{"id":30243,"date":"2016-06-11T01:23:25","date_gmt":"2016-06-11T06:23:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/examina-los-verdaderos-motivos-por-los-que-no-aceptas-una-mision\/"},"modified":"2016-06-11T01:23:25","modified_gmt":"2016-06-11T06:23:25","slug":"examina-los-verdaderos-motivos-por-los-que-no-aceptas-una-mision","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/examina-los-verdaderos-motivos-por-los-que-no-aceptas-una-mision\/","title":{"rendered":"Examina los verdaderos motivos por los que no aceptas una&nbsp;misi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Comenta el Papa Francisco: \u201c<em>Ver, recordar y contar, son los tres verbos que describen la identidad y la misi&oacute;n. El testigo es uno que ha visto, pero no con un ojo indiferente; ha visto y se ha dejado implicar por el suceso. Por esto recuerda, no s&oacute;lo porque sabe reconstruir de forma precisa los hechos sucedidos, sino porque esos hechos le han hablado y &eacute;l ha tomado su sentido profundo. Entonces el testigo cuenta, no de forma fr&iacute;a y distante, sino como uno que se ha cuestionado, y que desde aquel d&iacute;a su vida ha cambiado<\/em>\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s han vivido con &Eacute;l. Son testigos de un amor diferente. Han saboreado la presencia del reino en sus palabras y en sus obras. Han sido testigos de unos milagros maravillosos.<br \/> &nbsp;<br \/> Han escuchado sus palabras con atenci&oacute;n, bebi&eacute;ndolas como los ni&ntilde;os. <strong>Han palpado su amor sencillo, cotidiano, de palabras y abrazos. Han vislumbrado el cielo abierto detr&aacute;s de su carne<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Cada noche las estrellas, cada ma&ntilde;ana el sol lleno de esperanza. Han so&ntilde;ado a su lado y han compartido sus sue&ntilde;os.<br \/> &nbsp;<br \/> Saben que el reino de Dios va a cambiar los corazones. Ya lo est&aacute; haciendo. Ellos mismos <strong>est&aacute;n cambiando. Y saben que si los corazones cambian, cambia todo a su alrededor.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Han visto milagros sencillos y prodigiosos. Saben que algo nuevo comienza aunque todav&iacute;a no sepan c&oacute;mo explicarlo. El cambio ya es real en ellos. Peque&ntilde;os cambios, pero suficientes.<br \/> &nbsp;<br \/> Es verdad que los cambios son lentos. Tres a&ntilde;os parece poco tiempo. Pero todos <strong>los d&iacute;as compartidos con Jes&uacute;s son muchos d&iacute;as, es una escuela &uacute;nica<\/strong>. Ellos mismos ver&iacute;an que no eran los mismos que el primer d&iacute;a.<br \/> &nbsp;<br \/> No ser&iacute;an m&aacute;s capaces. Pero s&iacute; estaban m&aacute;s enamorados. Lo hab&iacute;an dejado todo por seguir a Jes&uacute;s. Se sent&iacute;an fuertes. Hab&iacute;an expuesto sus vidas. Eran se&ntilde;alados por los dem&aacute;s. Eran disc&iacute;pulos unidos a un maestro. Participaban ya levemente de su fuerza y su poder.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>A veces queremos estar muy formados para ponernos en marcha.<\/strong> &iquest;Qu&eacute; vamos a decir? Hay personas que llevan toda su vida form&aacute;ndose, han le&iacute;do libros y libros y no son capaces de preparar una charla, hablarles a sus amigos de Dios, contarles a otros lo que est&aacute; ocurriendo en su alma.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces me sorprende. <strong>Pedimos formaci&oacute;n, m&aacute;s formaci&oacute;n y dejamos la misi&oacute;n para otros m&aacute;s preparados.<\/strong> Nosotros todav&iacute;a estamos en formaci&oacute;n. Y con eso <strong>justificamos nuestra comodidad<\/strong>. <strong>Detr&aacute;s hay un miedo inmenso al fracaso, al rid&iacute;culo, al rechazo. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Miro hoy a los disc&iacute;pulos y encuentro que no est&aacute; justificado el miedo. Ellos no estaban formados y obedecen, se ponen en camino. Se exponen al rechazo. &iquest;Y nosotros?<br \/> &nbsp;<br \/> Nos cuesta mucho el rechazo, que no entiendan nuestras palabras, que no acojan nuestro testimonio.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Papa Francisco: \u201c<em>La Iglesia os quiere hombres de testimonio. Dec&iacute;a san Francisco a sus hermanos: -Predicad siempre el Evangelio y, si fuera necesario, tambi&eacute;n con las palabras. <strong>No hay testimonio sin una vida coherente<\/strong>.<\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Hoy no se necesita tanto maestros, sino testigos valientes, convencidos y convincentes, testigos que no se averg&uuml;encen del Nombre de Cristo y de su Cruz ni ante leones rugientes ni ante las potencias de este mundo<\/em>\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Estas palabras del Papa me conmueven. As&iacute; es como nos manda Jes&uacute;s. <strong>Nos env&iacute;a sin nada a darlo todo en medio de leones rugientes. <\/strong>Nos env&iacute;a a predicar con nuestra vida y, si es necesario, tambi&eacute;n con nuestras palabras.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Qu&eacute; sentir&iacute;an los ap&oacute;stoles al ser enviados? No me quiero quedar en el dato. Una noticia contada entre muchas. Me gustar&iacute;a adentrarme en el coraz&oacute;n de aquellos hombres.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;No estar&iacute;an llenos de miedo?<\/strong> De dos en dos. No van solos. Otro m&aacute;s acompa&ntilde;a sus pasos. Podr&iacute;an compartir sus miedos y frustraciones. &iquest;Qu&eacute; dir&iacute;an cuando se vieran delante de los hombres?<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Qu&eacute; har&iacute;an si eran rechazados, o criticados, o apaleados? &iquest;Y si fracasaban en su empresa y regresaban a casa con las manos vac&iacute;as? <strong>Tendr&iacute;an mucho miedo. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;Acaso no lo ten&iacute;a yo cuando Jes&uacute;s me invit&oacute; a seguir sus pasos como sacerdote?<\/strong> El mismo miedo que siento al ver una misi&oacute;n ingente que supera mis capacidades.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Comenta el Papa Francisco: \u201cVer, recordar y contar, son los tres verbos que describen la identidad y la misi&oacute;n. El testigo es uno que ha visto, pero no con un ojo indiferente; ha visto y se ha dejado implicar por el suceso. 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