{"id":28337,"date":"2016-05-20T14:42:38","date_gmt":"2016-05-20T19:42:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-dolor-de-muelas-historia-de-una-tortura\/"},"modified":"2016-05-20T14:42:38","modified_gmt":"2016-05-20T19:42:38","slug":"el-dolor-de-muelas-historia-de-una-tortura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-dolor-de-muelas-historia-de-una-tortura\/","title":{"rendered":"El dolor de muelas: historia de una tortura"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" class=\"st\"><strong>El dolor de muelas: historia de una tortura<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" class=\"sa\">En la plaza de mercado de una ciudad medieval, un charlat\u00e1n espl\u00e9ndidamente vestido presume de que saca las muelas sin dolor. Su c\u00f3mplice, fingiendo no estar muy convencido, se acerca prest\u00e1ndose para el acto. El sacamuelas simula una extracci\u00f3n y levanta en alto una pieza dental ensangrentada a vista de todos. Animados por la escena, algunos de entre el p\u00fablico, atormentados por el dolor, se apresuran a dejarle su dinero y sus dientes, mientras tambores y trompetas ahogan sus gritos para que nadie se acobarde. En unos d\u00edas aparecen graves casos de infecci\u00f3n, pero entonces el charlat\u00e1n ya se halla muy lejos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" class=\"sb\">HOY d\u00eda, pocas personas se ven en la necesidad de acudir a sinverg\u00fcenzas de este tipo. Los dentistas de nuestro tiempo no solo pueden eliminar los dolores de muelas, sino que muy a menudo tambi\u00e9n evitan la p\u00e9rdida de alguna pieza dental. Aun as\u00ed, muchos nos ponemos nerviosos cuando se trata de ir a su consultorio. Ahora bien, es probable que nuestra actitud hacia estos profesionales mejore si repasamos c\u00f3mo aprendieron a aliviar el dolor de sus pacientes.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" class=\"sb\">Se dice que la caries es la enfermedad m\u00e1s com\u00fan despu\u00e9s del resfriado, pero de ning\u00fan modo es un padecimiento moderno. El rey Salom\u00f3n indic\u00f3 po\u00e9ticamente que, en el antiguo Israel, era habitual que una persona mayor perdiera casi todos los dientes (Eclesiast\u00e9s 12:3).<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" class=\"ss\"><strong>No perdon\u00f3 ni a la realeza<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" class=\"sb\">Isabel I de Inglaterra no se escap\u00f3 del dolor de muelas por el hecho de ser la soberana. Con relaci\u00f3n a sus dientes negros, cierto visitante alem\u00e1n coment\u00f3 que ese era \u201cun defecto com\u00fan de los ingleses, al parecer por su abundante consumo de az\u00facar\u201d. En diciembre de 1578, una de las piezas da\u00f1adas hizo vivir a la reina un verdadero tormento. Contra todas las recomendaciones de sus m\u00e9dicos, rehusaba extra\u00e9rsela, quiz\u00e1s por miedo a sufrir a\u00fan m\u00e1s dolor. Para darle \u00e1nimos, John Aylmer, obispo de Londres, se hizo sacar frente a ella un diente, posiblemente uno con caries. Hay que decir que fue todo un acto de gallard\u00eda, pues a aquel anciano le quedaban ya muy pocos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" class=\"sb\">Por entonces, la gente del pueblo que quer\u00eda sacarse una muela acud\u00eda al barbero o incluso al herrero. Luego, a medida que aumentaron los recursos del pueblo para comprar az\u00facar, aumentaron las caries y, con ellas, la necesidad de sacamuelas expertos. Por esta raz\u00f3n, algunos m\u00e9dicos y cirujanos comenzaron a interesarse en el tratamiento de los dientes enfermos. El inconveniente era que cada cual ten\u00eda que aprender por su cuenta, pues los expertos guardaban con celo los secretos de la profesi\u00f3n. Adem\u00e1s, hab\u00eda pocos libros sobre el tema.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" class=\"sb\">Un siglo despu\u00e9s de Isabel I, rein\u00f3 en Francia Luis XIV. Este monarca padeci\u00f3 gran parte de su vida dolor de muelas, hasta el punto de que en 1685 le sacaron todos los dientes superiores del lado izquierdo. Hay quien afirma que sus problemas dentales fueron el origen de la tr\u00e1gica decisi\u00f3n de anular aquel a\u00f1o la libertad religiosa en Francia, hecho que desat\u00f3 una ola de brutal persecuci\u00f3n contra las minor\u00edas religiosas.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" class=\"ss\"><strong>Nace la odontolog\u00eda moderna<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" class=\"sb\">La influencia del pomposo estilo de vida de Luis XIV en la sociedad parisina contribuy\u00f3 al desarrollo de la profesi\u00f3n dental. Si alguien quer\u00eda ser aceptado en la corte y en la sociedad, deb\u00eda tener un aspecto agradable. De modo que, m\u00e1s para lucir bien que para poder masticar, se pusieron de moda los dientes postizos. La demanda hizo surgir un nuevo grupo de cirujanos: dentistas que atend\u00edan a una clientela de clase alta. En Par\u00eds, ese grupo fue encabezado por Pierre Fauchard, quien aprendi\u00f3 a operar en la Marina francesa. Fauchard criticaba a los cirujanos que dejaban en manos de barberos y charlatanes incompetentes la extracci\u00f3n de muelas, y fue el primero en adoptar el nombre de cirujano dentista.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" class=\"sb\">Rompiendo con la tradici\u00f3n de guardar los secretos de la profesi\u00f3n, Fauchard escribi\u00f3 un libro \u2014publicado en 1728\u2014 en el que constaban todos los procedimientos que hab\u00eda desarrollado, por lo que se le llam\u00f3 el padre de la odontolog\u00eda moderna. Fue el primero en sentar al paciente en un sill\u00f3n, en vez de en el suelo; adem\u00e1s, dise\u00f1\u00f3 cinco tipos de herramientas para extraer piezas dentales. Pero no solo se dedic\u00f3 a sacar muelas: invent\u00f3 un torno (fresa) de dentista, desarroll\u00f3 varios m\u00e9todos para rellenar cavidades, y aprendi\u00f3 a obturar el conducto de la ra\u00edz y a hacer implantes. Las dentaduras que fabricaba eran talladas en marfil y ten\u00edan un resorte que manten\u00eda la parte superior en su sitio. Fauchard logr\u00f3 que se reconociera la odontolog\u00eda como una profesi\u00f3n. Su influencia incluso lleg\u00f3 al otro lado del Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" class=\"ss\"><strong>El tormento del primer presidente norteamericano<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" class=\"sb\">En Am\u00e9rica del Norte, unos cien a\u00f1os despu\u00e9s de Luis XIV, George Washington fue v\u00edctima de este padecimiento desde joven. De hecho, a partir de los 22 a\u00f1os de edad tuvo que someterse casi anualmente a una extracci\u00f3n. \u00a1Imag\u00ednese el suplicio que debi\u00f3 de soportar mientras dirig\u00eda el Ej\u00e9rcito Continental! Para cuando asumi\u00f3 la presidencia de los Estados Unidos, en 1789, hab\u00eda perdido pr\u00e1cticamente todos los dientes.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" class=\"sb\">Pero a Washington lo aflig\u00eda algo m\u00e1s que el dolor f\u00edsico. Puesto que le conced\u00eda una importancia enorme a la imagen p\u00fablica que proyectaba como presidente de una nueva naci\u00f3n, lo torturaba verla estropeada por la falta de dientes o por una dentadura mal ajustada. (En aquellos d\u00edas, las dentaduras no se hac\u00edan con moldes, sino que se tallaban en marfil, y por eso era dif\u00edcil fijarlas.) Digamos de paso que a los ingleses no les iba mejor que a Washington; hay quien incluso opina que su mordaz sentido del humor naci\u00f3 porque evitaban a toda costa re\u00edrse a carcajadas para que no se les vieran los dientes postizos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" class=\"sb\">En cuanto a Washington, la leyenda de que usaba dientes de madera no parece ser verdad. Cierto, algunas de sus dentaduras ten\u00edan dientes humanos, de marfil o de plomo, pero no de madera. Es probable que sus dentistas consiguieran dientes humanos de profanadores de tumbas; adem\u00e1s, hab\u00eda traficantes que segu\u00edan a los ej\u00e9rcitos en campa\u00f1a para sacarles los dientes a muertos y moribundos y venderlos. De modo que solo los ricos pod\u00edan permitirse los dientes postizos. A partir de la d\u00e9cada de 1850, con el descubrimiento del caucho vulcanizado, que sirvi\u00f3 de base dental, las pr\u00f3tesis se pusieron al alcance de la gente com\u00fan. Pero a pesar de los avances, ni siquiera los dentistas de George Washington \u2014que eran los mejores de la \u00e9poca\u2014 entend\u00edan bien qu\u00e9 causaba el dolor de muelas.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" class=\"ss\"><strong>Aparece la verdad<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" class=\"sb\">Seg\u00fan la creencia popular m\u00e1s antigua, que persisti\u00f3 incluso hasta finales del siglo XVIII, un gusano era el que provocaba el dolor de muelas. Por fin, en 1890 se encontr\u00f3 a uno de los verdaderos culpables: la caries. \u00bfY de d\u00f3nde ven\u00eda la caries? Willoughby Miller, dentista estadounidense que trabajaba en la Universidad de Berl\u00edn (Alemania), descubri\u00f3 cierto tipo de bacteria que prospera muy bien en el az\u00facar. Observ\u00f3 que la bacteria, al reproducirse, generaba un \u00e1cido que atacaba el esmalte del diente y, por consiguiente, provocaba la caries. \u00bfHabr\u00eda forma de prevenir el deterioro dental? La soluci\u00f3n se encontr\u00f3 de forma inesperada.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" class=\"sb\">Durante d\u00e9cadas, los dentistas de Colorado (EE.UU.) hab\u00edan tratado de determinar por qu\u00e9 tanta gente de la zona ten\u00eda los dientes manchados; al final descubrieron que se deb\u00eda a un exceso de fl\u00faor en el agua. Pero mientras estudiaban el problema, tambi\u00e9n descubrieron algo de trascendencia mundial para la prevenci\u00f3n de la caries: la gente que se cr\u00eda en zonas donde el agua potable no contiene suficiente fl\u00faor tiene m\u00e1s caries. Esto se debe a que el fl\u00faor, que est\u00e1 presente de forma natural en muchas fuentes de agua, forma parte del esmalte de los dientes. De modo que si se compensa el faltante de fl\u00faor del suministro de agua potable, la incidencia de caries desciende hasta en un 65%.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" class=\"sb\">As\u00ed qued\u00f3 resuelto el misterio: el dolor de muelas casi siempre es causado por la caries, el az\u00facar favorece la aparici\u00f3n de la caries, y el fl\u00faor la previene. Desde luego, es un hecho demostrado que el fl\u00faor no elimina la necesidad de cepillarse bien y de usar el hilo dental.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" class=\"ss\"><strong>En busca del tratamiento sin dolor<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" class=\"sb\">Antes de que se descubriera la anestesia, los tratamientos dentales eran una verdadera tortura. El dentista escarbaba en el sensible diente da\u00f1ado con instrumentos afilados y luego rellenaba el hueco metiendo a martillazos metal caliente. Como no hab\u00eda otro m\u00e9todo, para cauterizar introduc\u00eda una varillita de acero al rojo vivo en el conducto de la ra\u00edz infectada. La extracci\u00f3n de una pieza tambi\u00e9n representaba un martirio antes de que se inventaran instrumentos especiales y anest\u00e9sicos. La gente solo estaba dispuesta a someterse a tal tormento porque era peor vivir con el dolor de muelas. Es cierto que durante siglos se hab\u00edan utilizado los preparados de hierbas, como la adormidera, el c\u00e1\u00f1amo de la India y la mandr\u00e1gora, pero estos solo consegu\u00edan amortiguar el sufrimiento. \u00bfLograr\u00eda alg\u00fan d\u00eda la ciencia efectuar operaciones sin dolor?<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" class=\"sb\">En 1772, el qu\u00edmico ingl\u00e9s Joseph Priestley descubri\u00f3 el \u00f3xido nitroso, o gas hilarante. Aunque casi de inmediato se apreciaron sus propiedades anest\u00e9sicas, nadie las aprovech\u00f3 sino hasta 1844. El 10 de diciembre de ese a\u00f1o, un dentista de Hartford (Connecticut, EE.UU.), Horace Wells, asisti\u00f3 a una demostraci\u00f3n en la que se administraba a la gente gas hilarante. Wells se percat\u00f3 de que, bajo los efectos del gas, cierta persona no manifestaba dolor, a pesar de haberse golpeado la pierna contra el filo de un mueble y estar sangrando. Era un hombre compasivo y le preocupaba el dolor al que somet\u00eda a sus pacientes, de modo que pens\u00f3 de inmediato en utilizar el gas como anest\u00e9sico. Pero antes de aplicarlo a otros, lo prob\u00f3 consigo mismo. Al d\u00eda siguiente se sent\u00f3 en su sill\u00f3n de dentista e inhal\u00f3 el gas hasta quedar inconsciente; a continuaci\u00f3n, un colega suyo le extrajo una muela del juicio que le dol\u00eda. Aquel fue un momento hist\u00f3rico: \u00a1por fin se pod\u00eda operar sin dolor!*<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" class=\"sb\">Ahora bien, los avances de la odontolog\u00eda no se han detenido desde entonces. De modo que la pr\u00f3xima vez que usted acuda al dentista, descubrir\u00e1 felizmente que la experiencia es mucho m\u00e1s placentera.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p24\" class=\"sf\"><strong>[Nota]<\/strong><\/p>\n<div id=\"fn1\" class=\"fcc\">\n<p align=\"justify\" id=\"p25\">En la actualidad se utiliza mucho m\u00e1s la anestesia local que el \u00f3xido nitroso.<\/p>\n<\/div>\n<p align=\"justify\" id=\"p26\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 28]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p27\" class=\"sc\">Dentadura de marfil de George Washington, primer presidente de Estados Unidos<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p28\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p29\" class=\"sc\">Cortes\u00eda de The National Museum of Dentistry (Baltimore, MD)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p30\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 29]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p31\" class=\"sc\">Representaci\u00f3n art\u00edstica de la primera operaci\u00f3n dental utilizando \u00f3xido nitroso como anestesia (1844)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p32\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p33\" class=\"sc\">Cortes\u00eda de The National Library of Medicine<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p34\" class=\"se\"><strong>[Reconocimiento de la p\u00e1gina 27]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p35\" class=\"sc\">Cortes\u00eda de The National Library of Medicine<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p36\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El dolor de muelas: historia de una tortura En la plaza de mercado de una ciudad medieval, un charlat\u00e1n espl\u00e9ndidamente vestido presume de que saca las muelas sin dolor. 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