{"id":28558,"date":"2016-06-07T11:48:01","date_gmt":"2016-06-07T16:48:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-desafio-de-atravesar-el-ojo-de-la-aguja\/"},"modified":"2016-06-07T11:48:01","modified_gmt":"2016-06-07T16:48:01","slug":"el-desafio-de-atravesar-el-ojo-de-la-aguja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-desafio-de-atravesar-el-ojo-de-la-aguja\/","title":{"rendered":"El desaf\u00edo de \u201catravesar el ojo de la aguja\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>El desaf\u00edo de \u201catravesar el ojo de la aguja\u201d<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sa\">DE NUESTRO CORRESPONSAL EN AUSTRALIA<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sb\">LOS oficiales navales quedaron encantados cuando los exploradores brit\u00e1nicos descubrieron el estrecho de Bass en\u00a01798. Este paso, que separa Australia del estado insular de Tasmania, redujo el viaje de Inglaterra a Sydney en 1.100\u00a0kil\u00f3metros (700\u00a0millas).<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"sb\">Sin embargo, el estrecho de Bass ha demostrado ser uno de los tramos mar\u00edtimos m\u00e1s bravos del mundo. \u00bfPor qu\u00e9? Los vientos del oeste, las fuertes corrientes y las aguas poco profundas (de unos 60\u00a0metros [200 pies]) se combinan para producir grandes olas y condiciones que dificultan la navegaci\u00f3n. Tambi\u00e9n son peligrosos los escarpados arrecifes de la isla King, ubicada justo en medio de la entrada occidental del estrecho.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"sb\">Hoy no\u00a0es dif\u00edcil atravesar el estrecho de Bass, pero ese no\u00a0era el caso en los d\u00edas en que solo hab\u00eda veleros e instrumentos sencillos de navegaci\u00f3n. En\u00a0aquel tiempo, entrar por el lado occidental del estrecho le destrozaba los nervios a cualquiera. Incluso hab\u00eda quien dec\u00eda que era como \u201catravesar el ojo de la aguja\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"ss\"><strong>Una ruta m\u00e1s corta<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"sb\">Durante el siglo XIX, a los barcos les tomaba hasta cinco meses recorrer los 19.000\u00a0kil\u00f3metros (12.000 millas) que hay desde Inglaterra hasta el este de Australia, y el viaje no\u00a0era nada agradable. Normalmente, los barcos transportaban bajo cubierta y en condiciones deplorables a cientos de pasajeros, en su mayor\u00eda emigrantes y reclusos. Era com\u00fan que estos sufrieran de mareos, desnutrici\u00f3n y enfermedades. Adem\u00e1s, ten\u00edan que soportar a las ratas e insectos que plagaban la embarcaci\u00f3n. Una gran cantidad de pasajeros mor\u00eda durante el viaje.* Con todo, la promesa de una vida mejor daba a muchos la fortaleza y la resistencia necesarias para completar la traves\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"sb\">En 1852, las cosas empezaron a mejorar cuando el capit\u00e1n James Forbes encontr\u00f3 una ruta m\u00e1s corta. La\u00a0embarcaci\u00f3n de Forbes, el <em>Marco Polo, <\/em>parti\u00f3 de Inglaterra con 701\u00a0pasajeros a bordo, pero en vez de seguir el paralelo\u00a039 a trav\u00e9s del oc\u00e9ano \u00cdndico, que <em>parec\u00eda <\/em>ser la ruta m\u00e1s corta hacia Australia, el capit\u00e1n tom\u00f3 la ruta ortodr\u00f3mica desde las islas brit\u00e1nicas hasta el sudeste de Australia, lo cual lo llev\u00f3 m\u00e1s al sur, hacia la Ant\u00e1rtida.* A\u00a0pesar de los icebergs y las grandes olas, el viaje hasta Melbourne, la capital del estado de Victoria, dur\u00f3 solo sesenta y ocho d\u00edas, la mitad del tiempo que tomaba antes. El\u00a0r\u00e9cord se alcanz\u00f3 en un momento oportuno, pues Victoria herv\u00eda con la fiebre del oro. Cuando se enteraron de que se hab\u00eda hallado un trayecto m\u00e1s corto, miles de personas se lanzaron a cruzar el oc\u00e9ano e ir en busca del preciado metal.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"sb\">Despu\u00e9s de zarpar de Inglaterra, la pr\u00f3xima parada era el cabo Otway, a 16.000 kil\u00f3metros (9.700 millas) de distancia. Con un sextante y cartas de navegaci\u00f3n se calculaba la latitud, y con un cron\u00f3metro \u2014puesto seg\u00fan la hora de Greenwich\u2014, la longitud. La\u00a0hora local se determinaba por la posici\u00f3n del Sol. Cada hora de diferencia entre la hora local y la de Greenwich representaba 15 grados de longitud. Las dos lecturas \u2014latitud y longitud\u2014 permit\u00edan al buen navegante determinar su posici\u00f3n con bastante exactitud.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"sb\">Pero este m\u00e9todo no\u00a0era infalible. Las nubes pod\u00edan cubrir el Sol por varios d\u00edas, y los cron\u00f3metros de antes no\u00a0siempre eran muy precisos. Si\u00a0todos los d\u00edas el cron\u00f3metro se adelantaba o se atrasaba por tan solo un segundo, en tres meses el barco podr\u00eda encontrarse a 50\u00a0kil\u00f3metros (30 millas) de su ruta original. Y\u00a0si una tripulaci\u00f3n un poco perdida se dispon\u00eda a cruzar el estrecho de Bass y se encontraba con lluvia, niebla u oscuridad, podr\u00eda confundirse a\u00fan m\u00e1s y hacer que el barco naufragara en las costas rocosas de la isla King o en las de Victoria. Sin duda, muchos viajeros se sintieron igual que cierto capit\u00e1n que, al ver el cabo Otway a una distancia segura, exclam\u00f3 con alivio: \u201c\u00a1Gracias a Dios que no\u00a0cometimos ning\u00fan error!\u201d. El\u00a0hecho de que la mayor\u00eda de aquellos marineros del siglo XIX pudieran \u201catravesar el ojo de la aguja\u201d sin naufragar habla muy bien de sus dotes de navegaci\u00f3n. Sin embargo, algunos barcos no\u00a0fueron tan afortunados.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"ss\"><strong>Cementerio de barcos<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"sb\">El 1 de junio de\u00a01878, antes del amanecer, el cl\u00edper <em>Loch Ard <\/em>navegaba a trav\u00e9s de una espesa neblina rumbo a la costa de Victoria. El\u00a0d\u00eda anterior, esa misma neblina hab\u00eda impedido que el capit\u00e1n determinara con precisi\u00f3n la posici\u00f3n de la nave. Como consecuencia, se hallaba mucho m\u00e1s cerca de la costa australiana de lo que se hab\u00eda imaginado. Cuando por fin se disip\u00f3 la neblina, se llevaron una desagradable sorpresa: los escarpados acantilados de 90\u00a0metros (300 pies) de altura se hallaban a solo 2\u00a0kil\u00f3metros (1 milla) de distancia. La\u00a0desesperada tripulaci\u00f3n hizo cuanto pudo por cambiar la direcci\u00f3n del barco, pero el viento y la marea eran demasiado fuertes. En\u00a0menos de una hora, el <em>Loch Ard <\/em>choc\u00f3 estrepitosamente contra un arrecife, y a los quince minutos se hundi\u00f3.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"sb\">De las 54 personas a bordo, solo dos sobrevivieron, el aprendiz de navegante Tom Pearce y la pasajera Eva Carmichael, ambos de menos de 20\u00a0a\u00f1os de edad. Tom se aferr\u00f3 durante horas a un bote salvavidas que estaba boca abajo en las heladas aguas invernales hasta que por fin la marea lo arrastr\u00f3 hacia una hendidura entre los acantilados. Cuando vio una peque\u00f1a playa llena de escombros de la nave, nad\u00f3 hasta all\u00ed. Eva, en cambio, no\u00a0sab\u00eda nadar, de modo que se aferr\u00f3 a unos escombros en el mar por casi cuatro horas hasta que la corriente la acerc\u00f3 a la playa donde estaba Tom. Al\u00a0verlo, Eva grit\u00f3 por ayuda. Tom se lanz\u00f3 de nuevo al agua y, tras luchar por una hora con la marea, logr\u00f3 llevar a la orilla a Eva, quien para entonces se hallaba semiconsciente. Ella relat\u00f3: \u201cMe llev\u00f3 a una cueva tenebrosa a unos cincuenta metros (150 pies) de la playa. Encontr\u00f3 una caja de brandy, rompi\u00f3 una botella e hizo que bebiera un poco. Eso me reanim\u00f3. Luego consigui\u00f3 hierba y algunas ramitas para que me acostara. Despu\u00e9s perd\u00ed el conocimiento y permanec\u00ed as\u00ed varias horas\u201d. Mientras tanto, Tom escal\u00f3 el acantilado y encontr\u00f3 ayuda. A\u00a0menos de un d\u00eda del desastre, Tom y Eva se encontraban en una casa cercana. Eva hab\u00eda perdido a sus padres y a sus tres hermanos y dos hermanas en el naufragio.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\" class=\"sb\">Hoy, miles de embarcaciones, grandes y peque\u00f1as, atraviesan sin ning\u00fan percance el estrecho de Bass todos los a\u00f1os. En\u00a0el trayecto pasan junto a m\u00e1s de cien naufragios confirmados. Algunos de los lugares donde ocurrieron estos, como el desfiladero de Loch Ard del Parque Nacional de Port Campbell, en Victoria, son frecuentados por turistas. Dichos lugares nos recuerdan las intr\u00e9pidas almas del siglo XIX que, tras recorrer medio mundo, tuvieron que realizar la temible haza\u00f1a de \u201catravesar el ojo de la aguja\u201d en busca de una vida mejor.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"sf\"><strong>[Notas]<\/strong><\/p>\n<div id=\"fn1\" class=\"fcc\">\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\">En 1852 muri\u00f3 una quinta parte de los ni\u00f1os menores de doce meses que hicieron el viaje de Inglaterra a Australia.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"fn2\" class=\"fcc\">\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\">La ruta ortodr\u00f3mica es el camino m\u00e1s corto entre dos puntos de la superficie de la Tierra. Trazarla es como unir dos puntos de una esfera con un hilo.<\/p>\n<\/div>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"se\"><strong>[Ilustraciones y recuadro de la p\u00e1gina 17]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"sc\"><strong>\u00bfQU\u00c9 PAS\u00d3 CON TOM Y EVA?<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" data-pid=\"20\" class=\"sc\">  Tom Pearce y Eva Carmichael, los \u00fanicos sobrevivientes del naufragio del <em>Loch Ard, <\/em>se convirtieron en celebridades de la noche a la ma\u00f1ana. \u201cLos peri\u00f3dicos exageraron los informes sobre el naufragio, aclamando a Pearce como a un h\u00e9roe y a Eva Carmichael como a una hermosura. La\u00a0prensa quer\u00eda que se casaran\u201d, dice el libro <em>Cape Otway\u2014Coast of Secrets. <\/em>Y\u00a0aunque Tom le propuso matrimonio, Eva rechaz\u00f3 la oferta. Tres meses despu\u00e9s, ella volvi\u00f3 a Irlanda, y con el tiempo se cas\u00f3 y cri\u00f3 una familia. Falleci\u00f3 en\u00a01934 a la edad de 73 a\u00f1os. Tom continu\u00f3 navegando y en poco tiempo sufri\u00f3 un segundo naufragio, pero sobrevivi\u00f3 de nuevo. Despu\u00e9s de trabajar muchos a\u00f1os como capit\u00e1n de buques de vapor, muri\u00f3 en\u00a01909 con 50 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" data-pid=\"21\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" data-pid=\"22\" class=\"sc\">Ambas fotos: Flagstaff Hill Maritime Village, Warrnambool<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" data-pid=\"23\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n y mapa de la p\u00e1gina 15]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p24\" data-pid=\"24\" class=\"sc\">(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicaci\u00f3n)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p25\" data-pid=\"25\" class=\"sc\">James Forbes naveg\u00f3 el <em>Marco Polo <\/em>(arriba) desde Inglaterra hasta Australia siguiendo una ruta mucho m\u00e1s corta<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p26\" data-pid=\"26\" class=\"sc\"><strong>[Ilustraci\u00f3n]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p27\" data-pid=\"27\" class=\"sc\">ANTIGUA RUTA<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p28\" data-pid=\"28\" class=\"sc\">Paralelo 39<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p29\" data-pid=\"29\" class=\"sc\">RUTA ORTODR\u00d3MICA<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p30\" data-pid=\"30\" class=\"sc\">C\u00edrculo polar ant\u00e1rtico<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p31\" data-pid=\"31\" class=\"sc\"><strong>[Mapa]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p32\" data-pid=\"32\" class=\"sc\"><em>OC\u00c9ANO ATL\u00c1NTICO<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p33\" data-pid=\"33\" class=\"sc\"><em>OC\u00c9ANO \u00cdNDICO<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p34\" data-pid=\"34\" class=\"sc\">ANT\u00c1RTIDA<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p35\" data-pid=\"35\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p36\" data-pid=\"36\" class=\"sc\">Del peri\u00f3dico The Illustrated London News, 19 de febrero de\u00a01853<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p37\" data-pid=\"37\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n y mapa de las p\u00e1ginas 16 y 17]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p38\" data-pid=\"38\" class=\"sc\">(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicaci\u00f3n)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p39\" data-pid=\"39\" class=\"sc\">Entrar en barco por el lado occidental del estrecho de Bass era como \u201catravesar el ojo de una aguja\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p40\" data-pid=\"40\" class=\"sc\"><strong>[Mapa]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p41\" data-pid=\"41\" class=\"sc\">AUSTRALIA<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p42\" data-pid=\"42\" class=\"sc\">VICTORIA<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p43\" data-pid=\"43\" class=\"sc\">MELBOURNE<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p44\" data-pid=\"44\" class=\"sc\">Parque Nacional de Port Campbell<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p45\" data-pid=\"45\" class=\"sc\">Cabo Otway<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p46\" data-pid=\"46\" class=\"sc\"><em>Estrecho de Bass<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p47\" data-pid=\"47\" class=\"sc\">Isla King<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p48\" data-pid=\"48\" class=\"sc\">TASMANIA<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p49\" data-pid=\"49\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 16]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p50\" data-pid=\"50\" class=\"sc\">Tras estrellarse contra un arrecife, el <em>Loch Ard <\/em>se hundi\u00f3 en quince minutos<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p51\" data-pid=\"51\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p52\" data-pid=\"52\" class=\"sc\">La Trobe Picture Collection, State Library of Victoria<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p53\" data-pid=\"53\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 17]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p54\" data-pid=\"54\" class=\"sc\">Parque Nacional de Port Campbell: 1)\u00a0lugar donde el Loch Ard choc\u00f3 contra el arrecife; 2)\u00a0ubicaci\u00f3n de la cueva de Tom Pearce<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p55\" data-pid=\"55\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p56\" data-pid=\"56\" class=\"sc\">Photography Scancolor Australia<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p57\" data-pid=\"57\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El desaf\u00edo de \u201catravesar el ojo de la aguja\u201d DE NUESTRO CORRESPONSAL EN AUSTRALIA LOS oficiales navales quedaron encantados cuando los exploradores brit\u00e1nicos descubrieron el estrecho de Bass en\u00a01798. 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