{"id":30151,"date":"2016-06-11T01:19:07","date_gmt":"2016-06-11T06:19:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tierra-santa-conoces-la-iglesia-del-primado-de-pedro\/"},"modified":"2016-06-11T01:19:07","modified_gmt":"2016-06-11T06:19:07","slug":"tierra-santa-conoces-la-iglesia-del-primado-de-pedro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tierra-santa-conoces-la-iglesia-del-primado-de-pedro\/","title":{"rendered":"Tierra Santa: \u00bfConoces la iglesia del Primado de&nbsp;Pedro?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Primeros Cristianos<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Pocos lugares de Tierra Santa acercan con tanta inmediatez al Nuevo Testamento como el mar de Genesaret, en Galilea. En otros sitios, despu&eacute;s de dos mil a&ntilde;os de historia, la topograf&iacute;a se ha transformado radicalmente: se han edificado iglesias, santuarios y bas&iacute;licas; algunas se han destruido, reconstruido de nuevo, ampliado o restaurado; muchas aldeas y pueblos se han convertido en populosas ciudades, mientras otras han desaparecido; se han trazado calzadas, carreteras, autopistas&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\"> En cambio, en el lago, aunque sus alrededores no son ajenos a estas variaciones<strong>, el paisaje se mantiene casi inalterado<\/strong>; su contemplaci&oacute;n, que recrea la vista y relaja el esp&iacute;ritu, llena el alma de una sensaci&oacute;n intraducible: el recuerdo de Jes&uacute;s y el eco de sus palabras, que a&uacute;n parecen resonar en estos parajes, hacen trascender el tiempo presente.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Al oeste de Cafarna&uacute;n: Tabgha<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Se trata de un paraje situado a tres kil&oacute;metros al oeste de Cafarna&uacute;n, que se extiende por unas pocas hect&aacute;reas desde la orilla del lago tierra adentro, hacia las colinas que lo rodean.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El nombre parece una derivaci&oacute;n &aacute;rabe del original bizantino Heptapegon, que significa en griego \u201c<strong>siete fuentes<\/strong>\u201d: se debe a los manantiales que exist&iacute;an entonces, y que siguen activos todav&iacute;a hoy.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Seg&uacute;n la tradici&oacute;n de los cristianos que habitaron aquella zona ininterrumpidamente desde los tiempos de Jes&uacute;s, <strong>all&iacute; habr&iacute;a multiplicado los cinco panes y los dos peces para dar de comer a una multitud<\/strong> (Cfr. Mt 14, 13-21; Mc 6, 32-44; Lc 9, 12-17; Jn 6, 1-15); <strong>all&iacute; habr&iacute;a pronunciado el Discurso de la Monta&ntilde;a que comienza con las Bienaventuranzas<\/strong> (Cfr. Mt 5, 1-11; Lc 6, 17-26); <strong>y all&iacute; se habr&iacute;a aparecido a los Ap&oacute;stoles despu&eacute;s de resucitado, cuando propici&oacute; la segunda pesca milagrosa y confirm&oacute; a san Pedro como primado de la Iglesia<\/strong> (Cfr. Jn 21, 1-23). Apenas unos cientos de metros separan los tres lugares donde se sit&uacute;an estos episodios de la vida del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Un texto atribuido a la peregrina Egeria, quien visit&oacute; Palestina en el siglo IV, nos ofrece un testimonio elocuente de la memoria cristiana sobre Tabgha: &quot;No lejos de Cafarna&uacute;n se ven los pelda&ntilde;os de piedra sobre los cuales se sent&oacute; el Se&ntilde;or. All&iacute;, junto al mar se encuentra un terreno cubierto de hierba abundante y muchas palmeras y, junto al mismo lugar, siete fuentes manando de cada una de ellas agua abundante. En este lugar el Se&ntilde;or saci&oacute; una multitud con cinco panes y dos peces. <strong>La piedra sobre la cual Jes&uacute;s deposit&oacute; el pan ha sido convertida en un altar.<\/strong> Junto a las paredes de aquella iglesia pasa la v&iacute;a p&uacute;blica, donde Mateo ten&iacute;a su telonio. Sobre el monte vecino hay un lugar donde subi&oacute; el Se&ntilde;or para pronunciar las Bienaventuranzas&quot; (El texto aparece en el <em>Liber de Locis Sanctis<\/em>, escrito por el monje de Montecassino san Pedro Di&aacute;cono en 1137).<\/p>\n<p align=\"justify\"> Centraremos nuestra atenci&oacute;n en el primer sitio enumerado por Egeria: &quot;los pelda&ntilde;os de piedra sobre los cuales se sent&oacute; el Se&ntilde;or&quot;. Seg&uacute;n esta tradici&oacute;n, se refieren <strong>al sitio desde el que Jes&uacute;s habr&iacute;a indicado a los de la barca que echaran la red a su derecha<\/strong>, durante la aparici&oacute;n del Se&ntilde;or resucitado que narra san Juan al final de su evangelio:<\/p>\n<p align=\"justify\"> \u201cEstaban juntos Sim&oacute;n Pedro y Tom&aacute;s \u2014el llamado D&iacute;dimo\u2014, Natanael \u2014que era de Can&aacute; de Galilea\u2014, los hijos de Zebedeo y otros dos de sus disc&iacute;pulos. Les dijo Sim&oacute;n Pedro: \u2014Voy a pescar. Le contestaron: \u2014Nosotros tambi&eacute;n vamos contigo. Salieron y subieron a la barca. Pero aquella noche no pescaron nada. Cuando ya amaneci&oacute;, se present&oacute; Jes&uacute;s en la orilla, pero sus disc&iacute;pulos no se dieron cuenta de que era Jes&uacute;s. Les dijo Jes&uacute;s: \u2014Muchachos, &iquest;ten&eacute;is algo de comer? \u2014No \u2014le contestaron. &Eacute;l les dijo: \u2014Echad la red a la derecha de la barca y encontrar&eacute;is. La echaron, y casi no eran capaces de sacarla por la gran cantidad de peces. Aquel disc&iacute;pulo a quien amaba Jes&uacute;s le dijo a Pedro: \u2014&iexcl;Es el Se&ntilde;or! Al o&iacute;r Sim&oacute;n Pedro que era el Se&ntilde;or se at&oacute; la t&uacute;nica, porque estaba desnudo, y se ech&oacute; al mar. Los otros disc&iacute;pulos vinieron en la barca, pues no estaban lejos de tierra, sino a unos doscientos codos, arrastrando la red con los peces. Cuando descendieron a tierra vieron unas brasas preparadas, un pez encima y pan. Jes&uacute;s les dijo: \u2014Traed algunos de los peces que hab&eacute;is pescado ahora. Subi&oacute; Sim&oacute;n Pedro y sac&oacute; a tierra la red llena de ciento cincuenta y tres peces grandes. Y a pesar de ser tantos no se rompi&oacute; la red. Jes&uacute;s les dijo: \u2014Venid a comer. Ninguno de los disc&iacute;pulos se atrev&iacute;a a preguntarle: &quot;&iquest;T&uacute; qui&eacute;n eres?&quot;, pues sab&iacute;an que era el Se&ntilde;or. Vino Jes&uacute;s, tom&oacute; el pan y lo distribuy&oacute; entre ellos, y lo mismo el pez. Esta fue la tercera vez que Jes&uacute;s se apareci&oacute; a sus disc&iacute;pulos, despu&eacute;s de resucitar de entre los muertos\u201d (Jn 21, 2-14).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Primeros Cristianos Pocos lugares de Tierra Santa acercan con tanta inmediatez al Nuevo Testamento como el mar de Genesaret, en Galilea. 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