{"id":29979,"date":"2016-06-11T01:11:07","date_gmt":"2016-06-11T06:11:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/testimonio-de-conversion-de-un-guardia-civil-seducido-por-el-narcotrafico\/"},"modified":"2016-06-11T01:11:07","modified_gmt":"2016-06-11T06:11:07","slug":"testimonio-de-conversion-de-un-guardia-civil-seducido-por-el-narcotrafico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/testimonio-de-conversion-de-un-guardia-civil-seducido-por-el-narcotrafico\/","title":{"rendered":"Testimonio de conversi\u00f3n de un guardia civil &#8220;seducido&#8221; por el&nbsp;narcotr\u00e1fico"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Portaluz<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">En el alma de Tulio Pizarro los juegos de infancia con sus hermanos en medio de los amaz&oacute;nicos paisajes aleda&ntilde;os a San Mart&iacute;n (Per&uacute;) evocan ra&iacute;ces que ama. Pinceladas de un esp&iacute;ritu de familia que se fragment&oacute; al separarse Hilda y Eduardo, sus padres. Mientras que ella se volc&oacute; a la administraci&oacute;n de una panader&iacute;a, Eduardo, miembro de la polic&iacute;a peruana, no perd&iacute;a ocasi&oacute;n para motivar a sus hijos mayores a incorporarse en la Guardia Civil. Tulio sigui&oacute; este camino, siendo destinado en los setenta, reci&eacute;n egresado, a servir como socorrista mar&iacute;timo. Recuerda haber salvado vidas desde un mar que luego ser&iacute;a figura simb&oacute;lica de otro que amenazar&iacute;a su vida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El costo de dar la espalda a Dios<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Tras quince a&ntilde;os entregado por completo a su labor como socorrista policial, Tulio se cas&oacute; y consolid&oacute; familia con tres hijos. Ten&iacute;a conciencia -confidencia a Portaluz- que era vital que guiara la formaci&oacute;n cat&oacute;lica en sus hijos y viviera sus valores en el matrimonio. Pero \u201cla carne tiraba\u201d y \u201cel precio de un pan para mis hijos, muchas veces me lo gastaba divirti&eacute;ndome con mujeres u otras personas\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Llevando esa doble vida, explica, quiso luego ganar dinero f&aacute;cil y ni siquiera reflexion&oacute; las consecuencias cuando se uni&oacute; al \u201cnegocio familiar\u201d, organizado por su primo. \u201cNo fue dif&iacute;cil que &eacute;l me convenciera\u2026 un d&iacute;a se present&oacute; en mi casa y me propuso entrar en el negocio de la venta de droga. Acept&eacute; de inmediato\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Como buen emprendedor se avoc&oacute; a expandir el negocio y sum&oacute; algunos de sus hermanos como c&oacute;mplices, que trasladasen cargamentos de droga a diferentes zonas de Per&uacute;. \u201cMe aprovechaba del uniforme\u201d, confiesa Tulio, mientras argumenta que despu&eacute;s de un tiempo, las pistas que dejaban les delataron y fue capturado con sus cinco hermanos en una redada policial. \u201cNunca te imaginas la magnitud de los problemas que esta decisi&oacute;n puede causar en tu vida y en la de tu familia. Hace ya casi doce a&ntilde;os que dej&eacute; abandonada a mi esposa, a mis hijos y a mi madre. Reci&eacute;n ahora me doy cuenta de las crueles circunstancias familiares y sociales que les he hecho vivir\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Corrompido en la ley de la c&aacute;rcel<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Le condenaron a veinticuatro a&ntilde;os en la c&aacute;rcel de Lurigancho, uno de los recintos m&aacute;s peligrosos y sobrepoblados de Per&uacute;. \u201cEra una vida en la que el m&aacute;s fuerte domina al d&eacute;bil, donde s&oacute;lo la crueldad es la forma de vida que marca cada minuto. Y tambi&eacute;n all&iacute; muchas vidas son desperdiciadas por el consumo de la fatal droga, que d&iacute;a a d&iacute;a acaba con tantos j&oacute;venes, presas f&aacute;ciles del vicio\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Tulio relata que en un comienzo intent&oacute; usar el deporte como un motor para liberar su mente y descargar emociones. Pero hubo de rendirse ante la presi&oacute;n de los cabecillas que \u2013siendo miembros de las bandas m&aacute;s peligrosas del pa&iacute;s- prolongaban su \u2018jerarqu&iacute;a\u2019 en los pabellones, abusando en todo orden de quienes estaban bajo su dominio. \u201cDe repente me encontr&eacute; formando parte de los adictos a drogas.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Antes nunca hab&iacute;a consumido, pero sucumb&iacute; con el mismo argumento con que cae la mayor&iacute;a: trataba de calmar mis problemas. As&iacute; fue como llegu&eacute; a exigirle a mi pobre esposa que me trajera dinero, aun sabiendo que yo no le hab&iacute;a dejado ni un centavo. Recuerdo que todo el dinero que ella me tra&iacute;a en cada visita era para pagar la droga; ni siquiera me alimentaba. Ese vicio es un infierno, que poco a poco uno te va quemando por dentro y hundiendo m&aacute;s y m&aacute;s en una miseria tormentosa. De all&iacute; es muy dif&iacute;cil salir sin ayuda\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios, el padre que ama. En especial a la oveja perdida<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Cuando el hast&iacute;o de s&iacute; mismo comenz&oacute; a ser su carcelero cotidiano, un inesperado beneficio le permiti&oacute; rebajar condena a dieciocho y luego a doce a&ntilde;os. Junto a uno de sus hermanos fueron destinados al penal Sarita Colonia, en Callao. \u201cAll&iacute; fue donde comprend&iacute; que el Se&ntilde;or estaba actuando en mi vida a trav&eacute;s de diferentes personas\u2026 Convencido que algo quer&iacute;a Dios conmigo, asist&iacute;a a las asambleas que organizaba una comunidad de evang&eacute;licos los domingo por la tarde. Cuando un d&iacute;a apareci&oacute; un sacerdote en el penal, dej&eacute; a los hermanos evang&eacute;licos\u2026 finalmente los cat&oacute;licos ten&iacute;amos un gu&iacute;a que comenz&oacute; a organizar nuestra comunidad\u201d.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Olga, otra de las hermanas de Tulio tambi&eacute;n implicada en los delitos, hab&iacute;a sido puesta en libertad y visitaba constantemente a sus hermanos recluidos en Sarita Colonia. \u201cUn d&iacute;a, recuerdo que al final de su visita me dijo: &laquo;Aunque aqu&iacute; no hay en qu&eacute; gastar, les voy a dejar unos diez soles (moneda peruana) a cada uno&raquo;. Era s&aacute;bado, y las palabras de Olga resonaron en m&iacute; toda la tarde. Su gesto generoso proyect&oacute; luz en mi alma\u2026 y con profundo amor pens&eacute; en los m&iacute;os. &laquo;&iquest;Por qu&eacute; no me guardo los diez soles que me da mi hermana para d&aacute;rselos a mis hijos?&raquo;, pens&eacute;. Era la primera vez que me acordaba de ellos y de mi esposa. Or&eacute; con todo el ser al Se&ntilde;or pidi&eacute;ndole fortaleza para vencer las fuerzas del mal y poder dejar esa droga maligna. Larga y dura fue mi lucha interior\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Dios, se&ntilde;ala Tulio, escuch&oacute; su plegaria pues all&iacute; en la c&aacute;rcel, en su comunidad de oraci&oacute;n de la Renovaci&oacute;n Carism&aacute;tica, gozaba adorando a Cristo, profundizando en la fe, ayudando en las liturgias y leyendo diariamente el Evangelio. Incluso, recuerda, tuvo oportunidad de entablar contacto con el actual obispo em&eacute;rito de la di&oacute;cesis de Callao, monse&ntilde;or Miguel Irizar, por medio de cartas, con la intenci&oacute;n de formar un pabell&oacute;n para personas en rehabilitaci&oacute;n. Sue&ntilde;o que hasta hoy perdura en el coraz&oacute;n de Tulio\u2026 \u201cHab&iacute;an tantos j&oacute;venes equivocados, muchas familias que sufren y mi deseo era regresar por ellos cuando saliera, buscar ONGs o hermanos cat&oacute;licos que quisieran ayudar\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Tulio sali&oacute; en libertad el 1&deg; de marzo de 2006. Tiene hoy 58 a&ntilde;os y contin&uacute;a luchando por permanecer inserto en un trabajo estable, cuesti&oacute;n nada simple para un ex recluso. \u201cHe tenido una transformaci&oacute;n que sigue en pie, y no la pierdo. He cometido errores, pero todos los d&iacute;as hay una ocasi&oacute;n para pedirle perd&oacute;n a Dios. Tengo lo m&aacute;s importante, que es el Temor de Dios\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/><strong><em><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.portaluz.org\/condenado-a-24-anos-sometido-por-la-crueldad-y-la-droga-632.htm\">Art&iacute;culo<\/a> originalmente publicado por Portaluz<\/em><\/strong><br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Portaluz En el alma de Tulio Pizarro los juegos de infancia con sus hermanos en medio de los amaz&oacute;nicos paisajes aleda&ntilde;os a San Mart&iacute;n (Per&uacute;) evocan ra&iacute;ces que ama. Pinceladas de un esp&iacute;ritu de familia que se fragment&oacute; al separarse Hilda y Eduardo, sus padres. 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