{"id":30313,"date":"2016-06-11T01:25:18","date_gmt":"2016-06-11T06:25:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-podre-llegar-a-amar\/"},"modified":"2016-06-11T01:25:18","modified_gmt":"2016-06-11T06:25:18","slug":"como-podre-llegar-a-amar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-podre-llegar-a-amar\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo podr\u00e9 llegar a&nbsp;amar?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Creo que&nbsp;<strong>nuestra forma de amar es la que determina nuestra felicidad y nuestra alegr&iacute;a<\/strong>. Nuestra forma de amarnos, de amar a Dios, de amar a los hombres, nos hace felices o infelices. &iquest;Y si los dem&aacute;s no nos aman como nosotros amamos? &iquest;Y si no recibimos tanto como damos?<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La felicidad est&aacute; en amar, en desgastarnos.<\/strong>&nbsp;<strong>Pero esto s&oacute;lo es posible si experimentamos el amor de Dios y de los hombres en nuestra vida<\/strong>. Lo sabemos, Dios nos ha amado primero: \u201cQue os am&eacute;is unos a otros como Yo os he amado\u201d. Es verdad. El amor primero.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s am&oacute; a los suyos antes de que ellos supieran amar. Antes de su amor estaba el amor de Jes&uacute;s en sus vidas.&nbsp;<strong>A amar se aprende en pasivo. Siendo amados<\/strong>. Amamos porque nos han amado. Amamos porque nos aman.&nbsp;<strong>El amor que recibimos llena el pozo del que sacamos el agua cuando amamos.<\/strong>&nbsp;Nadar en la misericordia de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo dice el Evangelio: \u201cEn esto consiste el amor: No en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que &Eacute;l nos am&oacute;\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Hay tantas personas que no se saben amadas, tantas que no han palpado en su piel el amor humano y menos a&uacute;n el amor de Dios\u2026<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: \u201c&iquest;C&oacute;mo he experimentado el amor de hijo, el amor de amigo? &iexcl;Cu&aacute;nto m&aacute;s &iacute;ntimo, m&aacute;s grande y m&aacute;s profundo tiene que ser entonces el amor a Dios! Por eso, quien no haya amado humanamente, no s&eacute; c&oacute;mo habr&aacute; de llegar al amor a Dios\u201d<a name=\"14d348c803d314ad__ftnref1\"><\/a><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14d348c803d314ad__ftn1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es tan dif&iacute;cil ponerle rostro al amor de Dios cuando no hemos palpado a Dios en el amor humano<\/strong>. &iexcl;C&oacute;mo imaginar el amor de Dios Padre si mi padre en la tierra no me ha amado ni siquiera con su torpeza! &iexcl;C&oacute;mo pensar que el amor de Dios es infinito cuando no logro contar los momentos fr&aacute;giles de amor humano en mi vida!<br \/> &nbsp;<br \/> A veces el hombre ama en Dios una idea, pero no una persona. No es un amor personal. Y&nbsp;<strong>s&oacute;lo el amor personal es el amor que nos salva<\/strong>. El amor personal a Dios y a los hombres es lo que nos hace humanos e hijos. Es el que nos abre el coraz&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Amar ideas no nos salva. Lo que queda, al final de nuestra vida, es el amor personal, el amor recibido, el amor dado. Dec&iacute;a Oliver Sacks ya en el final, en el dolor de su enfermedad: \u201cDe pronto me siento centrado y clarividente. No tengo tiempo para nada que sea superfluo. No puedo fingir que no tengo miedo. Pero el sentimiento que predomina en m&iacute; es la gratitud. He amado y he sido amado; he recibido mucho y he dado algo a cambio; he le&iacute;do, y viajado, y pensado, y escrito. Y, sobre todo, he sido un ser sensible\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> En el momento de la muerte nos quedamos con lo importante. Con el amor recibido, con el amor entregado. Nuestra felicidad se construye sobre tanto amor guardado. Sobre tanto amor gastado.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Somos felices cuando hemos recibido amor, cuando lo hemos dado<\/strong>. Y somos infelices cuando no nos sentimos amados. Cuando amamos tan torpemente que no recibimos amor.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso nuestra infelicidad est&aacute; llena tantas veces de desenga&ntilde;os y frustraciones. Cuando recibimos menos de lo que esperamos, cuando nos ofenden y hieren. El amor determina nuestra felicidad.&nbsp;<strong>Amar y ser amados. Parece tan sencillo. Pero luego la vida y el pecado lo entorpecen todo tantas veces.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Me angustia a veces pensar que estoy lejos de los que amo, del mismo Dios a quien tanto quiero amar. A veces nos sentimos lejos de Dios, fr&iacute;os, como si no supi&eacute;ramos tocar el amor de Dios en nuestra historia.<br \/> &nbsp;<br \/> Una persona rezaba: \u201cNo s&eacute; si T&uacute; deseas mi desierto. Creo que T&uacute; quieres mi bien. Pero a&nbsp;lo mejor me ves muy apegado a mi vida aqu&iacute;, muy dependiente de seguridades, muy atado a gustos y h&aacute;bitos que llevan tiempo anclados en lo m&aacute;s hondo. No lo s&eacute;, no s&eacute; si quieres&nbsp;<strong>que me libere de todo para aprender a amar<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Creo que&nbsp;nuestra forma de amar es la que determina nuestra felicidad y nuestra alegr&iacute;a. Nuestra forma de amarnos, de amar a Dios, de amar a los hombres, nos hace felices o infelices. &iquest;Y si los dem&aacute;s no nos aman como nosotros amamos? &iquest;Y si no recibimos tanto como damos? &nbsp;La felicidad &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-podre-llegar-a-amar\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfC\u00f3mo podr\u00e9 llegar a&nbsp;amar?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30313","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30313","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30313"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30313\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30313"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30313"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30313"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}