{"id":28832,"date":"2016-06-07T12:09:24","date_gmt":"2016-06-07T17:09:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/conozca-al-chimpance-en-su-habitat\/"},"modified":"2016-06-07T12:09:24","modified_gmt":"2016-06-07T17:09:24","slug":"conozca-al-chimpance-en-su-habitat","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/conozca-al-chimpance-en-su-habitat\/","title":{"rendered":"Conozca al chimpanc\u00e9 en su h\u00e1bitat"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>Conozca al chimpanc\u00e9 en su h\u00e1bitat<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sb\">CONFORME nos adentramos por el sendero en un bosque del \u00c1frica ecuatorial, nuestros ojos se van acostumbrando a los destellos que se cuelan por la espesa b\u00f3veda selv\u00e1tica. Nos llenamos de expectaci\u00f3n y asombro ante los imponentes \u00e1rboles cubiertos de enredaderas \u2014algunos de m\u00e1s de 55\u00a0metros (180 pies)\u2014 y el continuo canto de los grillos entre los sonidos de la selva. Tratamos de aguzar los sentidos y de andar sin hacer ruido. De\u00a0s\u00fabito, o\u00edmos una alternancia de fuertes resoplidos e inhalaciones que suenan a \u201cuj-uj\u201d. El\u00a0sonido va aumentando y pronto se vuelve ensordecedor, hasta que un repentino silencio marca su fin. Nuestra agotadora caminata nos ha llevado a lo que tanto esper\u00e1bamos hallar: un simp\u00e1tico grupo de chimpanc\u00e9s.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sb\">Los chimpanc\u00e9s suelen comunicarse, o relacionarse, entre s\u00ed mediante chillidos, gritos y, a veces, golpes de tambor sobre los troncos. Esta vez parece que estaban anunciando a su grupo el hallazgo de una abundante fuente de higos maduros. Al\u00a0levantar la vista hacia la copa extendida de un enorme sic\u00f3moro, logramos observar unos veinte o treinta chimpanc\u00e9s saboreando tranquilamente los higos. \u00a1C\u00f3mo brilla su pelaje negro con el sol! De\u00a0pronto, uno de ellos comienza a lanzarnos ramitas y, en breve, nos llueven a montones: una clara se\u00f1al de que el grupo no\u00a0compartir\u00e1 su comida con intrusos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"sb\">La mejor \u00e9poca para encontrar chimpanc\u00e9s es cuando hay abundancia de fruta. En\u00a0otras temporadas es m\u00e1s dif\u00edcil, pues tienen que dispersarse en peque\u00f1os grupos entre los matorrales. En\u00a0estado salvaje, estos simios se mueven por \u00e1reas de varios kil\u00f3metros cuadrados y se pasan la mayor parte del d\u00eda comiendo. Adem\u00e1s de frutas, comen hojas, semillas y tallos, as\u00ed como hormigas, termitas y huevos de aves. En\u00a0ocasiones, cazan animales peque\u00f1os e incluso monos.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"sb\">Ya casi es mediod\u00eda, y como la temperatura est\u00e1 aumentando, los chimpanc\u00e9s sienten calor. Uno de ellos se baja del \u00e1rbol, y al poco rato los dem\u00e1s siguen su ejemplo. Luego, uno a uno, todos se van a los densos matorrales. Un macho joven y travieso se aparta del resto yendo de rama en rama para mirarnos de cerca. \u00a1Qu\u00e9 gracia nos hace ver a este monito tan curioso y juguet\u00f3n!<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"ss\"><strong>Detalles interesantes<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"sb\">Al regresar por el camino, alguien dice: \u201c\u00a1Miren detr\u00e1s de nosotros!\u201d. Nos volvemos y descubrimos a un chimpanc\u00e9 que nos esp\u00eda escondido tras un \u00e1rbol y totalmente de pie, posici\u00f3n en la que mide m\u00e1s o menos un metro (cuatro pies) de altura. Cuando lo miramos, oculta la cabeza detr\u00e1s del \u00e1rbol y enseguida vuelve a asomarse. \u00a1Qu\u00e9 simp\u00e1tico! Es\u00a0bien sabido que los chimpanc\u00e9s pueden ponerse en posici\u00f3n vertical y que hasta son capaces de caminar as\u00ed cortos trechos. Sin embargo, por lo regular se apoyan en sus cuatro extremidades, pues su columna vertebral no\u00a0posee en la parte baja la curva que tenemos los seres humanos, la cual nos permite mantenernos erguidos. Adem\u00e1s, otra prueba de que est\u00e1n hechos para andar a cuatro patas, trepar por los troncos y colgarse de las ramas es que los m\u00fasculos de sus cuartos traseros son relativamente d\u00e9biles y que los brazos son mucho m\u00e1s largos y fuertes que las piernas.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"sb\">Sus largos brazos les son muy \u00fatiles para alcanzar frutos que crecen en ramas demasiado delgadas como para soportar el peso de un chimpanc\u00e9. Sus pies y manos est\u00e1n perfectamente dise\u00f1ados para asirse con fuerza a las ramas de los \u00e1rboles. Los pulgares de las manos y los dedos gordos de los pies son oponibles, lo que les facilita trepar o hasta agarrar objetos y llevarlos con cualquiera de las cuatro extremidades. De\u00a0hecho, tal habilidad les ayuda a construir su nido al atardecer. En\u00a0cuesti\u00f3n de minutos amontonan hojas y ramas, y las doblan hasta formar un lugar blando y c\u00f3modo donde pasar la noche.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"sb\">Observar detenidamente a los chimpanc\u00e9s en su h\u00e1bitat \u2014con sus curiosas caracter\u00edsticas y su notable parecido con nuestra anatom\u00eda y comportamiento\u2014 resulta muy interesante. Para algunos, no\u00a0obstante, son solo un objeto de experimentos a fin de apoyar la supuesta relaci\u00f3n evolutiva que guardan con el hombre. Por lo tanto, surgen preguntas como: \u00bfQu\u00e9 los hace tan diferentes de nosotros? Y\u00a0\u00bfen qu\u00e9 sentido est\u00e1 el hombre hecho, a diferencia de los animales, \u201ca la imagen de Dios\u201d? (G\u00e9nesis 1:27.)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"ss\"><strong>Una experiencia inolvidable<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"sb\">En estado salvaje, los chimpanc\u00e9s son hura\u00f1os, y por lo general se escabullen silenciosamente cuando ven a una persona. A\u00a0fin de preservarlos, sin embargo, se ha tenido que habituar a algunos grupos a la presencia humana.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"sb\">Nuestro breve contacto con los chimpanc\u00e9s en su entorno natural ha sido una experiencia inolvidable. Ahora tenemos una mejor idea de c\u00f3mo son en realidad, tan diferentes de los que est\u00e1n en zool\u00f3gicos y laboratorios. No\u00a0hay duda de que estas asombrosas criaturas se cuentan entre los animales movientes y bestias salvajes de la Tierra que el Creador vio como algo muy bueno y perfectamente dise\u00f1ado para su h\u00e1bitat (G\u00e9nesis 1:24,\u00a025).<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"se\"><strong>[Ilustraciones y recuadro de las p\u00e1ginas 14 y 15]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\" class=\"sc\"><strong>EL CHIMPANC\u00c9 Y EL HOMBRE<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"sc\">  En el libro titulado <em>En\u00a0la senda del hombre, <\/em>la zo\u00f3loga y doctora en Etolog\u00eda Jane Goodall dice: \u201cMis observaciones [de los a\u00f1os sesenta sobre los chimpanc\u00e9s y su <em>fabricaci\u00f3n <\/em>de utensilios] llegaron a convencer a cierto n\u00famero de cient\u00edficos de la necesidad de establecer una nueva definici\u00f3n del hombre en t\u00e9rminos m\u00e1s exactos y complejos\u201d. Se\u00a0ha descubierto que, por incre\u00edble que parezca, estos simios usan hojas como esponjas, se valen de palos o rocas para partir las c\u00e1scaras de algunos frutos y hasta deshojan ramitas para escarbar en el interior de los termiteros con el fin de extraer termitas. No\u00a0obstante, ahora se sabe de muchos animales que tambi\u00e9n poseen la asombrosa habilidad de fabricar herramientas. Theodore X.\u00a0Barber, doctor en Psicolog\u00eda y autor del libro <em>La\u00a0naturaleza humana de las aves. Un descubrimiento cient\u00edfico de sorprendentes implicaciones, <\/em>se\u00f1ala: \u201cCuriosamente, todos los animales que se han estudiado a fondo, no\u00a0solo los simios y los delfines, sino las hormigas y las abejas, han demostrado que son seres conscientes y que poseen inteligencia pr\u00e1ctica\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\" class=\"sc\">  Ahora bien, el hombre sigue siendo un ser singular. A\u00a0este respecto, el profesor David Premack dice que \u201cla gram\u00e1tica y\u00a0la sintaxis del lenguaje humano son definitivamente \u00fanicas\u201d. En\u00a0efecto, las complejidades del lenguaje y la riqueza cultural del ser humano \u2014en la que el lenguaje y el habla desempe\u00f1an una importante funci\u00f3n\u2014 marcan la diferencia entre el hombre y los animales.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\" class=\"sc\">  Despu\u00e9s de haber estudiado por varios a\u00f1os la vida de los chimpanc\u00e9s en estado salvaje, Jane Goodall escribi\u00f3: \u201cNo\u00a0puedo creer que los chimpanc\u00e9s experimenten emociones semejantes, en modo alguno, al cari\u00f1o, la protecci\u00f3n, la comprensi\u00f3n y la comuni\u00f3n espiritual que caracterizan al amor humano en su verdadero y m\u00e1s profundo sentido\u201d. Y\u00a0tambi\u00e9n declar\u00f3: \u201cLa consciencia humana del yo va m\u00e1s all\u00e1 de la simple y primitiva de un cuerpo de carne y hueso. El\u00a0hombre exige una explicaci\u00f3n del secreto de su ser y de la maravilla del mundo en torno suyo y del Cosmos sobre su cabeza\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"sc\">  De acuerdo con la Biblia, el hombre se distingue de los animales en que fue creado \u201ca\u00a0la imagen de Dios\u201d (G\u00e9nesis 1:27). Por eso, en contraste con los animales, reflejar\u00eda la imagen espiritual de su Creador y manifestar\u00eda sus cualidades, entre las que se destaca el amor. Tambi\u00e9n ser\u00eda capaz de adquirir gran cantidad de conocimiento y de obrar con una inteligencia que supera la de cualquier animal. Adem\u00e1s, fue dotado con la facultad de actuar seg\u00fan su libre albedr\u00edo, en vez de regirse principalmente por el instinto.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"se\"><strong>[Ilustraciones de la p\u00e1gina 15]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" data-pid=\"20\" class=\"sc\">Los chimpanc\u00e9s son criaturas curiosas y juguetonas que est\u00e1n perfectamente dise\u00f1adas para su h\u00e1bitat<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" data-pid=\"21\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimientos]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" data-pid=\"22\" class=\"sc\">Chimpanc\u00e9s, foto superior derecha: Corbis\/Punchstock\/Getty Images; fotos inferiores, izquierda y derecha: SuperStock RF\/SuperStock; Jane Goodall: \u00a9 Martin Engelmann\/age fotostock<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" data-pid=\"23\" class=\"se\"><strong>[Reconocimiento de la p\u00e1gina 13]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p24\" data-pid=\"24\" class=\"sc\">\u00a9 Photononstop\/SuperStock<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p25\" data-pid=\"25\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conozca al chimpanc\u00e9 en su h\u00e1bitat CONFORME nos adentramos por el sendero en un bosque del \u00c1frica ecuatorial, nuestros ojos se van acostumbrando a los destellos que se cuelan por la espesa b\u00f3veda selv\u00e1tica. Nos llenamos de expectaci\u00f3n y asombro ante los imponentes \u00e1rboles cubiertos de enredaderas \u2014algunos de m\u00e1s de 55\u00a0metros (180 pies)\u2014 y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/conozca-al-chimpance-en-su-habitat\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abConozca al chimpanc\u00e9 en su h\u00e1bitat\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-28832","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28832","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28832"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28832\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28832"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28832"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28832"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}