{"id":30222,"date":"2016-06-11T01:22:39","date_gmt":"2016-06-11T06:22:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-felicidad-esta-arriba\/"},"modified":"2016-06-11T01:22:39","modified_gmt":"2016-06-11T06:22:39","slug":"la-felicidad-esta-arriba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-felicidad-esta-arriba\/","title":{"rendered":"La felicidad est\u00e1 &#8220;arriba&#8221;"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Muchas veces en nuestra vida utilizamos el verbo necesitar. Sobre todo en primera persona. Porque la propia necesidad es la que m&aacute;s nos inquieta. Y decimos: \u201cNecesito tiempo, descanso, cari&ntilde;o, compa&ntilde;&iacute;a, soledad, m&aacute;s dinero, un buen trabajo, m&aacute;s amigos\u201d. Y alargamos la lista de necesidades.<br \/> &nbsp;<br \/> Queremos dar satisfacci&oacute;n a todo lo que nos hace falta. A veces de forma obsesiva. <strong>Como si la felicidad llegara al satisfacer todas nuestras necesidades.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Los ni&ntilde;os viven as&iacute;. Tienen hambre y piden comida. Tienen sed y quieren beber. Gritan queriendo satisfacer todo lo que necesitan. Lloran. Se sacian y duermen. Pero pasan los a&ntilde;os y dejan de ser ni&ntilde;os. Cumplen a&ntilde;os pero no siempre maduran.<br \/> &nbsp;<br \/> Hay muchas personas que no maduran nunca. Necesitan algo y lo gritan. Lo exigen, lo suplican. Viven necesitando, pidiendo, buscando, demandando. Se amargan cuando no tienen, se enfadan cuando no logran. Centradas en sus preocupaciones, en sus necesidades, haciendo caso omiso de las necesidades de los otros.<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;No se preguntan tanto qu&eacute; necesitan los dem&aacute;s. Viven para que los hagan felices. Les importa lo que a ellos les hace falta en ese momento. Acaban creyendo que la satisfacci&oacute;n de todos sus deseos los har&aacute; m&aacute;s felices. Se equivocan, siempre quieren m&aacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Tambi&eacute;n el mundo a nuestro alrededor nos enga&ntilde;a. Nos ha ido creando necesidades<\/strong> que antes no ten&iacute;amos. Un m&oacute;vil mejor, un coche m&aacute;s r&aacute;pido, una casa m&aacute;s grande, un ordenador con m&aacute;s memoria, un viaje m&aacute;s fascinante. Los &uacute;ltimos avances en tecnolog&iacute;a, las vacaciones m&aacute;s logradas.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos comparamos y necesitamos lo que otros tienen. Para no desentonar. Algunas de estas necesidades son buenas y nos hacen bien. Nos facilitan la vida, nos permiten cuidar m&aacute;s los v&iacute;nculos. Pero otras no nos hacen tanto bien, aunque pensemos que las necesitamos para vivir. Nos acaban haciendo esclavos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El pueblo jud&iacute;o en el desierto crey&oacute; que necesitaba un dios de oro<\/strong>. Ten&iacute;an hambre, quer&iacute;an pan y recordaban todo lo que ten&iacute;an cuando eran esclavos en Egipto. A&ntilde;oraban la esclavitud de entonces como una &eacute;poca dorada.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Tantas veces idealizamos el pasado en nuestras vidas.<\/strong> La libertad del desierto s&oacute;lo les tra&iacute;a hambre y pasaban necesidad. Por eso decidieron construir un becerro de oro con sus joyas.<br \/> &nbsp;<br \/> Era un dios que les daba seguridad. Lo tocaban, y pod&iacute;an poner en &eacute;l toda su confianza. <strong>No quer&iacute;an un Dios al que no pod&iacute;an ver ni tocar. <\/strong>Un Dios escondido. No amaban a ese Dios que parec&iacute;a dejarles solos en el desierto. No sent&iacute;an su abrazo, ni percib&iacute;an el calor de su mirada, ni su mano guiando sus pasos.<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;A veces, a nosotros nos pasa algo parecido. No confiamos en Dios que es nuestro Padre y necesitamos tocar las cosas. Deseamos certezas.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: \u201c<em>S&oacute;lo en lo alto hay descanso, s&oacute;lo hacia lo alto debe aspirar el hombre. No lo olviden. La infancia espiritual es la &uacute;nica salvaci&oacute;n efectiva frente a la crisis del tiempo actual. <strong>El reposo adecuado a la naturaleza humana est&aacute; arriba, en su nido original, en lo alto, y no aqu&iacute; abajo<\/strong><\/em>\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nos falta el descanso en Dios<\/strong>. Nos falta volver los ojos a nuestro Padre. Confiar como los ni&ntilde;os en su poder misericordioso. La experiencia de una filialidad sana nos ayuda a caminar. La confianza en Dios nos da seguridad.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Cuando no la tenemos necesitamos el poder de los poderosos. Y el dinero de los ricos<\/strong>. No confiamos en los planes de Dios que recoge donde no ha sembrado y es capaz de sacar un &aacute;rbol inmenso de una semilla tan peque&ntilde;a como la de la mostaza.<br \/> &nbsp;<br \/> No confiamos en ese Dios que me ha creado, me ha amado y ha caminado a mi lado toda mi vida. Por eso necesitamos la protecci&oacute;n de los que m&aacute;s mandan. Y el consuelo de los que m&aacute;s poseen.<br \/> &nbsp;<br \/> Ponemos nuestra seguridad en &iacute;dolos falsos. Nos buscamos dioses de madera que no hablan y no aman. Dioses que nos den seguridad y satisfagan todas nuestras necesidades. Dioses que aumentan en n&uacute;mero con el paso de los a&ntilde;os. <strong>Acumulamos cada vez m&aacute;s becerros de oro en el coraz&oacute;n.<\/strong> &iquest;Cu&aacute;les son esos becerros de oro que me dan seguridad? &iquest;D&oacute;nde estoy siendo esclavo?<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Ni&ntilde;os ante Dios<\/em>\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Muchas veces en nuestra vida utilizamos el verbo necesitar. Sobre todo en primera persona. Porque la propia necesidad es la que m&aacute;s nos inquieta. Y decimos: \u201cNecesito tiempo, descanso, cari&ntilde;o, compa&ntilde;&iacute;a, soledad, m&aacute;s dinero, un buen trabajo, m&aacute;s amigos\u201d. 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