{"id":30253,"date":"2016-06-11T01:23:43","date_gmt":"2016-06-11T06:23:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/crees-que-todo-acaba-con-la-muerte\/"},"modified":"2016-06-11T01:23:43","modified_gmt":"2016-06-11T06:23:43","slug":"crees-que-todo-acaba-con-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/crees-que-todo-acaba-con-la-muerte\/","title":{"rendered":"\u00bfCrees que todo acaba con la&nbsp;muerte?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> &iquest;Por qu&eacute; las cosas no salen como queremos? S&oacute;lo nos queda aceptar las cosas de la vida tal y como vienen. Le entregamos a Dios nuestro coraz&oacute;n, nuestra vida. Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich:&nbsp;\u201cQuien no se educa a s&iacute; mismo para vivir conforme a la voluntad de Dios, se quiebra<a name=\"14e3752134720895_14e321540c0d9a97__ftnre\"><\/a>\u201d<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14e321540c0d9a97__ftn2\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Aceptar el querer de Dios con paz es un camino<\/strong>, una escuela. Aprender a querer lo que no queremos. Aprender a amar el camino que recorremos aunque no sea el que dese&aacute;bamos. Aunque el dolor de la muerte nos hunda.<br \/> &nbsp;<br \/> En esos momentos le decimos que s&iacute; a Dios, le entregamos un poder en blanco sobre nuestra vida, un cheque firmado por m&iacute; y en blanco para que ponga lo que quiera. Entonces, &iquest;para qu&eacute; molestar m&aacute;s al Maestro? Es lo que dice el coraz&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero seguimos pidiendo, porque tenemos fe. Dios tiene un plan B cuando falla el A. &iquest;Cu&aacute;l es este plan? A veces en la vida, cuando las cosas no resultan como nosotros pensamos, cuando no ocurre lo que deseamos, descartamos un posible plan B.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos enfadamos con Dios. Dejamos de o&iacute;r su voz. Nos alejamos. Nos olvidamos de lo esencial. Tal vez no es posible para nosotros, pero s&iacute; para Dios. <strong>Nos cuesta no caer en la tentaci&oacute;n de atar a Dios de manos y pensar que Jes&uacute;s no pueda tener un plan B mejor que el plan A para mi vida<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> No hay plan B. Si el primero no ha resultado, no hay otro. Eso pensamos. No hay vida despu&eacute;s de la muerte. No hay esperanza cuando el &uacute;ltimo aliento se ha ido. Pero Jes&uacute;s nos sorprende.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios no cre&oacute; la muerte, cre&oacute; la vida. No es un Dios de muertos, sino de vivos. Vivimos para siempre<\/strong>:&nbsp;\u201cDios no hizo la muerte ni goza destruyendo a los vivientes. Todo lo cre&oacute; para que subsistiera. Dios cre&oacute; al hombre para la inmortalidad\u201d.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Me gusta este texto que habla de esperanza. Me gusta que Dios no haya creado la muerte. Me gusta que la muerte no tenga la &uacute;ltima palabra. Y que nos haya creado para la inmortalidad.<br \/> &nbsp;<br \/> Porque&nbsp;<strong>a veces siento que la muerte me viene impuesta. Y me cuesta perder lo humano, lo caduco, lo que amo, lo que deseo<\/strong>. Como si Dios no quisiera nuestra felicidad aqu&iacute; en la tierra. Y la del cielo nos parece lejana&#8230;<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Cu&aacute;ntas veces le echamos la culpa a Dios de nuestras desgracias! La enfermedad y la muerte. La separaci&oacute;n y la ruptura. El dolor y la angustia.<br \/> &nbsp;<br \/> Alfonso Uss&iacute;a escrib&iacute;a as&iacute; ante la muerte de una joven: \u201cMariana. Veinte a&ntilde;os, una enfermedad terrible y termin&oacute; su paso por la tierra. No entiendo bien esas cosas. Meses atr&aacute;s estuve hablando a unos ni&ntilde;os hospitalizados por culpa del c&aacute;ncer. Las paredes de su cuarto de jugar en el centro m&eacute;dico her&iacute;an la vista de colores vivos. Contraste con sus miradas alegres a un paso de cambiar por la tristeza. Mientras les hablaba, yo paseaba por los colores de las paredes porque no ten&iacute;a fuerza ni valor para enfrentarme a sus ojos. Un aut&eacute;ntico cobarde rodeado de valientes con el horizonte de sus vidas terriblemente nublado. Por desgracia, no hay posible canje de vidas humanas. Quien sobradamente ha vivido y cumplido con su existencia no puede cederle la vida, regalarle el futuro, a quien ha nacido para sufrir y marcharse a los &aacute;mbitos del Misterio\u201d.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/><strong>No comprendemos la muerte ni la enfermedad<\/strong>. Nos supera el dolor de los hombres, de los ni&ntilde;os, de los inocentes. Ese dolor que es ajeno a la vida. Ese dolor que no aceptamos porque nos rompe por dentro. Porque <strong>estamos hechos para la inmortalidad<\/strong>. Para la vida eterna. Para el cielo.<br \/> &nbsp;<br \/> Y <strong>nos cuesta esta vida que se apaga y nos hace sufrir tanto<\/strong>. No entendemos que si Dios quiere nuestro bien tolere el dolor de la muerte. &iexcl;Cu&aacute;ntos ni&ntilde;os enfermos! &iexcl;Cu&aacute;ntas vidas que tienen su futuro nublado! Terriblemente nublado. Duele el alma al pensar en tantas vidas cercenadas y sin luz, sin futuro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban &iquest;Por qu&eacute; las cosas no salen como queremos? S&oacute;lo nos queda aceptar las cosas de la vida tal y como vienen. Le entregamos a Dios nuestro coraz&oacute;n, nuestra vida. Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich:&nbsp;\u201cQuien no se educa a s&iacute; mismo para vivir conforme a la voluntad de Dios, se quiebra\u201d[1]. &nbsp;Aceptar &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/crees-que-todo-acaba-con-la-muerte\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfCrees que todo acaba con la&nbsp;muerte?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30253","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30253","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30253"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30253\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30253"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30253"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30253"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}