{"id":30248,"date":"2016-06-11T01:23:37","date_gmt":"2016-06-11T06:23:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bsaca-lo-mejor-de-tu-dolor-y-tus-limitaciones\/"},"modified":"2016-06-11T01:23:37","modified_gmt":"2016-06-11T06:23:37","slug":"%e2%80%8bsaca-lo-mejor-de-tu-dolor-y-tus-limitaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bsaca-lo-mejor-de-tu-dolor-y-tus-limitaciones\/","title":{"rendered":"\u200bSaca lo mejor de tu dolor y tus&nbsp;limitaciones"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Una persona rezaba: \u201c<em>Porque te busco para abrazarte y no s&eacute; encontrarte. Duele, Se&ntilde;or. Creo que ese dolor es sano, es dolor redentor, es el dolor del pecado, de la peque&ntilde;ez, porque&nbsp;<strong>ser peque&ntilde;a duele, porque pecar duele.<\/strong>&nbsp;Lo asumo si quieres, porque quieres y por el tiempo que quieras, Se&ntilde;or. Lo asumo y lo llevo con gusto. Te lo pido as&iacute; si es tu voluntad. Que me ayude a ser humilde, aunque me duela. Con gusto tambi&eacute;n te lo entrego<\/em>\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Un aguij&oacute;n que duele y nos hace humildes<\/strong>. Una espina clavada en la carne. Quisi&eacute;ramos no sufrir.&nbsp;<strong>Es necesario aprender a vivir con nuestro aguij&oacute;n<\/strong>, con el dolor que nos pesa en el alma. Con la herida que hace m&aacute;s lentos nuestros pasos o los detiene.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a Khalil Gibran: \u201cQuiero saber si has tocado el centro de tu propia pena. Si has estado abierto a las traiciones de la vida. O te has vuelto marchito y cerrado por miedo a m&aacute;s dolor.&nbsp;<strong>Quiero saber si te puedes sentar con dolor, tuyo o m&iacute;o, sin moverte para esconderlo, diluirlo o arreglarlo\u201d<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Aprender a llevar alegre el dolor que me pesa<\/strong>, que me lacera el alma. Aprender a tocar el dolor que vive en mi alma. Caminar seguro con el alma herida. El dolor que hiere en lo m&aacute;s hondo.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Cu&aacute;l es el nombre de mi aguij&oacute;n? <strong>&iquest;Cu&aacute;ntas espinas tengo clavadas en mi carne? <\/strong>&iquest;Cu&aacute;ntas veces le he pedido a Dios que me libere de mi debilidad? Muchas veces lo hacemos. Nos arrodillamos impotentes al ver c&oacute;mo la barca sigue nuestro rumbo y no es capaz de desafiar el horizonte infinito.<br \/> &nbsp;<br \/> Vuelvo una y otra vez a toparme con mis torpezas. Caigo en mis debilidades y el aguij&oacute;n hiere el alma. En esos momentos quisiera ser capaz de alzarme sobre m&iacute; mismo. Y escucho que Dios me dice que me basta su gracia. Me basta su fuerza.<br \/> &nbsp;<br \/> Y yo que pretendo hacerlo todo con mis fuerzas, con mis capacidades. Sin contar casi con su poder. Sin buscar la sabidur&iacute;a del Esp&iacute;ritu&#8230;&nbsp;<strong>Me empe&ntilde;o en alegrarme con mis fortalezas, con mis talentos, no con mis incapacidades. Es una paradoja<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;C&oacute;mo puedo alegrarme con lo que me hace sufrir? No lo entendemos. A Dios pocas veces lo entendemos.&nbsp;<strong>Que mi herida, que mi aguij&oacute;n sea fuente de vida me parece imposible<\/strong>. No me lo acabo de creer.<br \/> &nbsp;<br \/> Siento con frecuencia que Dios construye sobre mis talentos. Son fecundos. Dan vida. Pero&nbsp;<strong>pensar que puedo encontrar la fuente de mi vida en lo que me hace sufrir me parece hasta absurdo<\/strong>, imposible. Hoy Dios me lo vuelve a recordar. Su gracia me basta.<br \/> &nbsp;<br \/> Sue&ntilde;o con los ideales no porque ya los haya conquistado. Sino porque creo en el poder transformador de su gracia. Y creo que&nbsp;<strong>el camino de mi carencia puede ser mi camino de vida<\/strong>. As&iacute; lo hace Dios tantas veces.<br \/> &nbsp;<br \/> En la debilidad del Padre Jos&eacute; Kentenich, en su herida por no haber tenido padre, hace brotar una fuente de vida. Se hace padre de muchos. Su propia falta de paternidad se convierte en fuente de vida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; esa herida m&iacute;a<\/strong>, ese aguij&oacute;n que me muestra el camino que he de seguir?&nbsp;<strong>Tapamos<\/strong>&nbsp;tantas veces la debilidad que nos incomoda. Pretendemos mostrarnos como no somos, enga&ntilde;ando al mundo con una farsa. Y nos conformamos con hacer fecundos algunos de nuestros talentos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios quiere m&aacute;s. Quiere mi aguij&oacute;n. Quiere mi herida. Y me pide que aprenda a caminar con mis debilidades.&nbsp;<\/strong>Con ellas soy capaz de caminar mirando las altas cumbres.<br \/> &nbsp;<br \/> A ello nos invita el Padre Kentenich: \u201cNo ganaremos a nuestro pueblo proponi&eacute;ndole s&oacute;lo exigencias menores: de vez en cuando tambi&eacute;n hay que proponerles recias exigencias, pero apelando a su magnanimidad, a lo que se puede hacer\u201d<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14e664f40ab1d39f__ftn3\" title=\"\">[3]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s me invita a tener un alma grande. Su gracia me basta.&nbsp;<strong>&Eacute;l construye sobre mi vida con sus carencias y riquezas. Dios llena la grieta de mi alma con la fuerza de su amor<\/strong>. No dudo de todo lo que me quiere.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Una persona rezaba: \u201cPorque te busco para abrazarte y no s&eacute; encontrarte. Duele, Se&ntilde;or. Creo que ese dolor es sano, es dolor redentor, es el dolor del pecado, de la peque&ntilde;ez, porque&nbsp;ser peque&ntilde;a duele, porque pecar duele.&nbsp;Lo asumo si quieres, porque quieres y por el tiempo que quieras, Se&ntilde;or. Lo asumo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bsaca-lo-mejor-de-tu-dolor-y-tus-limitaciones\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u200bSaca lo mejor de tu dolor y tus&nbsp;limitaciones\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30248","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30248","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30248"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30248\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30248"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30248"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30248"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}