{"id":30279,"date":"2016-06-11T01:24:25","date_gmt":"2016-06-11T06:24:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mide-tus-fuerzas\/"},"modified":"2016-06-11T01:24:25","modified_gmt":"2016-06-11T06:24:25","slug":"mide-tus-fuerzas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mide-tus-fuerzas\/","title":{"rendered":"Mide tus fuerzas"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El coraz&oacute;n del hombre tiene la capacidad de so&ntilde;ar con lo imposible. De creer en sus fuerzas y luchar contra toda esperanza.<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando miro as&iacute; la vida creo que s&oacute;lo con mi fuerza puedo llegar a lugares insospechados Veo el final del camino antes de echar a andar. Toco la meta cuando a&uacute;n no he salido. Gano un torneo antes del primer partido. Es <strong>la fe en la victoria<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> El otro d&iacute;a le&iacute;a: \u201c<em>Cuando acechan las dificultades podemos irnos un momento a nuestro \u2018vestidor personal\u2019 y pararnos a pensar qu&eacute; traje me quiero poner para vivir esa situaci&oacute;n de mi vida. Qu&eacute; necesito para poder afrontar con &eacute;xito esas circunstancias a las que me voy a enfrentar. Esa situaci&oacute;n que es &uacute;nica, hist&oacute;rica y que en cualquier caso es de mi patrimonio personal, y vale la pena ser vivida con la m&aacute;xima intensidad que me permita crecer<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Muchas cosas en mi vida dependen de la actitud con la que las enfrento.<\/strong> El coraz&oacute;n se enamora y desea lo que a&uacute;n no posee. Pero s&oacute;lo es posible cuando somos positivos y optimistas. Cuando creemos que podremos lograr lo que so&ntilde;amos y pensamos que ninguna barrera va a obstaculizar nuestros pasos.<br \/> &nbsp;<br \/> Ese traje es el de la fe ciega en mis capacidades, en mis posibilidades. Ese esp&iacute;ritu de lucha, esa confianza, son pilares para caminar. <strong>Vivir con esa confianza en el futuro nos hace capaces de m&aacute;s. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Eso s&iacute;, <strong>no podemos quedarnos s&oacute;lo en nuestra fuerza<\/strong> ni pensar que ya lo hemos logrado todo cuando a&uacute;n nos queda mucho por andar. Podemos creer haber llegado ya al final y sentirnos felices con lo que tenemos, satisfechos. Aunque nunca sea suficiente.<br \/> &nbsp;<br \/> El otro d&iacute;a escuch&eacute; algo que me dio qu&eacute; pensar: <strong>\u201cTenemos que desconfiar incluso de nuestros momentos de plenitud\u201d.<\/strong> Momentos en los que creemos que estamos muy bien, tranquilos, plenos, en la cresta de la ola, en la cumbre de la monta&ntilde;a, felices, triunfadores.<br \/> &nbsp;<br \/> No es as&iacute; la vida. No es algo est&aacute;tico<strong>. Todo es din&aacute;mico. Subimos y bajamos<\/strong>. Y cuando nos sentimos c&oacute;modos tal vez es porque nos hemos acomodado. No nos hace bien. <strong>Siempre estamos en camino<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> En esos momentos de gloria me acecha la tentaci&oacute;n de pensar que todo me sale bien. En ese momento me apodero de Dios, me creo poderoso como &Eacute;l. Conf&iacute;o s&oacute;lo en mis fuerzas y pienso que soy yo solo el que llega, gracias a mi poder, a lo alto de la cima.<br \/> &nbsp;<br \/> Me recuerda a <strong>&Iacute;caro y sus alas<\/strong>. Este mito griego nos cuenta la historia de la huida de &Iacute;caro con su padre de la isla donde estaban retenidos.<br \/> &nbsp;<br \/> El padre antes de salir le recomend&oacute; a su hijo no volar demasiado alto, muy cerca del sol, ni demasiado bajo, muy cerca del mar. Pero el hijo se dej&oacute; llevar por su pasi&oacute;n y no hizo caso.<br \/> &nbsp;<br \/> Imprudentemente se acerc&oacute; mucho al sol. La cera que sujetaba sus plumas se derriti&oacute; y cay&oacute; sobre el mar. Se crey&oacute; poderoso, capaz de todo y cay&oacute; desde lo m&aacute;s alto.<br \/> &nbsp;<br \/> Queremos subir como &Iacute;caro, muy cerca del sol. Es la gran tentaci&oacute;n del hombre de hoy. <strong>Nos tienta el poder y el tener. La fama y el &eacute;xito<\/strong>. Nos sentimos poderosos, libres, aut&oacute;nomos. No queremos tener jefes, ni depender de nadie. Nosotros solos podemos.<br \/> &nbsp;<br \/> &Iacute;caro no obedeci&oacute; a su padre, se dej&oacute; llevar por la atracci&oacute;n del sol. <strong>Inmadurez, temeridad, riesgo<\/strong>. En la vida corremos siempre riesgos. Forma parte de nuestra condici&oacute;n limitada.<br \/> &nbsp;<br \/> Nuestra fragilidad nos confronta siempre con el riesgo, con el l&iacute;mite. <strong>Arriesgamos animados por la atracci&oacute;n de lo que so&ntilde;amos<\/strong>. Es la tentaci&oacute;n. Siempre m&aacute;s, siempre m&aacute;s alto, m&aacute;s lejos. Siempre puede haber m&aacute;s personas que nos amen. Siempre pueden seguir m&aacute;s nuestro camino.<br \/> &nbsp;<br \/> La tentaci&oacute;n del poder. Las alas de &Iacute;caro nos elevan sobre el mundo. Pero son alas fr&aacute;giles, humanas. <strong>Si Dios no nos sostiene, podemos caer<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban El coraz&oacute;n del hombre tiene la capacidad de so&ntilde;ar con lo imposible. De creer en sus fuerzas y luchar contra toda esperanza. &nbsp; Cuando miro as&iacute; la vida creo que s&oacute;lo con mi fuerza puedo llegar a lugares insospechados Veo el final del camino antes de echar a andar. 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