{"id":3017,"date":"2015-12-01T01:00:12","date_gmt":"2015-12-01T06:00:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-esperanza-de-navidad\/"},"modified":"2015-12-01T01:00:12","modified_gmt":"2015-12-01T06:00:12","slug":"la-esperanza-de-navidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-esperanza-de-navidad\/","title":{"rendered":"La esperanza de Navidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Susana Keck<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Primero, las se\u00f1ales de algo que no anda bien, poco despu\u00e9s el diagn\u00f3stico del m\u00e9dico: un c\u00e1ncer linf\u00e1tico, m\u00e1s tarde el tratamiento con sus secuelas muy molestas. \u00bfC\u00f3mo enfrentar la realidad de una enfermedad devastadora? \u00bfC\u00f3mo mantener a la familia unida y fortalecida en medio de dolor?<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Era la semana despu\u00e9s de la Navidad de 1990. El \u00e1rbol a\u00fan estaba armado, y juguetes y algunos mo\u00f1os de los regalos permanec\u00edan a\u00fan dispersos por el suelo. Unas pocas horas antes hab\u00edamos despedido a los familiares que nos visitaron. Estaba recostada en el sof\u00e1, vestida en mis pijamas, pasando el atardecer mirando televisi\u00f3n junto a mi marido, Juan. Nuestros hijos, Allison de tres a\u00f1os y Daniel de uno, ya estaban en sus camas. Santiago de nueve a\u00f1os, mi querido sobrino que nos visitaba, estaba sentado cerca de su pap\u00e1 en la silla grande. Yo sonre\u00eda. Cu\u00e1n bendecida era. Alis\u00e9 mis pijamas, y mi mano roz\u00f3 mi pecho derecho. Sent\u00ed un bulto. Cuidadosamente toqu\u00e9 nuevamente el lugar. S\u00ed, algo duro estaba all\u00ed, un bulto de la medida de una u\u00f1a. Hice una nota mental para llamar a mi doctora a la ma\u00f1ana siguiente y volv\u00ed mi atenci\u00f3n a la televisi\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Mi doctora no pareci\u00f3 preocuparse pero orden\u00f3 una mamograf\u00eda para la siguiente semana \u00abs\u00f3lo para asegurarnos\u00bb. Las cosas comenzaron a suceder r\u00e1pidamente despu\u00e9s de aquello. La mamograf\u00eda mostr\u00f3 no s\u00f3lo el bulto sino tambi\u00e9n una calcificaci\u00f3n en el centro del busto. Ahora me estaba poniendo nerviosa. El especialista anot\u00f3 en su agenda una biopsia de emergencia, que confirm\u00f3 la sospecha, era c\u00e1ncer. Mi m\u00e9dica trat\u00f3 de ser amable cuando me inform\u00f3, pero yo comenc\u00e9 a sollozar. Mi madre hab\u00eda muerto de leucemia a mi misma edad. Yo ten\u00eda 34 a\u00f1os.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Mi esposo Juan me envolvi\u00f3 con sus brazos, luchando con su propio dolor, y dijo: \u00abSeremos fuertes y valientes, Dios nos sostendr\u00e1\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tres d\u00edas m\u00e1s tarde, cuando hicieron la mastectom\u00eda, descubrieron un c\u00e1ncer extendido en mi ganglio linf\u00e1tico. A esto se agreg\u00f3 una agresiva quimioterapia durante los cuatro horribles meses siguientes. Perd\u00ed mi cabello, vomit\u00e9 constantemente y encontr\u00e9 que la comida ten\u00eda sabor a metal. Me dije a mi misma, si puedo soportar cuatro meses de quimioterapia, puedo soportar cualquier cosa. Me mantuve asida del Se\u00f1or, confiando en \u00e9l para atravesar cada tratamiento. Tambi\u00e9n fui fortalecida por todo el amor y ayuda pr\u00e1ctica que derram\u00f3 sobre m\u00ed toda la familia de la iglesia durante esos meses. Proveyeron comidas y cartas para recordarnos que todos ellos oraban por nosotros. Especialmente apreci\u00e9 que tambi\u00e9n incluyeran a los ni\u00f1os y a Juan en sus oraciones.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Para explicar a Allison y a Daniel lo que estaba sucediendo, llam\u00e9 a la quimioterapia una \u00abmedicina especial\u00bb, y les dije que a veces me har\u00eda sentir mal y muy cansada. Ellos lo aceptaron y nos arreglamos para pasar por el tratamiento con montones de abrazos. En la primavera, un estudio mostr\u00f3 que el c\u00e1ncer estaba debilitado. Termin\u00f3 la quimioterapia, y nuestras vidas volvieron a su curso.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>OTRAS VACACIONES<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>A medida que recobraba mis fuerzas, arm\u00e9 un collage con todas las tarjetas que hab\u00eda recibido y lo colgu\u00e9 en mi dormitorio para que me recordara el amor que hab\u00eda fluido a nuestro alrededor. Tambi\u00e9n comenc\u00e9 un diario con mensajes especiales para cada miembro de la familia. No planeaba morirme, pero quer\u00eda decir esas cosas que a menudo quedan sin decir.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El d\u00eda de Acci\u00f3n de Gracias de 1991, perd\u00ed el control de mi brazo derecho por unos minutos cuando estaba preparando el pavo que sobr\u00f3 para congelar. Mi cerebro daba la orden a mi brazo para que levantara la carne, pero no se movi\u00f3. El episodio me aterr\u00f3 y dur\u00f3 por unos minutos, pero no hice caso. Unos d\u00edas m\u00e1s tarde, sucedi\u00f3 lo mismo mientras estaba trabajando en mi computadora. Fui a ver mi doctora y ella inmediatamente orden\u00f3 un estudio profundo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Para mi horror, descubrimos que el c\u00e1ncer hab\u00eda llegado a mi cerebro y se hab\u00eda asentado all\u00ed en forma de tres tumores inoperables. Al siguiente d\u00eda comenc\u00e9 con radiaciones sobre mi cabeza. Estaba agradecida de que el doctor dijo que pod\u00eda seguir trabajando como secretaria mientras me sintiera bien. Mi trabajo me ayud\u00f3 a distraerme del tratamiento con cobalto cada d\u00eda a las cuatro de la tarde y durante 27 d\u00edas. A\u00fan recuerdo el distintivo olor que proven\u00eda de la luz azul al comenzar la radiaci\u00f3n. Justo cuando mi cabello estaba creciendo, grueso y enrulado, lo perd\u00ed nuevamente. Pero los ni\u00f1os estaban acostumbrados a ver una mam\u00e1 calva.<\/P><br \/>\n<P align=justify>De hecho, Daniel no recordaba haber visto mi cabello. Allison era m\u00e1s grande cuando me diagnosticaron c\u00e1ncer, as\u00ed que se dio cuenta r\u00e1pidamente que yo estaba enferma. Cuando ped\u00eda detalles de la operaci\u00f3n, yo le explicaba exactamente lo que hab\u00eda sucedido. Le dije que ten\u00eda cosas malas en el pecho, y que el doctor ten\u00eda que sacarlas. Cuando ped\u00eda ver mi lastimadura, yo le dejaba ver la cicatriz. La estudiaba por un largo rato, y luego preguntaba \u00ab\u00bfTe duele?\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Yo sacud\u00eda mi cabeza. \u00abNo, ahora no\u00bb. El mostrarle mi cicatriz, parec\u00eda ayudar. Aprend\u00ed que los ni\u00f1os crean grandes miedos cuando no tienen respuestas a sus preguntas. Pronto ella me ayudaba a ponerme la peluca cuando iba a la iglesia o al trabajo. Pero en casa pod\u00eda usar un turbante o simplemente dejar mi cabeza calva. Los ni\u00f1os aceptaron mi calvicie as\u00ed como en el pasado hab\u00edan aceptado un peinado distinto.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Un d\u00eda, cuando los dejaba en la guarder\u00eda, sal\u00ed del auto, fui a abrir la puerta de atr\u00e1s y al reflejarme en la ventanilla, me di cuenta que me hab\u00eda olvidado la peluca en casa. Allison vio mi sorpresa y comenz\u00f3 a re\u00edrse tanto que perdi\u00f3 su aliento. No se le hab\u00eda ocurrido recordarme el uso de la peluca, porque no era inusual el verme sin ella. Cuando me bes\u00f3 al despedirse a\u00fan se atragantaba con la risa.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tuve que volver a casa y llamar a mi jefe y decirle: \u00abTengo la excusa m\u00e1s loca que usted haya o\u00eddo en su vida: olvid\u00e9 mi cabello esta ma\u00f1ana\u00bb.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>UNA REUNI\u00d3N FAMILIAR<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Unas pocas semanas m\u00e1s tarde, mi familia lleg\u00f3 desde Florida, pensando que ser\u00eda mi \u00faltima Navidad. Sin embargo, yo a\u00fan no estaba golpeando las puertas de la muerte, y se sorprendieron de lo bien que estaba y de cu\u00e1n tontamente actuaba con los ni\u00f1os. Tempranamente hab\u00eda determinado que no estaba muriendo de c\u00e1ncer, sino que estaba viviendo con \u00e9l. Tampoco hab\u00eda perdido la esperanza de que pod\u00eda ocurrir un milagro.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los escuch\u00e9 murmurar de que \u00e9sta ser\u00eda mi \u00faltima Navidad, pero ignor\u00e9 sus comentarios, hasta la noche en que Juan se meti\u00f3 muy callado en la cama. Lentamente comenz\u00f3 a confesarme que mi familia quer\u00eda que \u00e9l viera lo \u00abserio\u00bb de la situaci\u00f3n, como si no estuviera alerta a lo que el futuro traer\u00eda.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La ma\u00f1ana siguiente, llam\u00e9 a una reuni\u00f3n familiar. Prepar\u00e9 el caf\u00e9, las galletitas y los pa\u00f1uelos de papel. Luego fui directo al punto. Se\u00f1alando con mi dedo a mi pap\u00e1, mi madrastra, mis hermanos y cu\u00f1adas, dije: \u00abNo piensen en las cosas negativas. No vayan por ah\u00ed diciendo que estoy en la curva final. No lo estoy. Piensen en la parte positiva de la situaci\u00f3n. S\u00ed, tengo c\u00e1ncer, pero tengo dos hermosos hijos y un matrimonio feliz. Juntos vivimos en una casa que est\u00e1 en las afueras, en medio de un maizal, y nos encanta estar aqu\u00ed. Juan y yo tenemos trabajo, y nuestras facturas m\u00e9dicas est\u00e1n cubiertas por el seguro. Lo \u00fanico por lo que tenemos que preocuparnos es mi c\u00e1ncer. Y ahora tanto los m\u00e9dicos como la medicaci\u00f3n y el Se\u00f1or me est\u00e1n cuidando, as\u00ed que \u00bfpor qu\u00e9 no puedo sonre\u00edr? Especialmente cuando tengo a los ni\u00f1os en casa. Si me desanimo y me quejo, ellos no van a tener un sereno comienzo. Y gracias a Dios por ellos; ellos me ayudan a seguir\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Luego mir\u00e9 a mi pap\u00e1 y madrastra y les dije: \u00abHace 23 a\u00f1os que ustedes est\u00e1n casados, y yo s\u00e9 que cada uno de ustedes tuvieron otros esposos que murieron de c\u00e1ncer. Pero, por favor recuerden que en estos 23 a\u00f1os la medicaci\u00f3n, los tratamientos, los doctores y la tecnolog\u00eda han cambiado. Mi propia madre eligi\u00f3 ser un rat\u00f3n de laboratorio con la quimioterapia cuando estaba enferma. Ella le dijo a mi t\u00eda que la raz\u00f3n por la cual atravesaba todo era por si acaso alguno de sus hijos tuviera que pasar por quimioterapia alg\u00fan d\u00eda. Bien, aqu\u00ed estoy, enfrentando y pas\u00e1ndolo mejor de lo que cualquiera esperaba\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando expres\u00e9 mis pensamientos, los otros comenzaron a abrirse y hablar sobre las cosas que les hab\u00edan estado persiguiendo. Mi pap\u00e1 me hizo saber que si bien \u00e9l hab\u00eda perdido a su esposa por c\u00e1ncer, el perder una hija era una p\u00e9rdida diferente. Yo no hab\u00eda pensado en ello.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Luego, \u00e9l y mis hermanos expresaron sus frustraciones de vivir tan lejos y no estar a mano para cuidarme. Dijeron que oraban cada d\u00eda por m\u00ed, pero que quer\u00edan hacer algo m\u00e1s. Gradualmente, mientras habl\u00e1bamos, se dieron cuenta de cu\u00e1n importante era que Juan y yo no estuvi\u00e9ramos vencidos por la enfermedad, al punto de hacer bromas con ella a veces. Se hab\u00edan enojado cuando Allison me hab\u00eda dado un beso en mi cabeza calva o cuando Daniel frotaba mi brillante cuero cabelludo. No se hab\u00edan dado cuenta que los ni\u00f1os no me recordaban con cabello.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La reuni\u00f3n termin\u00f3 con abrazos y una mejor comprensi\u00f3n del uno por el otro.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>LAS VICTORIAS DE HOY<\/P><\/B><\/p>\n<p><P align=justify>Hoy, Allison tiene 6 a\u00f1os y Daniel 4. Yo tuve numerosos retrocesos y estuve en quimioterapia cada fiesta importante desde mi primer diagn\u00f3stico. Pero a\u00fan nos gusta ir a cenar afuera de vez en cuando, alquilar pel\u00edculas tontas, jugar en el parque y sentarnos juntos cada domingo en la iglesia.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En Navidad continuamos adornando la casa y armamos un gran \u00e1rbol. Por supuesto, no cuelgo tantos adornos como acostumbraba, pero a\u00fan hacemos de nuestras Navidades algo especial. Hacemos las cosas tradicionales como cualquier otra familia, incluyendo el ir al culto de las velas e invitar a otros a asistir. Me siento bendecida de tener siempre alguien alrededor que me ayuda, ya sea a cocinar, o hacer la limpieza o cuidar de los ni\u00f1os.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La gente a\u00fan comenta de mi actitud exuberante, pero ello es por mi acostumbramiento al c\u00e1ncer. Despu\u00e9s de todo, son casi tres a\u00f1os desde que me dieron el primer diagn\u00f3stico. No estoy diciendo que no tengo d\u00edas malos o per\u00edodos de llanto, pero eso ocurre cuando estoy a solas o cuando hablamos con Juan, tarde en la noche. La pr\u00f3xima ma\u00f1ana nuestras sonrisas vuelven a nuestros rostros a fin de poder saludar a nuestros hijos con abrazos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Extra\u00f1o el estar activa en la iglesia. Especialmente extra\u00f1o el participar del coro. Me encantaban las pr\u00e1cticas como las presentaciones del domingo por la ma\u00f1ana. Aprecio los buenos sentimientos que surgen en un grupo cuando trabajan juntos para hacer algo hermoso para el Se\u00f1or. A veces pens\u00e9 que estallar\u00eda de puro gozo, y comenzar\u00eda a bromear para pasar a otros esos buenos sentimientos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hoy la pr\u00e1ctica con el coro es un hermoso recuerdo. Mientras el c\u00e1ncer contin\u00faa avanzando, los doctores me indicaron que tenga mis cosas en orden. Por supuesto, ha sido duro aceptar que Dios aparentemente no va a intervenir y permitirme ver crecer a mis ni\u00f1os. He llorado mucho por varios d\u00edas, pero luego decid\u00ed que quer\u00eda que el tiempo que nos quedara fuera lleno de buenos recuerdos, no los de una madre llorosa. Dej\u00e9 mi trabajo para estar m\u00e1s con ellos. El incentivo de Juan me ha ayudado much\u00edsimo mientras \u00e9l permanece fiel a nosotros. S\u00e9 que los ni\u00f1os est\u00e1n seguros con \u00e9l.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Esta continua batalla con el c\u00e1ncer nos ha forzado a pensar sobre cosas que toda pareja debe discutir, como el testamento y hablar sobre los lugares para el entierro. Tambi\u00e9n consideramos qui\u00e9n continuar\u00eda con la crianza de los ni\u00f1os si algo nos sucediera a ambos. Tener que hablar de estos temas a esta edad es muy duro. Pero era necesario hacerlo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por supuesto, s\u00e9 que Dios a\u00fan puede intervenir y sanarme si lo quiere. S\u00e9 que \u00e9l cuidar\u00e1 de mi familia amorosamente y que sacar\u00e1 algo bueno de esta situaci\u00f3n. La esperanza del cielo es lo que me sostiene. Y cu\u00e1n apropiado fue que mi c\u00e1ncer apareciera por primera vez una Navidad. Esto es lo que es la Navidad, esperanza para el mundo porque un ni\u00f1o ha nacido en un establo hace 2000 a\u00f1os.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Aquella esperanza me ayuda a seguir aunque me estoy acostumbrando a la idea de morir. Despu\u00e9s de todo, por mi fe puesta en lo que Jes\u00fas hizo por m\u00ed, y por el mundo entero, s\u00e9 que ver\u00e9 su rostro.<\/P><br \/>\n<P align=justify>De hecho, cuando usted est\u00e9 leyendo esto, puedo estar ya en el cielo. Mientras usted est\u00e9 disfrutando del culto tradicional de las velas con su familia, yo podr\u00e9 estar cantando con el coro celestial. \u00a1P\u00edenselo! Estar\u00e9 cantando al Se\u00f1or, qui\u00e9n muri\u00f3 por m\u00ed.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Mientras este art\u00edculo va a la imprenta. Susan Keck est\u00e1 disfrutando de uno de sus \u00abbuenos per\u00edodos\u00bb. Est\u00e1 esperando pasar otra Navidad con su familia en Morris, Illinois. Focus on Family, Diciembre 1993.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Nota del Editor:<\/B> Luego de esperar por varios meses el permiso para traducir y publicar el presente art\u00edculo, recibimos una carta del esposo de la autora, dici\u00e9ndonos: \u00abTienen mi permiso para traducir y publicar el art\u00edculo como han requerido. Mi esposa, Susan, parti\u00f3 al hogar celestial para estar con el Se\u00f1or en enero de este a\u00f1o. Yo s\u00e9 que Susan querr\u00eda que su vida y su art\u00edculo tocaran tanta gente como sea posible\u00bb. John Keck. Los Temas de Apuntes Pastorales, volumen III, n\u00famero 6.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Susana Keck Primero, las se\u00f1ales de algo que no anda bien, poco despu\u00e9s el diagn\u00f3stico del m\u00e9dico: un c\u00e1ncer linf\u00e1tico, m\u00e1s tarde el tratamiento con sus secuelas muy molestas. \u00bfC\u00f3mo enfrentar la realidad de una enfermedad devastadora? \u00bfC\u00f3mo mantener a la familia unida y fortalecida en medio de dolor? 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