{"id":30005,"date":"2016-06-11T01:11:47","date_gmt":"2016-06-11T06:11:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-mundo-sin-dios\/"},"modified":"2016-06-11T01:11:47","modified_gmt":"2016-06-11T06:11:47","slug":"un-mundo-sin-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-mundo-sin-dios\/","title":{"rendered":"\u00bfUn mundo sin&nbsp;Dios?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Miriam D\u00edez Bosch\/Aleteia Team<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">La religi&oacute;n cristiana ha sido objeto, desde su nacimiento, de&nbsp;persecuci&oacute;n y del deseo de aniquilarla. Nos lo cuenta Francisco&nbsp;Santamar&iacute;a (Logro&ntilde;o, 1957), doctor en Filosof&iacute;a por la Universidad de&nbsp;Navarra y autor de un ensayo sobre la pretendida ausencia de Dios en&nbsp;el mundo, <em>&iquest;Un mundo sin Dios?<\/em>, editado por <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.rialp.com\/index.php?op=verlibro&amp;descri=120248\">Rialp<\/a>.&nbsp;<br \/> &nbsp;<\/p>\n<div>\n El autor es miembro del Grupo de Investigaci&oacute;n<br \/>\n <em>Culturas, religiones y&nbsp;derechos humanos en la sociedad actual<\/em>, de la UNIR (Universidad&nbsp;Internacional de La Rioja).\n<\/div>\n<p align=\"justify\"><em>&iquest;Qui&eacute;n quiere que la religi&oacute;n sea &quot;irrelevante&quot; en la sociedad?<\/em><br \/> &nbsp;<br \/> Quiz&aacute; esta pregunta no tenga una respuesta &quot;cient&iacute;fica&quot;, ni desde el&nbsp;punto de vista de la Sociolog&iacute;a ni desde el de la Filosof&iacute;a. Tengo&nbsp;que responder m&aacute;s bien mediante impresiones.<br \/> &nbsp;<br \/> En mi opini&oacute;n -y con un evidente peligro de simplificaci&oacute;n-, <strong>pretenden&nbsp;que la religi&oacute;n sea irrelevante aquellas personas que<\/strong> en su an&aacute;lisis&nbsp;de la historia -bien sea porque estudian la historia, bien sea porque&nbsp;funcionan con los t&oacute;picos que elaboran otros- <strong>han llegado a la&nbsp;conclusi&oacute;n de que la religi&oacute;n ha representado hist&oacute;ricamente un freno&nbsp;para el progreso<\/strong> (&quot;caso Galileo&quot;, por ejemplo) <strong>o fuente de divisi&oacute;n y&nbsp;de guerra<\/strong> (las tristes guerras de religi&oacute;n en Europa y el yihadismo&nbsp;actual, por ejemplo).<br \/> &nbsp;<br \/> Aunque hay que concederles para su percepci&oacute;n un cierto fundamento en&nbsp;los hechos, hay que decir, sin embargo, que esas posiciones resultan&nbsp;equivocadas.<br \/> &nbsp;<br \/> Que sus posiciones poseen cierto fundamento lo han reconocido, me&nbsp;parece, tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI. <strong>Juan Pablo II, con&nbsp;motivo del jubileo del a&ntilde;o 2000 dese&oacute; realizar una solemne declaraci&oacute;n&nbsp;de petici&oacute;n de perd&oacute;n por los pecados de los hijos de la Iglesia<\/strong>, que&nbsp;a lo largo de los siglos no han sabido estar a la altura del mensaje&nbsp;evang&eacute;lico. Por otra parte, <strong>Benedicto XVI en diversas ocasiones ha&nbsp;hablado de la necesidad de una purificaci&oacute;n de la religi&oacute;n<\/strong> (junto con&nbsp;una tambi&eacute;n necesaria purificaci&oacute;n de la raz&oacute;n).<br \/> &nbsp;<br \/><strong>En efecto, los creyentes hemos sido motivo de esc&aacute;ndalo para muchas&nbsp;personas de buena voluntad. No obstante, quedarse ah&iacute; resulta&nbsp;claramente insuficiente<\/strong>, <strong>porque los creyentes y las religiones son,&nbsp;antes que nada, una fuente de humanidad y de bondad. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> La acci&oacute;n&nbsp;caritativa de los cristianos a lo largo de los siglos es maravillosa y&nbsp;abrumadora: muy superior a todos los errores y equivocaciones que&nbsp;hayamos podido cometer a lo largo de los siglos. Hoy en d&iacute;a, resulta&nbsp;evidente que <strong>la acci&oacute;n de la Iglesia junto a los pobres y necesitados&nbsp;no tiene parang&oacute;n<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> A todo esto, conviene a&ntilde;adir la <strong>impagable labor realizada por la&nbsp;Iglesia para preservar la cultura<\/strong> durante la Edad Media; y que las&nbsp;grandes cabezas de la Modernidad, sobre todo en el &aacute;mbito de las&nbsp;ciencias, no s&oacute;lo eran cristianas, sino en much&iacute;simos casos,&nbsp;profundamente creyentes.<br \/> &nbsp;<br \/> Finalmente, cabe a&ntilde;adir que <strong>el di&aacute;logo interreligioso representa una&nbsp;de las mejores maneras de aportar a nuestro convulso momento hist&oacute;rico&nbsp;un marco para el di&aacute;logo entre las culturas y entre los diversos&nbsp;pueblos<\/strong> de la tierra.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Las religiones representan a d&iacute;a de hoy una de&nbsp;las mejores apuestas para<strong> trabajar a favor de la paz <\/strong>en el mundo y el<br \/> entendimiento entre los pueblos y culturas. Las diversas religiones&nbsp;fomentan, antes que nada, entre sus creyentes actitudes de&nbsp;comprensi&oacute;n, paz, ayuda desinteresada, respeto por la vida ajena,&nbsp;etc&eacute;tera.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Otra cosa es que la debilidad de los creyentes en ocasiones&nbsp;no est&eacute; a la altura de sus buenos sentimientos; pero, desde luego,&nbsp;esto no nos hace peores que los agn&oacute;sticos o los ateos. Valorar las&nbsp;realidades por su posible versi&oacute;n corrupta no resulta justo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Puede&nbsp;servir para ilustrar lo que digo un ejemplo: la violencia que sufren&nbsp;algunas mujeres de sus maridos o parejas provienen de una endiablada&nbsp;distorsi&oacute;n del amor, pero ser&iacute;a absurdo sostener por ello que&nbsp;enamorarse y casarse es algo perverso, que ser&iacute;a preciso erradicar.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/><em>&iquest;Es posible un mundo sin Dios, o es una pretensi&oacute;n que nunca se ha realizado?<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"> La religi&oacute;n cristiana ha sido objeto, desde su nacimiento, de&nbsp;persecuci&oacute;n y del deseo de aniquilarla. Sin embargo, <strong>estas fuerzas&nbsp;nunca han acabado con el cristianismo.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Hoy en d&iacute;a, el cristianismo&nbsp;contin&uacute;a siendo objeto de m&uacute;ltiples persecuciones, a manos de&nbsp;fan&aacute;ticos de otras confesiones. Tambi&eacute;n son perseguidos de una manera&nbsp;m&aacute;s sutil, no s&oacute;lo los cristianos sino tambi&eacute;n los creyentes de&nbsp;diversas confesiones religiosas, mediante el laicismo, que lleva a&nbsp;pretender que las creencias religiosas resulten inoperantes en la&nbsp;configuraci&oacute;n de la sociedad. Esta actitud resulta tambi&eacute;n fan&aacute;tica o,&nbsp;al menos, totalitaria.<br \/> &nbsp;<br \/> Conviene recordar en este punto que el influjo de la religi&oacute;n en la&nbsp;configuraci&oacute;n de la sociedad no conlleva la imposici&oacute;n a otros de&nbsp;creencias religiosas que no se comparten. El leg&iacute;timo influjo social&nbsp;de la religi&oacute;n consiste m&aacute;s bien en la <strong>apertura de espacios de&nbsp;convivencia y de humanidad en la configuraci&oacute;n del orden social, para&nbsp;evitar que se conculque la dignidad de la persona humana<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Las&nbsp;religiones poseen, por ello, una leg&iacute;tima capacidad de impacto social.&nbsp;As&iacute; es, por ejemplo, el caso de la propuesta que hacen el cristianismo&nbsp;de entender la familia como fruto del amor entre un hombre y una&nbsp;mujer, que se dan por entero y para toda la vida el uno al otro, de&nbsp;manera que, como fruto de ese amor, tiene lugar la generaci&oacute;n de&nbsp;nuevas vidas a las que habr&aacute; que cuidar y educar y rodear de un &aacute;mbito&nbsp;de protecci&oacute;n afectiva estable entre los esposos.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Asimismo, el&nbsp;Evangelio cristiano sirve para denunciar -como no deja de hacer, por&nbsp;ejemplo el Papa Francisco- toda forma de desprecio (descarte) de la&nbsp;dignidad humana en cualesquiera de sus formas.<br \/> &nbsp;<br \/> Por otra parte, <strong>los hechos hablan m&aacute;s bien de un creciente sentimiento&nbsp;religioso en la humanidad. Hay sed de Dios<\/strong>; o cuanto menos de&nbsp;espiritualidad. La gente es consciente de que <strong>un mundo sin Dios&nbsp;resulta un infierno<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> No obstante, <strong>resulta preocupante las derivas&nbsp;fundamentalistas que, en ocasiones, revisten algunas formas de vivir&nbsp;la fe<\/strong>. Y no me refiero s&oacute;lo al fanatismo yihadista. Me refiero a los&nbsp;grupos cristianos fundamentalistas, que tienden a funcionar como&nbsp;secta, o le dan un portazo a los valores positivos de la Modernidad.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El creacionismo -que niega la evoluci&oacute;n- y posiciones de este tipo&nbsp;hacen da&ntilde;o a la aceptaci&oacute;n de la religi&oacute;n, pues establecen una&nbsp;perversa dicotom&iacute;a entre fe y raz&oacute;n. <\/strong>Plantean, a mi modo de ver, el&nbsp;triste dilema de elegir entre Dios y el desarrollo y el avance del&nbsp;conocimiento. Es en este campo en el que <strong>resulta apremiante la&nbsp;purificaci&oacute;n de la fe mediante la raz&oacute;n<\/strong> que propon&iacute;a Benedicto XVI.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>&iquest;Cu&aacute;les son los impedimentos para la expresi&oacute;n de la religiosidad hoy?<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Aparte de la persecuci&oacute;n religiosa de los creyentes fan&aacute;ticos, el&nbsp;ataque a la religiosidad proviene en la actualidad del laicismo<\/strong>, con&nbsp;el argumento de que el espacio p&uacute;blico -la constituci&oacute;n de la&nbsp;sociedad- ha de ser neutral, en el sentido de libre de influencias&nbsp;religiosas. Las posiciones laicistas abogan por un espacio p&uacute;blico&nbsp;neutral, en el que se establezca una n&iacute;tida separaci&oacute;n entre pol&iacute;tica&nbsp;y religi&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La adecuada separaci&oacute;n entre religi&oacute;n y pol&iacute;tica, la laicidad,&nbsp;representa uno de los grandes avances de la humanidad<\/strong> en el &aacute;mbito&nbsp;pol&iacute;tico. Pero es preciso entenderla bien. Neutralidad religiosa del&nbsp;&aacute;mbito pol&iacute;tico <strong>no significa negaci&oacute;n de la toda relaci&oacute;n&nbsp;(&quot;contaminaci&oacute;n&quot;) o presencia de lo religioso en el &aacute;mbito p&uacute;blico.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> La&nbsp;neutralidad religiosa del Estado y la laicidad del espacio p&uacute;blico deben ser entendidas como incompetencia del Estado en materia&nbsp;religiosa, pero no como animadversi&oacute;n ante el fen&oacute;meno religioso o de&nbsp;la faceta religiosa de los ciudadanos (lo cual atentar&iacute;a contra su&nbsp;libertad religiosa).<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> El Estado debe abstenerse de decir a los ciudadanos cu&aacute;l es la fe&nbsp;verdadera y, mucho m&aacute;s, ha de abstenerse de condicionar el disfrute de&nbsp;la plena ciudadan&iacute;a a la afirmaci&oacute;n o negaci&oacute;n de ciertos contenidos&nbsp;de fe. Las creencias o falta de creencias religiosas no pueden&nbsp;condicionar el disfrute de los derechos civiles y sociales. Ese&nbsp;supuesto atentar&iacute;a contra el gran bien que representa la laicidad bien&nbsp;entendida.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pero todo esto no significa que la religi&oacute;n haya de ser&nbsp;borrada del espacio p&uacute;blico y ser tratada exclusivamente como algo que&nbsp;se vive s&oacute;lo en el recinto sagrado de la conciencia o, como mucho, en&nbsp;los actos de culto en el interior de los templos.<br \/> &nbsp;<br \/> Por tanto, es preciso concluir que <strong>la laicidad del Estado y de las&nbsp;instituciones no se ve menoscabada, por ejemplo, por el hecho de que&nbsp;haya crucifijos en las aulas<\/strong> u otras dependencias del Estado, o por&nbsp;que una ni&ntilde;a acuda al centro escolar con la cabeza cubierta por el&nbsp;velo isl&aacute;mico.<\/p>\n<p align=\"justify\"> La neutralidad del Estado tampoco se ve da&ntilde;ada por el&nbsp;hecho de que haya formas de ayuda econ&oacute;mica para centros escolares o&nbsp;actividades sociales promovidas por determinadas confesiones. En la&nbsp;medida en que el Estado ayuda a la sociedad civil cuando &eacute;sta emprende&nbsp;acciones para ayudar a la comunidad, no debe privar de tal ayuda a&nbsp;algunas instituciones por el hecho de ser confesionales. Ello&nbsp;atentar&iacute;a contra la libertad religiosa.<\/p>\n<p align=\"justify\"> La neutralidad religiosa del&nbsp;Estado va m&aacute;s por el camino de <strong>dar cabida al pluralismo religioso<\/strong>, que&nbsp;por el de una supuesta asepsia consistente en que la religi&oacute;n no tenga&nbsp;cabida en la construcci&oacute;n del mundo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Tambi&eacute;n atentar&iacute;a contra la libertad religiosa pretender que los&nbsp;ciudadanos creyentes no aporten a los debates sociales su punto de&nbsp;vista en algunas cuestiones con especial calado moral.<\/strong> Cuando un&nbsp;creyente promueve, por ejemplo, que se legisle contra el aborto, no&nbsp;est&aacute; intentando pretender imponer a los dem&aacute;s su moral (algo que se&nbsp;referir&iacute;a s&oacute;lo a una cuesti&oacute;n privada), sino que est&aacute; intentando&nbsp;defender, sin m&aacute;s, el derecho a la vida de todo ser humano.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Poco&nbsp;importa que ese punto de vista proceda de una afinidad religiosa o de&nbsp;una convicci&oacute;n filos&oacute;fica o cient&iacute;fica: lo que es preciso entender es&nbsp;que en ese debate lo que est&aacute; en juego no es la moral privada de&nbsp;nadie, sino una cuesti&oacute;n p&uacute;blica: el sentido del derecho a la vida.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Indudablemente, si el creyente quiere &quot;salirse con la suya&quot;, deber&aacute;&nbsp;convencer al resto de los ciudadanos de que acabar con la vida de un&nbsp;feto no es algo que proh&iacute;ba Dios sino que es, sencillamente, liquidar<br \/> una vida humana inocente e indefensa.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>&iquest;Qu&eacute; quiere decir que la secularidad es un &quot;bien&quot; cristiano?<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"> La secularidad es un bien cristiano porque <strong>fue precisamente&nbsp;Jesucristo quien estableci&oacute; el gran principio que sirve para&nbsp;establecer la adecuada separaci&oacute;n entre lo religioso y lo pol&iacute;tico<\/strong>, al&nbsp;afirmar &quot;Dad al C&eacute;sar lo que es del C&eacute;sar, y a Dios lo que es de Dios&quot;&nbsp;(Mt 22, 21). De esta manera, el cristianismo se convierte en la&nbsp;primera religi&oacute;n en la que la ley religiosa no se constituye en fuente&nbsp;de ley civil.<br \/> &nbsp;<br \/> El cristianismo entiende que el cosmos y todas las realidades humanas,&nbsp;tambi&eacute;n la acci&oacute;n pol&iacute;tica, poseen una legalidad propia, de manera que, aunque est&aacute;n en &uacute;ltima instancia, dirigidas a Dios, poseen una&nbsp;din&aacute;mica propia. Eso abre el espacio a la raz&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Aunque todo lo que&nbsp;existe, desde un punto de vista cristiano, se entiende como creado por&nbsp;Dios y dirigido en &uacute;ltima instancia a &Eacute;l, su conocimiento y gobierno&nbsp;proceden de las facultades naturales humanas: de su raz&oacute;n, sin&nbsp;necesidad de reconocer al verdadero Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> Para conocer el cosmos no se precisa la revelaci&oacute;n de Jesucristo, y la&nbsp;soluci&oacute;n de los problemas pol&iacute;ticos no es fruto tampoco fruto de la&nbsp;revelaci&oacute;n sobrenatural. Dios ha puesto al hombre para que con sus&nbsp;facultades naturales procure conocer y ordenar -aqu&iacute; entra la&nbsp;pol&iacute;tica- el mundo. La revelaci&oacute;n no es fuente de conocimiento de la&nbsp;naturaleza. Lo que s&iacute; ocurre es que, habida cuenta de la armon&iacute;a entre&nbsp;raz&oacute;n y fe, <strong>cuando el hombre pretende construir un mundo sin Dios,&nbsp;construye un mundo inhumano<\/strong>. La secularidad debe ser concebida como un proyecto contra Dios, sino como el esfuerzo por respetar el&nbsp;orden propio que Dios ha puesto en las cosas -su legalidad natural-.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Miriam D\u00edez Bosch\/Aleteia Team La religi&oacute;n cristiana ha sido objeto, desde su nacimiento, de&nbsp;persecuci&oacute;n y del deseo de aniquilarla. 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