{"id":29748,"date":"2016-06-09T14:54:47","date_gmt":"2016-06-09T19:54:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/?p=29748"},"modified":"2016-06-09T14:54:47","modified_gmt":"2016-06-09T19:54:47","slug":"haz-lo-que-sigue","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/haz-lo-que-sigue\/","title":{"rendered":"Haz lo que sigue"},"content":{"rendered":"<div id=\"gt-header\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Por Adrien Segal<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La gratitud de una madre hacia Elisabeth Elliot<\/b><\/p>\n<\/div>\n<blockquote><p>\u00abSe me ha dado esta tarea para hacer. Por lo tanto, es un regalo. Por lo tanto, es un privilegio. Por lo tanto, es una ofrenda que har\u00eda para Dios. Por lo tanto, se debe hacer con alegr\u00eda, si es para \u00c9l. Aqu\u00ed, no en ning\u00fan otro lugar, aprender\u00e9 los caminos de Dios. En esta tarea, no en ninguna otra, Dios busca fidelidad\u00bb (Elisabeth Elliot).<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elisabeth Elliot fue una madre espiritual para m\u00ed y esta semana falleci\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fui criada por unos maravillosos padres terrenales que fueron pr\u00e1cticos, realistas, ten\u00edan gracia y trabajaban arduamente. Tristemente, mis padres no nacieron de nuevo, seg\u00fan ellos mismos admitieron. Las cosas que mis padres me ense\u00f1aron, si bien a menudo eran correctas e importantes, eran simplemente acerca de desarrollar car\u00e1cter y fortaleza, civilidad y buenos modales; fueron acerca del trabajo arduo e independiente, de manera que pudiera contribuir positivamente a la sociedad. Esas lecciones son buenas y correctas, y probablemente las necesito hoy m\u00e1s que nunca; pero despu\u00e9s de que nac\u00ed de nuevo en 1982, comenc\u00e9 a ver que hay mucho m\u00e1s para aprender acerca de la vida y mi lugar en ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando despert\u00e9 a la nueva vida en Cristo, comenc\u00e9 a apreciar que la vida no se trata simplemente de ser tan buena persona como fuera capaz de ser o de edificar mi felicidad. Sencillamente, mi vida no me pertenece. Pertenece a Dios, a aquel que me cre\u00f3 y envi\u00f3 a su Hijo a morir por mis pecados para que yo pudiera tener una nueva vida en \u00e9l. Yo vivir\u00eda para <i>\u00c9l<\/i>, para su gloria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese tiempo, mi iglesia ense\u00f1aba acerca del amor de Dios, pero no ense\u00f1aba bien la Biblia. La mejor ense\u00f1anza que tuve en esos d\u00edas fue la que encontr\u00e9 en la predicaci\u00f3n por la radio y de Elisabeth Elliot. Siendo una esposa y mam\u00e1 joven, trataba de escucharla todos los d\u00edas. Su programa, recuerdo, duraba solo 15 minutos al d\u00eda, pero hab\u00eda tanto contenido en esos pocos minutos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Una mujer que conoc\u00eda a Dios<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He aqu\u00ed una mujer que conoc\u00eda al Se\u00f1or. He aqu\u00ed una mujer dispuesta a servir al Se\u00f1or sin importar adonde \u00e9l la llamara. He aqu\u00ed una mujer que padeci\u00f3 la muerte de su joven esposo como m\u00e1rtir en el campo misionero, y que luego <i>permaneci\u00f3 all\u00ed<\/i> por muchos a\u00f1os para compartir el Evangelio de Jesucristo con las mismas personas que asesinaron a su amado esposo Jim. Pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde, perder\u00eda a su segundo esposo, que falleci\u00f3 de c\u00e1ncer. Elisabeth Elliot sufri\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de lo que yo podr\u00eda haber imaginado como esposa y como madre. \u00bfY cu\u00e1l fue su respuesta a todo eso? Conf\u00eda en el Se\u00f1or, obed\u00e9cele y haz lo que sigue.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHaz lo que sigue\u201d se transform\u00f3 en un mantra en nuestro hogar. Mi esposo y yo todav\u00eda lo usamos despu\u00e9s de m\u00e1s de veinte a\u00f1os para darnos \u00e1nimo el uno al otro. Elisabeth siempre ten\u00eda un fundamento b\u00edblico para su consejer\u00eda, que era directa, coherente y sin sentimentalismos. Para una exhausta y egoc\u00e9ntrica generaci\u00f3n de madres j\u00f3venes de ni\u00f1os peque\u00f1os, era f\u00e1cil caer en la autoconmiseraci\u00f3n, pero cada d\u00eda Elisabeth Elliot, con gracia pero con firmeza, me pon\u00eda nuevamente de pie. Me recordaba que mi situaci\u00f3n era un llamado de Dios y que no era nada que millones de mujeres no hubieran hecho antes con menos recursos que yo y en entornos menos favorables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Obediencia y felicidad<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella enfatizaba la coherencia en la disciplina y afirmaba regularmente que incluso los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os son capaces de obedecer si los padres, y en especial las madres, son firmes pero cari\u00f1osos. Aprend\u00ed que los ni\u00f1os m\u00e1s felices son aquellos cuyos padres y madres tienen la valent\u00eda y la fortaleza para disciplinar bien y con amor. Y aprend\u00ed la importancia de la obediencia, no solo para mis hijos sino para m\u00ed misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de ser madre, cuando entr\u00e9 a la universidad en los a\u00f1os setenta, el ambiente social estaba revolucionado y parec\u00eda que todos se rebelaban contra cualquier cosa y se negaban a obedecer a todo excepto a su \u201cvoz interior\u201d. Para mi beneficio eterno y para el de millones de personas, Elisabeth Elliot confront\u00f3 tal mentira con audacia. Una vida de obediencia al Dios que me cre\u00f3, me salv\u00f3 y me am\u00f3, nunca me har\u00eda da\u00f1o. Mi obediencia a \u00c9l nunca me har\u00eda perder la felicidad y la satisfacci\u00f3n. Al contrario, la obediencia es el camino m\u00e1s seguro y m\u00e1s r\u00e1pido hacia el gozo m\u00e1s grande.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Un llamado a las mujeres mayores<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Biblia enfatiza la importancia de que las mujeres mayores hablen a las vidas de las m\u00e1s j\u00f3venes:<\/p>\n<blockquote><p>Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que ense\u00f1en a las mujeres j\u00f3venes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada (Tito 2:3-5).<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estoy tan agradecida de que Elisabeth Elliot haya dedicado su vida a hacer eso por las mujeres de mi generaci\u00f3n. Con solo unos minutos por d\u00eda, me ayud\u00f3 a amar mejor a mi esposo. Me ayud\u00f3 a criar ni\u00f1os felices y obedientes que aman al Se\u00f1or. Me ayud\u00f3 a ver que mi llamado m\u00e1s grande en la vida es el de vivir cada d\u00eda, cada momento, <i>haciendo lo que sigue<\/i> para la gloria del Se\u00f1or. Ese es un maravilloso legado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que yo y otras como yo sean obedientes al llamado de Dios de hacer lo mismo para las generaciones de mujeres que siguen.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Adrien Segal La gratitud de una madre hacia Elisabeth Elliot \u00abSe me ha dado esta tarea para hacer. Por lo tanto, es un regalo. Por lo tanto, es un privilegio. Por lo tanto, es una ofrenda que har\u00eda para Dios. Por lo tanto, se debe hacer con alegr\u00eda, si es para \u00c9l. 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