{"id":3021,"date":"2015-12-01T01:00:18","date_gmt":"2015-12-01T06:00:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-ataque\/"},"modified":"2015-12-01T01:00:18","modified_gmt":"2015-12-01T06:00:18","slug":"el-ataque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-ataque\/","title":{"rendered":"El ataque"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por G. Campbell Morgan<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Mientras Jes\u00fas estaba en el desierto, Satan\u00e1s decidi\u00f3 tentarlo para echar a perder el plan divino de Dios. G. Campbell Morgan analiza detalladamente la segunda tentaci\u00f3n, c\u00f3mo esta atacaba la confianza que el Hijo ten\u00eda en el Padre, y las implicaciones que hubiera tenido si Jes\u00fas hubiera cedido a la petici\u00f3n del enemigo.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>Parte I de la serie: El salto que Jes\u00fas no quiso dar Un estudio sobre la segunda tentaci\u00f3n de Jes\u00fas<\/P><br \/>\n<P align=justify>No existen indicaciones claras que permitan determinar el espacio de tiempo que transcurri\u00f3 entre la primera y la segunda tentaci\u00f3n. Es probable que una sigui\u00f3 tras otra en r\u00e1pida sucesi\u00f3n. La palabra con que Mateo introduce el relato del segundo ataque sugiere esta sucesi\u00f3n. \u00abEntonces el diablo le llev\u00f3 a la santa ciudad\u00bb (Mt 4.5). Esto sugerir\u00eda que al instante de ser rechazado en un punto, el diablo comenz\u00f3 el ataque desde alguna nueva posici\u00f3n ventajosa. Hab\u00eda intentado derribar la obediencia mediante un ataque a la naturaleza f\u00edsica. Cuando renueva el ataque, deja de apelar a la debilidad por el hambre, ahora recurr\u00eda a la fuerza misma de la vida espiritual, es decir, la confianza del Maestro en Dios. Para fines de an\u00e1lisis, se dividi\u00f3 la segunda tentaci\u00f3n en dos etapas: el ataque y la reprimienda.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>El ataque<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>En esta segunda tentaci\u00f3n, Satan\u00e1s trat\u00f3 de seducir a Jes\u00fas y apartarlo de su actitud de estricta lealtad a la voluntad de Dios. Ahora lanzaba toda la fuerza de su arte sutil contra aquello que era la fortaleza de su permanencia en la voluntad de Dios, es decir, su perfecta confianza en Dios. No cabe duda de que la fortaleza en la resuelta constancia de Cristo en la voluntad de Dios era su absoluta confianza en su Padre, una confianza serena y perfecta. La confianza hizo que escogiera deliberadamente sufrir hambre \u0097lo cual estaba dentro de la voluntad divina\u0097 antes de satisfacer esa necesidad por la m\u00e1s m\u00ednima desviaci\u00f3n del sendero divinamente se\u00f1alado. El enemigo no pudo persuadir a Jes\u00fas de dejar esa senda, por eso, ahora dirig\u00eda sus fuerzas contra el principio de fortaleza donde radicaba el secreto del triunfo anterior de Jes\u00fas.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Dif\u00edcilmente puede subrayarse demasiado este pensamiento introductor. El Hombre perfecto de Dios fue totalmente victorioso. La confianza en su Padre era tan completa que obedec\u00eda no por resignaci\u00f3n o simplemente sumisi\u00f3n, sino por deleite en cualquier obra que fuese la voluntad del Padre. \u00c9l sab\u00eda que estaba m\u00e1s seguro hambriento en la voluntad de Dios, que satisfecho fuera de ella.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Este era el objetivo, por eso la terrible sutileza en la manera de comenzar el ataque: \u00abEntonces el diablo le llev\u00f3 a la santa ciudad, y le puso sobre el pin\u00e1culo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, \u00e9chate abajo; porque escrito est\u00e1: A sus \u00e1ngeles mandar\u00e1 acerca de ti, y en sus manos te sostendr\u00e1n, para que no tropieces con tu pie en la piedra\u00bb (Mt 4.5\u00966).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La elecci\u00f3n del lugar es la primera evidencia de la sutileza del adversario. \u00abLa santa ciudad\u00bb, y dentro de esa santa ciudad \u00abel templo\u00bb, y en el templo, \u00abel pin\u00e1culo\u00bb. \u00a1C\u00f3mo influye sobre la mente lo que hay alrededor! El cambio de la situaci\u00f3n corporal produce cambios menos maravillosos en la actitud de la mente . La localidad constantemente conmueve los pulsos del patriotismo. Todo ser se enternece al volver a la vieja casa, y algunos de los sentimientos religiosos m\u00e1s profundos manan con nuevo poder al regresar al lugar donde las corrientes de agua viva refrescaron al esp\u00edritu sediento. Siempre resulta imposible volver a visitar cualquier sitio de tiernas, sagradas o santas asociaciones sin que causen un efecto profundo sobre el ser interior.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>No se puede entender cabalmente cu\u00e1nto significaba para Jes\u00fas este lugar. Cada frase en el relato es descriptiva, y tiene su propio valor. \u00abLa santa ciudad\u00bb. Es dif\u00edcil apreciar exactamente lo que eso significaba para un hebreo. Para hacerlo en alguna medida, uno tiene que remontarse a la poes\u00eda hebrea, y leer algunas de las frases que vibran con una devoci\u00f3n que pocos conocen en estos d\u00edas de muchas ciudades y continuos viajes. \u00abHermosa provincia, el gozo de toda la tierra, es el monte de Si\u00f3n\u0085, la ciudad del gran Rey\u00bb (Sal 48.2). \u00abAll\u00e1 subieron las tribus\u00bb (Sal 122.4). \u00abComo Jerusal\u00e9n tiene montes alrededor de ella\u00bb (Sal 125.2). Estas y otras frases ayudan a comprender mejor esta situaci\u00f3n. Jerusal\u00e9n era el centro mismo de la m\u00e1s profunda vida de la naci\u00f3n, y todas las aspiraciones del pueblo se concentraban en ella. Todo devoto hijo de Abraham, en cualquier parte de la tierra en que se hallara, volv\u00eda su rostro hacia la ciudad mientras su coraz\u00f3n se dirig\u00eda en oraci\u00f3n al Dios de sus padres. Millares se un\u00edan en la oraci\u00f3n del salmista: \u00abSi me olvidare de ti, oh Jerusal\u00e9n, pierda mi diestra su destreza\u00bb (Sal 137.5).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Jes\u00fas de Nazaret no era una excepci\u00f3n a la regla. \u00a1Cu\u00e1nto amaba a la ciudad! Vino a ella vez tras vez, y cuando lo rechazaron definitivamente, como \u00e9l sab\u00eda, y ten\u00eda que pronunciara su juicio, lo hizo con tal emoci\u00f3n, que hasta la propia maldici\u00f3n pronunciada se caracteriz\u00f3 por las l\u00e1grimas de su compasi\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El diablo le condujo a esta ciudad. Cuando Satan\u00e1s atac\u00f3 su confianza en Dios, puso al Maestro en medio de todos los recuerdos de los pasados tratos de Dios con su pueblo, en la ciudad de las promesas.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Si la ciudad conmov\u00eda el coraz\u00f3n del jud\u00edo, el templo lo hac\u00eda a\u00fan m\u00e1s. Era el centro de la ciudad; en realidad, la ciudad era grande solamente porque el templo se encontraba ah\u00ed. La naci\u00f3n hebrea era una teocracia. Estaban bajo el gobierno inmediato de Jehov\u00e1, cuyo lugar de revelaci\u00f3n era el templo. Ese templo era pues la gloria peculiar de Jerusal\u00e9n. Aun cuando los valores espirituales eran despreciados, todav\u00eda quedaba en el coraz\u00f3n del pueblo una veneraci\u00f3n hacia el templo. Adem\u00e1s, los miembros devotos de la naci\u00f3n siempre relacionaban con ese templo todo lo m\u00e1s elevado y mejor en su historia, experiencia y esperanza. Era en realidad la casa misma de Dios.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El coraz\u00f3n de Cristo demostr\u00f3 en distintas formas el aprecio que sent\u00eda por el templo. De hecho, desde el inicio hasta el final de su ministerio lo limpi\u00f3 de traficantes. \u00a1Cu\u00e1ntas veces estuvo de pie en sus atrios, camin\u00f3 por sus p\u00f3rticos y se dirigi\u00f3 a las multitudes, o mantuvo una conversaci\u00f3n con los grupos menores! El enemigo transport\u00f3 a Cristo hasta ese centro de la vida nacional, el lugar donde la religi\u00f3n jud\u00eda ten\u00eda su suprema manifestaci\u00f3n y expresi\u00f3n, el espl\u00e9ndido s\u00edmbolo de ese principio de fe en Dios sobre el cual la naci\u00f3n entera hab\u00eda sido creada.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Sin embargo f\u00edjese una vez m\u00e1s en el lugar especial del templo donde lo coloc\u00f3 el diablo. El t\u00e9rmino \u00abpin\u00e1culo\u00bb transmite una idea falsa. En realidad, no hab\u00eda pin\u00e1culos sobre ese templo. El texto marginal sugiere la palabra \u00abala\u00bb, y con toda probabilidad el lugar a que se refer\u00eda era el magn\u00edfico ala sur del templo hecho por el real p\u00f3rtico de Herodes. Josefo dice que, al ponerse en la extremidad oriental de ese p\u00f3rtico, \u00abcualquiera al mirar abajo se mareaba, mientras que su vista no pod\u00eda alcanzar una profundidad tan inmensa\u00bb. Este era en el templo un punto de gran altura. Era el lugar m\u00e1s admirable, m\u00e1s estrat\u00e9gico, el punto al cual llevar\u00edan a cualquiera a quien se deseaba impresionar con la solemnidad y esplendor de la ciudad y su templo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>As\u00ed el diablo trajo a Jes\u00fas al coraz\u00f3n de la naci\u00f3n, la ciudad; al coraz\u00f3n de la ciudad, el templo; al lugar del templo que m\u00e1s temor infund\u00eda. \u00a1Qu\u00e9 buena y sutil elecci\u00f3n! \u00a1Qu\u00e9 terrible astucia y malicia! Todos los alrededores apelaban al sentido de confianza de Dios. Parecer\u00eda que este era el \u00faltimo lugar para atacar el principio de la confianza; sin embargo, si se considera la insinuaci\u00f3n del enemigo, se ver\u00e1 el malicioso artificio tras la elecci\u00f3n de esta ubicaci\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En la insinuaci\u00f3n, f\u00edjese primero en la palpable y verdadera propuesta del enemigo. \u00ab\u00c9chate abajo\u00bb (Mt 4.6). Es una tentativa directa de forzar a Jes\u00fas a obrar sobre ese principio de confianza, que ha sido fomentado por la selecci\u00f3n de este especial lugar. \u00abEn la ciudad del gran Rey, en la casa dedicada a su culto, en el lugar que m\u00e1s temor inspira, ejercita confianza en \u00e9l arroj\u00e1ndote de esta gran altura\u00bb. Detr\u00e1s de esta clara insinuaci\u00f3n se hallaba otra inferida e indirecta: la confianza se expresa con mayor perfecci\u00f3n cuando se osa hacer algo extraordinario, espectacular, heroico. Es como si el enemigo hubiese dicho a Jes\u00fas: No hay necesidad de que t\u00fa te eches abajo. No sucede en el curso ordinario del deber, pero es tan grande la oportunidad para una aventura de fe: la confianza en Dios se manifiesta cuando se hacen actos espectaculares para \u00e9l. El enemigo le sugiri\u00f3 a Jes\u00fas probar su confianza y colocarla fuera de la regi\u00f3n de lo com\u00fan. Jes\u00fas rechaz\u00f3 la primera tentaci\u00f3n en la fortaleza de su confianza. El sentido de esa victoria se bas\u00f3 en la confianza y estaba fresca en su alma, por eso, el enemigo ahora suger\u00eda que la ejerciera en forma extraordinaria. \u00ab\u00c9chate abajo\u00bb. \u00bfPodr\u00eda concebirse algo m\u00e1s lleno de sutileza, m\u00e1s capaz de atrapar al incauto, y derribar lo que hab\u00eda parecido ser una vida inexpugnable?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La plausibilidad y fuerza de la tentaci\u00f3n se perciben a\u00fan m\u00e1s vivamente en el argumento que el diablo emplea: \u00abSi eres Hijo de Dios\u00bb (Mt 4.6). Este es el mismo argumento usado en la primera tentaci\u00f3n, pero con un \u00e9nfasis diferente. En la primera, con toda probabilidad la fuerza de la expresi\u00f3n ca\u00eda sobre la palabra \u00aberes\u00bb, \u00absi eres Hijo de Dios\u00bb (Mt 4.3). Aqu\u00ed parece que estaba sobre la palabra \u00abDios\u00bb, \u00absi eres Hijo de Dios\u00bb. El \u00e9nfasis estar\u00eda sobre la naturaleza de Dios. En la primera tentaci\u00f3n, Jes\u00fas prob\u00f3 el hecho de su relaci\u00f3n. Ahora el recurso se dirig\u00eda a esa relaci\u00f3n. El enemigo estaba dispuesto a extenderse hasta la bondad de Dios y el cuidado que \u00e9l otorga a quienes conf\u00edan en \u00e9l. Frustrado y herido en la primera tentaci\u00f3n por el uso que el Maestro hizo del arma de la Palabra, ahora empleaba esa misma arma. \u00a1La espada misma de Cristo en manos del diablo! Observe su resplandor cuando el mismo diablo dice: \u00abEscrito est\u00e1\u00bb.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Emple\u00f3 la Escritura para apelar al principio de la confianza. Jes\u00fas hab\u00eda declarado que el hombre viv\u00eda no solo de pan, sino de las palabras procedentes de la boca de Dios; ahora al querer tentarlo hacia un nuevo ejercicio de confianza, el diablo cita la Palabra de Dios. Acepta la definici\u00f3n de Cristo de que la vida humana es algo m\u00e1s que animal. Reconoce que la vida espiritual necesita ser fuerte para ejercer la confianza; adem\u00e1s, que la vida espiritual solo es fuerte si se nutre de la Palabra. De modo que Satan\u00e1s intenta ministrar a Cristo precisamente con el dominio de esa naturaleza espiritual. Es un cuadro sorprendente y espantoso. \u00abEscrito est\u00e1: A sus \u00e1ngeles mandar\u00e1 acerca de ti, y en sus manos te sostendr\u00e1n, para que no tropieces con tu pie en piedra\u00bb (Mt 4.6). Este es el colmo mismo de la sutileza. El salmo del cual se cita, comienza con las palabras: <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00abEl que habita al abrigo del Alt\u00edsimo morar\u00e1 bajo la sombra del Omnipotente\u00bb (Sal 91.1).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Esta es una descripci\u00f3n de la perfecta seguridad del alma que conf\u00eda. A trav\u00e9s de todos los siglos su ritmo, su m\u00fasica y su dulzura han alegrado el coraz\u00f3n de aquellos que ponen su confianza en Dios. Ahora el enemigo procura instar al Maestro a alg\u00fan nuevo ejercicio de la confianza, y por eso cita estas palabras de ese gran salmo de confianza.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Hasta aqu\u00ed hemos visto algo de la sutileza y la fuerza del ataque, pero la revelaci\u00f3n final solo aparece cuando la respuesta de nuestro Se\u00f1or deja claramente expuesto su significado interior.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>La reprimienda<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Ahora observe el arma que us\u00f3 Jes\u00fas para obtener la victoria. Otra vez se ve el brillo de la espada cuando \u00e9l dice: \u00abEscrito est\u00e1\u00bb. Es como si primero replicara a la sutileza del ataque del enemigo al revelarle que contin\u00faa viviendo de la Palabra de Dios. Adem\u00e1s, no ten\u00eda ning\u00fan inconveniente en que su ser f\u00edsico estuviera condicionado por la ley de Dios, ya que esa ley defin\u00eda su responsabilidad espiritual. As\u00ed como en el aspecto f\u00edsico no pensar\u00eda en vivir fuera del gobierno de la voluntad de su Padre, tampoco lo har\u00eda en el espiritual. No estaba dispuesto a exceder los l\u00edmites que Dios estableci\u00f3 para su libertad espiritual, tampoco ir\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites fijados para su ser f\u00edsico. Sin embargo, note la leve variaci\u00f3n en su uso del arma. En la primera tentaci\u00f3n dijo: \u00abEscrito est\u00e1\u00bb. En la segunda: \u00abEscrito est\u00e1 tambi\u00e9n\u00bb (Mt 4.7). La palabra \u00abtambi\u00e9n\u00bb revela el perfecto dominio que el Se\u00f1or ten\u00eda del arma. En comparaci\u00f3n con Cristo el diablo era un esgrimista pobre al intentar emplear la espada del Esp\u00edritu. Parecer\u00eda que con un sereno pero poderoso movimiento de su fuerte brazo Jes\u00fas le arrebat\u00f3 a Satan\u00e1s la espada. La fuerza del \u00abtambi\u00e9n\u00bb se halla en el hecho de que es una respuesta a lo que dijo Satan\u00e1s: \u00abEscrito est\u00e1\u00bb. No niega la exactitud de la cita sat\u00e1nica, pero responde a ella diciendo: \u00abEscrito est\u00e1 tambi\u00e9n\u00bb. Quiere decir que debe hacerse un uso correcto de las palabras de Dios. Ninguna declaraci\u00f3n aislada sacada de su contexto constituye autorizaci\u00f3n suficiente para acciones que claramente est\u00e1n opuestas a otros mandatos. \u00abEscrito est\u00e1\u00bb, pero: \u00abEscrito est\u00e1 tambi\u00e9n\u00bb, y para una debida definici\u00f3n de la vida ning\u00fan texto suelto basta. Es necesario que haya conocimiento de todo el plan de la divina voluntad, y de esta manera se descubre el verdadero equilibrio y proporci\u00f3n de la vida.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a1Qu\u00e9 valor infinito hay en esa palabra \u00abtambi\u00e9n\u00bb! \u00a1Qu\u00e9 bueno ser\u00eda si toda la iglesia de Cristo aprendiese que ninguna ley de vida puede basarse en un texto apartado del resto! Siempre es necesario descubrir los distintos aspectos de la verdad, pues estos se limitan uno al otro en su operaci\u00f3n, y crean el inexpugnable fuerte de seguridad para el alma del hombre.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En un estudio de las herej\u00edas de la iglesia \u0097por supuesto no muy provechoso\u0097 se ver\u00e1 que todas se han fundado en Escrituras usadas como las usa el diablo. Es decir, fueron arrancadas del hilo del pasaje en que se encuentran y de su relaci\u00f3n al conjunto de la revelaci\u00f3n. Cada falso maestro que ha dividido a la Iglesia ha tenido un \u00abescrito est\u00e1\u00bb sobre el cual colgar su doctrina. Si tan solo contra ese trozo aislado se hubiese reconocido que \u00abescrito est\u00e1 tambi\u00e9n\u00bb, \u00a1de cu\u00e1nto se hubiera salvado la Iglesia! <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Ahora f\u00edjese en la Escritura que Cristo utiliz\u00f3 para resistir el ataque. \u00abNo pondr\u00e1s a prueba al Se\u00f1or tu Dios\u00bb (Mt 4.7). Generalmente se ha entendido que aqu\u00ed Cristo le dec\u00eda al diablo: No har\u00e1s prueba de M\u00ed. Pero eso indudablemente es restarle valor a las palabras. En esta declaraci\u00f3n, al igual como venci\u00f3 al enemigo en la primera tentaci\u00f3n, \u00e9l defin\u00eda su propia posici\u00f3n. El mandato: \u00abNo pondr\u00e1s a prueba al Se\u00f1or tu Dios\u00bb, fue dirigido al hombre, y en esta cita el Se\u00f1or dio su raz\u00f3n para negarse a lanzarse desde el ala del templo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Aqu\u00ed, entonces, se expone el significado m\u00e1s profundo de este sutil ataque. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda parecer m\u00e1s excelente que la confianza de este Hombre perfecto en Dios? \u00bfPod\u00eda haber algo m\u00e1s acertado? En una sola frase el Maestro quita toda la hipocres\u00eda de su malvada propuesta y revela el asesino intento. Si se hubiera lanzado desde la parte alta del templo, hubiera tentado a Dios, y en \u00faltima instancia, no hubiera demostrado confianza, sino desconfianza. Cuando se duda de una persona, se realizan experimentos para descubrir hasta que punto se puede confiar en ella. Realizar experimentos de cualquier clase con Dios es revelar el hecho de que uno no est\u00e1 bien seguro de su bondad. La confianza nunca desea tentar, probar, o actuar descuidadamente. Con calma y tranquilidad permanece con firme fe en la otra persona. \u00a1Con qu\u00e9 incomparable destreza este Hombre perfecto ha mostrado la fortaleza y a la vez la debilidad de la embestida sat\u00e1nica! La respuesta del Se\u00f1or revela el verdadero territorio de su confianza. Ese territorio es nuevamente la voluntad de Dios. En efecto, el Maestro declar\u00f3 que pod\u00eda confiar en Dios perfectamente mientras se quedara dentro de la esfera de su voluntad revelada, pero que si sal\u00eda de esa esfera, no tendr\u00eda derecho a confiar, ni tampoco podr\u00eda confiar.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a1Qu\u00e9 infinito valor encierra para todos los hombres esta revelaci\u00f3n de la verdadera naturaleza de la fe en Dios! El diablo dice perpetuamente: Haz algo audaz, haz algo magn\u00edfico, haz algo fuera de lo ordinario, para demostrar as\u00ed tu confianza. El Maestro siempre responde: Tal acci\u00f3n no evidencia confianza. Eso ser\u00eda tentar a Dios, y tentarle significa dar muerte a la confianza. La confianza nunca realiza experimentos fuera del sendero divinamente marcado. Tales experimentos son evidencias de timidez y no de confianza.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>De modo que otra vez queda invicta la ciudadela, y el adversario es derrotado. Al negarse a tentar a Dios, Jes\u00fas demostr\u00f3 su perfecta confianza en \u00e9l. As\u00ed revel\u00f3 que el hombre, al no ser ego\u00edsta hasta el punto de no querer aparecer como heroico, con confianza puede desafiar a todo el infierno, y salir del conflicto m\u00e1s que vencedor. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En las dos primeras tentaciones se puso a prueba la naturaleza del Hijo y demostr\u00f3 ser invulnerable a los asaltos del mal. La debilidad en lo f\u00edsico fue probada. La fortaleza en el dominio espiritual fue atacada. La debilidad f\u00edsica, al permanecer en la voluntad de Dios, result\u00f3 ser m\u00e1s fuerte que la m\u00e1s grande fuerza del mal. Y la fortaleza espiritual, sosegadamente contenta con lo que parec\u00eda ser lo com\u00fan y corriente de la vida, demostr\u00f3 ser m\u00e1s poderosa que toda la sutileza de la maldad espiritual. El Hombre Jes\u00fas es victorioso sobre el mal en ambas esferas de su naturaleza. Ha elegido el hambre antes que el pan que Dios no provee, ha escogido aparecer como falto de braveza en lugar de demostrar su temor al poner a prueba a Dios. Cuando se le present\u00f3 la alternativa del hambre en la voluntad de Dios, o el alimento fuera de ella, no vacil\u00f3 ni siquiera por un momento. Con todo volvi\u00f3 a elegir esperar pacientemente en lugar de realizar un acto de brillante magnificencia que hubiera manifestado miedo en vez de confianza.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a1Con qu\u00e9 nitidez se revelan en estas horas de la tentaci\u00f3n del Hijo del Hombre, los hechos m\u00e1s profundos de la vida humana! Tal vez en ninguna otra parte pueda verse mejor la sencillez de la vida. El hombre en su ca\u00edda se complico la vida al tratar de actuar sobre mil diferentes principios, y con la complejidad vino la confusi\u00f3n. Este Hombre ten\u00eda s\u00f3lo un principio, la voluntad de Dios, y si el enemigo lo atacaba en su necesidad f\u00edsica o espiritual, no importaba. En ambos casos fue frustrado y obligado a retroceder. El hombre debe recordar que gracias al misterio de su cruz, pasi\u00f3n, y el triunfo de su resurrecci\u00f3n, este ser victorioso ahora mora en \u00e9l. Si el hombre le es leal a Cristo, como \u00e9l lo fue a Dios, su lealtad tambi\u00e9n termina en lealtad a Dios. As\u00ed como Cristo super\u00f3 las m\u00e1s sutiles tentaciones del maligno, nosotros tambi\u00e9n llegamos a ser \u00abm\u00e1s que vencedores por medio de aqu\u00e9l que nos am\u00f3\u00bb (Ro 8.37).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Le invitamos a consultar los otros art\u00edculos de esta serie:<\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nParte II &#8211; La Reprimenda<\/LI><\/UL><\/p>\n<p><P align=justify>Tomado y adaptado del libro Las crisis de Cristo, G. Campbell Morgan, Ediciones Hebr\u00f3n &#8211; Desarrollo Cristiano.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por G. Campbell Morgan Mientras Jes\u00fas estaba en el desierto, Satan\u00e1s decidi\u00f3 tentarlo para echar a perder el plan divino de Dios. G. Campbell Morgan analiza detalladamente la segunda tentaci\u00f3n, c\u00f3mo esta atacaba la confianza que el Hijo ten\u00eda en el Padre, y las implicaciones que hubiera tenido si Jes\u00fas hubiera cedido a la petici\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-ataque\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl ataque\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3021","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3021","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3021"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3021\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3021"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3021"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3021"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}