{"id":28627,"date":"2016-06-07T11:53:06","date_gmt":"2016-06-07T16:53:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mi-librito-de-color-rosa\/"},"modified":"2016-06-07T11:53:06","modified_gmt":"2016-06-07T16:53:06","slug":"mi-librito-de-color-rosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mi-librito-de-color-rosa\/","title":{"rendered":"Mi librito de color rosa"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>Mi librito de color rosa<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sa\">RELATADO POR CYNTHIA NEWELL<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sb\">CUANDO ten\u00eda siete a\u00f1os, una ni\u00f1a que iba a la escuela en el mismo autob\u00fas que yo en Shreveport (Luisiana, Estados Unidos) me ofreci\u00f3 un librito de color rosa titulado <em>Escuchando al Gran Maestro. <\/em>Me dijo que me lo podr\u00eda quedar por cincuenta centavos, as\u00ed que vino a mi casa y juntas contamos uno por uno los cincuenta centavos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"sb\">Aquel librito rosa me encantaba. Poco despu\u00e9s de obtenerlo enferm\u00e9 y me hospitalizaron, as\u00ed que, a fin de consolarme, mi familia me le\u00eda mi libro favorito. No\u00a0obstante, como el librito estaba pensado principalmente para ni\u00f1os peque\u00f1os, seg\u00fan me fui haciendo mayor lo le\u00eda cada vez menos. El\u00a0libro me hab\u00eda ense\u00f1ado lecciones importantes pero necesitaba un entendimiento m\u00e1s profundo. Decid\u00ed asistir a una iglesia diferente cada semana en busca de respuestas b\u00edblicas a mis preguntas. Sin embargo, no\u00a0encontr\u00e9 explicaciones satisfactorias.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"sb\">Para cuando llegu\u00e9 a la adolescencia, la religi\u00f3n ya no\u00a0era tan importante para m\u00ed, aunque anhelaba tener m\u00e1s conocimiento de la Biblia y la le\u00eda con regularidad. Un d\u00eda me fij\u00e9 en que una compa\u00f1era de clase no\u00a0tomaba parte en el juramento de lealtad a la bandera. Le\u00a0pregunt\u00e9 por qu\u00e9 no\u00a0lo hac\u00eda y me dijo: \u201cYa le he dado mi lealtad a Jehov\u00e1, as\u00ed que \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda d\u00e1rsela a \u00e9l y a la bandera al mismo tiempo?\u201d. Aquello me pareci\u00f3 de lo m\u00e1s l\u00f3gico, pero me preguntaba qui\u00e9n era Jehov\u00e1.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"sb\">Mi compa\u00f1era de clase ten\u00eda una respuesta b\u00edblica para todas las dudas que yo le planteaba. Yo me preguntaba: \u201c\u00bfC\u00f3mo aprendi\u00f3 todo esto? Somos de la misma edad y, sin embargo, sabe much\u00edsimo de la Biblia\u201d. Ella me lo aclar\u00f3: \u201cAprend\u00ed de la Biblia en el Sal\u00f3n del Reino\u201d. As\u00ed que acept\u00e9 de muy buena gana su invitaci\u00f3n para asistir a una reuni\u00f3n el domingo. Hab\u00eda visitado todas las iglesias de la ciudad, pero por alguna raz\u00f3n no\u00a0hab\u00eda ido al Sal\u00f3n del Reino de los Testigos de Jehov\u00e1. Ese domingo comprend\u00ed que hab\u00eda encontrado un lugar donde se ense\u00f1aba la verdad de la Biblia.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"sb\">Al terminar la reuni\u00f3n me acerqu\u00e9 al mostrador de publicaciones, y all\u00ed, en el estante m\u00e1s alto, vi un ejemplar de mi librito de color rosa. Hab\u00edan pasado diez a\u00f1os desde que la ni\u00f1a del autob\u00fas me lo dio, as\u00ed que me hab\u00eda olvidado de ella. Pero entonces me acord\u00e9 que hab\u00eda sido Nancy, la misma muchacha que me hab\u00eda invitado a la reuni\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"sb\">Posteriormente comenc\u00e9 a recibir clases b\u00edblicas una vez a la semana y progres\u00e9 con rapidez. Hab\u00eda aprendido tanto de mi librito de color rosa que enseguida entend\u00eda las explicaciones que se me daban en el estudio b\u00edblico. No\u00a0tard\u00e9 en dedicar mi vida a Jehov\u00e1, y me bautic\u00e9 en\u00a01985, cuando contaba 18\u00a0a\u00f1os de edad. Entretanto, Nancy se hab\u00eda mudado a Florida y perdimos el contacto.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"sb\">Unos a\u00f1os despu\u00e9s me cas\u00e9. En 1991, mi esposo, Drew, y yo emprendimos el ministerio de tiempo completo como precursores en una peque\u00f1a ciudad al este de Texas. Pero no\u00a0ten\u00eda ni\u00a0idea de lo que habr\u00eda sido de Nancy. Entonces, una noche, mientras le\u00eda <em>La\u00a0Atalaya <\/em>del 1 de diciembre de\u00a01992, me puse a gritar: \u201c\u00a1He encontrado a Nancy! \u00a1He encontrado a Nancy!\u201d. All\u00ed estaba, en la foto de la \u00faltima graduaci\u00f3n de Galaad. Ella y su esposo, Nick Simonelli, hab\u00edan sido asignados al pa\u00eds sudamericano de Ecuador.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"sb\">En el a\u00f1o\u00a02006 mi esposo y yo nos ofrecimos como voluntarios para proyectos internacionales de construcci\u00f3n de los testigos de Jehov\u00e1. Nos emocion\u00f3 much\u00edsimo saber que nuestra primera asignaci\u00f3n ser\u00eda el proyecto de ampliaci\u00f3n de la sucursal de Ecuador. El\u00a0primer d\u00eda que pas\u00e9 en la sucursal apareci\u00f3 Nancy, que por casualidad estaba de visita. Nos vimos y nos abrazamos, est\u00e1bamos juntas de nuevo treinta y dos a\u00f1os despu\u00e9s de que me hubiera proporcionado el librito de color rosa. Me\u00a0siento enormemente agradecida a Jehov\u00e1 por aquel libro y por la ni\u00f1ita que me lo\u00a0ofreci\u00f3.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"se\"><strong>[Ilustraciones y recuadro de la p\u00e1gina 23]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"sc\"><strong>HAN INFLUIDO EN LA VIDA DE MILLONES DE PERSONAS<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"sc\">  En el a\u00f1o\u00a02003, cuando <em>Escuchando al Gran Maestro <\/em>llevaba treinta y dos a\u00f1os imprimi\u00e9ndose, se public\u00f3 una edici\u00f3n revisada con el t\u00edtulo <em>Aprendamos del Gran Maestro. <\/em>Hasta la fecha, de estos dos libros, que tratan sobre las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, se han impreso m\u00e1s de sesenta y cinco millones de ejemplares en m\u00e1s de cien idiomas. Si lo desea, los testigos de Jehov\u00e1 de su localidad le facilitar\u00e1n un ejemplar del libro <em>Aprendamos del Gran Maestro.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\" class=\"se\"><strong>[Ilustraciones de la p\u00e1gina 23]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"sc\">Recuadros: de ni\u00f1as, cuando nos conocimos<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\" class=\"sk\">Cynthia<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\" class=\"sk\">Nancy<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"sc\">Fondo: a\u00f1os despu\u00e9s, en la sucursal de Ecuador<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi librito de color rosa RELATADO POR CYNTHIA NEWELL CUANDO ten\u00eda siete a\u00f1os, una ni\u00f1a que iba a la escuela en el mismo autob\u00fas que yo en Shreveport (Luisiana, Estados Unidos) me ofreci\u00f3 un librito de color rosa titulado Escuchando al Gran Maestro. 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