{"id":2860,"date":"2015-12-01T00:56:46","date_gmt":"2015-12-01T05:56:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-sana-doctrina\/"},"modified":"2015-12-01T00:56:46","modified_gmt":"2015-12-01T05:56:46","slug":"la-sana-doctrina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-sana-doctrina\/","title":{"rendered":"La sana doctrina"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Salvador Dellutri<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Muchos dicen que ellos predican a Cristo y no doctrina. Otros expresan que el amor une y que la doctrina divide. Ambas afirmaciones, frecuentes en nuestros d\u00edas, generan confusi\u00f3n acerca de la importancia de la doctrina, present\u00e1ndola como contraria a la predicaci\u00f3n efectiva del evangelio y enemiga de la unidad del cuerpo de Cristo. \u00bfEs posible que la doctrina realmente divida?<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>\u00abYo predico a Cristo, no predico doctrina\u00bb, dice un evangelista, creyendo establecer una afirmaci\u00f3n sabia. \u00abEl amor une, la doctrina divide\u00bb, expresa otro pastor creyendo fomentar la unidad.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ambas afirmaciones, frecuentes en nuestros d\u00edas, generan confusi\u00f3n acerca de la importancia de la doctrina, present\u00e1ndola como contraria a la predicaci\u00f3n efectiva del evangelio y enemiga de la unidad del cuerpo de Cristo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Lucas rese\u00f1a que los primeros cristianos \u00abperseveraban en la doctrina de los ap\u00f3stoles\u0085\u00bb (Hch. 2:42). Luego describe la vida cotidiana se\u00f1alando que \u00ablos que hab\u00edan cre\u00eddo estaban juntos\u00bb (v. 44), \u00abperseverando un\u00e1nimes cada d\u00eda\u00bb (v. 45). \u00abY el Se\u00f1or a\u00f1ad\u00eda cada d\u00eda a la iglesia los que hab\u00edan de ser salvos\u00bb (v. 47).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Como es evidente, la perseverancia en la doctrina no afectaba la unidad; al contrario, era un factor determinante para mantenerla. Tampoco estorbaba la predicaci\u00f3n, que era vigorosa y efectiva.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00bfQu\u00e9 es la doctrina de los ap\u00f3stoles?<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>La palabra doctrina quiere decir ense\u00f1anza, por lo tanto la doctrina de los ap\u00f3stoles es la ense\u00f1anza que \u00e9stos les brindaban a los convertidos. No lo hab\u00edan por voluntad propia sino por encomienda del Se\u00f1or, quien les orden\u00f3: \u00abEnse\u00f1\u00e1ndoles que guarden todas las cosas que os he mandado\u00bb (Mt. 28:20).<\/P><br \/>\n<P align=justify>La ense\u00f1anza de Jes\u00fas, transmitida por los ap\u00f3stoles, conforma el cimiento de la iglesia: \u00abEdificados sobre el fundamento de los ap\u00f3stoles y profetas, siendo la principal piedra del \u00e1ngulo Jesucristo mismo\u00bb (Ef. 2:20). Por lo tanto, la doctrina constituye el factor esencial de unidad de la iglesia del Se\u00f1or y su fundamento. Si la desechamos, destruimos esa unidad y agrietamos el basamento de la fe.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Esta doctrina es la base de la predicaci\u00f3n del evangelio, con la que afirmamos que Cristo es el Hijo de Dios \u0096doctrina de la encarnaci\u00f3n\u0096, que derram\u00f3 su sangre por nuestros pecados \u0096doctrina de la redenci\u00f3n\u0096, que somos salvos por la fe \u0096doctrina de la salvaci\u00f3n\u0096, etc\u00e9tera. Es imposible predicar a Cristo sin predicar doctrina.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La fe cristiana no es el resultado de la especulaci\u00f3n humana, sino de la revelaci\u00f3n de Dios. \u00c9l ha hablado, y en las Sagradas Escrituras tenemos toda su revelaci\u00f3n para el hombre. Esto constituye el tesoro m\u00e1s valioso del cristiano, la \u00absana doctrina\u00bb a la que debemos ajustarnos: \u00abPero t\u00fa habla lo que est\u00e1 de acuerdo con la sana doctrina\u00bb. (Tit. 2:1).<\/P><br \/>\n<P align=justify>De la ra\u00edz del calificativo sana, que se aplica en griego a la doctrina, proviene nuestra palabra higiene, es decir, saludable, que proporciona salud espiritual. Por tanto, la doctrina de los ap\u00f3stoles es la base de la salud espiritual del pueblo de Dios.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Doctrina de hombres y de demonios<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>La Palabra de Dios nos advierte sobre otros tipos de doctrinas que no provienen de Dios. Son <B>mandamientos y doctrinas de hombres<\/B> (Col. 2:22), y <B>doctrinas de demonios<\/B> (1 Ti. 4:1).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Las doctrinas de hombres fueron censuradas por el Se\u00f1or, quien para descalificarlas cit\u00f3 a Isa\u00edas: \u00abEn vano me honran, ense\u00f1ando como doctrinas <B>mandamientos de hombres<\/B>\u00bb (Mr. 7:6,7). Los hombres suelen elaborar doctrinas aparentemente piadosas, pero que generan divisiones y enfermedad espiritual. Los fariseos y saduceos ten\u00edan doctrinas muy elaboradas, que Jes\u00fas calific\u00f3 de levadura por su efecto contaminante (Mt. 16:6).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Estas doctrinas humanas pueden infiltrarse en la iglesia del Se\u00f1or. Contamos con el testimonio de lo que suced\u00eda en la iglesia de P\u00e9rgamo: \u00abTienes ah\u00ed a los que retienen la doctrina de Balaam, que ense\u00f1aba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los \u00eddolos, y a cometer fornicaci\u00f3n. Y tambi\u00e9n tienes a los que retienen la doctrina de los nicola\u00edtas, la que yo aborrezco\u00bb (Ap. 2:14,15).<\/P><br \/>\n<P align=justify>En Colosas, donde pretend\u00edan infiltrar doctrinas humanas, los creyentes reciben la advertencia apost\u00f3lica: \u00abMirad que nadie os enga\u00f1e por medio de filosof\u00edas y huecas sutilezas, seg\u00fan las tradiciones de los hombres\u0085 y no seg\u00fan Cristo\u00bb (Col. 2:8). El ap\u00f3stol se\u00f1ala con claridad la diferencia entre las doctrinas elaboradas por tradiciones humanas y la de Cristo. La doctrina humana puede ser permisiva o restrictiva. En el caso de Balaam, que aceptaba y promov\u00eda la fornicaci\u00f3n, la doctrina era permisiva; pero en Colosas era restrictiva: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9, como si vivieseis en el mundo, os somet\u00e9is a preceptos tales como: \u00abNo manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?\u00bb (Col. 2:20-22).<\/P><br \/>\n<P align=justify>La doctrina falsa, restrictiva o permisiva, siempre es perniciosa y abre el camino al libertinaje o al farise\u00edsmo. El hombre no elabora doctrinas saludables sino enfermizas y contagiosas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tambi\u00e9n se habla de doctrinas de demonios; contra ellas advierte el ap\u00f3stol Pablo a Timoteo: \u00abPero el Esp\u00edritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatar\u00e1n de la fe, escuchando a esp\u00edritus enga\u00f1adores y a <B>doctrinas de demonios<\/B>\u00bb (1 Ti. 4:1). Esa doctrina infecta a la iglesia por v\u00eda humana, \u00abpor la hipocres\u00eda de mentirosos\u0085\u00bb (v.2).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Todas estas doctrinas, aunque se vistan de piedad, son contrarias a la ense\u00f1anza del Se\u00f1or.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Efectos de la doctrina falsa<\/P><br \/>\n<\/B><br \/>\n<P align=justify>La falsa doctrina tiene consecuencias perturbadoras en la vida de los cristianos y en la iglesia del Se\u00f1or, por eso debe prest\u00e1rsele mucha atenci\u00f3n, y cuidarse de ella cuando asoma: \u00abMas os ruego, hermanos, que os fij\u00e9is en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros hab\u00e9is aprendido, y que os apart\u00e9is de ellos\u00bb (Ro. 16:17). Estas doctrinas producen divisiones entre los hermanos y tropiezos en la marcha de la vida espiritual de todo el cuerpo de Cristo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Debe, por lo tanto, diferenciarse bien lo que es sana doctrina de la doctrina falsa o de factura humana, inspirada por Satan\u00e1s. Por eso tenemos que ser cuidadosos. Cuando afirmamos que \u00abel amor une y la doctrina divide\u00bb, hay que ser precisos: lo que divide es la doctrina de corte humano e inspiraci\u00f3n diab\u00f3lica.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La sana doctrina, ense\u00f1ada por el Se\u00f1or y transmitida por los ap\u00f3stoles, proviene de Dios. As\u00ed lo afirm\u00f3 Jes\u00fas cuando dijo: \u00abMi doctrina no es m\u00eda, sino de aquel que me envi\u00f3\u00bb (Jn. 7:16). Esta ense\u00f1anza jam\u00e1s puede causar divisiones, es m\u00e1s, es el v\u00ednculo m\u00e1s importante del pueblo de Dios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando la doctrina falsa se introduce en la iglesia, se detiene el proceso de edificaci\u00f3n y aumentan los conflictos; por eso es que a Satan\u00e1s le agrada promoverla, porque responde a sus fines. En esos casos, se ordena a los pastores actuar con autoridad, mandando expresamente que no la permitan e instruyan al pueblo para que la desechen (1 Ti. 1:3).<\/P><br \/>\n<P align=justify>La sana doctrina, por el contrario, tiene efecto saludable en la vida de quien la recibe. Aunque a veces es dura, se\u00f1ala errores y exige enmiendas, todo eso lleva a vivir a plenitud en Cristo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El ministro de Dios tiene que sentir la responsabilidad de predicar lo que Dios manda con la certeza de que es saludable para su pueblo. \u00abSi esto ense\u00f1as a los hermanos, ser\u00e1s buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido\u00bb (1 Ti. 4:6). El cuidado que tengamos de nosotros mismos y de la doctrina redundar\u00e1 en beneficio espiritual para todo el pueblo de Dios (1 Ti. 4:16).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Un pueblo nutrido con la sana doctrina adquiere madurez y firmeza, se mantiene lozano y puede enfrentar, sin fluctuar, todos los vientos de doctrina que sacuden a los indoctos e inmaduros (Ef. 4:14).<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>C\u00f3mo evaluar la doctrina<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>\u00bfC\u00f3mo saber que una doctrina es sana? Hay una sola manera: remitirnos a la Palabra de Dios. Todo el sano consejo de Dios est\u00e1 revelado en ella. Si la obedecemos, ciertamente estaremos en la sana doctrina. Si nuestra predicaci\u00f3n se basa en la Palabra de Dios estamos ense\u00f1ando la sana doctrina.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Las Escrituras no son para respaldar nuestras propias ideas. Es verdad que muchas interpretaciones han producido algunas parcelas en el pueblo de Dios, pero son cuestiones secundarias y no deber\u00edan afectar nunca la comuni\u00f3n cristiana. Sin embargo, el fundamento doctrinal debe ser firme.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Debemos ser incondicionales de la Palabra de Dios, nuestra doctrina tiene que ser clara y fluir directamente de las Sagradas Escrituras. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Hoy, todo lo novedoso cautiva, y eso produce grandes vientos de nuevas doctrinas casi siempre falsas. Por eso tenemos que estar en permanente vigilia para que Satan\u00e1s no introduzca ense\u00f1anzas perturbadoras que aflijan al cuerpo de Cristo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El aluvi\u00f3n de novedades produce mucha confusi\u00f3n teol\u00f3gica, y permite la introducci\u00f3n de sutiles herej\u00edas ataviadas como verdades. Para detectarlas tenemos que desarrollar un discernimiento sano.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Muchas veces nos negamos a hacerlo, y el eclectisismo del mundo \u0096que lleva a aceptar cualquier opini\u00f3n\u0096, se filtra en la iglesia. Los cristianos tenemos que saber discernir y rechazar el error con firmeza. No podemos ser tolerantes o condescendientes con lo que Satan\u00e1s quiere introducir para destruir el cuerpo de Cristo. <\/P><br \/>\n<P align=justify>No debemos ser suspicaces, porque terminar\u00edamos viendo fantasmas donde no los hay; ni ingenuos, porque terminar\u00edamos por negar la realidad. Los falsos maestros est\u00e1n entre nosotros, y las falsas doctrinas golpean constantemente a nuestra puerta.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Recordemos la exhortaci\u00f3n del ap\u00f3stol a los ancianos de Efeso: \u00abY de vosotros mismos se levantar\u00e1n hombres que hablen cosas perversas\u0085 Por tanto, velad\u00bb (Hch. 20:30,31). Es ingenuo pensar que Satan\u00e1s ha perdido su virulencia; sin embargo, \u00e9l sigue actuando en la misma forma. Cada cristiano debe, por lo tanto, velar para evitar que el enemigo logre concretar sus nefastos objetivos, y recordar la advertencia: \u00abAmados, no cre\u00e1is a todo esp\u00edritu, sino probad los esp\u00edritus si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido por el mundo\u00bb (1 Jn. 4:1).<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>La seducci\u00f3n del error<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>El cristianismo va a cumplir 2000 a\u00f1os de historia. En ese prolongado lapso tuvo que sostener duras luchas contra herej\u00edas y apostas\u00edas, diferenciar entre la verdad y el error y mantener la sana doctrina. Al cabo de tan largo recorrido parecer\u00eda que la seducci\u00f3n del error deber\u00eda haber disminuido, y los anticuerpos surtido efecto. \u00bfVolveremos a discutir lo que analizamos exhaustivamente en el pasado? Acaso, \u00bfno aprendemos con las experiencias? Aunque parezca extra\u00f1o, muchas de las doctrinas condenadas en el pasado resurgen hoy y vuelven a vulnerar a los incautos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Nuestro tiempo es particularmente proclive a generar cada vez m\u00e1s doctrinas enfermizas, her\u00e9ticas y ap\u00f3statas. No debe extra\u00f1arnos: \u00abPero el Esp\u00edritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatar\u00e1n de la fe, escuchando a esp\u00edritus enga\u00f1adores y doctrinas de demonios\u00bb (1 Ti. 4:1); \u00abPorque vendr\u00e1n tiempos cuando no sufrir\u00e1n la sana doctrina, sino que teniendo comez\u00f3n de o\u00edr, se amontonar\u00e1n maestros conforme a sus propias concupiscencias\u00bb (2 Ti. 4:3).<\/P><br \/>\n<P align=justify>La posmodernidad proclama cotidianamente el fin de las ideolog\u00edas, e intenta edificar el futuro sin considerar el pasado. Propone un salto que deseche los fundamentos hist\u00f3ricos. Esto se infiltra en la iglesia, induciendo a menospreciar la sana doctrina fundamentada en la Palabra de Dios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Rebeldes espirituales, que no soportan la sana doctrina porque les resulta fastidiosa, se agrupan para dar rienda suelta a su sensualidad, y atacan con sutileza sat\u00e1nica la doctrina que recibimos del Se\u00f1or y los ap\u00f3stoles.<\/P><br \/>\n<P align=justify>A esto tenemos que a\u00f1adir la pr\u00e9dica constante que nos bombardea, pretendiendo que seamos cada vez m\u00e1s permisivos. As\u00ed tratan de minar nuestra capacidad de reacci\u00f3n y decisi\u00f3n. Hay cristianos que creen que si se oponen al error o no tienen una actitud tolerante, est\u00e1n atrasados. Esto hace que Satan\u00e1s gane la batalla.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abCompra la verdad, y no la vendas\u00bb (Pr. 23:23), dice el sabio. Aferrarse a la verdad b\u00edblica no es quedarse en el pasado; es situarse en la eternidad; porque la sana doctrina de los ap\u00f3stoles no es antigua, es eterna. Es nuestra responsabilidad ante el Se\u00f1or proclamar esta verdad a nuestra generaci\u00f3n y a las venideras, a cualquier precio.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Tomado de Gu\u00eda Pastoral \u00a9 1998 LOGOI, Inc. Usado con permiso.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Apuntes Pastorales Volumen XVII, n\u00famero 1 \/ octubre-diciembre 1999. Todos los derechos reservados <B><\/B><\/P><\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Salvador Dellutri Muchos dicen que ellos predican a Cristo y no doctrina. Otros expresan que el amor une y que la doctrina divide. 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