{"id":30331,"date":"2016-06-11T01:25:47","date_gmt":"2016-06-11T06:25:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/romper-las-defensas-que-nos-impiden-llegar-al-otro\/"},"modified":"2016-06-11T01:25:47","modified_gmt":"2016-06-11T06:25:47","slug":"romper-las-defensas-que-nos-impiden-llegar-al-otro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/romper-las-defensas-que-nos-impiden-llegar-al-otro\/","title":{"rendered":"Romper las defensas que nos impiden llegar al&nbsp;otro"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">La santidad supone fidelidad, amor concreto y diario, amor crucificado, entrega generosa, lucha por una vida en las manos de Dios. Es necesario dejar que Dios reine en nuestra vida, dejar que su poder cambie nuestro coraz&oacute;n y nos haga m&aacute;s libres.<br \/> &nbsp;<br \/> El otro d&iacute;a le&iacute;a:&nbsp;\u201c<em>La tarea de entregar la propia voluntad a la voluntad de Dios. El hombre tiene que abandonar muchas cosas para que le vaya bien. Tiene que dejar el mal, la obstinaci&oacute;n, la arbitrariedad. Pero tambi&eacute;n tiene que renunciar a lo bueno en tanto en cuanto impida el progreso. Pues lo bueno puede impedir el avance del hombre en su camino hacia Dios<\/em>\u201d<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14ced30bdcc153a9__ftn1\" title=\"\">[1]<\/a>.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Se trata de <strong>renunciar para poseer<\/strong>, de abandonarnos, para dejar que Jes&uacute;s gu&iacute;e nuestra vida. No querer controlar, no buscar tantas seguridades.<br \/> &nbsp;<br \/> Aunque es verdad que muchos de los seguros que nos ponemos para sobrevivir nos ayudan tantas veces a caminar tranquilos. Nos protegemos para poder seguir viviendo.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero Jes&uacute;s quiere entrar all&iacute; donde yo no le dejo. Quiere <strong>que deje de lado mi propio yo, ese yo que tanto me ata<\/strong>, como nos recuerda el Padre Jos&eacute; Kentenich:&nbsp;<em>\u201c&iexcl;Cu&aacute;n profundamente apegado estoy a mi yo, aun cuando haya abandonado el mundo<\/em>!\u201d<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14ced30bdcc153a9__ftn2\" title=\"\">[2]<\/a>.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Podemos desprendernos de muchas cosas, pero nuestro yo sigue mandando, centrando nuestra vida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Queremos dejar que Dios rompa nuestras defensas<\/strong>, abra la muralla para que por la brecha de nuestra alma herida pueda entrar su amor sin l&iacute;mites. Dios s&oacute;lo nos pide que permanezcamos <strong>abiertos ante &Eacute;l y ante los hombres<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces me parece imposible. Construimos muros defensivos. Las heridas nos duelen y no sanan si las tocan tanto. Nos protegemos para no sufrir m&aacute;s. Es lo normal en la vida. Cuidar el alma que sufre, el coraz&oacute;n que ha experimentado el desenga&ntilde;o.<br \/> &nbsp;<br \/> La vida no es siempre como queremos. Las expectativas que tenemos no siempre se cumplen. <strong>Nos hacen da&ntilde;o. Hacemos da&ntilde;o. Y los recuerdos dif&iacute;ciles nos dejan tocados<\/strong>, heridos, con dolor. <strong>Al sentirnos d&eacute;biles nos protegemos<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Construimos <strong>un muro que impide as&iacute; la intimidad con otras personas<\/strong>. Y, al mismo tiempo, evita que suframos m&aacute;s. No queremos sufrir. Nadie quiere sufrir en realidad.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dejar que Dios penetre mis muros es el camino para que &Eacute;l calme mi coraz&oacute;n<\/strong>. Para que lo llene. Siempre tendremos seguros y protecciones, lo importante es <strong>que esas defensas no impidan que amemos con toda el alma<\/strong>, sin miedo, sin temer perder la vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Darnos, sabiendo que podemos pasarlo mal, sufrir, ser heridos. Pero amando siempre. Y dej&aacute;ndonos amar sin miedo. As&iacute; lo hizo Jes&uacute;s. &Eacute;l dio su vida. Se dej&oacute; querer. Cada d&iacute;a, con cada persona.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Me gusta esa intimidad que f&aacute;cilmente creaba Jes&uacute;s con cualquiera. Sus conversaciones acababan en lo importante, en lo que necesitaba la persona con la que estaba. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Qu&eacute; peligro quedarnos en conversaciones superficiales!<\/strong> &iexcl;Qu&eacute; f&aacute;cilmente evitamos profundizar, ir m&aacute;s a lo hondo del alma! Nos cubrimos para no ser vulnerables. Para no comprometernos demasiado.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>No dejamos que nadie invada nuestro mundo sagrado. Y pasamos por la vida de puntillas.&nbsp;Sin amar del todo<\/strong>, sin llegar a amar de verdad, hasta la ra&iacute;z del coraz&oacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban La santidad supone fidelidad, amor concreto y diario, amor crucificado, entrega generosa, lucha por una vida en las manos de Dios. 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