{"id":28591,"date":"2016-06-07T11:50:55","date_gmt":"2016-06-07T16:50:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-sal-del-sahara\/"},"modified":"2016-06-07T11:50:55","modified_gmt":"2016-06-07T16:50:55","slug":"la-sal-del-sahara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-sal-del-sahara\/","title":{"rendered":"La sal del Sahara"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>La sal del Sahara<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sb\">LOS postes a la orilla del camino pasan ante nuestros ojos como una exhalaci\u00f3n. Son las se\u00f1ales que marcan la ruta cuando el aire se ti\u00f1e de oscuridad, cuando las tormentas de arena hacen su aparici\u00f3n aqu\u00ed, en el desierto del Sahara.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sb\">En nuestro veh\u00edculo todoterreno, seguimos el mismo camino que por siglos ha recorrido una caravana de camellos, el cual va desde la ciudad de Agad\u00e8s, en la regi\u00f3n central de N\u00edger, hasta m\u00e1s all\u00e1 de la frontera con Argelia. Nos dirigimos a la aldea de Teguidda-n-Tessoumt, un lugar remoto a 200\u00a0kil\u00f3metros (120\u00a0millas) al noroeste de Agad\u00e8s. Ah\u00ed viven cincuenta familias que, con sus m\u00e9todos ancestrales, extraen de la arcilla del Sahara un valioso producto: la sal.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"ss\"><strong>Mont\u00edculos artificiales y charcos de colores<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"sb\">Por el horizonte asoman unos mont\u00edculos que nos indican que estamos llegando a nuestro destino. El\u00a0gu\u00eda detiene el veh\u00edculo junto a uno que mide aproximadamente 10\u00a0metros (30 pies), y nos conduce a la cima para divisar el poblado. Mientras subimos, nos explica que este y los otros mont\u00edculos son acumulaciones de los residuos que generan las salinas.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"sb\">La vista es sorprendente. Todo tiene el color del barro cocido: el suelo, las paredes de las casas, los techos&#8230; hasta los cercados son de barro. Destaca \u00fanicamente el verde de un par de \u00e1rboles que vigilan, como centinelas, desde cada extremo del poblado. La\u00a0monoton\u00eda crom\u00e1tica contrasta con los colores pastel de los cientos de charcos\u00a0de agua salada. El\u00a0lugar es un hormiguero, donde hombres, mujeres y ni\u00f1os trabajan sin cesar.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"ss\"><strong>Un singular m\u00e9todo de extracci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"sb\">Al ir bajando del mont\u00edculo, nuestro gu\u00eda nos habla sobre el antiguo m\u00e9todo de extracci\u00f3n de sal que siguen los pobladores. \u201cHay solo dos clases de charcos \u2014comenta\u2014. Los grandes, que llegan a medir 2\u00a0metros (6 pies) de di\u00e1metro, sirven para separar el agua salada \u2014o salmuera\u2014 de la arcilla, y los peque\u00f1os se destinan al proceso de evaporaci\u00f3n. El\u00a0agua de los veinte manantiales de la zona es salobre. Sin embargo, la sal no\u00a0se extrae del agua, sino de la tierra, y por eso este tipo de extracci\u00f3n es tan singular.\u201d \u00bfEn qu\u00e9 consiste dicho m\u00e9todo?<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"sb\">Un hombre deposita tierra en uno de los charcos grandes que est\u00e1 lleno de agua de manantial. Luego pisotea la mezcla, como si estuviera en un lagar. Cuando ve que ya tiene la consistencia adecuada, deja reposar el fango salobre por varias horas. Alrededor hay otros charcos como ese repletos de la misma mezcla. Cada uno tiene su propia tonalidad caf\u00e9, pues todos cambian de color conforme el lodo se asienta en el fondo.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"sb\">Cerca de ah\u00ed, otro hombre utiliza una j\u00edcara \u2014la c\u00e1scara de una calabaza\u2014 para sacar la salmuera de uno de los charcos grandes y vaciarla en los peque\u00f1os. Por lo regular, los hombres se encargan de este trabajo y del mantenimiento de los charcos. Algunos de estos son hoyos naturales, y otros han sido excavados en la roca. Cuando es imposible excavar, se levanta manualmente un peque\u00f1o muro circular con barro y se compacta d\u00e1ndole golpecitos con un palo. Estos muros se reparan o reconstruyen cada a\u00f1o.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"sb\">Por otro lado, a las mujeres les toca lo m\u00e1s pesado: suministrar tierra salada para el proceso. Tambi\u00e9n sacan los cristales de sal de los charcos destinados a la evaporaci\u00f3n y limpian su fondo por completo, dej\u00e1ndolos listos para la siguiente tanda.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"sb\">Los ni\u00f1os, por su parte, juegan cerca de los charcos peque\u00f1os y al mismo tiempo vigilan el proceso de evaporaci\u00f3n. A\u00a0medida que la salmuera se evapora, aparecen unos cristales de sal en la superficie que forman una corteza que obstruye la evaporaci\u00f3n. Por eso, los ni\u00f1os la salpican con agua para que se rompa y los cristales se hundan. De\u00a0ese modo, la salmuera se sigue evaporando hasta que solo queda la valiosa sal.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"sb\">\u00bfA qu\u00e9 se debe la hermosa variedad de colores de los charcos? Nuestro gu\u00eda responde: \u201cB\u00e1sicamente, hay tres clases de arcilla en esta \u00e1rea, y el agua adquiere la tonalidad de cada una de ellas. Adem\u00e1s, los colores var\u00edan seg\u00fan la salinidad de la salmuera y las algas que crezcan en los charcos\u201d. Nosotros tambi\u00e9n notamos que los tonos y colores var\u00edan conforme va cambiando el \u00e1ngulo de reflexi\u00f3n de los rayos del Sol.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\" class=\"ss\"><strong>Moneda de cambio<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"sb\">En la aldea, las mujeres transforman la sal h\u00fameda en una especie de tortas, que dejan secar al sol del desierto. Como la sal no\u00a0se refina, dichas tortas conservan la tonalidad del barro. Nos llama la atenci\u00f3n que las moldean de tres formas: ovalada, circular y triangular. Una mujer nos explica que las ovaladas y circulares son para vender, y las triangulares para regalar.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\" class=\"sb\">\u00bfA qui\u00e9n venden la sal? A\u00a0los n\u00f3madas y comerciantes salineros que pasan por Teguidda-n-Tessoumt para intercambiarla por comida y otros art\u00edculos. Pero la mayor parte de esta sal acabar\u00e1 en los mercados de poblaciones m\u00e1s grandes, en las inmediaciones del desierto. Lo\u00a0m\u00e1s probable es que no\u00a0se destine al consumo humano, sino que se utilice como suplemento alimenticio para animales dom\u00e9sticos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\" class=\"sb\">De camino hacia nuestro veh\u00edculo observamos a un hombre sacando los residuos de arcilla de uno de los charcos grandes. Despu\u00e9s los acarrear\u00e1 hasta las \u00e1reas de vertido y arrojar\u00e1 su peque\u00f1a contribuci\u00f3n en uno de los mont\u00edculos. Mientras nos alejamos, reflexionamos en c\u00f3mo estos mont\u00edculos constituyen un testimonio de las generaciones de buscadores de sal que han vivido, trabajado y perecido en Teguidda-n-Tessoumt. <em>(Colaboraci\u00f3n.)<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"se\"><strong>[Comentario de la p\u00e1gina 22]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"sc\">\u201cLa sal no\u00a0se extrae del agua, sino de la tierra, y por eso este tipo de extracci\u00f3n es tan singular\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" data-pid=\"20\" class=\"se\"><strong>[Mapa de la p\u00e1gina 21]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" data-pid=\"21\" class=\"sc\">(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicaci\u00f3n)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" data-pid=\"22\" class=\"sc\"><em>SAHARA<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" data-pid=\"23\" class=\"sc\">N\u00cdGER<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p24\" data-pid=\"24\" class=\"sc\">  Agad\u00e8s<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p25\" data-pid=\"25\" class=\"sc\">  Teguidda-n-Tessoumt<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p26\" data-pid=\"26\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p27\" data-pid=\"27\" class=\"sc\">Mapa basado en NASA\/Visible Earth imagery<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p28\" data-pid=\"28\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 23]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p29\" data-pid=\"29\" class=\"sc\">Extrayendo la valiosa sal de la arcilla del Sahara<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p30\" data-pid=\"30\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p31\" data-pid=\"31\" class=\"sc\">\u00a9 Victor Englebert<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p32\" data-pid=\"32\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 23]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p33\" data-pid=\"33\" class=\"sc\">Los coloridos charcos destinados al proceso de evaporaci\u00f3n<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p34\" data-pid=\"34\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p35\" data-pid=\"35\" class=\"sc\">\u00a9 Ioseba Egibar\/age fotostock<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p36\" data-pid=\"36\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 23]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p37\" data-pid=\"37\" class=\"sc\">Las tortas de sal se secan bajo el ardiente sol<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p38\" data-pid=\"38\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La sal del Sahara LOS postes a la orilla del camino pasan ante nuestros ojos como una exhalaci\u00f3n. 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