{"id":30291,"date":"2016-06-11T01:24:43","date_gmt":"2016-06-11T06:24:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/oracion-para-pedir-ser-liberado-del-egoismo\/"},"modified":"2016-06-11T01:24:43","modified_gmt":"2016-06-11T06:24:43","slug":"oracion-para-pedir-ser-liberado-del-egoismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/oracion-para-pedir-ser-liberado-del-egoismo\/","title":{"rendered":"Oraci\u00f3n para pedir ser liberado del&nbsp;ego\u00edsmo"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aleteia Team<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> La semana pasada imploramos la llegada del Esp&iacute;ritu Santo a nuestras vidas. Es el Esp&iacute;ritu que nos cambia el coraz&oacute;n y la forma de mirar. El Esp&iacute;ritu Santo nos hace m&aacute;s flexibles. Ensancha el alma para capacitarnos para el amor.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Felipe Neri<\/strong> cuenta esa experiencia profunda de Dios en su vida. En Pentecost&eacute;s de 1544 vio venir del cielo un globo de fuego que penetr&oacute; en su boca y se dilat&oacute; en su pecho. El santo se sinti&oacute; pose&iacute;do por un amor de Dios enorme.<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando recuper&oacute; plenamente la conciencia, descubri&oacute; que su pecho estaba hinchado. A partir de entonces, Felipe experimentaba tales accesos de amor de Dios, que todo su cuerpo se estremec&iacute;a. Especialmente cuando celebraba misa, confesaba o predicaba.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Tras su muerte se descubri&oacute; que ten&iacute;a dos costillas rotas y que &eacute;stas se hab&iacute;an arqueado para dejar m&aacute;s sitio al coraz&oacute;n<\/strong>. El Esp&iacute;ritu cambi&oacute; su alma, su coraz&oacute;n, su vida. Le ense&ntilde;&oacute; a amar a Dios y a los hombres.<br \/> &nbsp;<br \/> Quisi&eacute;ramos nosotros que el Esp&iacute;ritu viniera de una forma semejante. No pedimos que nos rompa las costillas para que nos quepa un coraz&oacute;n m&aacute;s grande. Pero s&iacute; <strong>queremos aprender a amar de verdad<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: \u201c<strong>Existen millones de hombres que no han aprendido amar de coraz&oacute;n a otra persona. Dicen, amamos a Dios, pero no es cierto. &iquest;A qui&eacute;n han amado? A una idea. Esto es una tragedia<\/strong>. Tenemos que aprender a amar a los hombres. No amo a una persona concreta, sino que, <strong>en esa persona amo a Dios<\/strong>. Tengo que tener presente la relaci&oacute;n de esa persona con Cristo\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Amar a los hombres en Dios. Amar a Dios en los hombres<\/strong>. Amarlo con el amor que Dios me regala. Se lo pedimos al Esp&iacute;ritu Santo. Que penetre nuestra vida y nos cambie la forma de amar, de entregarnos. <strong>Un coraz&oacute;n capaz de vincularse de verdad<\/strong>, desde las mismas entra&ntilde;as.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;C&oacute;mo amo yo? <strong>&iquest;C&oacute;mo es la calidez de mi amor<\/strong> a los hombres y a Dios? Me gustar&iacute;a tener un coraz&oacute;n grande, misericordioso. Una persona rezaba:<br \/> &nbsp;<br \/> \u201c<strong><em>Soy un ni&ntilde;o torpe y ego&iacute;sta. Pero es verdad que tiemblo a tu lado, Jes&uacute;s<\/em><\/strong><em>. &iexcl;Cu&iacute;dame! Cuida mi vida para que sea fecunda en tus manos. Sabes que sue&ntilde;o cosas grandes. Gracias por tu Esp&iacute;ritu que me invade. Que me enamora. Quiero tocar las estrellas torpemente. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Gracias por quererme tanto. Yo no soy h&eacute;roe. Estoy tan lejos. Sue&ntilde;o con mi vida en tus manos. Con mi vida que es tan peque&ntilde;a. <strong>Quiero tocar el infinito. Acariciar tu rostro<\/strong>. Amanecer mil d&iacute;as. Descifrar lo oculto entre las sombras. Anochecer despacio. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Sonre&iacute;r en la tormenta. Levantar los brazos orando. Sentir el fr&iacute;o en mi alma. Y convertir en calor la nieve. Vestirme cuando voy desnudo. Sentir todo lo que siento. Apasionarme y sufrir. Alegrarme con gritos de j&uacute;bilo. Tocar y mirar. Llorar con dolor y de alegr&iacute;a. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Conmovido por la vida que me vive. Anunciar el fuego que enciende el alma. Mantenerlo encendido. Aprender a hablar con pocas palabras. Sonre&iacute;r a cada rato. Velar con el que sufre. Re&iacute;r con el que r&iacute;e. Lograr metas. Aceptar fracasos. Vivir cada d&iacute;a como el &uacute;ltimo. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Adorarte Jes&uacute;s en cada hora. Hundirme en el pozo de mi alma. Sacar agua. Tocar la hondura. Re&iacute;r y llorar. Saber que no todo importa. Que s&oacute;lo importa lo que de verdad importa. Temblar y dudar. No tenerlo todo claro. Tampoco todas las respuestas. S&oacute;lo algunas. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Esconderme en tu herida. Aprender a caminar de nuevo. Guardar silencio cada d&iacute;a. Hablar de cosas bonitas. Saber sufrir y compartir la vida. Hollar caminos ya hollados. Caminar por sendas nuevas. Confiar. A&uacute;n cuando nadie conf&iacute;e. Alegrarme con la vida que Dios me da. Saber tirar del alma de los hombres. Lentamente. Con prudencia<\/em>\u201d.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Me gusta esa oraci&oacute;n. Esa s&uacute;plica del alma. As&iacute; queremos vivir en la fuerza del Esp&iacute;ritu. Con su fuego puede cambiar nuestra mirada y nuestra forma de amar. Puede enamorarnos m&aacute;s de la vida y puede hacernos so&ntilde;ar m&aacute;s alto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aleteia Team La semana pasada imploramos la llegada del Esp&iacute;ritu Santo a nuestras vidas. 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