{"id":3018,"date":"2015-12-01T01:00:13","date_gmt":"2015-12-01T06:00:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-nacimiento-unico-parte-i\/"},"modified":"2015-12-01T01:00:13","modified_gmt":"2015-12-01T06:00:13","slug":"un-nacimiento-unico-parte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-nacimiento-unico-parte-i\/","title":{"rendered":"Un nacimiento \u00fanico, Parte I"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por G. Campbell Morgan<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Dios nos ha revelado interesantes misterios por medio de su Palabra. Pero no hay duda que uno de los mayores misterios fue el nacimiento de su Hijo. \u00bfQu\u00e9 pudo haber sentido Jes\u00fas cuando se despoj\u00f3 a s\u00ed mismo para tomar forma de siervo? \u00bfQu\u00e9 signific\u00f3 tal manifestaci\u00f3n?<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>\u00abEl misterio de Dios\u00bbUn nacimiento \u00fanico en la historia, Parte I Un an\u00e1lisis del gran misterio de la encarnaci\u00f3n de Cristo<\/P><br \/>\n<P align=right><\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El tema de la encarnaci\u00f3n no solo es un misterio, sino que tambi\u00e9n es fundamental para lograr una cierta explicaci\u00f3n a las crisis de Cristo. Es un hecho que nadie podr\u00e1 comprender en su totalidad al Se\u00f1or Jesucristo. No obstante, la Escritura declara ciertos eventos que explican su gloria y gracia, y sin ellos el Se\u00f1or Jesucristo queda como un problema sin resolver que desaf\u00eda cada intento de explicar Su persona. Primero debemos admitir que es imposible formular explicaciones concluyentes con respecto a Jesucristo. Sin embargo, es de extrema importancia reconocer todo aquello que ha sido revelado, a fin de comprender el verdadero significado de su misi\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En las ep\u00edstolas que Pablo escribi\u00f3 a algunas iglesias hacia fines de su vida, especialmente la dirigida a los Colosenses, es evidente que el ap\u00f3stol est\u00e1 sumamente ansioso porque los cristianos conozcan a Cristo. Esta ansiedad la expresa en el pensamiento: \u00abA fin de conocer el misterio de Dios \u0085 de Cristo\u00bb (Col 2.2). Pablo se refiere a Cristo como \u00abel misterio de Dios\u00bb. Entendamos primero el uso y significado de la palabra \u00abmisterio\u00bb en el Nuevo Testamento. Con gran lucidez se ha dicho que ese misterio es \u00abuna verdad que no puede descubrirse sino por revelaci\u00f3n: nunca significa (como podr\u00eda sugerir nuestro uso popular de la palabra) algo ininteligible, o desconcertante en s\u00ed. En la Escritura, un misterio puede ser un hecho que, cuando es revelado, no podemos entender sus detalles, aunque podamos saberlo, y proceder de acuerdo con \u00e9l\u0085 Es una verdad que s\u00f3lo puede saberse cuando es revelada\u00bb (Obispo Handley Moule).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En este sentido, Cristo es el misterio de Dios. Es imposible obtener un an\u00e1lisis y una explicaci\u00f3n perfecta de su persona. Conocemos su origen y caracter\u00edsticas esenciales, hechos que debemos reconocer con el fin de comprender correctamente el gran tema de la redenci\u00f3n humana.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Era un hecho que la sabidur\u00eda o el poder del hombre era incapaz de reconstruir lo que hab\u00eda sido destruido. Por eso, era de esperarse que el m\u00e9todo divino de la redenci\u00f3n estuviera m\u00e1s all\u00e1 de una perfecta explicaci\u00f3n a los hombres. Lo que la sabidur\u00eda humana no puede planear tiene necesariamente que estar fuera de su poder de perfecta comprensi\u00f3n. La inteligencia humana es capaz de apreciar cualquier conocimiento que se halle dentro del alcance de la operaci\u00f3n de la sabidur\u00eda humana. La inteligencia de alguien podr\u00e1 no ser suficiente para abarcar el descubrimiento del m\u00e9todo de transmitir palabras por la electricidad sin usar alambres. Cuando, sin embargo, otra inteligencia humana ha examinado a fondo el asunto, esta persona puede comprender la explicaci\u00f3n dada. Podr\u00eda, por lo tanto, deducirse que si bien el hombre no era capaz en su propia sabidur\u00eda de idear un plan de redenci\u00f3n, deber\u00eda poder comprender completamente el plan de Dios. Sin embargo, esto no ocurre. En el primer caso, todo el movimiento est\u00e1 dentro del alcance de la inteligencia humana. En el segundo, toda sabidur\u00eda humana hab\u00eda fracasado en su tentativa de descubrir un m\u00e9todo de salvaci\u00f3n. El fracaso, adem\u00e1s, tiene que haber continuado por todas las edades. La persona de Cristo y todo el plan de la redenci\u00f3n humana son maravillosos en forma tan trascendente que demandan para su explicaci\u00f3n el reconocimiento de su origen divino. Todo esto equivale a resaltar un hecho que no debemos perder de vista cuando decidimos contemplar este paso inicial de Dios hacia el hombre. Si bien grandes hechos han sido revelados, la raz\u00f3n humana no puede entenderlos perfectamente, por eso, debemos tener una actitud de fe.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Estas declaraciones se aplican, con igual fuerza, a todo el misterio de la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Tenemos que abordar el tema, pues, con santa y sumisa reverencia. La actitud de la mente con respecto al tema se define en palabras que Mois\u00e9s, siervo de Dios, dijo hace muchos siglos a los hijos de Israel: \u00abLas cosas secretas pertenecen a Jehov\u00e1 nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre para que cumplamos todas las palabras de esta ley.\u00bb (Dt 29.29). Hay secretos que pertenecen al Se\u00f1or. Hay revelaciones, que Dios ha dicho tan claramente, que pueden entenderse y estas \u00abson para nosotros y para nuestros hijos\u00bb. Todos los que desean conocer a Cristo deben estudiar diligentemente las revelaciones, y reverentemente confiar con respecto a los secretos divinos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Los siguientes art\u00edculos de esta serie analizan principalmente el nacimiento de Cristo, como una crisis de la encarnaci\u00f3n. Siempre existe el peligro de prestar m\u00e1s atenci\u00f3n al nacimiento del humano que a ese nacimiento como la crisis por la cual Dios se encarn\u00f3. Abordaremos este tema primero seg\u00fan el testimonio de la Escritura; en segundo lugar, el misterio de los secretos; tercero, el misterio revelado.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Tomado y adaptado del libro Las crisis de Cristo, G. Campbell Morgan, Publicaciones Hebr\u00f3n &#8211; Desarrollo Cristiano Internacional, todos los derechos reservados.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por G. Campbell Morgan Dios nos ha revelado interesantes misterios por medio de su Palabra. 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