{"id":29994,"date":"2016-06-11T01:11:31","date_gmt":"2016-06-11T06:11:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-ajedrez-y-la-paz-de-dios\/"},"modified":"2016-06-11T01:11:31","modified_gmt":"2016-06-11T06:11:31","slug":"el-ajedrez-y-la-paz-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-ajedrez-y-la-paz-de-dios\/","title":{"rendered":"El ajedrez y la Paz de&nbsp;Dios"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aleteia Team<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Juegos de mesa, tabla y fichas est&aacute; comprobado que existen hace ya muchos siglos. Las m&aacute;s antiguas culturas, perturbadas con la inc&oacute;gnita de la otra vida, incluyeron en la sombr&iacute;a dotaci&oacute;n del viaje de sus difuntos m&aacute;s notables no solamente ropa y comida, sino tambi&eacute;n algo con que entretenerse: el ajedrez. Tumbas en Egipto, India y Persia, nos lo han revelado sorprendentemente.<br \/> &nbsp;<br \/> Sin embargo este distinguido juego de mesa y concentraci&oacute;n, no era el mismo que tenemos hoy d&iacute;a y para el cual los occidentales han resultado de una asombrosa capacidad de ejecuci&oacute;n perfeccion&aacute;ndolo, reglament&aacute;ndolo y enlaz&aacute;ndolo en ligas y federaciones internacionales con campeonatos mundiales de renombre en los cuales curiosamente los eslavos resultaron con cualidades excepcionales. Tan pronto arrib&oacute; a las costas mediterr&aacute;neas de la Europa medieval en tiempos de Carlomagno, el interesante juego fue configur&aacute;ndose de tal manera que al paso de los a&ntilde;os su evoluci&oacute;n gradual lo llev&oacute; a la maravilla que hoy conocemos por todo el mundo: rey, reina, alfiles, caballos, torres, peones de combate y campo de batalla cuadriculado en 64 segmentos. Es que muy probablemente le faltaba ese toque ultra-civilizado y de refinada modalidad que solamente adquiri&oacute; al contacto de una manera de pensar la guerra medieval, como solamente se hac&iacute;a en el continente que fue la cuna de la civilizaci&oacute;n cristiana.<br \/> &nbsp;<br \/> El Ajedrez de hoy nos recuerda la &quot;Tregua o paz de Dios&quot;, ese intento eclesial por pacificar los esp&iacute;ritus, especialmente en aquellos b&aacute;rbaros aunque inocentes tiempos cuando la guerra fue maravillosamente reglamentada por la Iglesia en v&iacute;as a hacer de ella un conflicto civilizado y ponderado, que aunque inevitable para este valle de l&aacute;grimas, pod&iacute;a llegar a grados de perfeccionados convenios. Impuesta por la autoridad de la Iglesia en la alta edad media bajo pena de excomuni&oacute;n y negaci&oacute;n de sepultura en camposanto y misa de requiem, era espantoso para un caballero cristiano y su familia violar esa tregua que comenzaba el viernes por la noche y terminaba al oscurecer del domingo. Con el paso del tiempo la iglesia fue consiguiendo que se respetara Adviento, Navidad, Cuaresma y pascua. &iexcl;Paz casi todo el a&ntilde;o!<br \/> &nbsp;<br \/> En ajedrez las fichas se deben mover en direcciones preestablecidas y tienen cada una su propio valor. Las reglas son claras y el combate sobre el tablero se hace respet&aacute;ndolas escrupulosamente. Detalles como el de reconocer que se debe avisar el jaque y aun con el &quot;mate&quot; el rey nunca sale del tablero le da cierta nota de pundonor y caballerosidad a este juego de esfuerzo intelectual donde el ingenio, la atenci&oacute;n y la memoria llevan el papel m&aacute;s importante.<br \/> &nbsp;<br \/> El poder de desplazamiento y pluralidad de movimientos precisamente en la reina, nos despeja el imaginarnos que el papel de las mujeres en la guerra y la pol&iacute;tica dentro de la concepci&oacute;n medieval, era cosa bien seria en una sociedad absurdamente calificada de machista por algunos sesgados historiadores contempor&aacute;neos. Juego en que la distancia ps&iacute;quica y quiz&aacute; el temperamento natural de los jugadores pesa mucho y descarta el azar, que no cuenta para nada. Juego que educa y eleva el esp&iacute;ritu con el tema de la guerra como fondo de cuadro, donde los alfiles, que son como obispos o cancilleres, despe&ntilde;an un papel de apoyo distante pero eficaz a las otras fichas, que no sorprende por la coincidencia sino que confirma el c&oacute;mo era de ordenada aquella sociedad jer&aacute;rquica bajo la influencia de la Iglesia de Cristo y que insinuaba por su dinamismo, un crecimiento de los valores humanos como nunca antes la humanidad lo hab&iacute;a alcanzado.<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong>Por Antonio Borda.&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/es.gaudiumpress.org\/content\/58359-Ajedrez-y-paz-de-Dios\">Art&iacute;culo<\/a> publicado originalmente por Gaudium Press&nbsp;<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aleteia Team Juegos de mesa, tabla y fichas est&aacute; comprobado que existen hace ya muchos siglos. Las m&aacute;s antiguas culturas, perturbadas con la inc&oacute;gnita de la otra vida, incluyeron en la sombr&iacute;a dotaci&oacute;n del viaje de sus difuntos m&aacute;s notables no solamente ropa y comida, sino tambi&eacute;n algo con que entretenerse: el ajedrez. Tumbas &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-ajedrez-y-la-paz-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl ajedrez y la Paz de&nbsp;Dios\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-29994","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29994","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29994"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29994\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29994"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29994"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29994"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}