{"id":30272,"date":"2016-06-11T01:24:14","date_gmt":"2016-06-11T06:24:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/haz-sagrada-tu-rutina\/"},"modified":"2016-06-11T01:24:14","modified_gmt":"2016-06-11T06:24:14","slug":"haz-sagrada-tu-rutina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/haz-sagrada-tu-rutina\/","title":{"rendered":"Haz sagrada tu&nbsp;rutina"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Siempre he pensado en Nazaret como el tiempo de la semilla enterrada bajo tierra. El tiempo en el que el reino crece en silencio. Ese tiempo sagrado que Jes&uacute;s necesit&oacute; para emprender su vida p&uacute;blica.<br \/> &nbsp;<br \/> El reino y el sentido de su vida fueron haci&eacute;ndose fuertes en su alma. <strong>La semilla muere para dar fruto<\/strong>. Fue un tiempo de silencio, de familia, de amor cotidiano, de rutinas sagradas.<br \/> &nbsp;<br \/> S&iacute;, porque <strong>las rutinas son sagradas<\/strong>. El otro d&iacute;a me lo dijo una persona: \u201cHay rutinas sagradas llenas de valor. Cuando las perdemos, es como si algo sagrado del alma nos faltara\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Dicen que los ni&ntilde;os, cuando se salen de su rutina diaria, se descolocan, se pierden. A veces pensamos que las rutinas nos hast&iacute;an. Porque son repetitivas y pueden perder la vida que tuvieron al comienzo.<br \/> &nbsp;<br \/> Y entonces queremos hacerlo todo nuevo, siempre nuevo. <strong>Lo queremos renovar todo, queremos cambiar<\/strong>. Creo que la rutina tiene un valor sagrado. Hay rituales incorporados en nuestra vida que nos ayudan a vivir.<br \/> &nbsp;<br \/> Los h&aacute;bitos y costumbre no son necesariamente malos o buenos. Simplemente tienen algo de Dios, algo que nos da paz y equilibra.<br \/> &nbsp;<br \/> Tal vez podr&iacute;amos vivir sin esas rutinas si un d&iacute;a desaparecieran, empezar de cero y cambiar. En ese caso estas rutinas perdidas quedar&aacute;n marcadas en nuestra historia como gestos sagrados que un d&iacute;a nos dieron la vida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;Cu&aacute;les son esas rutinas diarias que me dan vida y me ayudan a caminar?<\/strong> &iquest;Cu&aacute;les son las rutinas en nuestras amistades, en nuestra vida conyugal, sin las cuales ser&iacute;a dif&iacute;cil crecer?<br \/> &nbsp;<br \/> Las rutinas nos dan energ&iacute;a para la vida. Por eso creo que esos treinta a&ntilde;os de Nazaret fueron tan importantes y sagrados para Jes&uacute;s, para Mar&iacute;a, para Jos&eacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Fueron a&ntilde;os de rutinas, de rituales familiares, de costumbres llenas de vida, de hondura, de amor. Vivieron lo sagrado de la vida diaria compartida en familia. Se amaron en el ritual sagrado de cada d&iacute;a. Jes&uacute;s hizo sagrado lo humano, todo lo humano.<br \/> &nbsp;<br \/> Es importante en la vida reconocer nuestros sentimientos sin escandalizarnos. <strong>Amar lo humano que hay en nosotros<\/strong>. Y quererlo como algo sagrado. En Nazaret lo humano se hizo sagrado.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Siempre vamos a vivir en tensi&oacute;n con nuestras pasiones, con esos deseos inconfesables que gritan en lo hondo del alm<\/strong>a. No todo en nuestro coraz&oacute;n habla del cielo, es verdad.<br \/> &nbsp;<br \/> Estamos apegados a la tierra y tenemos sentimientos que nos cuesta aceptar. <strong>Con las alas vueltas hacia el cielo, con las ra&iacute;ces hundidas en la tierra. Creo que todos vivimos esa lucha<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Y podemos descalificar nuestra cara m&aacute;s mundana, m&aacute;s vanidosa, m&aacute;s humana. La ocultamos detr&aacute;s de pensamientos espirituales, puros. La tapamos ante los que parecen juzgar nuestra vida. Y vemos como malo lo del mundo y como sagrado lo que me habla de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>En Nazaret la rutina de lo humano se hizo sagrada.<\/strong> All&iacute; lo m&aacute;s humano del hombre toc&oacute; el cielo. All&iacute; Jes&uacute;s aprendi&oacute; a amar con un amor humano. All&iacute; quiso la vida y en la vida am&oacute; a su Padre.<br \/> &nbsp;<br \/> Fueron a&ntilde;os sagrados para Jes&uacute;s. Pero tambi&eacute;n creo que para sus padres. El otro d&iacute;a le&iacute;a <strong>lo importante que debi&oacute; ser para Mar&iacute;a ese tiempo.<\/strong> El &aacute;ngel le dijo lo que iba a suceder.<br \/> &nbsp;<br \/> Y luego, con el paso de los a&ntilde;os, caminar&iacute;a de la mano de Dios y de la mano de Jos&eacute; y Jes&uacute;s. Tuvo que aprender a amar a Dios en su vida, en lo cotidiano. Tuvo que conocer el amor de Dios y querer sus planes.<br \/> &nbsp;<br \/> Tuvo que querer a Jes&uacute;s hombre, ni&ntilde;o, joven. Querer su inocencia y su fuerza. Su debilidad y su fortaleza. Tuvo que aprender a querer a Jes&uacute;s Dios. Sus planes desconcertantes. Sus palabras llenas de vida. Su misterio. Tuvo que asirse y desasirse, en ese movimiento m&aacute;gico del amor que todo lo transforma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Siempre he pensado en Nazaret como el tiempo de la semilla enterrada bajo tierra. El tiempo en el que el reino crece en silencio. Ese tiempo sagrado que Jes&uacute;s necesit&oacute; para emprender su vida p&uacute;blica. &nbsp; El reino y el sentido de su vida fueron haci&eacute;ndose fuertes en su alma. 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