{"id":30244,"date":"2016-06-11T01:23:27","date_gmt":"2016-06-11T06:23:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-anunciar-la-vida-verdadera-cuando-a-veces-vivo-cosas-falsas\/"},"modified":"2016-06-11T01:23:27","modified_gmt":"2016-06-11T06:23:27","slug":"como-anunciar-la-vida-verdadera-cuando-a-veces-vivo-cosas-falsas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-anunciar-la-vida-verdadera-cuando-a-veces-vivo-cosas-falsas\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo anunciar la vida verdadera cuando a veces vivo cosas&nbsp;falsas?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Hoy Jes&uacute;s env&iacute;a a los suyos a la misi&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Marcos habla del env&iacute;o de los doce: \u201c<em>En aquel tiempo, llam&oacute; Jes&uacute;s a los Doce y los fue enviando de dos en dos<\/em>\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> En Lucas vemos que env&iacute;a a setenta. En lo que parece una alusi&oacute;n a los setenta pueblos de que se compone la humanidad seg&uacute;n la tabla etnogr&aacute;fica de la Biblia (G&eacute;n 10):<br \/> &nbsp;<br \/><em>\u201cDespu&eacute;s de estas cosas, design&oacute; el Se&ntilde;or tambi&eacute;n a otros setenta, a quienes envi&oacute; de dos en dos delante de &Eacute;l a toda ciudad y lugar adonde &Eacute;l hab&iacute;a de ir. Y les dec&iacute;a: -La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Se&ntilde;or de la mies que env&iacute;e obreros a su mies. Yo os env&iacute;o como corderos en medio de lobos<\/em>\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Env&iacute;a un n&uacute;mero mayor y quiere abarcar todos los lugares de la tierra. Destaca que la mies es abundante. Y que los manda como corderos en medio de lobos.<br \/> &nbsp;<br \/> Me gusta esta misi&oacute;n antes de Pentecost&eacute;s. Pero me desconcierta. <strong>No s&eacute; por qu&eacute; los env&iacute;a en medio de su vida, si no era tan necesario. Ya vivir&iacute;an sin &Eacute;l m&aacute;s adelante, cuando &Eacute;l no estuviese.<\/strong> Entonces la misi&oacute;n ya ser&iacute;a en serio. Ahora parece un ensayo, una prueba. No s&eacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Quiz&aacute;s pensaba Jes&uacute;s que el coraz&oacute;n de los suyos se ensanchar&iacute;a al perder sus seguros y ver tanta necesidad. Les ayudar&iacute;a a ver de lo que eran capaces. Tal vez descubrir&iacute;an el tesoro que llevaban dentro. Un peque&ntilde;o riesgo en medio del camino en el que Jes&uacute;s cuida y vela por todos. <strong>Una aventura<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> La verdad es que no siempre tengo presente el alcance de esa misi&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;les fueron sus frutos? <strong>&iquest;Qu&eacute; lograron? &iquest;Estaban preparados? No hab&iacute;an vivido lo central del evangelio. &iquest;C&oacute;mo lo har&iacute;an?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Anunciar&iacute;an la llegada del Reino de Dios. Algo estaba cambiando. Pero <strong>no sab&iacute;an tantas cosas\u2026 <\/strong>Me siento como ellos yo mismo. Tan pobre, tan incapaz. Tan roto, tan fr&aacute;gil.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Anuncio a Cristo resucitado y tropiezo de nuevo con la muerte en mi propia vida. &iquest;C&oacute;mo anunciar la vida verdadera cuando muchas veces vivo cosas falsas?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Me gusta la <strong>coherencia<\/strong>. Es lo que esperamos del que predica. Queremos que las personas sean de una pieza. Lo que dicen y lo que hacen. Nos abruma la mentira y la falsedad. No entendemos un discurso sin obras.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Predicar con palabras puede ser sencillo. Predicar con silencios, con gestos, con obras, es definitivo<\/strong>. Los grandes santos tuvieron pocas palabras y muchas obras, pocos discursos y mucho amor.<br \/> &nbsp;<br \/> Me siento hoy como esos disc&iacute;pulos tan incapaces de dar la vida. Segu&iacute;an a Jes&uacute;s por los caminos. <strong>Hablaban del reino y pensaban en su coraz&oacute;n en otro reino<\/strong>. Se sentir&iacute;an impotentes. No eran capaces de hacer los milagros que hac&iacute;a el maestro.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Sus palabras? No lo s&eacute;, &iquest;tendr&iacute;an fuerza? Tal vez s&iacute;, a veces el discurso humano puede ser persuasivo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Ellos eran amigos de Jes&uacute;s. Tal vez con eso les bastaba por el momento. <\/strong>Viv&iacute;an con &Eacute;l, com&iacute;an de su mismo plato, escuchaban en privado la explicaci&oacute;n m&aacute;s honda de sus palabras. <strong>El amor asemeja, y ellos amaban mucho a Jes&uacute;s.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Es verdad que no ser&iacute;an capaces de dar la vida todav&iacute;a. Eran d&eacute;biles, fr&aacute;giles. So&ntilde;aban con ese reino que iba a cambiar su vida en la tierra. Estaban dispuestos a luchar. Eran apasionados. Pero, &iquest;capaces?<br \/> &nbsp;<br \/> Es verdad lo que ya sabemos: <strong>la llamada nos capacita<\/strong>. Cuando Jes&uacute;s pronuncia nuestro nombre nos da la fuerza para ponernos en camino. Eso me alegra y calma.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Lo importante es ser enviados<\/strong>, llamados por otro que le da un sentido a nuestra existencia. Ser enviado es algo pasivo que s&oacute;lo requiere mi s&iacute; previo, mi disponibilidad alegre. S&iacute;, quiero. <em>Adsum<\/em>. Estoy dispuesto. Importa ese s&iacute; antes de la acci&oacute;n. Ese s&iacute; sincero y pobre.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Cu&aacute;nto miedo en su coraz&oacute;n antes de ponerse en camino! <\/strong>&iquest;Qu&eacute; iban a decir? Sin Jes&uacute;s, &iquest;ser&iacute;a posible hacer algo? <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Hoy Jes&uacute;s env&iacute;a a los suyos a la misi&oacute;n. &nbsp; Marcos habla del env&iacute;o de los doce: \u201cEn aquel tiempo, llam&oacute; Jes&uacute;s a los Doce y los fue enviando de dos en dos\u201d. &nbsp; En Lucas vemos que env&iacute;a a setenta. 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