{"id":30336,"date":"2016-06-11T01:25:53","date_gmt":"2016-06-11T06:25:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/es-muy-diferente-ser-turista-a-ser-peregrino\/"},"modified":"2016-06-11T01:25:53","modified_gmt":"2016-06-11T06:25:53","slug":"es-muy-diferente-ser-turista-a-ser-peregrino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/es-muy-diferente-ser-turista-a-ser-peregrino\/","title":{"rendered":"Es muy diferente ser turista a ser&nbsp;peregrino"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Oleada Joven<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">&#8230; Puede ser que alg&uacute;n amigo les propuso la aventura. Y se largaron. <strong>Ponerse en camino, con alguien a su lado, es un anhelo que duerme en el coraz&oacute;n de todo insatisfecho. Tal vez, ni ellos mismos hubieran podido explicar demasiado bien qu&eacute; era lo que los empujaba, o que esperaban encontrar en la ciudad Santa, meta de tantos que, como ellos se convert&iacute;an en peregrinos.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Quisiera creer que en su mayor&iacute;a eran peregrinos. No turistas. Los de este segundo grupo no buscan m&aacute;s que una experiencia excitante y pasajera, que no los comprometa&nbsp; a nada. <strong>Para ellos, lo que vale es el sabor del encuentro, disfrutar el momento: &iquest;por qu&eacute; dejarlo pasar?. Pero luego se retoma la propia vida sin metas, y se contin&uacute;a vegetando, hasta que la muerte los separe.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>El peregrino, en cambio, es alguien que busca.<\/strong> Se pone en camino detr&aacute;s de una esperanza. Cree que hay para &eacute;l un lugar en el mundo. Y lo busca, a&uacute;n sin saber bien qu&eacute; es lo que lo empuja. O lo atrae. Es un hombre que ama la vida, y quiere vivirla con un para qu&eacute;. Al ponerse en camino, se expone a que el Dios de la vida le cambie el para qu&eacute; de su existencia. Es un riesgo que a la vez que lo desea, quiz&aacute;s tambi&eacute;n lo teme. Por eso busca unirse a otros, para corajear.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>En esa misma ciudad habia otro grupo que se manten&iacute;a reunido tal vez por una motivaci&oacute;n diferente, pero a quienes les estaba por pasar algo que les cambiar&iacute;a sus vidas<\/strong>. Y los obligaria a comenzar una nueva misi&oacute;n. Eran los ap&oacute;stoles. Con Mar&iacute;a, se encontraban todos en un mismo lugar, terminando una vigilia de oraci&oacute;n que ten&iacute;a mucho de espera, y bastante de nostalgia.<br \/> Y entonces, todo explot&oacute;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Peregrino desde el Padre, enviado por el Hijo, descendi&oacute; el Esp&iacute;ritu. <\/strong>Tembl&oacute; la creaci&oacute;n estremecida. El aire quieto se hizo viento, sacudiendo como un hurac&aacute;n los cuatro costados de la casa donde estaban reunidos. En el coraz&oacute;n de una ma&ntilde;ana fr&iacute;a, estall&oacute; el fuego, que fue a tomar posesi&oacute;n de cada uno de los ap&oacute;stoles, emborrach&aacute;ndolos de vida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Era muy clarito que nadie entend&iacute;a nada. Cada uno de los que hab&iacute;an acudido a la gran plaza, sacaba sus propias conclusiones de lo que estaba viendo y oyendo<\/strong>. Esa masa de diferentes, reunidos desde el desparramo, se sinti&oacute; interpelada en su propia identidad por un mismo mensaje que los convert&iacute;a abruptamente en un pueblo destinatario del anuncia de salvaci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Algo nuevo hab&iacute;a irrumpido en la vida de todos. Un grupo de galileos se hac&iacute;a entender por cada uno de los que ten&iacute;an lenguas diferentes. Era un lenguaje del coraz&oacute;n encendido.<br \/> &nbsp;<br \/> Hab&iacute;a que dar una explicaci&oacute;n. Se hacia necesaria la palabra que permitiera comprender lo que estaba sucediendo.<strong> El asombro pod&iacute;a prestarse a equ&iacute;voco, y urg&iacute;a convertirlo en Buena Noticia.<\/strong> Se record&oacute; que entre las antiguas profec&iacute;as hab&iacute;a una que explicaba lo que estaba aconteciendo. Porque no pod&iacute;a ser otra cosa que el cumplimiento de lo que ya se hab&iacute;a prometido. Se record&oacute; lo que un viejo profeta habia anunciado para el futuro, en tiempos en que el pueblo sufr&iacute;a la sensaci&oacute;n de haber sido infiel, y por ello abandonado de su Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute; dice el Se&ntilde;or Dios: &quot;Yo enviar&eacute; mi Esp&iacute;ritu sobre todos. Chicos y muchachas proclamar&aacute;n mi noticia. Los j&oacute;venes ver&aacute;n y los viejos so&ntilde;ar&aacute;n&quot;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Un nuevo coraje anim&oacute; a los disc&iacute;pulos y les hizo superar sus miedos y cobard&iacute;as. Hab&iacute;an descubierto el para qu&eacute; de sus vidas, y a partir de &eacute;se momento se la jugar&iacute;an limpiamente ante quien fuera.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Cerca de tres mil peregrinos fueron salpicados por el fuego del Esp&iacute;ritu, y con ellos naci&oacute; la Iglesia misionera: orante, fraterna y comprometida.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Mar&iacute;a, la Madre de Jes&uacute;s, estaba con ellos.<br \/> &nbsp;<br \/> Fragmentos extra&iacute;dos de &quot;Peregrinos el Esp&iacute;ritu&quot; Mamerto Menapace Editora Patria Grande<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.oleadajoven.org.ar\/index.php\/Articulos\/1560\/peregrinos-del-esp-ritu\">Art&iacute;culo <\/a><\/strong>originalmente publicado por Oleada Joven<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Oleada Joven &#8230; Puede ser que alg&uacute;n amigo les propuso la aventura. Y se largaron. Ponerse en camino, con alguien a su lado, es un anhelo que duerme en el coraz&oacute;n de todo insatisfecho. Tal vez, ni ellos mismos hubieran podido explicar demasiado bien qu&eacute; era lo que los empujaba, o que esperaban encontrar &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/es-muy-diferente-ser-turista-a-ser-peregrino\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEs muy diferente ser turista a ser&nbsp;peregrino\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30336","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30336","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30336"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30336\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30336"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30336"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30336"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}