{"id":28851,"date":"2016-06-07T12:10:33","date_gmt":"2016-06-07T17:10:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-busca-de-una-solucion-al-problema-de-la-longitud\/"},"modified":"2016-06-07T12:10:33","modified_gmt":"2016-06-07T17:10:33","slug":"en-busca-de-una-solucion-al-problema-de-la-longitud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-busca-de-una-solucion-al-problema-de-la-longitud\/","title":{"rendered":"En busca de una soluci\u00f3n al \u201cproblema de la longitud\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p align=\"justify\" id=\"p1\" data-pid=\"1\" class=\"st\"><strong>En busca de una soluci\u00f3n al \u201cproblema de la longitud\u201d<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p2\" data-pid=\"2\" class=\"sa\">El 22 de octubre de\u00a01707, un escuadr\u00f3n de la marina brit\u00e1nica navegaba hacia el canal de la Mancha, pero calcul\u00f3 mal su posici\u00f3n. \u00bfCu\u00e1les fueron las consecuencias? Cuatro barcos naufragaron en las islas Scilly, un archipi\u00e9lago del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico situado al suroeste del cabo Land\u2019s End (Inglaterra). Cerca de dos mil hombres perecieron.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p3\" data-pid=\"3\" class=\"sb\">LOS marineros de aquel entonces pod\u00edan medir f\u00e1cilmente la latitud, es decir, la distancia que les separaba del ecuador, fuera en direcci\u00f3n norte o sur. Pero no\u00a0ten\u00edan una forma exacta de medir la longitud, esto es, la distancia recorrida hacia el este o el oeste desde su salida. A\u00a0principios del siglo XVIII, cientos de barcos surcaban el Atl\u00e1ntico cada a\u00f1o, y los naufragios eran habituales. Pero fue el desastre de\u00a01707 lo que motiv\u00f3 a algunos ingleses a concentrarse en resolver el llamado \u201cproblema de la longitud\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p4\" data-pid=\"4\" class=\"sb\">En 1714, el Parlamento brit\u00e1nico ofreci\u00f3 un premio de 20.000 libras a cualquiera que pudiese determinar con exactitud la longitud en el mar. En\u00a0la actualidad, dicho premio equivaldr\u00eda a varios millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p5\" data-pid=\"5\" class=\"ss\"><strong>Un problema fascinante<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p6\" data-pid=\"6\" class=\"sb\">Determinar la longitud resultaba extremadamente dif\u00edcil porque requer\u00eda medir el tiempo de forma exacta. Pongamos un ejemplo. Imag\u00ednese que vive en Londres. Al\u00a0mediod\u00eda recibe una llamada telef\u00f3nica de una persona que vive en la misma latitud que usted, pero cuyo reloj marca las seis de la ma\u00f1ana, es decir, seis horas menos que en Londres. Usted sabe de geograf\u00eda, as\u00ed que deduce acertadamente que la otra persona lo llama desde Norteam\u00e9rica, donde est\u00e1 empezando a salir el sol. Imag\u00ednese ahora que sabe con toda exactitud \u2014hasta el m\u00e1s m\u00ednimo segundo\u2014 qu\u00e9 hora es en el lugar desde donde lo han llamado. Y\u00a0para saberlo no\u00a0se gu\u00eda por los husos horarios, sino por la posici\u00f3n real de la persona con relaci\u00f3n al sol. Entonces podr\u00eda calcular con mucha precisi\u00f3n la longitud a la que ella se encuentra.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p7\" data-pid=\"7\" class=\"sb\">Hace siglos, un navegante que se hallara en cualquier punto de la Tierra pod\u00eda averiguar si era el mediod\u00eda con solo mirar al sol. Y\u00a0adem\u00e1s, si sab\u00eda con suficiente exactitud la hora en su pa\u00eds, pod\u00eda determinar a qu\u00e9 longitud se encontraba con un margen de error de unas 30\u00a0millas. De\u00a0hecho, para ganar el premio antes mencionado, esa era la precisi\u00f3n requerida tras un viaje de seis semanas.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p8\" data-pid=\"8\" class=\"sb\">Sin embargo, la dificultad consist\u00eda en saber cu\u00e1l era la hora exacta en su pa\u00eds. Aunque el navegante pod\u00eda llevar consigo un reloj de p\u00e9ndulo, ese tipo de reloj no\u00a0funcionaba bien cuando el oleaje fuerte sacud\u00eda el barco. Por otra parte, los relojes de muelles y engranajes todav\u00eda eran rudimentarios e inexactos. Y\u00a0cabe a\u00f1adir que los cambios de temperatura influ\u00edan en todos los cron\u00f3metros. Pero \u00bfqu\u00e9 puede decirse del gran mecanismo de relojer\u00eda que nos rodea: los cuerpos celestes, entre ellos la luna?<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p9\" data-pid=\"9\" class=\"ss\"><strong>Una tarea \u201castron\u00f3mica\u201d<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p10\" data-pid=\"10\" class=\"sb\">Los astr\u00f3nomos propusieron una teor\u00eda de medici\u00f3n a la que llamaron m\u00e9todo de la distancia lunar. Dicho sistema requer\u00eda la preparaci\u00f3n de tablas que ayudar\u00edan a los navegantes a determinar la longitud seg\u00fan la posici\u00f3n de la luna en relaci\u00f3n con ciertas estrellas.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p11\" data-pid=\"11\" class=\"sb\">Durante m\u00e1s de un siglo, astr\u00f3nomos, matem\u00e1ticos y navegantes trataron de resolver el problema, pero era tan complejo que no\u00a0lograron mucho. En\u00a0vista de los enormes obst\u00e1culos, la expresi\u00f3n \u201caveriguar la longitud\u201d empez\u00f3 a utilizarse con referencia a cualquier problema que pareciera imposible de resolver.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p12\" data-pid=\"12\" class=\"ss\"><strong>Un carpintero acepta el reto<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p13\" data-pid=\"13\" class=\"sb\">John Harrison, un carpintero que viv\u00eda en la aldea de Barrow Upon Humber (Lincolnshire), decidi\u00f3 plantar cara al problema de la longitud. En\u00a01713, antes de cumplir los veinte a\u00f1os de edad, Harrison construy\u00f3 un reloj de p\u00e9ndulo casi totalmente de madera. Despu\u00e9s invent\u00f3 mecanismos para reducir la fricci\u00f3n y compensar los cambios de temperatura. En\u00a0aquel tiempo, los mejores relojes del mundo se atrasaban un minuto al d\u00eda, pero los de Harrison, tan solo un segundo <em>al mes.<\/em>*<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p14\" data-pid=\"14\" class=\"sb\">Harrison se concentr\u00f3 entonces en el problema de mantener la hora exacta estando en alta mar. Tras analizar el asunto por cuatro a\u00f1os, viaj\u00f3 a Londres y present\u00f3 su propuesta ante el Consejo\u00a0de la Longitud, el comit\u00e9 encargado de conceder el premio. All\u00ed le presentaron al destacado relojero George Graham, que le concedi\u00f3 un pr\u00e9stamo generoso y sin intereses para construir un reloj. En 1735, Harrison present\u00f3 el primer cron\u00f3metro marino del mundo ante la Royal Society, formada por los cient\u00edficos m\u00e1s destacados de Gran Breta\u00f1a, que quedaron maravillados. El\u00a0reloj pesaba 34\u00a0kilogramos (75 libras) y era de bronce brillante.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p15\" data-pid=\"15\" class=\"sb\">Harrison y su invento fueron enviados a realizar un viaje de prueba por mar a Lisboa \u2014no a las Antillas, tal como se requer\u00eda para ganar el concurso\u2014 y el mecanismo funcion\u00f3 admirablemente. Podr\u00eda haber solicitado realizar de inmediato un viaje a trav\u00e9s del Atl\u00e1ntico para demostrar que su reloj era digno del premio. Pero lo cierto es que en su reuni\u00f3n con el Consejo de la Longitud, el propio Harrison fue el \u00fanico que critic\u00f3 el reloj. Era un perfeccionista y pensaba que pod\u00eda mejorar el dise\u00f1o, as\u00ed que se limit\u00f3 a pedir algo de dinero y un poco m\u00e1s de tiempo para construir un cron\u00f3metro que fuera a\u00fan mejor.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p16\" data-pid=\"16\" class=\"sb\">Seis a\u00f1os despu\u00e9s, el segundo cron\u00f3metro de Harrison, que pesaba 39\u00a0kilogramos (86 libras) e inclu\u00eda varias mejoras, se gan\u00f3 el total apoyo de la Royal Society. Pero el relojero, que entonces ten\u00eda 48 a\u00f1os, a\u00fan no\u00a0estaba satisfecho. Volvi\u00f3 a su taller y pas\u00f3 los siguientes diecinueve a\u00f1os trabajando sin descanso en un tercer dise\u00f1o que era muy diferente.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p17\" data-pid=\"17\" class=\"sb\">Mientras preparaba ese tercer modelo, bastante pesado, Harrison descubri\u00f3 algo por pura casualidad. Otro relojero construy\u00f3 un cron\u00f3metro de bolsillo bas\u00e1ndose en un dise\u00f1o de Harrison. Siempre se hab\u00eda supuesto que los relojes grandes eran m\u00e1s exactos que los peque\u00f1os. Pero Harrison qued\u00f3 sorprendido por la exactitud de aquel nuevo mecanismo. Por ello, cuando se decidi\u00f3 hacer una prueba a trav\u00e9s del Atl\u00e1ntico en\u00a01761, no\u00a0us\u00f3 su tercer modelo, sino el cuarto, un cron\u00f3metro de algo m\u00e1s de 1\u00a0kilogramo (3 libras) basado en el dise\u00f1o del reloj de bolsillo. Al\u00a0parecer, afirm\u00f3: \u201cAgradezco de coraz\u00f3n al Dios Todopoderoso haber vivido tanto, como si en cierta medida fuera para terminarlo\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p18\" data-pid=\"18\" class=\"ss\"><strong>Una valoraci\u00f3n prejuiciada<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p19\" data-pid=\"19\" class=\"sb\">Para ese tiempo, sin embargo, los astr\u00f3nomos estaban a punto de determinar la longitud con su propio m\u00e9todo. Adem\u00e1s, la persona que ahora presid\u00eda el consejo de jueces autorizados para otorgar el dinero del premio era un astr\u00f3nomo, Nevil Maskelyne. El\u00a0reloj de Harrison se prob\u00f3 en un viaje de 81 d\u00edas a trav\u00e9s del Atl\u00e1ntico. \u00bfCon qu\u00e9 resultado? Tan solo se atras\u00f3 cinco segundos. A\u00a0pesar de todo, los jueces se demoraron en concederle el premio a Harrison, alegando que se hab\u00edan incumplido ciertas reglas y que la exactitud del reloj hab\u00eda sido cuesti\u00f3n de simple buena suerte. As\u00ed que solo le dieron parte del premio. Entretanto, Maskelyne public\u00f3 en\u00a01766 unas tablas de las posiciones previstas para la luna que permit\u00edan a los navegantes calcular la longitud en tan solo media hora. Harrison tem\u00eda que el propio Maskelyne se quedara con el premio.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p20\" data-pid=\"20\" class=\"sb\">Pero en\u00a01772 entr\u00f3 en escena un explorador brit\u00e1nico, el capit\u00e1n James Cook. En\u00a0el segundo de sus hist\u00f3ricos viajes, Cook utiliz\u00f3 una r\u00e9plica del reloj de Harrison e indic\u00f3 que el mecanismo hab\u00eda superado todas sus expectativas. Mientras tanto, Harrison, que ya ten\u00eda 79 a\u00f1os, se sent\u00eda tan frustrado por la actuaci\u00f3n del Consejo de la Longitud que apel\u00f3 al rey de Inglaterra. Gracias a ello, John Harrison recibi\u00f3 el resto del premio en\u00a01773, aunque oficialmente nunca fue declarado ganador. Muri\u00f3 tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, el mismo d\u00eda que cumpl\u00eda 83 a\u00f1os.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p21\" data-pid=\"21\" class=\"sb\">Pocos a\u00f1os despu\u00e9s, ya se pod\u00edan comprar cron\u00f3metros marinos exactos por 65 libras. Lo\u00a0imposible se hab\u00eda hecho realidad, en buena parte gracias a la brillantez y dedicaci\u00f3n de un carpintero de aldea.<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p22\" data-pid=\"22\" class=\"sf\"><strong>[Nota]<\/strong><\/p>\n<div id=\"fn1\" class=\"fcc\">\n<p align=\"justify\" id=\"p23\" data-pid=\"23\">Harrison, con ayuda de su hermano, midi\u00f3 la exactitud de su reloj durante muchas noches. Para ello se fijaba en el preciso momento en que ciertas estrellas desaparec\u00edan de su vista tras la chimenea de un vecino.<\/p>\n<\/div>\n<p align=\"justify\" id=\"p24\" data-pid=\"24\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 21]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p25\" data-pid=\"25\" class=\"sc\">(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicaci\u00f3n)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p26\" data-pid=\"26\" class=\"sc\">             Determinaci\u00f3n de la longitud mediante la hora<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p27\" data-pid=\"27\" class=\"sc\">6 DE LA MA\u00d1ANA                                     12 DEL MEDIOD\u00cdA<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p28\" data-pid=\"28\" class=\"sc\">AM\u00c9RICA DEL NORTE                                  GRAN BRETA\u00d1A<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p29\" data-pid=\"29\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 22]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p30\" data-pid=\"30\" class=\"sc\">El relojero John Harrison<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p31\" data-pid=\"31\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p32\" data-pid=\"32\" class=\"sc\">SSPL\/Getty Images<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p33\" data-pid=\"33\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 22]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p34\" data-pid=\"34\" class=\"sc\">El primer modelo de Harrison, un cron\u00f3metro de 34\u00a0kilogramos<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p35\" data-pid=\"35\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p36\" data-pid=\"36\" class=\"sc\">National Maritime Museum, Greenwich, London, Ministry of Defence Art Collection<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p37\" data-pid=\"37\" class=\"se\"><strong>[Ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 22]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p38\" data-pid=\"38\" class=\"sc\">El cuarto modelo de Harrison, un cron\u00f3metro de algo m\u00e1s de un kilo (no est\u00e1 a escala)<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p39\" data-pid=\"39\" class=\"sc\"><strong>[Reconocimiento]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p40\" data-pid=\"40\" class=\"sc\">SSPL\/Getty Images<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p41\" data-pid=\"41\" class=\"se\"><strong>[Reconocimientos de la p\u00e1gina 20]<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p42\" data-pid=\"42\" class=\"sc\">Barco en dificultades: \u00a9 Tate, London\/Art Resource, NY; br\u00fajula: \u00a9 1996 Visual Language<\/p>\n<p align=\"justify\" id=\"p43\" data-pid=\"43\" class=\"sb\">\n<p>Fuente: \u00a1Despertad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En busca de una soluci\u00f3n al \u201cproblema de la longitud\u201d El 22 de octubre de\u00a01707, un escuadr\u00f3n de la marina brit\u00e1nica navegaba hacia el canal de la Mancha, pero calcul\u00f3 mal su posici\u00f3n. \u00bfCu\u00e1les fueron las consecuencias? 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