{"id":30246,"date":"2016-06-11T01:23:31","date_gmt":"2016-06-11T06:23:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-hacer-caso-a-los-sentimientos-pasa-factura\/"},"modified":"2016-06-11T01:23:31","modified_gmt":"2016-06-11T06:23:31","slug":"no-hacer-caso-a-los-sentimientos-pasa-factura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-hacer-caso-a-los-sentimientos-pasa-factura\/","title":{"rendered":"No hacer caso a los sentimientos pasa&nbsp;factura"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Me importa siempre lo que sinti&oacute; Jes&uacute;s. Igual que me importa lo que siente la gente que me importa. Su estado de &aacute;nimo. Su pena y su dolor. Su alegr&iacute;a y su emoci&oacute;n. Lo que siente, no tanto lo que hace o deja de hacer, aunque eso tambi&eacute;n sea importante.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Me importa m&aacute;s su alma que su cargo<\/strong> o su encargo. Me preocupa m&aacute;s c&oacute;mo vive la vida, mucho m&aacute;s que sus habilidades.<br \/> &nbsp;<br \/> Aunque <strong>a veces me quedo en lo no importante<\/strong>, en lo secundario. En los hechos y en las palabras, m&aacute;s que en el amor y la verdadera intenci&oacute;n que mueven sus pasos. No tomo tan en cuenta el coraz&oacute;n, la intenci&oacute;n m&aacute;s honda escondida en sus actos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Incluso a veces pongo en su coraz&oacute;n intenciones que no existen<\/strong>, aunque yo crea que s&iacute;. Y puedo llegar a decir: \u201cEsto lo dijo porque tiene un prejuicio. O porque quer&iacute;a lograr esto otro. O porque piensa de esta manera\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Y <strong>me equivoco f&aacute;cilmente al encasillar. Aunque encasillar me d&eacute; seguridad<\/strong>. La seguridad de saber d&oacute;nde se encuentra cada persona, en qu&eacute; lugar, lo que piensa y lo que se puede esperar de ella.<br \/> &nbsp;<br \/> Tal vez es que no miro a las personas con un coraz&oacute;n limpio. <strong>Me gustar&iacute;a mirar a todos con un coraz&oacute;n puro. Sin buscar segundas intenciones<\/strong>, sin pretender saber lo que hay en su alma. Sin presuponer sentimientos que a lo mejor no tiene.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Tantas veces encasillo a las personas por sus actos.<\/strong> Son buenos o malos, inteligentes o torpes, capaces o incapaces, abiertos o cerrados, flexibles o inflexibles. No me pregunto lo que han sentido al hacer o decir alguna cosa. No pienso en su historia y en lo que les ha llevado a actuar de una determinada manera.<br \/> &nbsp;<br \/> Quedarme en lo que siente, en lo que les motiva, puede parecer demasiado subjetivo e inabarcable. Los actos son hechos, son m&aacute;s objetivos. Los puedo pesar y medir. No se escapan. Son recogidos por mis ojos. Los toco y los analizo. Una frase, una foto, un hecho fr&iacute;o y objetivo. Con eso basta.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Las intenciones, los sentimientos que los precedieron, son m&aacute;s dif&iacute;ciles de comprender.<\/strong> Se deslizan entre los dedos. Juzgar hechos es m&aacute;s sencillo. Es irrefutable. Y condenar a la persona as&iacute; es f&aacute;cil, no hay que darle m&aacute;s vueltas.<br \/> &nbsp;<br \/> Sin embargo, no me quedo tranquilo. <strong>En mi vida personal priman los sentimientos, m&aacute;s que los hechos<\/strong>. Incluso mis pecados, descarnados y objetivos, los ti&ntilde;o a veces de una justificaci&oacute;n c&aacute;lida.<br \/> &nbsp;<br \/> Entran en juego las razones del coraz&oacute;n y el hecho objetivo se viste de una luz nueva, la luz que da el alma. Lo que siento o dejo de sentir. Lo que padezco y sufro. Lo que me alegra y lo que me apasiona. Todo eso importa y mucho.<br \/> &nbsp;<br \/> No puedo vivir sin tomar en cuenta mis sentimientos. <strong>A veces veo a personas educadas para no sentir, para no expresar. Han tapado la puerta de su alma. Simplemente cumplen su misi&oacute;n<\/strong>, obedecen, como un ej&eacute;rcito en orden de batalla.<br \/> &nbsp;<br \/> Izan la bandera de la objetividad. Se amparan en una misi&oacute;n que no puede estar expuesta a contemporizaciones. El hecho es lo que vale. Los datos fr&iacute;os. Las cifras. La meta.<br \/> &nbsp;<br \/> La verdad es que <strong>me impresiona tanta disciplina<\/strong>. Me abruma un poco. Importa m&aacute;s el dato que la persona, el fin m&aacute;s que el alma del que se entrega. Creo que <strong>obviar lo que siento, pasar por alto mis emociones, tiene su precio.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Cu&aacute;ntas enfermedades surgen en el cuerpo y en el alma por intentar reprimir nuestros sentimientos!<\/strong> Salen reacciones en la piel, perdemos el sue&ntilde;o, nos estresamos sin razones suficientes para ello, surgen la ansiedad y la angustia, los rencores infundados, la enfermedad.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nos bajan las defensas, nos deprimimos y entristecemos, comienzan las cr&iacute;ticas y los juicios, las comparaciones y la amargura.<\/strong> Nos enredamos en pensamientos negativos que nos quitan la paz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Me importa siempre lo que sinti&oacute; Jes&uacute;s. Igual que me importa lo que siente la gente que me importa. Su estado de &aacute;nimo. Su pena y su dolor. Su alegr&iacute;a y su emoci&oacute;n. 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