{"id":30251,"date":"2016-06-11T01:23:41","date_gmt":"2016-06-11T06:23:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/despierte-el-alma-dormida\/"},"modified":"2016-06-11T01:23:41","modified_gmt":"2016-06-11T06:23:41","slug":"despierte-el-alma-dormida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/despierte-el-alma-dormida\/","title":{"rendered":"Despierte el alma&nbsp;dormida"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Oleada Joven<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">&quot;&laquo;Yo estaba tranquilo en mi mediocridad hasta que me result&oacute; insoportable&raquo;. Leo esta frase en la autobiograf&iacute;a de Robert Hossein, el cineasta franc&eacute;s, y me pregunto a m&iacute; mismo si esto de la mediocridad no ser&aacute; la mayor lacra de la Humanidad, de la que dec&iacute;a Ortega y Gasset que lo &uacute;nico que tiene de excelente es esa hache may&uacute;scula con que la decoramos tipogr&aacute;ficamente. <strong>&iquest;No es inevitable ser mediocre? &iquest;No tiene todo hombre clavada en la carne esa tendencia a vivir dormido tres cuartas partes de su vida?<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> No me refiero a aquella &laquo;aurea mediocritas&raquo; de la que hablaba Horacio, de ese no tener muchos deseos y contentarse con lo que se posee. Habl&oacute; de la mediocridad de alma, de esa terrible tentaci&oacute;n de rutina y vulgaridad que nos rodea por todas partes.<br \/> &nbsp;<br \/> Ya s&eacute; que la tensi&oacute;n permanente es imposible, que ni los genios lo son veinticuatro horas al d&iacute;a, que con frecuencia hay que &laquo;descansar de vivir&raquo;, que dec&iacute;a el poeta. Pero me pregunto si estos descansillos transitorios no se convertir&aacute;n para muchos en una ley de vida, vuelta &eacute;sta una siesta interminable. <strong>Me pregunto si, como conclusi&oacute;n, no acabamos todos o casi todos los hombres siendo no seres humanos sino s&oacute;lo millones de hombres.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>&iquest;De qu&eacute; mediocridad estoy hablando?<\/strong> De la de quienes no son ni buenos ni malos; de quienes m&aacute;s que vivir se limitan a dejarse vivir, de los que no tienen ilusiones, ni esperanzas y jam&aacute;s aspiran a mejorar; de cuantos rebajan todo lo grande y prefieren arrastrarse, a escalar; de quienes desprecian todo lo que no est&aacute; a su alcance y embisten -como dijo Machado- contra todo lo que no entienden; de los que intelectualmente se alimentan de lugares comunes que jam&aacute;s revisan; de quienes no hablan sino de tonter&iacute;as; de cuantos dicen que se aburren porque se han sometido a la rutina. (&#8230;)<br \/> &nbsp;<br \/> Es cierto: <strong>la mayor&iacute;a de los humanos se derrumban mucho m&aacute;s por la cuesta de la vulgaridad que por la del mal. <\/strong>Muchos iniciaron su juventud llenos de sue&ntilde;os, proyectos, de planes, de metas que ten&iacute;an que conquistar. Pero pronto vinieron los primeros fracasos o descubrieron que la cuesta de la vida plena es empinada, que la mayor&iacute;a estaba tranquila en su mediocridad y decidieron balar con los corderos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Porque el gran riesgo de la mediocridad es que se trata de una enfermedad sin dolores, sin s&iacute;ntomas muy visibles.<\/strong> Los mediocres son o parecen, si no felices, al menos tranquilos. Y en esa especie de ci&eacute;naga tranquila interior es muy dif&iacute;cil que esa mediocridad llegue a hac&eacute;rseles -como a Hosein &#8211; &laquo;insoportable&raquo;. Con frecuencia es necesario un gran dolor para que logremos descubrir cu&aacute;n mediocres somos. Y hace falta un terrible esfuerzo para salir de la mediocridad y no regresar a ella de nuevo.<br \/> &nbsp;<br \/> Esta ha sido para m&iacute; una vieja obsesi&oacute;n. Recuerdo que en la primera novela que escrib&iacute; se dibujaba a un cura -en el que en realidad me pintaba no a m&iacute;, pero s&iacute; lo que yo tem&iacute;a llegar a ser- que, en v&iacute;speras de su muerte, descubr&iacute;a que no hab&iacute;a sido ni bueno ni malo, que comprend&iacute;a que no hab&iacute;a sabido realizar ninguno de sus deseos y so&ntilde;aba que, despu&eacute;s de su muerte, era condenado por Dios a un particular&iacute;simo purgatorio: recib&iacute;a un gran saco de avellanas que representaban los d&iacute;as de su vida y se le castigaba a abrirlas una por una: todas estaba vanas y vac&iacute;as.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Solemos decir: tengo cuarenta, cincuenta, sesenta a&ntilde;os. He vivido, por tanto, tantos males de d&iacute;as, tantos millones de horas. Pero s&iacute; alguien examinase una por una &iquest;a cu&aacute;ntas quedar&iacute;an reducidas?<strong> Tal vez nos sentir&iacute;amos felices s&iacute; hubi&eacute;ramos vivido una de cada diez. Lo dem&aacute;s es sue&ntilde;o, siesta, horas pasadas en Babia.<\/strong><br \/> &iexcl;Y luego se queja el hombre de que la vida es corta! &iexcl;Y somos nosotros los que cloroformizamos nueve de diez partes!<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a, en cambio, una -Humanidad en la que todos sus miembros aprovechasen al ciento por ciento sus energ&iacute;as, una Humanidad de seres creadores, despiertos, amantes?<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>&laquo;Recuerde el alma dormida &#8230; &raquo;, nos exhortaba el poeta, porque &laquo;la muerte se viene tan callando&raquo;.<\/strong> Pero no es lo preocupante que venga la muerte, sino que sea la vida la que se marcha &laquo;tan callando&raquo;. Tan callando, mientras nosotros dormitamos a la orilla del milagro.&quot;<br \/> &nbsp;<br \/> J.L.Martin Descalzo<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong>Art&iacute;culo <\/strong>originalmente publicado por Oleada Joven<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Oleada Joven &quot;&laquo;Yo estaba tranquilo en mi mediocridad hasta que me result&oacute; insoportable&raquo;. 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