{"id":30323,"date":"2016-06-11T01:25:35","date_gmt":"2016-06-11T06:25:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/para-confiar-y-recuperar-la-inocencia-de-los-ninos\/"},"modified":"2016-06-11T01:25:35","modified_gmt":"2016-06-11T06:25:35","slug":"para-confiar-y-recuperar-la-inocencia-de-los-ninos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/para-confiar-y-recuperar-la-inocencia-de-los-ninos\/","title":{"rendered":"Para confiar y recuperar la inocencia de los&nbsp;ni\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Siempre en Pascua me conmueve recorrer la vida de los ap&oacute;stoles que se relata en los hechos de los ap&oacute;stoles. Me emociona ver su fe, su fuego, su seguridad, su generosidad en la entrega. Una certeza que no procede de su humanidad, fr&aacute;gil y miedosa, sino del amor de Dios en sus vidas.<br \/> &nbsp;<br \/> Se supieron amados, recibieron el Esp&iacute;ritu y fueron capaces de lo imposible. Sin Dios no pod&iacute;an hacer nada. Con &Eacute;l todo parec&iacute;a realizable. <strong>Me impresiona lo que Dios hace a trav&eacute;s de sus manos rotas<\/strong>, de sus palabras imprecisas, de sus gestos audaces. Me impresiona su actitud orante ante la vida, su intimidad con Jes&uacute;s resucitado.<br \/> &nbsp;<br \/> Eran verdaderamente amigos de Dios y su amistad les llevaba a dar la vida por su amigo. Ten&iacute;an miedo, como todos lo tenemos, pero no permanec&iacute;an bloqueados por el miedo.<br \/> &nbsp;<br \/> Sab&iacute;an lo que ten&iacute;an que hacer y lo hac&iacute;an. Obedec&iacute;an con humildad. Se adaptaban a los planes de Dios. No perd&iacute;an el tiempo esperando la mejor oportunidad para actuar. Simplemente se pon&iacute;an en camino.<br \/> &nbsp;<br \/> Hay un texto muy especial que siempre recuerdo. Es la historia de Felipe y la conversi&oacute;n de un eunuco (Hechos 26, 39). En ese texto se nos muestra c&oacute;mo act&uacute;a el Esp&iacute;ritu. En su coraz&oacute;n le va revelando el Se&ntilde;or a Felipe su voluntad de forma delicada, respetando su libertad, insinuando, proponiendo. &Eacute;l escucha y act&uacute;a.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo primero que le dice es que vaya a un camino. No le dice un pueblo donde predicar la Palabra, ni un lugar en el que poder evangelizar. Simplemente le pide que vaya a un camino desierto, donde no hay nadie a quien hablar de Jes&uacute;s. Le pide algo con poca l&oacute;gica y &eacute;l obedece. Espera, se muestra paciente.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Cu&aacute;ntas veces nosotros no creemos en los planes de Dios!<\/strong> &iexcl;Cu&aacute;ntas veces nos pide que tengamos paciencia, que creamos en su promesa aunque no veamos nada todav&iacute;a! Nosotros <strong>desconfiamos cuando no vemos frutos inmediatos<\/strong>. Cuando predicamos en el desierto y nadie parece escucharnos. Desconfiamos.<br \/> &nbsp;<br \/> Felipe se f&iacute;a de Dios. Pienso que hay que tener un coraz&oacute;n de ni&ntilde;o para creer en planes imposibles, para aceptar propuestas poco plausibles. Felipe se f&iacute;a, deb&iacute;a ser muy ni&ntilde;o. Tendr&iacute;a ese don de ver m&aacute;s all&aacute; de las apariencias, ese esp&iacute;ritu filial de aquel que lo pone todo en manos de su padre y se deja llevar.<br \/> &nbsp;<br \/> El otro d&iacute;a le&iacute;a un poema de Unamuno: \u201cAgranda la puerta, Padre, porque no puedo pasar. La hiciste para los ni&ntilde;os, yo he crecido, a mi pesar. Si no me agrandas la puerta, ach&iacute;came, por piedad; vu&eacute;lveme a la edad aquella en que vivir es so&ntilde;ar\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Esa edad de los ni&ntilde;os en la que vivir es so&ntilde;ar. Creer contra toda esperanza. Confiar cuando parece imposible. <strong>Quisiera recuperar la inocencia de los ni&ntilde;os<\/strong>, esa mirada sobre la vida que a veces pierdo.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: \u201cDios quiere que reconquistemos en santa sabidur&iacute;a nuestro ser ni&ntilde;o. Una confianza ilimitada en la bondad de Dios\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> El ni&ntilde;o conf&iacute;a ciegamente en la bondad de su padre. As&iacute; es como Dios quiere que volvamos a confiar en su amor. &Eacute;l es bueno. Y bueno es todo lo que &Eacute;l hace.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero<strong>, &iquest;c&oacute;mo es posible confiar de forma ilimitada?<\/strong> Confiamos en nuestras propias fuerzas. Y cuando nos fallan, no confiamos en nada m&aacute;s. &iexcl;Cu&aacute;nto nos cuesta confiar en las personas!<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Confiar en Dios ya nos parece imposible<\/strong>. Confiar en su amor infinito, en su bondad, en su presencia protectora. Confiar en &Eacute;l y desconfiar de mis fuerzas.<br \/> &nbsp;<br \/> Me gustar&iacute;a tener esa confianza de los ni&ntilde;os. Que no me importara tanto el futuro. Que no me diera miedo la vida. Como los ni&ntilde;os que creen en el poder ilimitado de sus padres. Volver a ser como ni&ntilde;os para entrar por la puerta peque&ntilde;a del coraz&oacute;n de Dios. Es verdad. Ah&iacute; s&oacute;lo caben los ni&ntilde;os. Y yo he crecido a mi pesar.<br \/> &nbsp;<br \/> Seguir a Jes&uacute;s exige de nosotros una gran confianza filial. Creer en su amor, en su cuidado. <strong>Estar convencido de que mi vida descansa en sus manos<\/strong>. Que en &Eacute;l puedo dormir tranquilo. <strong>Creer que la fecundidad es de Dios y no se debe a mi esfuerzo<\/strong>. Creer en sus deseos aunque aparentemente parezca todo imposible.<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Ni&ntilde;os ante Dios<\/em>\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Siempre en Pascua me conmueve recorrer la vida de los ap&oacute;stoles que se relata en los hechos de los ap&oacute;stoles. Me emociona ver su fe, su fuego, su seguridad, su generosidad en la entrega. 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