{"id":29919,"date":"2016-06-11T01:09:19","date_gmt":"2016-06-11T06:09:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/platero-el-burro-mas-famoso-de-la-literatura-cumple-cien-anos\/"},"modified":"2016-06-11T01:09:19","modified_gmt":"2016-06-11T06:09:19","slug":"platero-el-burro-mas-famoso-de-la-literatura-cumple-cien-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/platero-el-burro-mas-famoso-de-la-literatura-cumple-cien-anos\/","title":{"rendered":"Platero, el burro m\u00e1s famoso de la literatura, cumple cien&nbsp;a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Ignacio P\u00e9rez Tormo<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Platero, el tierno burro que vive en la memoria de muchos escolares hoy adultos, cumple cien a&ntilde;os. Tal d&iacute;a como hoy del a&ntilde;o 1914, el libro del poeta andaluz Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez vio la luz en una peque&ntilde;a imprenta madrile&ntilde;a. Pese al tiempo transcurrido, <em>Platero y yo <\/em>contin&uacute;a rebel&aacute;ndose como una aut&eacute;ntica puerta entre culturas de lengua espa&ntilde;ola pues varias de sus generaciones han aprendido a leer con &eacute;l.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Sin embargo, considerando este relato como una puerta, su autor no accedi&oacute; a ella desde un conocimiento cristiano de las cosas. Porque tan s&oacute;lo oculto en ellas, en la naturaleza, Juan Ram&oacute;n descubr&iacute;a a su dios. Un \u201cdios\u201d con min&uacute;scula. El objeto de este art&iacute;culo es saber si, observando la naturaleza<em>,<\/em> el autor de <em>Platero y yo<\/em> consigui&oacute; la meta de todo ser humano: conocer a Dios. Por tanto el reto ser&aacute; si Juan Ram&oacute;n pudo al fin cambiar la ortograf&iacute;a del nombre buscado, \u201cel nombre de todos los nombres\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Los caminos del poeta siempre van en una direcci&oacute;n: de la naturaleza observada hasta el origen de su belleza. Ciertamente se puede argumentar que para conocer a Dios, otro camino hubiera resultado m&aacute;s corto y directo: el de las ense&ntilde;anzas de la Iglesia. Pero Juan Ram&oacute;n no tuvo la fortuna de otros ni&ntilde;os que reciben la formaci&oacute;n cristiana de sus padres, de catequistas o de alg&uacute;n buen amigo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Por esto tuvo que ir por caminos inciertos y expuestos a peligros como, en su caso, las emboscadas de la melancol&iacute;a. Para combatirla, el poeta camina con un compa&ntilde;ero. Uno d&oacute;cil, manso y suave. Sin embargo, tiene un problema: al ser peludo, no hay quien le invite adentro de las casas. Esto nos lleva a un episodio del libro.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>En la naturaleza cada cosa tiene su origen\u2026&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> En la cena infantil de Moguer, los ni&ntilde;os se divierten. Al pensarse solos, adoptan el papel de adultos. \u201cLas ni&ntilde;as com&iacute;an como mujeres; los ni&ntilde;os discut&iacute;an como algunos hombres\u201d. Las madres est&aacute;n alrededor charlando. Una de las ni&ntilde;as sale como un rayo a los brazos de su madre. Los otros ni&ntilde;os al punto, rompen a gritar y a correr. Todos a los brazos de sus respectivas madres. En la ventana asoma el rostro de Platero, que s&oacute;lo quer&iacute;a unirse a la fiesta, sin asustar.<\/p>\n<p align=\"justify\"> De esta forma muestra el poeta a las madres. Son brazos tranquilos, de pureza; mansos para los ni&ntilde;os despu&eacute;s de aventurarse.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pero no son s&oacute;lo brazos. Tambi&eacute;n son pechos que alimentan, incluso en ocasiones sin saber de qu&eacute;, de forma que con s&oacute;lo unos zapatos y un vestido ya tienen pr&iacute;ncipes.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Y a&uacute;n as&iacute;, algunas de ellas son heroicidad. Por ejemplo, las que en Moguer tienen ni&ntilde;os tontos por la meningitis,&nbsp; \u201ca quienes no llega nunca el don de la palabra\u201d, abandonadas por los maridos, se los han quedado s&oacute;lo para ellas, para las madres.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Y al igual que los hijos proceden de las madres, en Moguer el agua del r&iacute;o viene de \u201cfuente vieja\u201d. De esta fuente mana la \u201cpureza que une tierra y cielo en un solo cristal de esplendor\u201d. Es decir, en la superficie del agua se reflejan las figuras que est&aacute;n m&aacute;s arriba: los tristes burros de carga, las personas que pasan.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u2026 sus objetos reflejan el Cielo<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Cuando el poeta dice que \u201cPlatero se bebe cada noche dos cubos de estrellas\u201d, nos est&aacute; diciendo que se bebe dos cubos de agua. En el fondo del cubo se refleja el cielo nocturno. De hecho Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez no es un idealista, sino al contrario. Pues un hombre que mira estrellas en el fondo de cubos de agua, en realidad busca cielos, y quien busca cielos, se mire por donde se mire, busca a Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u2026 Y el sol atrae todas las cosas<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> En ocasiones, en el <em>Platero <\/em>la naturaleza cambia, se transfigura. As&iacute; el Sol de oto&ntilde;o se hace sagrado a la vista del poeta. El sol en Poniente se muestra grande, dios que se hace visible y se hunde en la raya de mar que trasciende todo el mundo conocido, pues est&aacute; detr&aacute;s de Huelva, y va \u201cm&aacute;s all&aacute; de Moguer, de su campo t&uacute; y yo, Platero\u201d.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> Y a lo sagrado que representa el sol, todo le rinde el silencio como homenaje, y cuando est&aacute; en el Poniente, todas las cosas le son atra&iacute;das como en &eacute;xtasis. Y esta atracci&oacute;n en realidad se dirige a alguien.<\/p>\n<p align=\"justify\"> De hecho tambi&eacute;n a Cristo se le ha atribuido este s&iacute;mbolo, Sol de Justicia, que recapitular&aacute; todas las cosas al final conforme &nbsp;rebela el Nuevo Testamento (Efesios 1,10). Pero m&aacute;s cerca que este Sol est&aacute;n los ni&ntilde;os.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El Cielo es un mundo de ni&ntilde;os<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Es dif&iacute;cil encontrar fotograf&iacute;as de Juan Ram&oacute;n sonriente, salvo cuando aparece con alg&uacute;n peque&ntilde;o. Por ejemplo en la escuela de Puerto Rico donde acud&iacute;a para leer a los ni&ntilde;os ciegos. En Moguer los peque&ntilde;os van a la miga, a la guarder&iacute;a. Y lo hacen para desasnarse. Y el poeta est&aacute; empe&ntilde;ado en matricular a su ignorante compa&ntilde;ero: \u201cSi t&uacute; vinieras, Platero, con los dem&aacute;s ni&ntilde;os, a la miga, aprender&iacute;as el a, b, c, y escribir&iacute;as palotes\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En cuanto al poeta, siempre sigue este lema: lo mejor, para los ni&ntilde;os. As&iacute; el cielo tambi&eacute;n est&aacute; reservado para ellos. Como \u201cel ni&ntilde;o tonto, que desde la calle de San Jos&eacute; se fue al cielo\u201d. El Cielo pues, se dir&iacute;a que es \u201cun mundo de ni&ntilde;os, que le est&aacute; rezando a la tierra un encendido rosario- as&iacute; define Juan Ram&oacute;n a las estrellas- de amor ideal\u201d. O la joven t&iacute;sica cansada de caminar y que, al subirse a Platero, parec&iacute;a un &aacute;ngel \u201ccamino del Cielo\u201d. Y la pregunta que se hace ante los ni&ntilde;os: \u201c&iquest;habr&aacute; un para&iacute;so de los p&aacute;jaros? &iquest;Habr&aacute; un vergel verde sobre el cielo azul?\u201d. La respuesta a preguntas como estas iban a llegarle pronto.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Una vivencia sobrenatural<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> La esposa del poeta, Zenobia Camprub&iacute;, hab&iacute;a traducido al espa&ntilde;ol m&aacute;s de cincuenta t&iacute;tulos de Rabindranah Tagore. Por esto, la cercan&iacute;a con este m&iacute;stico oriental presagiaba en Juan Ram&oacute;n un encuentro especial en el oto&ntilde;o de su vida. As&iacute; durante un viaje en barco desde los Estados Unidos hasta Argentina, el poeta andaluz tiene una vivencia arrebatadora.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En una carta explica Juan Ram&oacute;n como \u201cde pronto, al poner el pie en el estribo del coche \u2026, lo sent&iacute;, es decir lo vi, lo o&iacute;, lo gust&eacute;, lo toqu&eacute;. Y lo dije, lo cant&eacute; en el verso que &eacute;l me dict&oacute;.\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\"> Si se trat&oacute; de una experiencia m&iacute;stica, o una previsible aproximaci&oacute;n a la Fe, o como ha dicho la cr&iacute;tica racionalista, un encuentro consigo mismo, con su conciencia de existir, poco podemos afirmar. El poeta es de rico mundo interior, pero de temperamento herm&eacute;tico, por lo que no comparte las circunstancias de esta vivencia. Sin embargo, tenemos algunas certezas. Entre ellas, que fue una experiencia gozosa:<\/p>\n<p align=\"justify\"> \u201c\u2026 dios deseado y deseante, el dios de la belleza, de lo hermoso, conciencia m&iacute;a de lo hermoso\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El mismo relato de <em>Platero y yo <\/em>es la esperanza de su nuevo amigo<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> En este encuentro descubri&oacute; que toda su poes&iacute;a anterior es como un mundo que le ha ido preparando a esa otra persona. Y esta vivencia arrebatadora se presagia por tanto en el <em>Platero<\/em>, por ejemplo en la transfiguraci&oacute;n de Moguer en rosas que caen a la hora del &aacute;ngelus:<\/p>\n<p align=\"justify\"> \u201cParece, Platero, mientras suena el &Aacute;ngelus, que esta vida nuestra pierde su fuerza cotidiana, y que otra fuerza de adentro, m&aacute;s altiva, m&aacute;s constante y m&aacute;s pura, hace que todo, como en surtidores de gracia, suba a las estrellas, que se encienden ya entre las rosas\u2026 m&aacute;s rosas\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Sin duda la intuici&oacute;n del lector resolver&aacute; los flecos que el poeta no quiso explicar.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pues dice Ortega que todo estilo est&eacute;tico implica una opci&oacute;n &eacute;tica y, seg&uacute;n Fern&aacute;ndez Berrocal, la de Juan Ram&oacute;n fue la dejar eternidades, \u201cconstancias del alma humana\u201d, haciendo del escribir del poeta, como de su vivir, un poema.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Y no fue su vida un poema s&oacute;lo buscado o intentado, sino que al final, su vida result&oacute; un poema conseguido. Por ello, pudo escribir su verso con D may&uacute;scula:<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>El Dios<\/em>. <em>El nombre conseguido de los nombres<\/em>.<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Ignacio P\u00e9rez Tormo Platero, el tierno burro que vive en la memoria de muchos escolares hoy adultos, cumple cien a&ntilde;os. Tal d&iacute;a como hoy del a&ntilde;o 1914, el libro del poeta andaluz Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez vio la luz en una peque&ntilde;a imprenta madrile&ntilde;a. 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