{"id":30234,"date":"2016-06-11T01:23:03","date_gmt":"2016-06-11T06:23:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-se-comparte-una-pena-una-debilidad-com-pa-sion\/"},"modified":"2016-06-11T01:23:03","modified_gmt":"2016-06-11T06:23:03","slug":"como-se-comparte-una-pena-una-debilidad-com-pa-sion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-se-comparte-una-pena-una-debilidad-com-pa-sion\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo se comparte una pena, una debilidad?&nbsp;Com-pa-si\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Jes&uacute;s siente compasi&oacute;n<\/strong>:&nbsp;\u201c<em>Y al desembarcar, vio mucha gente, sinti&oacute; compasi&oacute;n de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a ense&ntilde;arles muchas cosas<\/em>\u201d Marcos 6, 30-34.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Muchos lo buscan. Quieren estar con &Eacute;l. Tal vez experimentar los milagros en su vida. Palpar la salvaci&oacute;n. Y Jes&uacute;s se compadece. Se preocupa por los suyos.&nbsp;<strong>Rompe en seguida su descanso, su oraci&oacute;n, por cualquiera.<\/strong>&nbsp;Detiene su camino. Tiene compasi&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Y a veces nosotros nos reservamos tanto. Nos cuidamos tanto. Nos protegemos tanto.&nbsp;<strong>Decimos:&nbsp;\u201cHasta aqu&iacute;. Ah&iacute; est&aacute; el l&iacute;mite. M&aacute;s no voy a dar\u201d.&nbsp;<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Jes&uacute;s se dej&oacute; invadir, tocar, buscar.<\/strong>&nbsp;Es ese don que tiene de ponerse en el lugar del otro. De salir de s&iacute; mismo. De conmoverse interiormente por el dolor de los hombres.&nbsp;<strong>Esa compasi&oacute;n me parece imposible pero es mi ideal<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Es algo muy propio de Jes&uacute;s, y deber&iacute;a ser nuestra norma de vida. Mirar a los otros m&aacute;s all&aacute; de m&iacute; mismo.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s es capaz de mirar a los dem&aacute;s a pesar de que son inoportunos. Le sacan de su descanso y de la intimidad con los ap&oacute;stoles despu&eacute;s de tiempo sin verse. Pero &Eacute;l s&oacute;lo se preocupa porque los ve desvalidos, necesitados, peque&ntilde;os. Y se conmueve hasta lo hondo.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s siempre da m&aacute;s.&nbsp;Le duele el dolor del otro. No puede pasar de largo. Lo que le duele al otro le mueve a &Eacute;l en lo m&aacute;s hondo.&nbsp;<strong>Jes&uacute;s no explica el sentido del dolor, ni da recetas para saber llevarlo. Simplemente se conmueve&nbsp;<\/strong>y se turba. No se acostumbra al sufrimiento.<br \/> &nbsp;<br \/> La compasi&oacute;n nos hace m&aacute;s humanos y m&aacute;s de Dios. Jes&uacute;s es misericordia. Nosotros&nbsp;<strong>somos misericordia cuando nos compadecemos ante el dolor del hombre<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> El Papa Francisco nos invita a perdonar siempre. Nos pide que no nos cansemos de perdonar. Jes&uacute;s mira el coraz&oacute;n del hombre y se compadece. No mira el grupo al que pertenece. No se queda en la apariencia. Mira con ojos puros. No se fija en el pecado.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a Santa Catalina de Siena:&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> \u201c<em>Para adquirir la pureza de esp&iacute;ritu es absolutamente indispensable abstenerse de todo juicio acerca del pr&oacute;jimo, as&iacute; como de comentarios in&uacute;tiles de sus actos.<\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>No debemos juzgar las acciones de las criaturas y sus motivos, aunque vi&eacute;ramos actos que sabemos son pecado en realidad,&nbsp;<strong>debemos abstenernos de juzgarlos; antes bien, debemos experimentar una sincera y santa compasi&oacute;n, que ofreceremos a Dios mediante una oraci&oacute;n piadosa y humilde<\/strong><\/em>\u201d.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s no juzga, siente compasi&oacute;n.&nbsp;No se fija en el lugar social al que pertenece. No piensa en su pasado. No le interesa si es o no religioso. Mira a cada hombre en lo que es, en su verdad, y se compadece.<br \/> &nbsp;<br \/> Mira su belleza y su dolor. Su virtud y su pecado. Mira su agua y su sed. Mira a cada uno, y lo ama como es. Esa mirada sana a la persona. La compasi&oacute;n de Jes&uacute;s nos sana. Nos hace mejores.<br \/> &nbsp;<br \/> La compasi&oacute;n tiene que ver con padecer con el que sufre. Estar al lado del herido. Junto al que lo ha perdido todo. <strong>Hay momentos en la vida de los hombres en los que sobran las palabras. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>El dolor puede crear barreras infranqueables<\/strong>. Jes&uacute;s se compadece y rompe&nbsp;las barreras que separan. Su amor es m&aacute;s fuerte que el odio y que el miedo.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s se compadece de m&iacute;. Eso me conmueve. Porque a veces me siento sin pecado. Y <strong>me olvido de mi debilidad. En esos momentos Jes&uacute;s se compadece de mi cerraz&oacute;n, de la dureza de mi alma<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Sabe c&oacute;mo soy y le apena que no sea capaz de romper las ataduras y comprender que no soy yo el que me salvo, sino &Eacute;l con su amor el que me saca de mi pobreza, el que me levanta y sostiene.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>A veces me abruma mi pecado y pobreza. Y Jes&uacute;s se acerca y tiene compasi&oacute;n de m&iacute;<\/strong>.&nbsp;Se compadece de mi pecado, de mi fragilidad. Sabe que no s&eacute; bien c&oacute;mo crecer y caminar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Jes&uacute;s siente compasi&oacute;n:&nbsp;\u201cY al desembarcar, vio mucha gente, sinti&oacute; compasi&oacute;n de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a ense&ntilde;arles muchas cosas\u201d Marcos 6, 30-34.&nbsp; &nbsp; Muchos lo buscan. Quieren estar con &Eacute;l. Tal vez experimentar los milagros en su vida. Palpar la salvaci&oacute;n. Y Jes&uacute;s &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-se-comparte-una-pena-una-debilidad-com-pa-sion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfC\u00f3mo se comparte una pena, una debilidad?&nbsp;Com-pa-si\u00f3n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30234","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30234","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30234"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30234\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30234"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30234"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30234"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}