{"id":30033,"date":"2016-06-11T01:12:31","date_gmt":"2016-06-11T06:12:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/de-donde-viene-el-conocimiento-de-dios\/"},"modified":"2016-06-11T01:12:31","modified_gmt":"2016-06-11T06:12:31","slug":"de-donde-viene-el-conocimiento-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/de-donde-viene-el-conocimiento-de-dios\/","title":{"rendered":"\u00bfDe d\u00f3nde viene el conocimiento de&nbsp;Dios?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Pedro Pa\u00fal Bello<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">La idea que el ser humano concibe de Dios no proviene de fuente alguna. En efecto, no tiene g&eacute;nesis. Esto no quiere decir que su aparici&oacute;n no pueda tener base en oportunidades como el observar fen&oacute;menos de la naturaleza, en introspecciones o en exigencias propias de vidas personales. Tambi&eacute;n, s&iacute;, factores semejantes pudieron ser pensados como causa eficiente de esa idea o concebidos como la deidad en s&iacute; misma. No obstante,<strong> lo cierto es que el ser humano, desde sus primeros tiempos, jam&aacute;s interpret&oacute; su vida como proveniente de s&iacute; mismo<\/strong> pero, equivocadamente, interpret&oacute; que proced&iacute;a de elementos externos como lo fueron, inicialmente, realidades que observaba en su natural rededor: monta&ntilde;as, r&iacute;os, astros, animales y, posteriormente, seres mitol&oacute;gicos inventados por su propia creatividad, lo que s&oacute;lo ha confirmado la certeza de no creer tener en s&iacute; mismo su propia causa o raz&oacute;n de ser.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es frecuente confundir, erradamente, los t&eacute;rminos ling&uuml;&iacute;sticos origen y principio. En efecto, origen es comienzo en el tiempo, pero principio es raz&oacute;n metaf&iacute;sica de ser. <strong>Cuando se indaga sobre la idea de Dios en el ser humano, no se est&aacute; tras el inicio de su surgimiento en el tiempo, de la oportunidad de su manifestaci&oacute;n&nbsp; &ndash;cuya ocasi&oacute;n puede ser un trueno, una cascada o un elefante&ndash;&nbsp;&nbsp; sino de su principio en el Ser.<\/strong> No se trata, pues, de una mera construcci&oacute;n del esp&iacute;ritu fundada en hechos naturales tomados como causa ni de ilusiones de la imaginaci&oacute;n, por muy que ambas v&iacute;as puedan abrir caminos a lo que algunos autores han denominado &ldquo;instinto divino&rdquo;, que permite &ldquo;germinar&rdquo; en una inteligencia madura la idea de Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">Sin embargo, tal germinaci&oacute;n no basta, pues puede conducir&nbsp; &ndash;y suele hacerlo&ndash;&nbsp;&nbsp; al mito y a la idolatr&iacute;a.&nbsp; El camino verdadero solamente se va alcanzar mediante la Fe, cuyo fundamento es la Revelaci&oacute;n: &ldquo;Porque lo que se puede conocer de Dios lo tienen a la vista, ya que &Eacute;l mismo se lo ha dado a conocer. Lo invisible de Dios, su poder eterno y su divinidad, se hacen reconocibles a la raz&oacute;n, desde la creaci&oacute;n del mundo por medio de sus obras. Por tanto, ya no tienen excusa; ya que, aunque conocieron a Dios, no le dieron gloria ni gracias, sino que se extraviaron con sus razonamientos, y su mente ignorante qued&oacute; a oscuras. Alardearon de sabios, resultaron necios; cambiaron la gloria del Dios incorruptible por im&aacute;genes de hombres corruptibles, de aves, cuadr&uacute;pedos y reptiles.&rdquo;<\/p>\n<p align=\"justify\">En efecto,&nbsp; como lo expresara San Ireneo: &ldquo;Quien nos ense&ntilde;a sobre Dios es el mismo Dios; s&oacute;lo se lo conoce cuando &Eacute;l ense&ntilde;a; a Dios nadie lo puede conocer si el mismo Dios no lo ense&ntilde;a.&rdquo;&nbsp; En todo caso, sobre el conocimiento que nos ocupa, se trata, en este caso, no de la revelaci&oacute;n propiamente dicha pues San Pablo se refiere a un conocer alcanzado por las luces de la raz&oacute;n humana: se trata de un saber natural, teol&oacute;gico-sagrado, no para suplir su d&eacute;ficit sino para que, en cierta manera, sea magnificado lo sabido.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Del conocimiento teol&oacute;gico y filos&oacute;fico.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Es evidente que el conocimiento humano de Dios es un hecho natural, de manera que si preguntamos: &iquest;Cu&aacute;ntos de los creyentes tienen conocimiento teol&oacute;gico o filos&oacute;fico sobre la existencia de Dios? encontraremos porcentajes baj&iacute;simos. &iquest;Qu&eacute; demuestra eso? Demuestra, precisamente, la realidad del conocimiento natural que el hombre tiene de Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ello, por supuesto, no significa que los esfuerzos teol&oacute;gicos y filos&oacute;ficos alcanzados, o por estudiar y descubrir cient&iacute;ficamente significados, aspectos y expresiones de la realidad Divina, sean in&uacute;tiles o innecesarios. La raz&oacute;n tiene un papel muy importante para profundizar en ese conocimiento, naturalmente alcanzado por la criatura humana, pero sobre el cual es posible reflexionar para profundizar en &eacute;l.<\/p>\n<p align=\"justify\">La pregunta sobre Dios, tema fundamental para todo ser humano,&nbsp; es lo central de toda filosof&iacute;a verdadera. Ella cubre desde el sentido y finalidad de la existencia y vida de la persona humana hasta el significado de toda la Creaci&oacute;n. Muestra, por s&iacute; sola, que la dependencia del propio conocimiento de s&iacute;, para cada persona, es inseparable respecto al de Dios.&nbsp; Pero del mundo en que vivimos en estos inicios del tercer milenio, bien, y con mayor raz&oacute;n que para aquel tiempo, podr&iacute;a repetirse aquello de Bossuet: &ldquo;No m&aacute;s raz&oacute;n ni parte elevada: todo es cuerpo, todo es sentido; todo est&aacute; embrutecido y enteramente por tierra&rdquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>En el mundo, todo, se vive hoy teniendo a la verdad y a la mentira como iguales en la raz&oacute;n y en el esp&iacute;ritu: hay absoluta tolerancia de lo falso.<\/strong> La palabra no refiere ya la realidad de las cosas, para apenas significar sonidos; signos insignificantes de vanidades. De all&iacute; que nadie refute lo falso, raz&oacute;n por la cual &eacute;ste es casi absolutamente tolerado&nbsp; y, como se es libre de pensar en el error, para muchas mentes y esp&iacute;ritus da lo mismo la verdad que la mentira, es decir, el bien o el mal. Por eso, el absurdo se ha ense&ntilde;oreado y esp&iacute;ritus &ldquo;ilustrados&rdquo; aceptan, de hecho, sin rechazo y con &ldquo;cient&iacute;fica&rdquo; naturalidad, la pr&aacute;ctica de la contradicci&oacute;n en los t&eacute;rminos: &ldquo;el bien es el mal&rdquo;;&nbsp; &ldquo;el s&iacute; es el no&rdquo;;&nbsp;&nbsp; &ldquo;el ser es la nada&rdquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero, ya en su tiempo, ense&ntilde;aba Plat&oacute;n que hay dos direcciones de orientaci&oacute;n del alma: una la conduce a la verdad; la otra al error. Al esp&iacute;ritu humano, a trav&eacute;s del entendimiento, se presentan realidades que son contingentes, esto es, que son pero podr&iacute;an no haber sido; que en todo caso son mutables y limitadas, valga decir, cambiantes y no perfectas como lo expres&oacute; tambi&eacute;n Plat&oacute;n, quien a esas realidades opuso las ideas eternas. Despu&eacute;s, como Plat&oacute;n, tanto San Agust&iacute;n como Bossuet y otros concluyeron que esas ideas infinitas est&aacute;n en Dios. De all&iacute; que, plat&oacute;nicamente dijera Bacon de los esp&iacute;ritus falsos: son &ldquo;comparables a espejos sin simetr&iacute;a que reflejan s&oacute;lo im&aacute;genes deformes&rdquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Las Ciencias todas, antes y en su expresi&oacute;n actual, no pueden ni podr&aacute;n explicar el origen de los entes que tienen existencia real;&nbsp; no pueden ni podr&aacute;n conocer el origen &uacute;ltimo o causa eficiente del Universo; de la Tierra que est&aacute; en &eacute;l; de la infinidad de entes, vivientes o inertes, que en ella existen. <\/strong>Quienes han tratado de intentarlo lo hacen remitiendo sus causas a &ldquo;leyes de la naturaleza&rdquo;, pero tampoco pueden indicar el origen o causa eficiente de esas leyes.&nbsp; Lo m&aacute;s que, en tal sentido, ha podido lograr el avance del conocimiento cient&iacute;fico, es la continua formulaci&oacute;n de nuevas hip&oacute;tesis, &uacute;tiles para sustituir anteriores cuyas tesis y juicios quedan, as&iacute;, cubiertos bajo m&aacute;s amplias y profundas visiones e interpretaciones, pero jam&aacute;s con caracter&iacute;sticas indispensables para, de ellas, poder afirmar &ldquo;&eacute;sta si es la verdad&rdquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es de ello la resultante de que los humanos cultivemos poco &ndash;o cultivemos mal&ndash; el formidable y valios&iacute;simo regalo que el Creador nos ha dado al dotarnos de raz&oacute;n. La sede de tal regalo no est&aacute; en el cuerpo sino en el alma humana.&nbsp; Bossuet dec&iacute;a que muchos humanos o no conocemos o poco sentimos la distinci&oacute;n entre cuerpo y alma: &iquest;Cu&aacute;ntos hay &ldquo;que salgan un poco de esa masa de carne y separen de ella su alma?&rdquo;&nbsp; Es que la irreligiosidad, y su consecuente entrega a los sentidos, despoja de las virtudes al esp&iacute;ritu.&nbsp; <strong>Este hecho, de tal manera generado, junto a una nueva &ldquo;moral&rdquo; que elimina distinguir entre el bien y el mal; a una metaf&iacute;sica que conduce al ate&iacute;smo y a una l&oacute;gica que liquida las leyes que fundamentan el raciocinio, no podr&iacute;a no haber conducido a buena parte de la Humanidad, como en efecto la ha conducido, a la conclusi&oacute;n de que Dios no existe.&nbsp;<\/strong> Pero si se acepta que &ldquo;Dios no existe&rdquo; no queda argumento para no aceptar aquel decir seg&uacute;n el cual el Ser es la nada. Valga decir: no existe. En efecto, lo que&nbsp; ha sido afirmado con la expresi&oacute;n &ldquo;Dios no existe&rdquo; es que el Ser, en su m&aacute;s elevada concepci&oacute;n y entendimiento, no existe. Luego se concluye que el Ser es Nada absoluta.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Pedro Pa\u00fal Bello La idea que el ser humano concibe de Dios no proviene de fuente alguna. En efecto, no tiene g&eacute;nesis. Esto no quiere decir que su aparici&oacute;n no pueda tener base en oportunidades como el observar fen&oacute;menos de la naturaleza, en introspecciones o en exigencias propias de vidas personales. Tambi&eacute;n, s&iacute;, factores &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/de-donde-viene-el-conocimiento-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfDe d\u00f3nde viene el conocimiento de&nbsp;Dios?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30033","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30033","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30033"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30033\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30033"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30033"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30033"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}