{"id":2838,"date":"2015-12-01T00:56:13","date_gmt":"2015-12-01T05:56:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-pastor-para-los-pastores\/"},"modified":"2015-12-01T00:56:13","modified_gmt":"2015-12-01T05:56:13","slug":"un-pastor-para-los-pastores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-pastor-para-los-pastores\/","title":{"rendered":"Un pastor para los pastores"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Edesio S\u00e1nchez Cetina<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Los miembros de las comunidades eclesi\u00e1sticas esperan que sus pastores los gu\u00eden y cuiden incondicionalmente. Pero acaso se preguntan alguna vez: \u00bfqui\u00e9n cuida y gu\u00eda a nuestro pastor?<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>Como afirmaci\u00f3n o pregunta este t\u00edtulo suena extra\u00f1o. El tema sobre el cuidado pastoral de los pastores ha estado ausente tanto en el curr\u00edculo de la formaci\u00f3n acad\u00e9mica como en la pr\u00e1ctica ministerial; y sin embargo, merece ser tomado en especial consideraci\u00f3n. En los seminarios se dan cursos sobre el cuidado pastoral de la iglesia, el consejo y la sicolog\u00eda pastoral; todos dirigidos a los miembros de la congregaci\u00f3n. Sin embargo, no hay lugar para preparar pastores con el fin de cuidar a otros pastores.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los miembros de las comunidades eclesi\u00e1sticas esperan que sus pastores los gu\u00eden y cuiden incondicionalmente. Pero acaso se preguntan alguna vez: \u00bfqui\u00e9n cuida y gu\u00eda a nuestro pastor? Es muy natural que cuando un miembro de la comunidad tiene problemas de salud, morales, o espirituales, el pastor le preste toda la ayuda necesaria para su restituci\u00f3n a una vida cristiana normal. Sin embargo, \u00bfqu\u00e9 pasa cuando es el pastor el que necesita la ayuda pastoral? \u00bfa qui\u00e9n recurre?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Nadie duda en reconocer que los pastores y sacerdotes son seres humanos como cualquiera, con grandes capacidades y conocimientos, pero tambi\u00e9n con debilidades, inmadureces, fragilidades, necesidades y problemas. No obstante, con demasiada frecuencia se nos olvida que precisamente porque son seres humanos, requieren de apoyo, consejo, acompa\u00f1amiento y ayuda, como cualquiera.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los ap\u00f3stoles fueron as\u00ed, y el evangelio seg\u00fan San Marcos relata una ocasi\u00f3n en que esos pastores, cansados, abrumados, y necesitados, fueron pastoreados por Jes\u00fas, su pastor. El pasaje es Mr. 6:30-44 (l\u00e9ase tambi\u00e9n Mr. 6:7-13 y Mr. 6:45-52) y cuenta c\u00f3mo los ap\u00f3stoles regresaron de su misi\u00f3n despu\u00e9s de haber obedecido la orden de ense\u00f1ar y sanar a la gente (Mr. 6:7-13).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Luego de tanto trabajo y ajetreo, y de no tener tiempo ni para comer ni descansar, necesitaban recobrar sus fuerzas. Jes\u00fas as\u00ed lo comprendi\u00f3 e invit\u00f3 a sus pastores a un merecido descanso \u00aben un lugar desierto\u00bb. La raci\u00f3n que llevaron, cinco panes y dos peces asados, apenas serv\u00eda para saciar el hambre de los trece. \u00a1Qu\u00e9 alivio debieron sentir al saber que por fin podr\u00edan tomarse al menos un d\u00eda libre!<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero el gusto dur\u00f3 muy poco. La gente los vio partir a ese lugar solitario y pronto la noticia se reg\u00f3 por todas partes. Cuando los trece llegaron al otro lado del lago ya una \u00abgran multitud\u00bb los esperaba ansiosos de ser pastoreados: \u00abY sali\u00f3 Jes\u00fas y vio una gran multitud, y tuvo compasi\u00f3n de ellos, porque eran como ovejas que no ten\u00edan pastor\u00bb (v. 34).<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00a1Qu\u00e9 frustrante debi\u00f3 haber sido para los ap\u00f3stoles darse cuenta de que no podr\u00edan tener a su pastor s\u00f3lo para ellos! La ense\u00f1anza de Jes\u00fas dur\u00f3 todo el d\u00eda (vv. 34, 35); y cuando los disc\u00edpulos, preocupados por la hora y por la falta de alimentos, vinieron a hablar con Jes\u00fas, \u00e9ste no s\u00f3lo no despidi\u00f3 a la gente sino que adem\u00e1s pidi\u00f3 a los doce que les dieran de comer.<\/P><br \/>\n<P align=justify>De seguro, a la vista de los doce, las palabras de Jes\u00fas mostraban gran insensibilidad y poco realismo(v. 37). Si los ap\u00f3stoles hab\u00edan salido a descansar y a comer, \u00bfc\u00f3mo se le ocurr\u00eda a Jes\u00fas pedirles que hicieran un trabajo casi imposible y que dieran hasta lo que les hac\u00eda falta?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los ap\u00f3stoles trajeron los cinco panes y los dos peces asados y frente a sus ojos ocurri\u00f3 el milagro: hubo pasto verde (\u00a1en el desierto!) para descansar y comida para todos. Despu\u00e9s de que todo el mundo comi\u00f3 hasta saciarse, los ap\u00f3stoles salieron con \u00abdoce cestas llenas\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>A estas alturas, es probable que el lector se pregunte si he elegido el pasaje correcto para la elaboraci\u00f3n de nuestro tema. Creo que s\u00ed; veamos detenidamente los elementos importantes y su contexto:<\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nEl pasaje en su conjunto presenta el siguiente movimiento: del trabajo (v. 30; cf. vv.7-13), al descanso (vv. 31-34), al trabajo (vv. 35-41), a la plenitud (v. 42-44). En esta estructura el pasaje aporta una ense\u00f1anza importante: la vida del siervo del Se\u00f1or est\u00e1 marcada por un constante movimiento en medio del cual est\u00e1n presentes el trabajo, el descanso y el ser saciados.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nSin embargo, el descanso y el alimento no pueden gozarse en el aislamiento, lejos de quienes servimos. El pasaje afirma claramente que la misi\u00f3n de los ap\u00f3stoles se realiza en medio de un pueblo pobre, necesitado y sin gu\u00edas. Es precisamente en la presencia de ese pueblo que Jes\u00fas, el gran pastor, ofrece verdadero descanso y comida a sus pastores.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nDe acuerdo al pasaje, los ap\u00f3stoles s\u00ed descansaron y tambi\u00e9n comieron hasta hartarse. Adem\u00e1s, formaron parte de la multitud que recibi\u00f3 las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas. Es decir, sin haberlo reconocido plenamente, ellos fueron parte del grupo hacia el cual Jes\u00fas mostr\u00f3 compasi\u00f3n y a quienes ense\u00f1\u00f3 hasta la noche. Desde la perspectiva de Jes\u00fas, ap\u00f3stoles y el pueblo eran lo mismo; todos ellos necesitaban compasi\u00f3n, cuidado y ense\u00f1anza. Para Jes\u00fas no hab\u00eda, en este contexto, grupo privilegiado. En esto se establece un contraste radical entre Jes\u00fas, el buen pastor, y Herodes, el mal pastor. En el vers\u00edculo 21 se dice que \u00abHerodes, en la fiesta de su cumplea\u00f1os, daba una cena a sus pr\u00edncipes y tribunos y a los principales de Galilea\u00bb. En esa comida no hay lugar para el pueblo, pobre y necesitado. Las multitudes contin\u00faan al margen, fuera de la preocupaci\u00f3n de su gobernante (v\u00e9ase Ez. 34:1-10), quien de acuerdo a la ense\u00f1anza b\u00edblica era llamado a cuidar de los pobres de la tierra (cf. Sal. 72; Jr. 21:12; 22:1-5; Ez. 34:11-31).<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nJes\u00fas, el buen pastor, pastorea con un ojo a la multitud y con el otro a sus pastores.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nEl pasaje se desarrolla en la tensi\u00f3n del \u00abtener\u00bb y \u00abno tener\u00bb. La gente \u00abno ten\u00eda pastor\u00bb (v. 34) y \u00abno tiene que comer\u00bb (v. 36). Los ap\u00f3stoles cre\u00edan que no ten\u00edan nada; pero Jes\u00fas insiste: \u00ab\u00bfCu\u00e1ntos panes tene\u00eds? Id y vedlo\u00bb (v. 38). Es decir, ten\u00edan a Jes\u00fas, su pastor, y ten\u00edan algo que compartir. La gran lecci\u00f3n al final fue: los que no ten\u00edan nada (la multitud) tuvieron suficiente para saciarse; los que ten\u00edan algo (los ap\u00f3stoles) tuvieron suficiente para saciarse y, adem\u00e1s, una canasta llena para continuar saci\u00e1ndose y seguir dando.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nJes\u00fas, el buen pastor, cumpli\u00f3 con su plan y algo m\u00e1s, pues no s\u00f3lo dio con creces a los disc\u00edpulos lo que les hab\u00eda ofrecido (v. 31), sino tambi\u00e9n los hizo part\u00edcipes de la bendici\u00f3n de servir a la vez que fueron servidos. <\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nLa tarea pastoral no puede ejecutarse sin un balance entre el descanso y el trabajo, entre el dar y el recibir, entre el ser actor y receptor. Y sobre todo en la vocaci\u00f3n cristiana, ni el descanso ni el trabajo pueden darse al margen de este pueblo necesitado y hambriento, que requiere de pastor.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nAsimismo, ni el descanso ni la plenitud se reciben fuera del contexto del pueblo a quien se sirve. Es desde el pueblo y con el pueblo que Jes\u00fas, el buen pastor, regala un espacio para descansar y una canasta repleta para comer.<\/LI><\/UL><\/p>\n<p><P align=justify>Visto esto, podemos afirmar que el pastor que vive el compromiso de su vocaci\u00f3n debe, por necesidad humana y voluntad divina, ser objeto de cuidado y pastoreo. Tanto a nivel de ense\u00f1anza como de pr\u00e1ctica los seminarios y las iglesias deben proveer espacio para preparar pastores para pastores e instancias en las que los ministros y sacerdotes sean pastoreados.<\/P><br \/>\n<P align=justify>S\u00f3lo cuando el pastor puede ser objeto de pastoreo es que puede ejecutar su actividad ministerial con sabidur\u00eda, tacto y efectividad. Porque s\u00f3lo sabi\u00e9ndose \u00aboveja\u00bb podr\u00e1 conocer y sentir mejor las necesidades de los miembros de su comunidad, y responder a esas necesidades como un ser humano que puede ayudar porque ha sido ayudado.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Oremos para que las iglesias siempre tengan pastores con pastor; porque s\u00f3lo ellos sabr\u00e1n qu\u00e9 significa ser oveja y pastor a la vez.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Edesio Sanchez Cetina, mexicano, es pastor ordenado en la Iglesia Presbiteriana de M\u00e9xico; curs\u00f3 estudios universitarios en Estudios Latinoamericanos y obtuvo el doctorado en Antiguo Testamento. Se desempe\u00f1a como consultor de traducciones b\u00edblicas para las Sociedades B\u00edblicas Unidas y es autor de varios libros y numerosos art\u00edculos sobre la Biblia. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Usado con permiso.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Apuntes Pastorales Volumen XVII, n\u00famero 1 \/ octubre-diciembre 1999. Todos los derechos reservados <B><\/B><\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Edesio S\u00e1nchez Cetina Los miembros de las comunidades eclesi\u00e1sticas esperan que sus pastores los gu\u00eden y cuiden incondicionalmente. Pero acaso se preguntan alguna vez: \u00bfqui\u00e9n cuida y gu\u00eda a nuestro pastor? Como afirmaci\u00f3n o pregunta este t\u00edtulo suena extra\u00f1o. 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