{"id":29932,"date":"2016-06-11T01:09:47","date_gmt":"2016-06-11T06:09:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-podemos-contemplar-a-dios\/"},"modified":"2016-06-11T01:09:47","modified_gmt":"2016-06-11T06:09:47","slug":"como-podemos-contemplar-a-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-podemos-contemplar-a-dios\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo podemos contemplar a&nbsp;Dios?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Gaudium Press<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">&iexcl;En cu&aacute;ntas ocasiones tuvimos la oportunidad de contemplar el mar, algo tan misterioso, inmenso e impactante! A veces tranquilo, dej&aacute;ndose acariciar por el sol; a veces, demostrando una majestuosa fuerza en el &iacute;mpetu de sus olas. &iquest;Qui&eacute;n de nosotros podr&iacute;a afirmar que, colocado delante de tal grandeza, no se siente peque&ntilde;o e impotente? Si eso ocurre en relaci&oacute;n a una criatura mineral, tan debajo de la naturaleza humana, m&aacute;s a&uacute;n se pasa con relaci&oacute;n a los misterios divinos.<br \/> &nbsp;<br \/> Siendo los hombres seres limitados y contingentes, <strong>no pueden abarcar, con su inteligencia, todas las realidades sobrenaturales<\/strong>, sobre todo aquellas que se refieren directamente al Ser por excelencia, el propio Dios. Con raz&oacute;n, ense&ntilde;a la doctrina de la Iglesia: &quot;<strong>De Dios sabemos mucho mejor lo que no es que aquello que es<\/strong>&quot;. 1<\/p>\n<p align=\"justify\"> De hecho, para colocar en palabras humanas el inefable misterio divino, nos valemos de <strong>met&aacute;foras y analog&iacute;as<\/strong> sea por la v&iacute;a positiva -atribuyendo a Dios cualidades de los seres creados en grado m&aacute;ximo e infinito- o por la v&iacute;a negativa -excluyendo de &Eacute;l cualquier imperfecci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Por la v&iacute;a positiva, <strong>se distinguen en Dios nueve atributos: perfecci&oacute;n, bondad y belleza infinitas, inmutabilidad, inmensidad y ubiquidad, infinidad, eternidad, unicidad y simplicidad<\/strong>, respecto a la cual discurriremos ahora.<br \/> &nbsp;<br \/> Que Dios es absolutamente simple, lo ense&ntilde;&oacute; el papa Inocencio III en el IV Concilio de Letr&aacute;n, siendo doctrina reafirmada en concilios posteriores:<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;Creemos y confesamos firmemente que <strong>uno s&oacute;lo es el verdadero Dios eterno e inmensurable, inmutable, incomprensible, omnipotente e inefable, Padre e Hijo y Esp&iacute;ritu Santo: tres personas, pero una sola esencia, substancia o naturaleza absolutamente simple<\/strong>&quot;. (DH 800)<br \/> &nbsp;<br \/> Si analizamos el mundo que nos cerca, comprobaremos que<strong> todo lo que existe recibi&oacute; el ser en un determinado momento. As&iacute;, una mesa no pasa a existir sin la acci&oacute;n del carpintero.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Adem&aacute;s de eso, no ser&iacute;a dif&iacute;cil percibir que <strong>todas las cosas creadas est&aacute;n en continuo movimiento<\/strong>: se pasan los meses y las estaciones; nacen unos, mueren otros&#8230; A su vez, <strong>todas las criaturas corp&oacute;reas son compuestas de materia y forma que las determina.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En el hombre, por ejemplo, el alma da forma y vida al cuerpo.<\/strong> Seg&uacute;n F&iacute;lon de Alejandr&iacute;a, un cuerpo sin alma no pasa de un mero cad&aacute;ver. Si analizamos bien, constatamos que <strong>todas las criaturas son de naturaleza compuesta, sea por esencia y existencia, potencia y acto o materia y forma.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Al contrario de lo que ocurre en el mundo visible, donde todas las cosas son formadas por partes o compuestas de seres diferentes, <strong>en Dios no hay partes ni composici&oacute;n<\/strong>, pues &Eacute;l es puro Esp&iacute;ritu. 2 <strong>&Eacute;l es absolutamente simple, incompatible con toda composici&oacute;n, multiplicidad y materia<\/strong>, sean ella f&iacute;sicas, metaf&iacute;sicas o l&oacute;gicas.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Decir que Dios es simple equivale a afirmar que &Eacute;l est&aacute; infinitamente por encima de todo lo creado, no conteniendo en s&iacute; ninguna mezcla de potencia puesto que, como ense&ntilde;a el Doctor Ang&eacute;lico, Dios es <strong>&quot;acto pur&iacute;simo&quot;<\/strong> 3, siendo por consecuencia <strong>forma pura<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Aunque en diversos pasajes de la Sagrada Escritura haya alusiones al brazo poderoso del Se&ntilde;or y las maravillas realizadas por su mano derecha, <strong>no significa que Dios tenga un cuerpo y, por tanto, materia. Somos nosotros que atribuimos tales caracter&iacute;sticas a un Ser puramente espiritual para poder comprender mejor su manera de obrar.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En &Eacute;l no se distinguen ni siquiera esencia y existencia<\/strong> ya que &Eacute;l mismo revel&oacute;: &quot;Yo soy aquel que soy&quot;. (Ex 3,14) Con efecto, Dios es esp&iacute;ritu perfect&iacute;simo y pur&iacute;simo y, por tanto, indivisible y simpl&iacute;simo.<br \/> &nbsp;<br \/> Dada la fragilidad de nuestro intelecto, no somos capaces de abarcar a fondo esa doctrina que<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"><strong>s&oacute;lo se tornar&aacute; enteramente clara en los cielos <\/strong>donde, iluminados por la luz de la gloria, veremos a Dios cara a cara &quot;como &Eacute;l es (Jn 3, 2).<\/p>\n<p align=\"justify\"> Entretanto, la Providencia desea que, <strong>ya en esta tierra, podamos vislumbrar algo<\/strong> de su simplicidad <strong>impresa en las criaturas, sobre todo en los hombres<\/strong>, creados a su imagen y semejanza.<br \/> &nbsp;<br \/> Con frecuencia <strong>en la historia de los santos podemos encontrar hechos que revelan, de forma especial, alg&uacute;n aspecto de Dios. <\/strong>Ya sea la caridad, ya sea la obediencia; aqu&iacute; la pobreza, all&aacute; la magnificencia, de acuerdo con el bien que debe ser difundido en aquel momento.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero, <strong>&iquest;c&oacute;mo es posible que criaturas compuestas manifiesten la simplicidad absoluta de Dios?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Claro est&aacute; que no se trata de representarla esencialmente y s&iacute; de forma anal&oacute;gica. En general, <strong>las almas virtuosas son simples una vez que son desprovistas de las complicaciones provenientes de los vicios<\/strong>. Siendo as&iacute;, esas almas son un <strong>terreno f&eacute;rtil para la acci&oacute;n de la gracia y atienden con entera dulzura a los llamados divinos<\/strong>, sean ellos interiores o exteriores a trav&eacute;s del universo creado.<br \/> &nbsp;<br \/> Para que podamos comprender mejor, tomemos por ejemplo a <strong>santa Teresita<\/strong>, que viv&iacute;a muy simplemente la vida ordinaria de una enferma grave, pero siempre alegre y satisfecha. <strong>En la enfermer&iacute;a del convento, en una cama, se inclinaba para contemplar la puesta del sol<\/strong>, se alegraba con la vista de las estrellas en el cielo y un d&iacute;a, cuando cambiaron la posici&oacute;n de la cama exclam&oacute;: &quot;&iexcl;Oh! &iexcl;C&oacute;mo estoy contenta! Poder admirar el follaje rubro de la vi&ntilde;a virgen&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> De tal forma esa <strong>simple visi&oacute;n de la naturaleza -si considerada apenas con los ojos humanos- elevaba el alma de santa Teresita a la contemplaci&oacute;n<\/strong> de Aquel que es la Suma Belleza que, a pesar de los grandes sufrimientos de alma y cuerpo, estaba siempre alegre.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Si queremos ser simples y contemplar la gloria de Dios, no solo admiremos, sino imitemos las virtudes de los santos.<\/strong> Como dec&iacute;a el gran San Agust&iacute;n: &quot;&iquest;Qu&eacute; es seguir sino imitar?&quot; 4 Nos ser&aacute;, as&iacute;, asegurada la<strong> <\/strong><strong>felicidad<\/strong> de la patria celeste donde, con los &aacute;ngeles y todos los santos, entenderemos f&aacute;cilmente los inefables misterios divinos.<br \/> &nbsp;<br \/><em>Por la Hna. Ariane Heringer Tavares, EP<\/em><br \/> &nbsp;<br \/> ____<br \/> &nbsp;<br \/> 1 ROYO MAR&Iacute;N, Antonio. Dios y su obra. Madrid: BAC, 1963, p. 45.<br \/> 2 INSTITUTO TEOLOGICO SAO TOM&Aacute;S DE AQUINO .- 1NSTITUTO FILOS&Oacute;FICO ARISTOT&Eacute;LICO TOMISTA. Deus&#8230; Quem &eacute; Ele? S&atilde;o Paulo. Lumen Sapientiae. 2012. p.41.<br \/> 3 TOM&Aacute;S DE AQUINO, Santo. Suma teol&oacute;gica. I. q.2. a3.<br \/> 4 AGUST&Iacute;N, San. De sancta Virgin. 27 (PL 40, 441): &quot;Quid est enim sequi, nisi imitan?&quot;<br \/> &nbsp;<br \/><em><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/es.gaudiumpress.org\/content\/64349-Contemplar-los-misterios-divinos\"><strong>Art&iacute;culo <\/strong><\/a>originalmente publicado por Gaudium Press<\/em><br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gaudium Press &iexcl;En cu&aacute;ntas ocasiones tuvimos la oportunidad de contemplar el mar, algo tan misterioso, inmenso e impactante! 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