{"id":2827,"date":"2015-12-01T00:55:59","date_gmt":"2015-12-01T05:55:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/obedecer-mas-que-triunfar\/"},"modified":"2015-12-01T00:55:59","modified_gmt":"2015-12-01T05:55:59","slug":"obedecer-mas-que-triunfar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/obedecer-mas-que-triunfar\/","title":{"rendered":"Obedecer m\u00e1s que triunfar"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jerry Bridges<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Si bien es el Esp\u00edritu el que hace factible el que hagamos morir las obras malas, Pablo dice que es algo que nos compete a nosotros tambi\u00e9n. La misma obra o actividad es, desde un punto de vista obra del Esp\u00edritu, y desde otro, obra del hombre. \u00bfEntonces es nuestra responsabilidad?<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>Dios ha provisto lo necesario para nuestra santidad y al mismo tiempo nos ha dado una responsabilidad en cuanto a la misma. Lo que Dios ha provisto consiste en librarnos del dominio del pecado, unirnos con Cristo, y darnos el Esp\u00edritu Santo que, al morar en nosotros, nos revela el pecado, crea en nosotros un deseo de santidad, y nos fortalece en su b\u00fasqueda. Por medio del poder del Esp\u00edritu Santo y de conformidad con la nueva naturaleza que nos da, tenemos que hacer morir las obras malas de la carne, o sea, del cuerpo (Romanos 8:13).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si bien es el Esp\u00edritu el que hace factible el que hagamos morir las obras malas, no obstante Pablo dice que es algo que nos compete a nosotros tambi\u00e9n. La misma obra o actividad es, desde un punto de vista obra del Esp\u00edritu, y desde otro, obra del hombre.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En el presente art\u00edculo queremos ocuparnos de nuestra responsabilidad \u0096\u00bbhac\u00e9is morir las obras de la carne\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Resulta claro de este pasaje que Dios nos hace responsables, lisa y llanamente, de vivir una vida santa. Tenemos que hacer algo. No tenemos que \u00abdejar de intentar y comenzar a confiar\u00bb; tenemos que hacer morir las obras de la carne. Vez tras vez en las ep\u00edstolas \u0096no s\u00f3lo en las de Pablo, sino en las de los otros ap\u00f3stoles tambi\u00e9n\u0096, se nos manda asumir la responsabilidad correspondiente a un andar santo. Pablo nos exhorta diciendo: \u00abHaced morir, pues, lo terrenal en vosotros\u00bb (Colosenses 3.5). Esto es algo que se nos dice que debemos hacer.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El escritor de Hebreos dijo: \u00abPor tanto\u0085 teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despoj\u00e9monos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante\u00bb (Hebreos 12.1). Dice el escritor despoj\u00e9monos del pecado y corramos con paciencia, hablando en primera persona. Se ve claramente que el escritor espera que seamos nosotros mismos los que asumamos la responsabilidad de correr la carrera cristiana. Santiago dijo: \u00abSometeos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huir\u00e1 de vosotros\u00bb (Santiago 4.7). Somos nosotros los que tenemos que someternos a Dios y resistir al diablo. Esta es la responsabilidad que nos corresponde. Pedro dijo: \u00abProcurad con diligencia ser hallados por \u00e9l sin mancha e irreprensibles, en paz\u00bb (2 Pedro 3.14). La cl\u00e1usula procurad con diligencia est\u00e1 dirigida a la voluntad. Es algo que tenemos que decidir que vamos a hacer.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Durante cierta \u00e9poca en mi vida cristiana llegu\u00e9 a pensar que cualquier esfuerzo de mi parte para vivir una vida santa era manifestaci\u00f3n \u00abde la carne\u00bb y que \u00abla carne para nada aprovecha\u00bb. Pensaba que Dios no bendecir\u00eda ning\u00fan esfuerzo de mi parte para hacerme cristiano mediante las buenas obras. As\u00ed como recib\u00ed a Cristo Jes\u00fas por fe, as\u00ed tambi\u00e9n deb\u00eda buscar la vida santa solamente por fe. Cualquier esfuerzo de mi parte no era sino impedir la obra de Dios en mi vida. Estaba aplicando mal la siguiente afirmaci\u00f3n: \u00abNo habr\u00e1 para qu\u00e9 pele\u00e9is vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvaci\u00f3n de Jehov\u00e1 con vosotros\u00bb (2 Cr\u00f3nicas 20.17). Interpretaba este pasaje en el sentido de que lo \u00fanico que deb\u00eda hacer yo era entregar el mando al Se\u00f1or y que \u00e9l se encargar\u00eda de luchar contra el pecado en mi vida. En el margen de la Biblia que usaba en esa \u00e9poca escrib\u00ed al lado del vers\u00edculo las siguientes palabras \u00abIlustraci\u00f3n de lo que significa andar en el Esp\u00edritu\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Qu\u00e9 necedad la m\u00eda. Interpretaba mal la dependencia del Esp\u00edritu Santo en el sentido de que yo no deb\u00eda realizar ning\u00fan esfuerzo, que yo mismo no ten\u00eda ninguna responsabilidad en el asunto. Pensaba err\u00f3neamente que si le entregaba las riendas enteramente al Se\u00f1or, \u00e9l elegir\u00eda por m\u00ed y que naturalmente elegir\u00eda la obediencia y no la desobediencia. Todo lo que ten\u00eda que hacer era acudir a \u00e9l en busca de santidad. Pero no es as\u00ed como act\u00faa Dios. Hace la provisi\u00f3n necesaria para nuestra santidad, pero nos entrega a nosotros la responsabilidad de hacer uso de dicha provisi\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El Esp\u00edritu Santo le ha sido dado a todos los creyentes. Dice el doctor Martyn Lloyd-Jones: \u00abEl Esp\u00edritu Santo est\u00e1 en nosotros; y obra en nosotros, d\u00e1ndonos el poder necesario, d\u00e1ndonos la capacidad necesaria\u0085 Esta es la ense\u00f1anza del Nuevo Testamento \u0096\u0091Ocupaos en vuestra salvaci\u00f3n con temor y temblor\u0092. Tenemos que hacerlo as\u00ed. Pero notemos lo que sigue \u0096\u0091Porque Dios es el que en vosotros produce as\u00ed el querer como el hacer, por su buena voluntad\u0092. El Esp\u00edritu Santo obra en nosotros tanto \u0091el querer como el hacer\u0092. Es por el hecho de que no se me da libertad a m\u00ed mismo; es por el hecho de que no me encuentro en una situaci\u00f3n \u0091absolutamente irremediable\u0092, ya que el Esp\u00edritu est\u00e1 en m\u00ed, y me exhorta a ocuparme de mi propia salvaci\u00f3n con temor y temblor\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Debemos confiar en el Esp\u00edritu para poder hacer morir las obras de la carne. Como lo observa Lloyd-Jones en su exposici\u00f3n sobre Romanos 8.13, es el Esp\u00edritu Santo el que \u00abdiferencia al cristianismo de la moralidad, del \u0091legalismo\u0092 y del falso puritanismo\u00bb. Pero la confianza en el Esp\u00edritu no tiene como fin propiciar esa actitud que dice: \u00abNo puedo\u00bb, sino una que dice: \u00abTodo lo puedo en Cristo que me fortalece\u00bb. El creyente nunca deber\u00eda quejarse de falta de capacidad o de poder. Si pecamos, es porque elegimos hacerlo, no porque nos falte la capacidad para decirle \u00abno\u00bb a la tentaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es hora de que los creyentes tomemos conciencia de la responsabilidad que nos toca con relaci\u00f3n a la santidad. Con harta frecuencia decimos que somos \u00abvencidos\u00bb por tal o cual pecado. Pero no es que seamos vencidos; es que simplemente somos desobedientes. Tal vez convendr\u00eda que dej\u00e1semos de emplear los t\u00e9rminos \u00abvictoria\u00bb y \u00abderrota\u00bb para describir la marcha hacia la santidad. M\u00e1s bien deber\u00edamos utilizar los t\u00e9rminos \u00abobediencia\u00bb y \u00abdesobediencia\u00bb. Cuando digo que soy derrotado por alg\u00fan pecado, inconscientemente me estoy escurriendo de mi responsabilidad. Estoy diciendo que algo externo a m\u00ed me ha derrotado. Pero cuando digo que soy desobediente, esta afirmaci\u00f3n coloca el peso de la responsabilidad por el pecado lisamente sobre mis propios hombros. Es posible que seamos derrotados, naturalmente, pero la raz\u00f3n de que lo seamos ser\u00e1 que hemos elegido desobedecer. Hemos elegido alentar pensamientos lujuriosos, abrigar alg\u00fan resentimiento, o encubrir parcialmente la verdad.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tenemos que prepararnos para la tarea, y comprender que somos responsables de nuestros pensamientos, actitudes y acciones. Debemos tener en cuenta el hecho de que hemos muerto al dominio del pecado y que ya no tiene poder sobre nosotros, que Dios nos ha unido con el Cristo resucitado en todo su poder, y nos ha dado al Esp\u00edritu Santo para que obre en nosotros. S\u00f3lo en la medida en que aceptemos nuestra responsabilidad y hagamos nuestras las provisiones hechas por Dios, podremos hacer alg\u00fan progreso en la b\u00fasqueda de la santidad.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Tomado del libro En Pos de la Santidad, de Editorial Vida, 1980.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Los Temas de Apuntes Pastorales, volumen IV, n\u00famero 4. Todos los derechos reservados <\/P><\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jerry Bridges Si bien es el Esp\u00edritu el que hace factible el que hagamos morir las obras malas, Pablo dice que es algo que nos compete a nosotros tambi\u00e9n. La misma obra o actividad es, desde un punto de vista obra del Esp\u00edritu, y desde otro, obra del hombre. \u00bfEntonces es nuestra responsabilidad? 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