{"id":3025,"date":"2015-12-01T01:00:24","date_gmt":"2015-12-01T06:00:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dios-mio-como-crio-a-mis-hijos-parte-iv\/"},"modified":"2015-12-01T01:00:24","modified_gmt":"2015-12-01T06:00:24","slug":"dios-mio-como-crio-a-mis-hijos-parte-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dios-mio-como-crio-a-mis-hijos-parte-iv\/","title":{"rendered":"\u00a1Dios m\u00edo! \u00bfC\u00f3mo cr\u00edo a mis hijos?, Parte IV"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Wayne Mack<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Para muchos matrimonios el \u00e1rea de mayor conflicto son los hijos. Cuando en algunos los hijos son el factor unificador en otros son el elemento que provoca mayores desacuerdos. Esta serie trata las \u00e1reas importantes donde la unidad puede ser afianzada u obstaculizada. El tema se ha diviso en cinco art\u00edculos, en este cuarto art\u00edculo se presenta la estrategia de Pablo en Efesios 6.4 para alcanzar la meta de ver a nuestros hijos dependiendo de Cristo y su Palabra.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify><B>Una sola estrategia<\/P><br \/>\n<\/B><br \/>\n<P align=justify>Nuestra meta como padres es ver a nuestros hijos seriamente dependiendo de Cristo y su Palabra, para la cual debemos esforzarnos pero \u00bfc\u00f3mo la llevaremos a cabo? \u00bfQu\u00e9 estrategia o m\u00e9todos debemos utilizar para tratar de llevar a nuestros hijos hacia esa meta? En Efesios 6.4 encontramos una triple respuesta a esta pregunta. Una parte de la respuesta est\u00e1 formulada en forma negativa cuando Dios nos dice lo que debemos evitar en la crianza de nuestros hijos. Las otras dos partes est\u00e1n presentadas en forma positiva donde Dios nos dice lo que s\u00ed debemos hacer.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Primera estrategia: No provocarlos a ira<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>En cuanto a lo negativo, Dios nos dice que debemos evitar provocar a nuestros hijos a ira. Aqu\u00ed tenemos que explicar el significado de las palabras \u00abprovocar\u00bb e \u00abira\u00bb, para evitar dar un sentido err\u00f3neo a la ense\u00f1anza de esta frase. No provocar la ira de nuestros hijos no significa que jam\u00e1s haremos actos que podr\u00edan molestar, desagradar o hacer que se enojen. No significa que nunca debemos negarles cosas o dejar de darles algo que desean ansiosamente.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Significa que nunca debemos tratarlos de tal modo que sus pasiones sean innecesariamente excitadas. Quiere decir que no debemos tratarlos de tal manera que sean incitados a un estilo de vida iracundo y lleguen a ser hombres y mujeres irascibles. La Biblia al D\u00eda nos ofrece una par\u00e1frasis de este vers\u00edculo que se\u00f1ala claramente su significado. Dice: \u00abY en cuanto a ustedes, padres, no est\u00e9n siempre rega\u00f1ando y castigando a sus hijos, con lo cual pueden provocar en ellos ira y resentimientos\u00bb. Observemos la palabra resentimientos. Lo que debemos evitar es exasperar a nuestros hijos al punto de producir en ellos un resentimiento profundo y duradero.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En Colosenses 3.21 encontramos una referencia brillante con respecto a esa frase. La Biblia Amplificada (traducci\u00f3n libre) dice: \u00abPadres, no provoquen ni irriten ni molesten a sus hijos, no sean duros con ellos ni los hostiguen, no sea que se desanimen o pongan groseros y de mal humor, y se sientan inferiores o frustrados; o se vuelvan infelices\u00bb.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El mismo vers\u00edculo en la Nueva Biblia Espa\u00f1ola dice as\u00ed: \u00abPadres, no exasperen a sus hijos, para que no se depriman\u00bb, y la versi\u00f3n Dios Habla Hoy lo traduce: \u00abpara que no se desanimen\u00bb. En el griego la palabra que se traduce \u00abdepriman\u00bb, \u00abdesanimen\u00bb, o \u00abvuelvan infelices\u00bb significa literalmente: \u00abdejar de soplar el viento sobre las velas de un barco\u00bb. Dios est\u00e1 diciendo: \u00abNo formen a sus hijos de tal modo que les quiten toda fuerza o iniciativa. No los cr\u00eden de tal manera que se tornen totalmente frustrados, deca\u00eddos, amargados, hostiles, holgazanes, pesimistas, negativos, temerosos, miedosos, inseguros, rebeldes, resentidos, imp\u00edos y descarriados\u00bb. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00abPor todos los medios\u00bb, dice Dios, \u00abeviten provocar a sus hijos a la ira\u00bb. \u00bfPero c\u00f3mo podremos obedecer este mandato? \u00bfC\u00f3mo evitamos irritar a nuestros hijos a la ira? Ofrezco a continuaci\u00f3n algunas sugerencias como respuestas parciales a esa pregunta. Para evitar provocar a ira a nuestros hijos:<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nNo debemos esperar de ellos m\u00e1s de lo que son capaces de dar o hacer<\/B> (Pr 22.6; 1 Co 13.11; Gn 33.12\u009614). No subestimen pero tampoco sobrestimen sus capacidades (Ro 12.3).<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Debemos tener cuidado de qu\u00e9 forma los reprendemos o corregimos. <\/B>Proverbios 15.1; Efesios 4.31; Mateo 18.15; 1 Timoteo 5.1, 2 describen la forma respetuosa y cort\u00e9s en que debemos tratar a los ni\u00f1os y tambi\u00e9n a los adultos. Un hombre me cont\u00f3 que cuando era ni\u00f1o su padre ten\u00eda la costumbre de decirle \u00abtonto\u00bb o \u00abest\u00fapido\u00bb. Hasta el d\u00eda de hoy, aunque es un hombre muy inteligente con un puesto de mucha responsabilidad se sigue considerando tonto o est\u00fapido. Cuando les hablamos a nuestros hijos evitemos el uso de palabras como: \u00ab\u00bfCu\u00e1ndo llegar\u00e1 el d\u00eda\u0085?\u00bb \u00abSi tu cabeza no estuviera adherida al cuerpo la perder\u00edas\u00bb. \u00abSiempre\u0085\u00bb. \u00abNunca\u0085\u00bb. \u00abTonto\u00bb. \u00abQu\u00e9 torpe\u0085\u00bb. \u00ab\u00a1Est\u00fapido!\u00bb \u00abCabeza hueca!\u00bb. Palabras como estas pueden ser armas mortales, que dejan cicatrices en los hijos. Si ten\u00edan la costumbre de hablarle a s\u00ed a sus hijos, p\u00eddanles perd\u00f3n, y procuren asegurarles que en verdad los aman y respetan.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Debemos poner en pr\u00e1ctica lo que predicamos. <\/B>Debemos evitar la dualidad (Fil 4.9; 1 Co 11.1; Mt 23.1\u00964; Dt 6.4\u00969). Los ni\u00f1os detectan enseguida la falta de sinceridad y la hipocres\u00eda, y les afecta profundamente.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Debemos impregnar las mentes de nuestros hijos con valores y normas correctas por medio de preceptos y del ejemplo personal. <\/B>Nuestra sociedad ha hecho \u00eddolos del poder, la fuerza, la belleza, la riqueza, la inteligencia y la capacidad atl\u00e9tica. Esto es lo que la gente valora. En nuestra sociedad, una persona exitosa es alguien que posee por lo menos una de estas virtudes. Un fracasado es aquel que no tiene ninguna. Seg\u00fan la Biblia, esta forma de medir el valor y el \u00e9xito no es correcta porque Dios no valora esto. Por tanto, debemos esforzarnos por inculcarles a nuestros hijos el hecho de que no los valoramos en base a estas cualidades externas y superficiales (1 Sa 16.7; 1 Pe 3.3\u00964). El ni\u00f1o que no es tan inteligente o bien parecido, o no tan buen atleta debe saber que le amamos y valoramos tanto como aquel que posee estas cualidades (1 Co 12.23 contiene un importante principio sobre este tema).<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Debemos buscar tener muchos momentos gratos con nuestros hijos. <\/B>Almacenar en la memoria experiencias agradables engendrar\u00e1 una buena actitud hacia usted y proveer\u00e1 el necesario fundamento en su relaci\u00f3n cuando tenga que corregir, reprender o castigar a sus hijos. En muchas ocasiones el recuerdo de momentos gratos que han compartido les ayudar\u00e1 a comprender que usted no es un ogro ni un aguafiestas que disfruta ser molesto y malo (Sal 128; Pr 5.15\u009618; Ecl 3.4; Lc 15.17\u009624; Pr 15.13; 17.22).<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Debemos libremente comunicarles nuestro amor y aprecio<\/B> (1 Co 13.1\u00968; 16.14; Jn 13.34, 35; 1 Ts 2.7\u00968). H\u00e1gase el h\u00e1bito de manifestar su amor y aprecio por sus hijos en forma tangible. H\u00e1galo de muchas maneras: con un abrazo, un beso, una palmada en la espalda, con palabras, por notas escritas, con un regalo, al jugar con ellos, al escucharles, y al respetar sus opiniones.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Debemos permitir que tengan faltas, que cometan errores, que fallen sin acosarlos ni darles la impresi\u00f3n que no ser\u00e1n aceptados a menos que sean perfectos<\/B> (Ef 4.1\u00962; Col 3.12\u009614; 1 Pe 4.8; 2 Ti 2.24\u009625). El hogar, para el ni\u00f1o, debe ser un lugar seguro; un lugar donde ser\u00e1 comprendido y ayudado, donde nadie se burlar\u00e1 de \u00e9l ni se reir\u00e1 de sus fallas y debilidades. Un lugar donde las personas quiz\u00e1 no est\u00e9n de acuerdo con \u00e9l pero que igualmente lo aceptar\u00e1n y respetar\u00e1n, un lugar donde ser\u00e1 alentado y se le curar\u00e1n sus heridas, un lugar donde la gente realmente se preocupa por \u00e9l.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Debemos hacerles conocer nuestras expectativas, reglas y reglamentos.<\/B> Dios deja bien en claro sus expectativas en su Palabra. No es necesario desconocer o tener dudas acerca lo que \u00e9l desea de nosotros.Del mismo modo debemos tratar a nuestros hijos. Ignorar lo que sus padres esperan de ellos puede ser una experiencia alarmante y frustrante para ellos. Cuando esto ocurre, nunca est\u00e1n seguros de que est\u00e1n haciendo lo que debieran hacer. Ni tampoco pueden estar seguros de que no recibir\u00e1n castigo por no hacer algo que no sab\u00edan. Los hijos no pueden leer nuestras mentes. Los l\u00edmites y las expectativas deben estar claramente delineados, pues estos le proporcionar\u00e1n seguridad y una estructura. La ausencia de los mismos promueve la inseguridad, la frustraci\u00f3n, la hostilidad y el resentimiento. (Estudie el libro de Proverbios donde un padre le hace conocer a sus hijos sus consejos y expectativas).<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Debemos reconocer nuestros errores, pedirles perd\u00f3n cuando les hemos fallado, y procurar una reconciliaci\u00f3n<\/B> (Stg 5.16; Mt 5.23\u009624; Pr 16.2, 21.2).<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Debemos facilitarles el acercamiento cuando tengan problemas, dificultades y preocupaciones. <\/B>Aprenda a escuchar a sus hijos cuando deseen hablar. En lo posible est\u00e9 a su disposici\u00f3n. D\u00e9les su total atenci\u00f3n a menos que esto sea imposible. Evite adivinar lo que piensan, o interrumpirles o criticarles. Trate de interesarse de verdad en lo que a ellos les gusta. Ellos se dan cuenta si usted realmente los escucha o no. Si no les da su total atenci\u00f3n o si a menudo los ignora cuando desean hablarle pronto dejar\u00e1n de intentarlo. Ellos interpretar\u00e1n que usted no tiene inter\u00e9s en ellos. Esto es devastador para su relaci\u00f3n con sus hijos, pero lo m\u00e1s serio es que esta situaci\u00f3n le impedir\u00e1 cumplir las metas que Dios le ha dado como padre. <\/LI><\/UL><\/p>\n<p><P align=justify>Efesios 6.4 dice que la meta de los padres debe ser criar a sus hijos en el Se\u00f1or. Tambi\u00e9n indica que para hacer esto debemos evitar provocarlos a ira. Esa es la primera parte de la estrategia de Dios para una crianza eficaz de los hijos. <\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Segunda estrategia: En disciplina<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>La segunda parte de la estrategia de Dios se encuentra en las palabras \u00aben disciplina y amonestaci\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb. La palabra griega traducida como \u00abdisciplina\u00bb significa literalmente \u00abinculcar en la mente\u00bb. Para criar a sus hijos Los padres deben inculcar algo en sus mentes. \u00bfQu\u00e9 es lo que deben inculcar? Pues, la instrucci\u00f3n, el consejo o la amonestaci\u00f3n del Se\u00f1or que se encuentra en la Palabra de Dios.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Jay Adams ha dicho que esto significa que el ni\u00f1o \u00abdebe ser alcanzado en su coraz\u00f3n con la Palabra de Dios. El mensaje que habla de un Dios de amor que vino y se dio a s\u00ed mismo por su pueblo debe llegar en primer lugar al coraz\u00f3n de nuestros hijos, llev\u00e1ndolos al arrepentimiento y a la fe. Los padres deben guiarlos al arrepentimiento, a la convicci\u00f3n de pecado, al Salvador. Y luego deben continuar mostr\u00e1ndoles lo que \u00c9l desea y motivarles\u0085\u00bb (Vida cristiana en el hogar, p. 122). <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Dios tiene algo que decir acerca de todas las verdades y declaraciones de vida que se encuentran en su Palabra. En la Biblia, Dios hace importantes declaraciones acerca de Dios y el hombre, del pecado y la salvaci\u00f3n, de la persona y la obra de Jesucristo, de la persona y la obra del Esp\u00edritu Santo. Tambi\u00e9n habla del cielo y del infierno, de la creaci\u00f3n y la providencia, de los \u00e1ngeles y los demonios, del pasado, presente y futuro, de la regeneraci\u00f3n, elecci\u00f3n, redenci\u00f3n, salvaci\u00f3n, arrepentimiento y fe, de la santificaci\u00f3n, y una gran cantidad de otras doctrinas teol\u00f3gicas. Nuestros hijos deben conocer estas doctrinas, y es nuestro privilegio y responsabilidad como padres exponer estas doctrinas seg\u00fan nuestro entendimiento y su capacidad de recibirlas.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Sin embargo, en la Biblia Dios tambi\u00e9n da instrucci\u00f3n y principios para guiarnos en todas las \u00e1reas de la vida. En su Palabra, Dios nos da principios para ayudarnos a saber c\u00f3mo relacionarnos con otras personas, c\u00f3mo controlar y utilizar nuestras emociones, c\u00f3mo utilizar nuestro tiempo y dinero, c\u00f3mo enfrentar y resolver problemas. Tambi\u00e9n nos ayuda a saber c\u00f3mo tomar decisiones, c\u00f3mo vencer a la ira pecaminosa y el resentimiento, c\u00f3mo tener un buen matrimonio, c\u00f3mo hacer amigos, y c\u00f3mo responder cuando somos maltratados. Asimismo, nos provee las herramientas para saber c\u00f3mo trabajar, c\u00f3mo llegar a ser comunicadores eficaces, c\u00f3mo vestirnos, c\u00f3mo ser buenos padres, c\u00f3mo establecer valores y normas correctas, c\u00f3mo orar, c\u00f3mo estudiar la Biblia y mucho m\u00e1s. La Biblia es el libro m\u00e1s pr\u00e1ctico del mundo, y es nuestro privilegio y responsabilidad criar a nuestros hijos inculcando en sus mentes estas verdades. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Con esto no quiero decir que personalmente debamos dar toda la ense\u00f1anza. En verdad, podemos y debemos utilizar todos los recursos de la iglesia y aun recurrir a hermanos cristianos para que nos ayuden en esta tarea. Podemos y debemos poner en las manos de nuestros hijos buena literatura cristiana. Podemos enviar a nuestros hijos a una escuela cristiana donde la ense\u00f1anza b\u00edblica sea diariamente impartida.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero aunque utilicemos todos estos recursos debemos comprender que, en \u00faltima instancia, la responsabilidad de criar a nuestros hijos para que conozcan las Escrituras no es de la iglesia o la escuela. Es nuestra como padres y recae especialmente sobre el padre como cabeza del hogar. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Es por medio de las Escrituras que los hombres son hechos sabios para la salvaci\u00f3n por medio de Jesucristo (2 Ti 3.15). \u00abLa fe viene por el o\u00edr, y el o\u00edr por la Palabra de Dios\u00bb (Ro 10.17). Es por medio de las Escrituras que los hombres son ense\u00f1ados, reprendidos, corregidos, son instruidos en rectitud, son hechos maduros, y totalmente capacitados para toda buena obra (2 Ti 3.16, 17).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El medio que utiliza Dios para salvar a las personas y transformarlas a la semejanza de Jesucristo (madurar) es la amonestaci\u00f3n e instrucci\u00f3n en la Palabra de Dios. Por lo tanto, si como padres honestamente deseamos criar a nuestros hijos, gui\u00e1ndolos hacia la madurez espiritual, debemos vigilar que la verdad de la Palabra de Dios sea inculcada en sus mentes. De ser posible, debemos procurar darles a nuestros hijos una buena educaci\u00f3n acad\u00e9mica, pero es m\u00e1s importante instruirlos en el consejo y amonestaci\u00f3n de la Palabra de Dios. Debemos instruirlos por medio de la ense\u00f1anza formal e informal, por preceptos, principios, e ilustraciones, pero en especial por nuestro ejemplo pr\u00e1ctico, consecuente, piadoso. Esta es la segunda parte de la estrategia de Dios en la crianza de los hijos. Si la ignoramos, le causaremos da\u00f1o a nuestros hijos. <\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Tercera estrategia: En amonestaci\u00f3n<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Una tercera parte en la estrategia en la crianza de los hijos se encuentra en las palabras \u00aben la amonestaci\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb. Contrariamente a lo que muchos piensan, mayormente para los que no tienen hijos propios o no se ocupan mucho de ellos, los ni\u00f1os no son angelitos. Como se\u00f1alamos anteriormente, las Escrituras afirman que \u00abel muchacho consentido avergonzar\u00e1 a su madre\u00bb (Pr 29.15). Esto ocurre porque \u00abla necedad est\u00e1 ligada en el coraz\u00f3n del muchacho\u00bb (Pr 22.15). Son \u00abpor naturaleza, hijos de ira\u00bb (Ef 2.3). Se han apartado (de Dios y del camino de rectitud) \u00abdesde la matriz\u00bb (Sal 58.3; 51.5).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Los ni\u00f1os no hacen lo correcto por naturaleza, ni tampoco est\u00e1n impacientes por escoger lo bueno y santo. De hecho, es todo lo contrario. En consecuencia, Dios dice que necesitamos disciplinarlos para ayudarlos a escoger correctamente y para que aprendan a hacer lo bueno y vivir rectamente. La disciplina se refiere a la ense\u00f1anza obligada, o con estructura, o bien ense\u00f1anza que se grabe en sus mentes.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Dios dice: \u00abSi quieren que sus hijos crezcan bien, tendr\u00e1n que lograr que obedezcan. Habr\u00e1 ocasiones cuando se opondr\u00e1n a las cosas que son para su bien. En esos casos tendr\u00e1n que utilizar la disciplina para motivarlos a hacer lo correcto\u00bb.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Es importante notar que hay solo una clase de disciplina que debemos utilizar en la crianza de nuestros hijos. Debemos criarlos \u00aben la disciplina del Se\u00f1or\u00bb. La disciplina del Se\u00f1or es la que ense\u00f1a la Biblia y una lectura cuidadosa del libro de Proverbios revela que est\u00e1 repleto de instrucciones pr\u00e1cticas sobre este asunto. De modo que la disciplina del Se\u00f1or ser\u00eda la que se manda en el libro de Proverbios. Ese gran libro no solo contiene algunas de las ideas del hombre acerca de la disciplina, sino la verdad de Dios en cuando a la verdadera disciplina.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Adem\u00e1s, la disciplina del Se\u00f1or se refiere a la clase de disciplina que Dios utiliza para con sus hijos. Hebreos 12 indica que Dios disciplina a todos los que en verdad son sus hijos por la fe en Jesucristo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Si tenemos en cuenta estos dos pensamientos, llegamos a la conclusi\u00f3n que criar a nuestros hijos en la disciplina del Se\u00f1or significa que les aplicamos la clase de disciplina que Dios aplica a los cristianos, o bien la que \u00e9l manda en su Palabra. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Debido a la abundancia de material b\u00edblico sobre el tema de la disciplina, no podemos tratarlo de manera exhaustiva en este art\u00edculo. A continuaci\u00f3n damos una lista de algunos principios que creo est\u00e1n involucrados en el ejercicio de la disciplina seg\u00fan Dios.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nLos l\u00edmites para los hijos deben estar claramente establecidos<\/B> (Pr 29.15; Ex 20.1\u009617).<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Evite el peligro de reglas que no han sido anunciadas<\/B>.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Aseg\u00farese de que los hijos comprendan sus normas y reglamentos.<\/B> Escriban las que sean permanentes y p\u00eddanle a los ni\u00f1os que expliquen c\u00f3mo entienden estas normas.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>No les den demasiados reglamentos<\/B> (Ex 20.1\u009617; Mt 22.34\u009640).<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Eviten dictar normas severas e inamovibles acerca de trivialidades.<\/B><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>No dicten normas que sus hijos no pueden cumplir.<\/B><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Tengan cuidado de no estar constantemente moviendo los l\u00edmites o de cambiar las normas y reglamentos.<\/B> Si esto ocurre frecuentemente, su hijo se sentir\u00e1 inseguro y comenzar\u00e1 a dudar de la validez de todos sus reglamentos. Dios es consecuente y nosotros tambi\u00e9n debemos serlo.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>No formen el h\u00e1bito de hacer reglamentos arbitrarios. <\/B>En todo lo posible expliquen a sus hijos el motivo que les impulsa a imponer cada reglamento. (Por supuesto, que esto no se aplica a los ni\u00f1os muy peque\u00f1os). Dios no est\u00e1 obligado a dar razones por lo que \u00e9l nos pide y, sin embargo, a menudo lo hace (ver Ef 6.1\u00962). No permitan que sus hijos discutan acerca de sus razones y les falten el respeto. Despu\u00e9s de enunciar sus razones quiz\u00e1 ellos no est\u00e9n de acuerdo, sin embargo, sabr\u00e1n que ustedes no act\u00faan arbitraria o caprichosamente.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Procuren establecer sus normas y reglamentos sobre principios b\u00edblicos.<\/B><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Recuerden que las normas y reglamentos son para el bien de sus hijos. <\/B>Necesitan l\u00edmites para darles seguridad, para ayudarles a aprender a distinguir entre lo bueno y lo malo. Jam\u00e1s llegar\u00e1n a ser personas disciplinadas, disc\u00edpulos de Cristo, si no tienen estructuras en sus vidas.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>No hagan reglamentos que no puedan imponer.<\/B><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Toda vez que sea posible, d\u00edganles no solo lo que esperan de ellos sino demu\u00e9strenselo.<\/B><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Infundan la idea de que esperan una obediencia inmediata.<\/B><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Cuando se violan las normas, administren el castigo necesario. <\/B>Cuando los ni\u00f1os son peque\u00f1os, el principal modo de castigo (aunque no el \u00fanico) ser\u00e1 la vara literal (Pr 13.24; 22.15; 23.13, 14; 29.15). La vara es una forma misericordiosa de disciplina porque se administra r\u00e1pidamente. La lecci\u00f3n se aprende r\u00e1pidamente, y de inmediato siguen los abrazos y los besos, y la reconciliaci\u00f3n y restauraci\u00f3n de las relaciones normales.<\/LI><\/UL><\/p>\n<p><P align=justify>Hay, sin embargo, otras formas leg\u00edtimas de disciplina. Dios no siempre nos castiga de la misma forma. \u00c9l acomoda el castigo a nuestra necesidad. El castigo debe administrarse con instrucci\u00f3n (Pr 29.15) y previo acuerdo de los padres. Los hijos deben saber que sus padres est\u00e1n de acuerdo. Si sienten que uno de los padres es \u00abblando\u00bb y que el otro es \u00abestricto\u00bb los resultados pueden ser desastrosos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La disciplina debe administrarse en forma consecuente. Como padres no debemos castigar a los hijos por algo en una ocasi\u00f3n e ignorarlo cuando hacen lo mismo en otra circunstancia. La disciplina no producir\u00e1 crecimiento ni correcci\u00f3n a menos que sea consecuente. Si una acci\u00f3n es considerada err\u00f3nea una vez, lo ser\u00e1 tambi\u00e9n, la segunda, la tercera y aun la d\u00e9cima vez, a no ser, por supuesto, que usted comprenda que su norma estaba equivocada.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El castigo debe administrarse con la suficiente fuerza como para desalentarlos a desobedecer nuevamente. La disciplina debe ser lo suficientemente severa como para recordarla pero no tanto como para da\u00f1ar a los hijos (Pr 23.13\u009614).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La disciplina debe administrarse con un coraz\u00f3n de amor (Pr 13.24; 1 Co 16.14; Ap 3.19). A prop\u00f3sito, el amor y la ira no necesariamente son opuestos (ver Ef 4.26, 32). La ira pecaminosa, descontrolada y el amor en s\u00ed son incompatibles (Ef 4.31\u009632; 1 Co 13.4). Sin embargo, la ira controlada y el amor genuino pueden morar en el mismo coraz\u00f3n al mismo tiempo y estar dirigidos hacia la misma persona. Es leg\u00edtimo enojarnos con nuestros hijos por desobediencia genuina. Al mismo tiempo, no debemos expresar ese enojo en maneras pecaminosas (con gritos, alaridos, con rencor, irritabilidad, etc.) sino siempre en forma cari\u00f1osa por el bien de nuestros hijos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Recuerde lo que dice la Escritura: \u00abEl muchacho consentido avergonzar\u00e1 a su madre\u00bb. Pero m\u00e1s que eso, el ni\u00f1o consentido, sin disciplina, no crecer\u00e1 natural y autom\u00e1ticamente para llegar a ser como Jesucristo. \u00abNo, no, dice Dios\u00bb. Para lograr eso debemos criar a los hijos en la disciplina del Se\u00f1or. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Consulte los art\u00edculos de la serie:<\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nParte I: Pong\u00e1monos de acuerdo<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nParte II: No es solo para uno, \u00a1es para los dos!<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nParte III: Una tarea con una meta<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nParte V: \u00a1Manos a la obra!<\/LI><\/UL><\/p>\n<p><P align=justify>Tomado y adaptado del libro Fortaleciendo el matrimonio, Wayne Mack, Ediciones Hebr\u00f3n &#8211; Desarrollo Cristiano.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Wayne Mack Para muchos matrimonios el \u00e1rea de mayor conflicto son los hijos. Cuando en algunos los hijos son el factor unificador en otros son el elemento que provoca mayores desacuerdos. Esta serie trata las \u00e1reas importantes donde la unidad puede ser afianzada u obstaculizada. El tema se ha diviso en cinco art\u00edculos, en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dios-mio-como-crio-a-mis-hijos-parte-iv\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00a1Dios m\u00edo! \u00bfC\u00f3mo cr\u00edo a mis hijos?, Parte IV\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3025","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3025","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3025"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3025\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3025"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3025"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3025"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}