{"id":30337,"date":"2016-06-11T01:25:55","date_gmt":"2016-06-11T06:25:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/haz-ejercicio-mientras-rezas-el-rosario-con-soulcore\/"},"modified":"2016-06-11T01:25:55","modified_gmt":"2016-06-11T06:25:55","slug":"haz-ejercicio-mientras-rezas-el-rosario-con-soulcore","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/haz-ejercicio-mientras-rezas-el-rosario-con-soulcore\/","title":{"rendered":"Haz ejercicio mientras rezas el Rosario con&nbsp;SoulCore"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Colleen Scariano<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><em>\u201cEl cuerpo y s&oacute;lo el cuerpo es capaz de hacer visible lo que es invisible: lo espiritual y lo divino\u201d<\/em> (San Juan Pablo II).<\/p>\n<p align=\"justify\"> Para algunos, al principio, la idea de que el ejercicio f&iacute;sico es beneficioso para la vida de oraci&oacute;n puede sonar extra&ntilde;o y dar&nbsp;pie a la pregunta&nbsp;<strong>&iquest;qu&eacute; tiene que ver el movimiento f&iacute;sico con la oraci&oacute;n espiritual?<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Sin embargo, cuando reflexionamos sobre <strong>nuestra fe cat&oacute;lica<\/strong>, nos damos cuenta de que <strong>es cuerpoc&eacute;ntrica<\/strong>, completamente <strong>centrada en la Eucarist&iacute;a<\/strong>, la ofrenda expiatoria del cuerpo de Cristo para redimirnos. Podemos imitar su sacrificio corporal en el sacrificio de nuestro cuerpo. De esta manera, <strong>las actividades cotidianas como el trabajo, el cuidado de los hijos y ayudar a los necesitados se vuelven una oraci&oacute;n viviente.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Cuando piensas en ello, tiene sentido que Dios quiera que hagamos uso de expresiones externas que correspondan con la oraci&oacute;n interna (CIC 2703).<\/p>\n<p align=\"justify\"> La necesidad de<strong> involucrar a los sentidos en la oraci&oacute;n interior <\/strong>proviene de un requisito de nuestra naturaleza humana: somos cuerpo y esp&iacute;ritu, y experimentamos la necesidad de traducir nuestros sentimientos externamente. Debemos <strong>orar con todo nuestro ser<\/strong> para dar todo el poder posible a nuestra devota s&uacute;plica (CIC 2702).<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Cuando involucramos cuerpo, mente y alma, nuestra oraci&oacute;n se vuelve m&aacute;s poderosa.<\/strong> Vemos esta sabidur&iacute;a en nuestra liturgia cat&oacute;lica, que incluye diferentes posturas corporales que corresponden a cada parte de la misa.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Nos ponemos de pie para cantar, significando que somos participantes activos; nos sentamos -la postura de escuchar y aprender- para la Liturgia de la Palabra, y nos arrodillamos durante la Liturgia de la Eucarist&iacute;a en reverencia y adoraci&oacute;n. De esta manera, <strong>el cuerpo ayuda a conducir a la mente y al alma en la oraci&oacute;n<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El alma no est&aacute; aislada en una parte espec&iacute;fica del cuerpo, sino que est&aacute; presente en todo &eacute;l. Por lo tanto, <strong>lo que hacemos con y para nuestro cuerpo afecta a nuestra alma<\/strong>. Esto es verdad no s&oacute;lo durante la misa, sino a lo largo de nuestra vida.<\/p>\n<p align=\"justify\"> La Escritura nos dice que \u201cel esp&iacute;ritu est&aacute; dispuesto pero la carne es d&eacute;bil\u201d (Mt 26,41). Necesitamos fuerza y disciplina. <strong>Al fortalecer o disciplinar nuestro cuerpo (a trav&eacute;s del ejercicio, la sana alimentaci&oacute;n o el ayuno) hay un fortalecimiento correspondiente en nuestros \u201cm&uacute;sculos espirituales\u201d o virtudes <\/strong>(paciencia, perseverancia, sacrificio, fortaleza, etc.).<\/p>\n<p align=\"justify\"> Esta combinaci&oacute;n nos ayuda a <strong>construir cuerpos y almas m&aacute;s dispuestos y capaces de llevar nuestras cruces<\/strong> y m&aacute;s fieles en nuestras elecciones dif&iacute;ciles. Por contra, una falta de disciplina f&iacute;sica puede minar o incluso erosionar el crecimiento espiritual.<\/p>\n<p align=\"justify\"> A trav&eacute;s de una profunda comprensi&oacute;n de nosotros mismos, viene el deseo de integrar el fortalecimiento del cuerpo y el alma conjuntamente y as&iacute; nace <strong>SoulCore<\/strong>, un movimiento que <strong>combina la oraci&oacute;n del Rosario con ejercicios centrales e isom&eacute;tricos. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Un verdadero dos por uno; tonificar nuestros m&uacute;sculos espirituales mientras ejercitamos los f&iacute;sicos. Tanto asistiendo a clases o a trav&eacute;s de un DVD de entrenamiento, los participantes de <strong>SoulCore<\/strong> verdaderamente experimentan la realidad de <strong>dar gloria a Dios con el cuerpo. <\/strong>De hecho, el cuerpo es un veh&iacute;culo a trav&eacute;s del cual conectamos con Dios, nuestro creador.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El sacerdote John Joseph Myers, arzobispo de Newark, escribi&oacute; que existen dos peligros respecto al cuerpo humano: la glorificaci&oacute;n del cuerpo, que impregna nuestra cultura actual, o la negaci&oacute;n de la realidad del cuerpo. <strong>SoulCore <\/strong>es una de muchas maneras a trav&eacute;s de las cuales podemos incluir nuestro cuerpo en la oraci&oacute;n, ofreciendo a Dios todo lo que somos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Colleen Scariano \u201cEl cuerpo y s&oacute;lo el cuerpo es capaz de hacer visible lo que es invisible: lo espiritual y lo divino\u201d (San Juan Pablo II). Para algunos, al principio, la idea de que el ejercicio f&iacute;sico es beneficioso para la vida de oraci&oacute;n puede sonar extra&ntilde;o y dar&nbsp;pie a la pregunta&nbsp;&iquest;qu&eacute; tiene que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/haz-ejercicio-mientras-rezas-el-rosario-con-soulcore\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHaz ejercicio mientras rezas el Rosario con&nbsp;SoulCore\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30337","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30337","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30337"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30337\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30337"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30337"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30337"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}