{"id":2835,"date":"2015-12-01T00:56:09","date_gmt":"2015-12-01T05:56:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/parabolas-del-agua-y-de-la-selva\/"},"modified":"2015-12-01T00:56:09","modified_gmt":"2015-12-01T05:56:09","slug":"parabolas-del-agua-y-de-la-selva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/parabolas-del-agua-y-de-la-selva\/","title":{"rendered":"Par\u00e1bolas del agua y de la selva"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Enrique Zapata W.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Muchos han comentado que la selva contiene una cierta atracci\u00f3n magn\u00e9tica que es fatal. A\u00fan aquellos que logran escapar intentan volver, atra\u00eddos por la terrible fascinaci\u00f3n ejercida por las sombras de su vegetaci\u00f3n. \u00bfNo es similar a la atracci\u00f3n magn\u00e9tica y fatal de las pasiones, la sensualidad y los vicios? El placer del pecado nos lleva a vivir atrapados por la sombra de una enredadera que lentamente apaga el aliento de vida y cualquier elemento de valor. Cuando uno se da cuenta de lo que ha ocurrido, muchas veces descubre que la oportunidad de arrepentirse ya ha pasado.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>Al viajar por nuestro continente uno descubre una multitud de par\u00e1bolas sobre la vida.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Al contemplar el espect\u00e1culo de las cataratas del Iguaz\u00fa (en el l\u00edmite entre Argentina y Brasil), la abundancia del agua, al igual que su poder, majestad y peligro, lo dejan a uno at\u00f3nito, haci\u00e9ndole recordar la promesa de Cristo: \u00abEl que cree en M\u00ed, como dice la Escritura, de su interior correr\u00e1n r\u00edos de agua viva\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La naturaleza no es uniforme. En las afueras de Cuernavaca, M\u00e9xico, hay una cascada con un caudal mil veces menor que el del Iguaz\u00fa, pero cuya belleza es singular. La ca\u00edda del agua forma una especie de velo de gotas plateadas que resplandecen en el sol, y un arco iris danza en la neblina que asciende del encuentro del velo con las piedras. Aunque delicada, esta catarata tiene su propio poder. A lo largo de los a\u00f1os, su paciente y delicada labor ha logrado carcomer las rocas, para formar una quebrada profunda. Este espect\u00e1culo no puede menos que recordarnos la misericordia, bondad y perseverancia de Dios, que con su ternura y paciencia logra quebrantar y cambiar a\u00fan a los de coraz\u00f3n m\u00e1s duro.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hace poco tuve el privilegio de volver a la gran selva amaz\u00f3nica donde pas\u00e9 mi infancia. Los r\u00edos, anchos y caudalosos, aparentan ser muy perezosos, al avanzar sinuosamente por la selva. Sin embargo, la controlan y marcan con su poder. Hasta el d\u00eda de hoy s\u00f3lo los aviones han logrado competir con estos caminos perpetuos de la selva. Y a\u00fan as\u00ed, muchos dependen de los r\u00edos para aterrizar.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La selva probablemente ha ocupado un lugar desproporcionado en el concepto que mucha gente tiene de Sudam\u00e9rica. En realidad, los llanos, mesetas y altiplanos ocupan un mayor porcentaje del terreno y son m\u00e1s caracter\u00edsticos. Desde los llanos del Orinoco hasta las Pampas del sur, la vida se expresa mayormente en extensas planicies. Sin embargo, la intriga, atracci\u00f3n y misterio de la selva nos pueden impartir lecciones importantes para la vida.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los que han vivido en medio de esta enredadera de plantas, r\u00edos y par\u00e1sitos han cobrado un aprecio silencioso y reverente por la vida. Saben muy bien que a pesar de la existencia de diez mil diferentes especies de plantas y miles de especies de animales e insectos, la selva les es hostil. Cualquier persona que se pierde en la selva descubre muy pronto que es dif\u00edcil encontrar sustento y sobrevivir. En la temporada de lluvias, cuando los r\u00edos se desbordan de su cauce, inundando kil\u00f3metro tras kil\u00f3metro de la selva, el residente que intenta pescar en estos r\u00edos colosales tendr\u00e1 suerte si encuentra alg\u00fan pez, ya que los miles de peces que llenan las aguas encontrar\u00e1n cobija en el para\u00edso creado por los \u00e1rboles y arbustos cubiertos de agua.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La abundancia de la selva es un enga\u00f1o. Su hospitalidad es una burla. En medio de las delicias y riquezas de las diversas formas de vida, el hombre que desconoce puede morir de hambre, sin hallar sustento alguno. \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda ser m\u00e1s cierto al aplicarse a las diversas esferas de la vida humana? La sed de la eternidad no se puede apaciguar ni satisfacer con la abundancia de la creaci\u00f3n de Dios. Menos a\u00fan con lo creado por el hombre. \u00abEl mundo pasa y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre\u00bb (1 Jn. 2.17). La vanidad de la vida y los enga\u00f1os de la riqueza paralizan a muchos de los que han recibido semilla eterna, impidiendo que den fruto que permanece.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Muchos han comentado que la selva contiene una cierta atracci\u00f3n magn\u00e9tica que es fatal. A\u00fan aquellos que logran escapar intentan volver, atra\u00eddos por la terrible fascinaci\u00f3n ejercida por las sombras de su vegetaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfNo es similar a la atracci\u00f3n magn\u00e9tica y fatal de las pasiones, la sensualidad y los vicios? El placer del pecado nos lleva a vivir atrapados por la sombra de una enredadera que lentamente apaga el aliento de vida y cualquier elemento de valor. Cuando uno se da cuenta de lo que ha ocurrido, muchas veces descubre que la oportunidad de arrepentirse ya ha pasado.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Al contrario de lo que uno esperar\u00eda, muchos de los peligros m\u00e1s grandes de la selva provienen de las formas de vida m\u00e1s peque\u00f1as: los par\u00e1sitos, virus y termitas. Las formas de vida m\u00e1s exhuberantes, vigorosas y llamativas suelen ser presa de enemigos casi invisibles que socavan su fuerza y estructura. Cuando el gran \u00e1rbol ha ca\u00eddo al piso, su tronco y ramas quebradas permiten ver que ha sido privado de su fuerza y estructura por el trabajo gradual del enemigo que lo ha ido carcomiendo por dentro. El poder silencioso del par\u00e1sito, que vive a costa de la vida de otros, es que se disfraza sutilmente como un elemento esencial de la selva. Sus victorias son irresistibles. El \u00e1rbol sumiso no entiende el poder fatal de su sutil enemigo, que lentamente lo toma prisionero. Y para peor, la ca\u00edda del \u00e1rbol majestuoso tambi\u00e9n arruina una multitud de plantas que han vivido confiadas bajo el amparo de su sombra protectora.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La historia de las personas y las naciones nos muestra que los peque\u00f1os pecados, sutiles e insidiosos son los que carcomen y arruinan la vida. Por peque\u00f1os, los consideramos insignificantes y los toleramos. Pero el que comete un pecado es siervo de ese pecado. Sin que se d\u00e9 cuenta, esos pecados peque\u00f1os le van atando y carcomiendo su interior al punto de atrapar el alma con su poder implacable e inexorable, creando una esclavitud indominable que acaba haciendo estragos. Como el \u00e1rbol majestuoso que de repente se desploma en el suelo, hermosas vidas se desploman, dejando al descubierto un interior que hab\u00eda quedado hueco y carcomido hace mucho tiempo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando se derrumba la vida de una persona, la causa no es las tormentas de la vida. Lo \u00fanico que hicieron estas tormentas fue poner en evidencia que el pecado ya hab\u00eda destruido su fortaleza y estructura interior. Solo faltaba el empuj\u00f3n final. Cuando llega ese momento, ning\u00fan recurso humano puede salvar a la persona. Su alma se encuentra impotente por haberse doblegado hace mucho tiempo. La v\u00edctima busca ayuda contra los ataques que provienen de afuera, sin notar que la sutileza del pecado ha destruido y atado su alma por dentro.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ya sea en la selva o en la ciudad, las palabras de Jes\u00fas, \u00abAs\u00ed que, si el Hijo os libertare, ser\u00e9is verdaderamente libres\u00bb funcionan y proveen la respuesta a los par\u00e1sitos espirituales. Los peligros sutiles y peque\u00f1os son reales, por eso Jes\u00fas enfatiz\u00f3: \u00abSi vosotros permaneciereis en mi palabra, ser\u00e9is verdaderamente mis disc\u00edpulos; y conocer\u00e9is la verdad, y la verdad os har\u00e1 libres\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En la selva tuve el gran privilegio de conocer hombres que experimentaban las promesas de Jes\u00fas. Tuve una comuni\u00f3n preciosa con los pastores de varias tribus. Sus vidas no hab\u00edan sido f\u00e1ciles, pero se caracterizaban por ser fuertes y valientes. Algunos proven\u00edan de tribus conocidas por su pasado violento, sin embargo el evangelio hab\u00eda tenido un impacto profundo en sus vidas, operando una gran transformaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Estos hombres se caracterizaban por la solemnidad y la quietud. Hab\u00edan aprendido que el ruido y la actividad de la vida pueden impedir que uno observe o escuche lo que realmente brinda riqueza al alma. La selva nos puede ense\u00f1ar otra lecci\u00f3n que estos hombres han aprendido: la belleza y poder generalmente se encuentra en los objetos m\u00e1s chicos y d\u00e9biles. S\u00f3lo hay que observar al colibr\u00ed o a las hermosas mariposas para notar que los factores imponderables de la vida no levantan sus voces, ni se afanan por ser observados. Sin embargo, cumplen una funci\u00f3n especial.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El vociferante clamor y los intereses de las personas en pos de un espect\u00e1culo de poder no refinado es vac\u00edo en comparaci\u00f3n con la fuerza del reposo espiritual que proviene de haber aprendido a vivir en la pureza y belleza de Dios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abHe aqu\u00ed mi siervo, yo le sostendr\u00e9; mi escogido en quien mi alma tiene contentamiento, he puesto sobre \u00e9l mi Esp\u00edritu; \u00e9l traer\u00e1 justicia a las naciones. No gritar\u00e1 ni alzar\u00e1 su voz, ni la har\u00e1 o\u00edr en las calles. No quebrar\u00e1 la ca\u00f1a cascada, ni apagar\u00e1 el pabilo que humeare; por medio de la verdad traer\u00e1 justicia. No se cansar\u00e1 ni desmayar\u00e1, hasta que establezca en la tierra justicia\u0085\u00bb \u00a1Am\u00e9n!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a9 Desarrollo Cristiano Int., 1994.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Los Temas de Apuntes Pastorales, volumen III, n\u00famero 3. Todos los derechos reservados<\/P><\/p>\n<p><P align=justify> <\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Enrique Zapata W. Muchos han comentado que la selva contiene una cierta atracci\u00f3n magn\u00e9tica que es fatal. A\u00fan aquellos que logran escapar intentan volver, atra\u00eddos por la terrible fascinaci\u00f3n ejercida por las sombras de su vegetaci\u00f3n. \u00bfNo es similar a la atracci\u00f3n magn\u00e9tica y fatal de las pasiones, la sensualidad y los vicios? 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