojos desped\u00edan destellos de sublime entusiasmo. \u00c9l ya no ve\u00eda esta arena, ni las murallas gigantescas que lo rodeaban, ni tampoco las largas hileras de asientos y las innumerables caras hostiles; ya no ve\u00eda los implacables ojos de los crueles espectadores, ni menos la forma gigantesca del salvaje enemigo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Su esp\u00edritu ya parec\u00eda ingresar victorioso por las puertas de oro de la Nueva Jerusal\u00e9n, y la gloria inefable del pleno d\u00eda de los cielos le inund\u00f3 el rostro de sus fulgores.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Madre, vengo contigo, \u00a1Se\u00f1or Jes\u00fas, recibe mi esp\u00edritu!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Esas palabras sonaron con toda nitidez y claridad en el o\u00eddo de aquella multitud. Todos permanecieron en quietud sepulcral, y el tigre salt\u00f3. Los siguientes momentos no hubo m\u00e1s que una masa que se remov\u00eda cubierta a medias por una nube de polvo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La lucha concluy\u00f3. El tigre regres\u00f3; la arena hab\u00eda sido te\u00f1ida de rojo, y sobre ella yac\u00edan los despojos mutilados del real y noble Polio.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Una vez al amparo del silencio que sigui\u00f3, se dej\u00f3 o\u00edr un clamor que ten\u00eda toda la intensidad de una trompeta que sobrecogi\u00f3 a cada uno de los presentes:<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00bfD\u00f3nde est\u00e1, oh muerte, tu aguij\u00f3n? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1, oh sepulcro, tu victoria?&#8230; Gracias sean a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Mil hombres se levantaron simult\u00e1neamente en arranques de ira e indignaci\u00f3n. Mil manos se levantaron se\u00f1alando hacia el atrevido intruso.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Un cristiano! \u00a1Un cristiano! \u00a1A las llamas con \u00e9l! \u00a1Echadlo al tigre! \u00a1Arrojadlo a la arena!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Con tales gritos contest\u00f3 todo el gent\u00edo a la voz admonitiva.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>L\u00faculo se hizo presente en el lugar en el momento preciso para rescatar a Marcelo de la turba enfurecida de romanos que se aprestaban a despedazarlo. Dir\u00edase que el tigre silvestre que estaba en la arena no estaba tan enfurecido y tan sediento de sangre como lo estaban ellos. L\u00faculo se precipit\u00f3 impetuosamente entre todos, cual guarda de fieras salvajes.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Atemorizados por su autoridad se volvieron atr\u00e1s, habi\u00e9ndose acercado los soldados.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>L\u00faculo no pudo hacer m\u00e1s que entregarles a Marcelo, y condujo la compa\u00f1\u00eda fuera del anfiteatro.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Una vez afuera se hizo cargo \u00e9l mismo del prisionero. Los soldados le siguieron a distancia.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Ay, Marcelo, Marcelo! \u00bfNo es una locura que expongas as\u00ed tu vida?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Yo habl\u00e9 por un impulso del momento. \u00a1Pues aquel ni\u00f1o a quien yo amaba tanto mor\u00eda ante mis ojos! \u00a1No pude contener mi propio \u00edmpetu! \u00a1De eso me complazco y estoy muy lejos de arrepentirme! \u00a1Pues tambi\u00e9n estoy listo a ofrecer mi vida por mi Rey y mi Dios!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Yo no puedo entrar en razones contigo. \u00a1Tus actos sobrepujan todo argumento y entendimiento!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097No fue mi intenci\u00f3n entregarme; pero lo que he hecho, y c\u00f3mo he sido inspirado a hacerlo me satisface \u00edntimamente. S\u00ed, voy gustoso y gozoso siguiendo el camino trazado por mi Redentor, de quien es mi vida, sea que viva o la ofrezca aqu\u00ed.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Ay, amigo querido! \u00bfNo consideras tu vida?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097\u00a1Yo amo a mi Salvador m\u00e1s que mi vida!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097Mira, Marcelo, el camino est\u00e1 abierto delante de ti. Huye velozmente. Corre, y salva tu vida.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>L\u00faculo le dijo esto apuradamente en voz baja, abri\u00e9ndole el paso mientras los soldados estaban como a veinte pasos atr\u00e1s. Hab\u00eda toda la oportunidad de escapar.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Marcelo presion\u00f3 la mano de su amigo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u0097No, L\u00faculo, lejos sea de m\u00ed salvar mi vida con tu deshonra. Reconozco y amo ese tu gran coraz\u00f3n que todo lo pospone por el amigo, pero no voy a crearte dificultades por mi amistad.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>L\u00faculo suspir\u00f3 y sigui\u00f3 en silenciosa reflexi\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>FIN<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a9 Editorial Portavoz, 1986. Usado con permiso. Tomado del libro: El m\u00e1rtir de las Catacumbas de autor an\u00f3nimo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los Temas de la Vida Cristiana, volumen IV, n\u00famero 3. Todos los derechos reservados<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El libro fue reimpreso en varias ocasiones, despu\u00e9s de ser publicado por Editorial Portavoz en 1986, fue concedido a Desarrollo Cristiano Internacional. Si usted desea la historia completa puede adquirir el libro mencionado en su librer\u00eda cristiana o buscar los cap\u00edtulos siguientes en este sitio.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Otros t\u00edtulos de la serie continuada:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte uno: El Coliseo<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte dos: El campamento pretoriano<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte tres: La V\u00eda Apia <\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte cuatro: Las catacumbas <\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte cinco: El secreto de los cristianos <\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte seis: La gran nube de testigos<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte siete: La confesi\u00f3n de fe<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte ocho: La vida en las catacumbas<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte nueve: La persecuci\u00f3n<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte diez: La captura<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte once: La ofrenda<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte doce: El juicio de Polio<\/P><br \/>\n<P align=justify>Parte trece: La muerte de Polio<\/P><\/p>\n<p><P align=justify> <\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por An\u00f3nimo La sentencia fue sumar\u00edsima e irrevocable. 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